Información sobre cookies

Aceptar Utilizamos cookies propias y de terceros para realizar análisis de uso y de medición de nuestra web para mejorar nuestros servicios. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí: Política de Cookies

Manifiesto 8M I No vamos a volver al blanco y negro. Contra el fascismo, feminismo.
2 de Marzo de 2026

Este nuevo, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, levantamos nuestra voz en un grito global que une la reivindicación de nuestros derechos con la lucha contra el fascismo y la defensa inquebrantable de la paz.

Nos negamos a normalizar los discursos de odio que pretenden silenciar las violencias y desigualdades estructurales que sufrimos por el hecho de ser mujeres. Discursos que también atacan a nuestras hermanas migrantes por su origen o color de piel, y a las personas del colectivo LGTBI por su orientación sexual o identidad de género. No son opiniones, son ataques que buscan dividirnos y someternos. Frente a su estrategia de división, nosotras respondemos con la fuerza de la unidad. Solo unidas, diversas y organizadas, podemos parar su avance.

El fascismo no es inevitable si nos articulamos y construimos, juntas, la propuesta de un mundo alternativo.

Denunciamos la ofensiva fascista que se alimenta del odio hacia las mujeres, las personas migrantes y el colectivo LGTBI. Una ofensiva que desprecia a los pueblos que se resisten a someterse a los intereses económicos de un imperialismo patriarcal y depredador. Este modelo tiene su máximo exponente en el trumpismo, que extiende su sombra por el mundo, y encuentra su réplica en España en las fuerzas representadas por figuras como Abascal, cuyo proyecto político es un ataque directo a nuestra dignidad y nuestra seguridad.

Nosotras, que ponemos la vida en el centro, sabemos con certeza que no hay derechos ni igualdad posible en medio de las guerras. Solo hay muerte, violencias sexuales, destrucción y un sometimiento brutal que refuerza la lógica jerárquica del patriarcado imperialista. Defendemos la paz porque es la condición indispensable para una vida digna. Y esa paz se construye desde la unidad feminista, transversal y combativa.

No vamos a volver al blanco y negro: ni un paso atrás

En España conocemos el rostro del fascismo. Sufrimos cuarenta años de blanco y negro bajo una dictadura que nos arrebató la condición de ciudadanas. Nos fueron negadas libertades y derechos humanos fundamentales: el derecho al trabajo sin permiso marital, a la salud sexual y reproductiva, a estudiar o viajar libremente, al divorcio, al aborto, a sindicarnos, a ocupar cargos públicos, incluso a la patria potestad sobre nuestros hijos e hijas. Lo que hoy parece inconcebible no tener, costó décadas de lucha conquistarlo. Fue la unidad en la lucha lo que nos devolvió la luz.

Y hoy vemos con alarma cómo, donde gobiernan las fuerzas de la reacción PP y VOX, esos derechos se erosionan. Hemos visto cómo se ocultaron diagnósticos de cáncer de mama en la Junta de Andalucía gobernada por el PP, dejando en un cajón la salud de miles de mujeres. Vemos cómo se pretende arrebatarnos el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestra maternidad, con ataques frontales al derecho al aborto allí donde gobiernan. Lo vemos en Europa, en países como Polonia o Hungría, donde se ha retrocedido décadas. Lo vemos en Estados Unidos, donde estados bajo el trumpismo criminalizan el aborto y persiguen ferozmente a las personas trans. Y lo vemos en Italia, con el gobierno de Meloni, desprotegiendo a las mujeres de las violencias machistas. Ante este ataque coordinado, nuestra respuesta debe ser una unidad aún más firme y decidida.

Nuestras vidas o sus guerras: el 100% para la vida

Frente a esta embestida, nosotras defendemos unos Presupuestos Generales del Estado que garanticen la igualdad real y el bienestar de la mayoría social. Por eso exigimos que ese 5% del gasto público que Trump requiere a los países miembros de la OTAN para la guerra —y que supone un saqueo de lo público— se reinvierta en la vida. Pero vamos más allá: reclamamos el 100% de nuestros presupuestos para la vida. Exigimos que todos los recursos públicos se destinen de manera prioritaria a sostenerla: a una sanidad pública fuerte con perspectiva de género, a una educación pública, feminista y democrática, a la atención a la dependencia, a un sistema de cuidados público, justo y reconocido, a políticas efectivas de igualdad y a la erradicación de las violencias machistas.

Nos negamos a que ningún céntimo de nuestro dinero se desvíe para alimentar el guerrerismo, el complejo militar-industrial y los intereses del fascismo internacional. No queremos un 5% para la máquina de guerra. Queremos el 100% para la máquina de la vida. Un mundo alternativo es posible: uno donde la economía sirva a las personas, no a la destrucción.

Por ello, este 8 de marzo:

  • Salimos a la calle en lucha feminista antifascista, para plantar cara al odio que nos quiere sumisas, calladas y enfrentadas. Nos organizamos en unidad, porque es nuestra fuerza más poderosa.

  • Exigimos paz como principio irrenunciable para un mundo feminista. Una paz que se construye con justicia social y solidaridad entre los pueblos.

  • Defendemos todos y cada uno de nuestros derechos conquistados, y no permitiremos ni un solo paso atrás. Nuestra unidad es el muro que frena su retroceso.

  • Reclamamos el 100% de nuestros presupuestos para la vida, para construir entre todas una sociedad donde la igualdad, los cuidados, la dignidad y la paz sean la única prioridad.

¡Unidas frente al fascismo, por la paz!

¡El 100% para nuestros derechos, nada para sus guerras!

 

 

 

 

 

Categorías:  Feminismo

Comparte: