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Estados Unidos agrava el enfrentamiento con China

12 de Agosto de 2019

Tras haber iniciado una escalada de sanciones contra China en forma de abusivos aranceles que ya alcanzan a todas sus exportaciones, Trump ha llevado sus groseras acusaciones hasta el extremo de acusar a China de “robar” a Estados Unidos, arrogándose injustificadamente el papel de intérprete de las disposiciones de la OMC y de los acuerdos del G-20: una vez más, Washington se comporta como juez y parte y actúa ignorando los intereses de otros, sin la menor mención a la injusta ventaja que le proporciona el hecho de que el dólar sea moneda de intercambio y de reserva internacional y de que buena parte de su financiación sea a costa de la desaforada impresión de moneda y de inundar el mundo de “dólares chatarra”. A esas presiones, Pekín ha respondido con moderación pero también con firmeza, siempre como respuesta a las decisiones de Washington, insistiendo en la importancia de la negociación y en la necesidad de salvaguardar las buenas relaciones entre las grandes potencias.

Pese a ello, Estados Unidos, siempre presto para acusar a otros países (también ha insinuado acusaciones de manipulación monetaria contra la Unión Europea y mantiene serias diferencias con Japón, Alemania, Italia, Corea del Sur y Vietnam), ha declarado a China “manipuladora de divisas”, añadiendo un nuevo peldaño en su irresponsable carrera hacia el caos internacional, con una medida que sólo puede añadir más problemas financieros y dificultar la recuperación económica en muchas regiones del planeta. Si la respuesta china a la guerra comercial declarada por Trump ha sido en todo momento cautelosa y equilibrada para contrarrestar las decisiones norteamericanas, no ha sido esa la postura estadounidense, que acumula acciones inamistosas y agresivas contra otros países: en la misma semana, el gobierno norteamericano ha abandonado unilateralmente el Tratado INF de misiles de corto y medio alcance firmado con Moscú hace más de tres décadas, ha bloqueado sin respaldo jurídico los activos de Venezuela en Estados Unidos, incluyendo un embargo a empresas alimentarias, y ha elevado la tensión con Pekín con esas acusaciones de manipulación de divisas y con el envío de un portaaviones a las cercanías de la costa china, remarcando, en declaraciones de un alto mando militar, el grotesco mensaje de que Estados Unidos busca “la paz a través de la fuerza”.

El déficit comercial que Estados Unidos tiene con China no justifica el inicio de una guerra económica como la desatada por el gobierno Trump, que sólo puede causar mayores problemas y atizar una peligrosa espiral de enfrentamiento, porque todos los movimientos estadounidenses cobran sentido en la dinámica de la provocación y del aumento de la tensión: la semana anterior, el secretario de Defensa estadounidense y jefe del Pentágono, Mark Esper, acusó a China de “desestabilizar la región del Índico y del Pacífico”, de impulsar una “economía depredadora” y de “robar propiedad intelectual” norteamericana. Por si faltasen señales, pocas horas después de declarar a China “manipuladora de divisas”, Washington enviaba un portaaviones al Mar de la China del sur, en abierta provocación al gobierno de Pekín.

El Partido Comunista de España, preocupado por el aumento de la tensión, y ante los riesgos que suponen para la paz, condena las decisiones norteamericanas, en la convicción de que la imposición de aranceles abusivos e injustificados contra China, el recurso al chantaje y al bloqueo (cuando no a la amenaza militar directa, como ha hecho Bolton, el Consejero de Seguridad Nacional norteamericano, con Venezuela), los ejercicios militares en la península de Corea, el envío de nuevas fuerzas militares al Mar de la China del sur, o los patrullajes injustificados en el Mar Negro, forman parte del agresivo plan que impulsan la Casa Blanca y el Pentágono con el ilusorio objetivo de detener la evolución del planeta hacia un escenario multipolar, más justo, pacífico y equilibrado que la pax americana de guerras y agresiones militares que, en los últimos veinte años, ha ensangrentado vastas regiones del mundo.

Categorías: Imperialismo EEUU China

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