XVII Congreso PCE - 24, 25 y 26 de Junio de 2005
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Tesis Políticas - XVII Congreso PCE


4. Una política de alianzas internacionalista

Partido Comunista de España / 24, 25 y 26 de Junio de 2005

Documento definitivo

El neoliberalismo está en crisis como proyecto de sociedad en lo ideológico y como modelo de política económica y social. No genera consenso social por sus efectos perversos en la economía, la política y, en consecuencia, en la vida de la gente. Consciente de esa crisis, puesta de relieve por los movimientos antineoliberales, a pesar de su actual debilidad política y organizativa, el neoliberalismo, forma actualizada y dura del capitalismo, busca nuevos caminos para imponerse y evitar el desarrollo y fortalecimiento de una nueva política, que cuestione su hegemonía actual.

Para ello recurre, como ha hecho siempre, a la enajenación y pasividad de la sociedad para que ésta reconozca políticamente y anímicamente la imposibilidad de otras políticas para salir de la crisis global, que no sean las de la competitividad internacional y en el interior de cada país, lo cual exige reducir el sistema de derechos sociales, condiciones laborales y salariales, extender la precariedad hasta el último rincón del mercado de trabajo y privatizar empresas, servicios, el agua, la cultura.

Es un ataque en toda la regla a las conquistas sociales y derechos que el movimiento obrero y la izquierda han obtenido en un largo proceso de lucha. Un ataque que cuestiona el papel que el movimiento obrero, partidos de clase y sindicatos, han jugado en todo ese proceso histórico.
Es sintomático, en esta situación de degradación laboral y social de los trabajadores a escala mundial, (trabajo infantil, semiesclavitud, siniestralidad laboral, dumping social a nivel planetario etc.) la nula presencia en los foros internacionales y en los medios de comunicación de masas de la Organización Internacional del Trabajo. Es necesario que los trabajadores y sus organizaciones potenciemos nuevamente el papel de la OIT como un foro mundial fundamental que sirva para intentar erradicar las lacras que está sembrando en el planeta el capitalismo neoliberal actual.

Para poder enfrentarse con éxito a ese renovado proyecto capitalista es imprescindible que la oposición política, social y cultural, que se expresa embrionariamente en el interior de cada país y a nivel internacional, se consolide y trabaje por un cambio global que sitúe la democracia como eje de la soberanía popular. Una democracia renovada y participativa que concite al ciudadano, desde la escuela a la jubilación, al compromiso con la política y contribuya a vencer la creciente desconfianza en ésta, que se ha puesto de relieve en las elecciones europeas últimas y en el propio referéndum español.

Estamos a favor de la articulación internacionalista de los comunistas y de la izquierda anticapitalista en general, sin exclusiones, con claros contenidos de clase y cuyas perspectivas vayan más allá de las meramente institucionales. Nuestra propuesta es la de trabajar por un auténtico proyecto de unión de los comunistas y de toda la izquierda anticapitalista que no puede limitarse únicamente al ámbito de los países pertenecientes a la Unión Europea, sino que debe tener un claro afán internacionalista.

Consecuentemente con lo anterior, la política de alianzas es un elemento fundamental en el momento de abordar las alternativas y los cambios en nuestro país. En nuestra política histórica de alianzas siempre hemos tenido presente la realidad de una derecha económica y política que ha tenido, y tiene, un proyecto económico y social conservador, políticamente reaccionario, enfrentado a las estrategias de cambio que defendemos y que la propia derecha califica, en los momentos más álgidos de lucha social y electoral, como residuos del pasado, aunque los razonamientos y propuestas que hacemos estén cargadas de razones y argumentos. Delegar nuestra representación institucional en IU no debe limitar nuestra libertad de establecer acuerdos, tanto estratégicos como tácticos, con otras fuerzas comunistas y de la izquierda anticapitalista en general con el fin de trabajar por la unidad programática y de acción de todas las organizaciones cuyo objetivo sea la superación del sistema capitalista. El trabajo en los movimientos sociales, especialmente en el movimiento antiglobalización, es fundamental para llevar a cabo este objetivo de unidad anticapitalista.

Con la derecha, sólo cabe una radical oposición a sus políticas.
En relación al PSOE, los acuerdos deben fundamentarse en un programa político en el cual se reflejen nítidamente las cuestiones que consideremos prioritarias y en torno a las cuales pueda establecerse la coincidencia, siendo conscientes de que en los asuntos fundamentales -fiscalidad, fraude, privatizaciones, construcción europea, OTAN, mercado...- no hay acuerdo posible, habida cuenta de las políticas concretas del gobierno del PSOE, basadas en la aceptación no crítica de las principales líneas de actuación del neoliberalismo.

Ello dependerá de la relación de fuerzas y de las necesidades políticas de cada momento, teniendo en cuenta los diversos niveles, o ámbitos, del posible pacto o acuerdo. No es lo mismo el plano municipal, el autonómico o el general, aunque sí debe haber una coherencia ente los tres ya que se trata de realidades distintas pero que afectan en última instancia a los mismos ciudadanos y ciudadanas. El acuerdo o el pacto no son, en si mismos, un fin, la unidad de la izquierda en abstracto, sino la forma de desarrollar una acción política o/y de gobierno que refleje, en cada momento y según las circunstancias y relaciones de fuerza, la posibilidad de hacer avanzar políticas más sociales, más democráticas y, tendencialmente, más participativas. Para nosotros, sólo pueden ser acuerdos que expliquen, a través de nuestro compromiso activo en el impulso a las tareas de gobierno, la utilidad de nuestra existencia y del voto a lo que representamos.

Lo anterior no significa entrar obligatoriamente en un gobierno, sin que ello se descarte, sino incidir desde fuera o desde dentro del gobierno en cuestiones favorables a los sectores de la sociedad a los que pretendemos mejorar sus condiciones de vida y de trabajo, o bien, en un sentido político, en las decisiones que refuercen los mecanismos, instrumentos, legislación e instituciones democráticas que potencien la convivencia, el diálogo político y un equilibrio respetuoso con la pluralidad cultural y territorial. Para expresarlo con un ejemplo sencillo, no defendemos un Estado Federal porque caprichosamente queramos diferenciarnos de otras propuestas, sino porque el federalismo refleja el mayor respeto a la diversidad, permite el fortalecimiento de una unidad voluntariamente aceptada, acerca el poder a los ciudadanos y ciudadanas y es más solidario.

Entrar en un Gobierno es corresponsabilizarse con todas sus decisiones. Para entrar, no tiene que haber en el programa de gobierno cuestiones de fondo que vayan contra nuestro programa (por ejemplo política neoliberal).

Pero también habrá que plantear cuestiones claves, como las señaladas en el anterior párrafo. Si en la legislatura se impide avanzar en esas cuestiones consideradas clave, o aparecen corrupciones que se intenta tapar, nuestra salida de cualquier gobierno debe ser inmediata.

A lo largo de nuestra historia, el PCE ha defendido distintos tipos de acuerdos, en un proceso histórico en el que sobresalen el Frente Popular, el Pacto por la Libertad, Izquierda Unida, la lucha por la paz y contra la guerra, y en cada momento la defensa de las reivindicaciones y derechos más perentorios para la clase trabajadora en su conjunto. Pero hay que distinguir entre los compromisos tácticos para conseguir objetivos inmediatos y las alianzas estratégicas para construir un bloque socio-político alternativo y crítico ante el sistema capitalista, siempre desde nuestra soberanía política y desde la defensa de la autonomía de la clase trabajadora.

No tendría sentido nada de lo dicho anteriormente, si nuestra concepción de la política de alianzas se limitara al terreno político y no estuviera anclada fuertemente en el movimiento y organización social y prescindiera de la movilización social como el verdadero motor de cualquier cambio, transformación o, simplemente, mejora parcial de las condiciones de vida y de trabajo de los trabajadores y las trabajadoras. Somos un partido que continúa considerando que el trabajo es el elemento central, vertebrador, de toda la sociedad, y que éste debe darse en condiciones materiales respetuosas con los derechos sociales y laborales que garanticen la estabilidad y seguridad personal. Todo lo contrario de la precarización que el mercado capitalista impone, especialmente en el último periodo en que éste ha liquidado parcialmente, e intenta continuar liquidando, los avances que el movimiento obrero y la izquierda han conquistado. Si los acuerdos o pactos sirven para defender y mejorar las condiciones de vida y oponerse a la precarización, y no son contradictorios con la estrategia que defendemos, son necesarios.
Para una organización de izquierdas, la política de alianzas viene determinada por la realidad. Para que ésta sea consecuente con el programa político que defendemos no puede representar la pérdida, o difuminación, de la identidad propia y de la imagen que se transmite a la sociedad sino que deberá realizarse de la manera más democrática y participativa posible, dejando claro y explícito cuál es la naturaleza, objetivos y condiciones de la misma. Además se tendrá en cuenta que no se debe hipotecar nunca la autonomía de nuestro proyecto.

La independencia y soberanía deben marcar toda nuestra actuación ya que si no es así el perfil alternativo de nuestras propuestas de fondo se pierde en la subalternidad hacia el protagonista o protagonistas principales de un acuerdo y se abre paso en la mentalidad de la gente a la que nos dirigimos que somos prescindibles. Para volver a un ejemplo actual y sencillo: IU debe ser oposición al gobierno del PSOE desde la izquierda, llegar con él a todos los acuerdos necesarios para derrotar anteriores políticas conservadoras del PP y otros, proponiendo alternativas a las mismas y no hacer, ni por acción ni por omisión, nada que favorezca a la derecha ni que le facilite volver al gobierno. Política, en definitiva, de oposición y de propuesta de gobierno. Defender en cada momento y, especialmente, en los grandes debates -los Presupuestos, por ejemplo- las alternativas propias, a través de acuerdos políticos programáticos públicos, que descarten secretismos y zonas de ambigüedad. IU y el PCE tienen vocación de ser oposición para una alternativa de cambio en la sociedad, con lo cual se enfrenta dialécticamente, socialmente y en lo concreto a las políticas que van en un sentido contrario, sea quien sea el que las ejecute.

La ciudadanía derrotó y echó del gobierno al PP por sus políticas y, especialmente, por su actitud belicista en Iraq, que colocó a España en la diana prioritaria del terrorismo, pero no dio un cheque en blanco al PSOE para cualquier política. Esto debe estar muy presente en todas las actuaciones que realicemos.

No olvidemos que, aunque el nuevo gobierno retiró las tropas de Irak, incrementó la presencia del ejército español en Afganistán y envió tropas a Haití. Por otra parte, apoya -a través de la constitución europea- un aumento muy considerable del gasto militar en favor de la OTAN.

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