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¡Alto a las cárceles clandestinas y a las torturas en Ucrania!
4 de Noviembre de 2026

El pasado 2 de noviembre, familiares de personas detenidas y secuestradas se concentraron en Petropavlivska Borshchahivka, en las afueras de Kiev, tras descubrir una cárcel clandestina en la que permanecían retenidos ciudadanos secuestrados por fuerzas del Gobierno de Zelenski. Esta prisión, bajo el control del Batallón neonazi Azov, es utilizada como centro de torturas y extorsión a las familias de los detenidos, a las que se exige el pago de rescates económicos.

Tras conocerse el descubrimiento y difundirse las denuncias a través de las redes sociales, numerosas personas se congregaron ante las instalaciones clandestinas en un ambiente de gran tensión. La primera reacción del Gobierno ucraniano fue negar la existencia de la prisión y las torturas. Iván Timçko, responsable del ejército ucraniano, llegó a acusar a Rusia de «organizar una operación destinada a desestabilizar Ucrania».

Posteriormente, el comandante de la Guardia Nacional Azov, el general Denis Prokopenko, y el jefe de la oficina de Zelenski, Kirilo Budánov, anteriormente responsable de los servicios de inteligencia militar y vinculado a milicias paramilitares a las que se atribuyen numerosos asesinatos, insistieron en que la cárcel clandestina era una «instalación militar oficial utilizada para albergar temporalmente a soldados de la Guardia Nacional». Asimismo, calificaron las protestas ciudadanas de provocación y aseguraron que se investigarían los hechos.

La investigación prometida, que difícilmente tendrá consecuencias, constituye apenas una cortina de humo con la que el Gobierno ucraniano pretende eludir una nueva revelación sobre la realidad que vive el país. Los centros clandestinos de detención bajo el control de la Guardia Nacional, el Batallón Azov y otros grupos neonazis son numerosos, aunque resulta imposible establecer una cifra en un contexto de terror y represión. Estas instalaciones funcionan como centros de tortura y también como lugares de extorsión, desde los que se exige dinero a las familias de las personas detenidas.

En Ucrania existen miles de presos políticos. Numerosos ciudadanos son detenidos por la fuerza en las calles de las ciudades por efectivos del ejército y de la policía para ser enviados al frente mediante reclutamientos forzosos. También es de sobra conocido que toda la izquierda y los partidos políticos de oposición han sido prohibidos. A esta situación se suma un enorme entramado de corrupción que enriquece a miembros del Gobierno, mandos militares y numerosos altos cargos civiles, con fondos procedentes, en buena parte, de la financiación facilitada por Estados Unidos y la Unión Europea.

El Partido Comunista de España exige a los gobiernos de la Unión Europea, también al de España, que denuncie las torturas y la existencia de centros clandestinos de detención en Ucrania, que ponga fin a su política de ayuda y respaldo al Gobierno de Zelenski, y que trabajen por el fin inmediato del conflicto armado.La defensa de los supuestos «valores europeos», que reivindica la UE resulta incompatible con el amparo y el apoyo a un Gobierno ucraniano al que se atribuye la responsabilidad de mantener un entramado de corrupción, miedo, asesinatos y torturas. España, junto con la Unión Europea y Estados Unidos, mantiene su respaldo a un Gobierno cuya actuación está marcada por esta realidad de represión y violencia.

El Partido Comunista de España expresa su solidaridad con el pueblo ucraniano, que padece las consecuencias de la política represiva del Gobierno de Zelenski y sus obstáculos a poner fin a la guerra. Exigimos el fin de las cárceles clandestinas, de los asesinatos, de las torturas y de la represión política.

Denunciamos la complicidad y la financiación de Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN con el Gobierno ucraniano; reclamamos la apertura inmediata de negociaciones que pongan fin a una guerra qué está teniendo un inasumible coste en vidas humanas y exigimos a los responsables europeos y estadounidenses que abandonen su política de expansión de la OTAN hacia el este, y de intervención abierta en Ucrania desde el 2014 con el golpe de Estado del Maidán, y que pongan en marcha urgentemente un sistema de seguridad compartida para toda Europa desde el Atlántico hasta los ruales , abandonando la política de confrontación con Rusia que ha provocado graves daños económicos, el ascenso de la ultraderecha en Alemania y otros países europeos era prolongación de una guerra que tiene que finalizar inmediatamente.

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