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El PCE ante la agresión de EEUU e Israel a Irán
28 de Febrero de 2026

El anuncio de Donald Trump sobre el inicio de una operación militar a gran escala contra la República Islámica de Irán, junto al inicio de los bombardeos estadounidenses e israelíes en distintas zonas del país, son la plasmación de una agresión anunciada por parte de Estados Unidos contra un Estado soberano. Esta decisión responde a la subordinación de Washington a los intereses estratégicos de Israel y se inscribe en una estrategia de fuerza orientada a agravar de manera violenta la situación regional en Oriente Medio y Oriente Próximo.

La ofensiva contra Irán persigue acabar con el principal obstáculo que encuentra Israel para imponer su dominio sobre el conjunto de la región, con consecuencias directas sobre la vida de millones de personas.

Esta agresión forma parte de una guerra de alcance global impulsada por Estados Unidos e Israel, que ya golpea de manera directa a múltiples pueblos y territorios. Palestina sufre desde hace casi ocho décadas una política sistemática de ocupación, violencia y castigo colectivo, intensificada desde octubre de 2023. América Latina padece una estrategia de asedio y agresión permanente contra países que defienden su soberanía, como Venezuela y Cuba. Europa del Este vive una guerra que ha convertido a Ucrania en un escenario de confrontación geopolítica con Rusia. Oriente Medio afronta un ciclo de agresiones continuadas que, además de a Palestina, alcanzan a Líbano, Yemen y ahora, de nuevo, de forma abierta a Irán.

Este entramado de conflictos se articula como una ofensiva global destinada a asegurar la hegemonía de Estados Unidos en un momento de reconfiguración del orden internacional, con China como objetivo estratégico de fondo.

La generalización de la guerra como herramienta de política exterior acelera la descomposición del sistema internacional basado en normas compartidas y desplaza la centralidad del derecho internacional y de las instituciones multilaterales. La imposición de los intereses de Estados Unidos e Israel por medio de la fuerza militar multiplica el sufrimiento de los pueblos, destruye países enteros, alimenta crisis humanitarias de gran escala y consolida la violencia como forma de relación entre Estados. Este rumbo fortalece a los sectores más reaccionarios, militariza las sociedades y profundiza la inseguridad global.

El PCE hace un llamamiento urgente a la desescalada inmediata del conflicto y a la primacía efectiva del derecho internacional y de las instituciones internacionales frente a la lógica de las bombas. La salida a esta espiral de violencia pasa por el respeto a la soberanía de los pueblos y al derecho internacional, la apertura de vías diplomáticas reales y la construcción de un marco de seguridad colectiva que garantice la convivencia entre Estados en condiciones de igualdad.

La paz exige voluntad política para frenar la dinámica de guerra y para confrontar los intereses que se benefician de ella.

El Gobierno de España y la Unión Europea deben adoptar medidas concretas orientadas a la desescalada. Resulta imprescindible traducir las posiciones políticas en decisiones efectivas que contribuyan a frenar la agresión, a impulsar procesos diplomáticos creíbles y a situar el derecho internacional en el centro de la acción exterior. Europa dispone de herramientas políticas, económicas y diplomáticas para influir en este escenario y para situarse del lado de la paz y de los pueblos que sufren las consecuencias de la guerra.

El PCE reafirma su compromiso con el internacionalismo, con la defensa de la soberanía de los pueblos y con la construcción de una paz basada en la justicia y en el respeto entre naciones. La acción política de hoy condiciona el horizonte de paz, seguridad y derechos de las próximas generaciones.

Alto a la guerra. Alto a la escalada.
La paz exige acción política hoy.
La responsabilidad histórica está en juego.

 

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