DOCUMENTOS APROBADOS EN EL
XVI CONGRESO DEL
PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA

Madrid 1, 2 y 3 de marzo de 2002


4. Prioridades estratégicas, alianzas, comunicación, formación

Antes de desarrollar cada uno de los puntos de este apartado, una consideración general. No es verdad que para hacer políticas de izquierdas, sea preciso ir al "centro" para ser mayoría y poderlas hacer. Yendo al "centro" lo único que se consigue es contribuir a que todo vaya más a la derecha. Se empieza aceptando la eliminación, o reducción al formalismo retórico, de principios, valores y políticas de izquierdas y se termina substituyendo la ética de lo colectivo por el pragmatismo sin empuje moral y sin una dialéctica de transformación y cambio social. A partir de ahí, la cultura que se consolida es la de que la política es un elemento subordinado al poder económico, que es el que ostenta el poder real. Ya no tiene sentido, por tanto, la lucha social y cultural por la hegemonía de unas ideas y prácticas frente a otras. La tensión entre el impulso moral, el programa político y la práctica desaparece. Es una autoderrota. Ante ello, ¿qué hacer?

1. Reconstruir el discurso político. Vivimos los estertores de una época. Cayeron las ilusiones y construcciones quiméricas de esa época. Avanzan las ideas emboscadas durante decenios. Sin embargo el mal social existe igual que siempre y con diversas formas. Viejas y nuevas violencias acompañan las más viejas políticas conservadoras, arropadas en la mentira de la modernidad neoliberal.

Ante ello es preciso actualizar el conocimiento de la realidad, no solamente con una adecuada analítica, sino con voluntad para competir políticamente con los programas neoliberales de las derechas económicas y políticas y las social-liberales del centro-izquierda. Cómo articular la lucha política más concreta con el elemento de fondo de la globalización neoliberal es el elemento central en nuestros análisis y propuestas.

En el último período el triunfalismo neoliberal se ha visto seriamente cuestionado por dos fenómenos. Uno, previsible, que la economía mundial tiene una delicada situación, está en recesión, fruto de las políticas desastrosas en lo que se refiere al desarrollo social de todos los pueblos. Una parte de la humanidad pasa hambre, muere de enfermedades crueles o curables, no se educa, es marginada. Esta situación es el caldo de cultivo para el odio y el enfrentamiento, tal como se está demostrando con los atentados terroristas en EE.UU. y otras realidades. El otro fenómeno es que, paralelamente, esta situación ha ido creando las condiciones objetivas y el impulso subjetivo para que nazca en un proceso gradual un amplio movimiento plural, de raíz anticapitalista, que inicia un encuentro entre el movimiento obrero clásico y los nuevos sectores emergentes a raíz de los cambios producidos en las fuerzas productivas y en las tecnologías. Debemos estar en este movimiento con nuestra personalidad y propuestas.

2. En este contexto se debe tomar el programa de fondo como referencia para un discurso global, que políticamente compita en el terreno ideológico y cultural con el conformismo de la política actual. Concretar en cada circunstancia y sobre cada cuestión las alternativas y propuestas que defendemos.

Hay 4 grandes campos de acción en los que urge una progresión: el Movimiento obrero; el mundo de la intelectualidad, la cultura y la creación; el mundo de la juventud (estudiante y potencialmente trabajadora); y el mundo de la mujer, en su doble vertiente: lucha por la igualdad real y aportación, desde los valores de la mujer, a la política.

3. Alianzas sociales. Culturales, Políticas y Sociales

a) Establecer la alianza más elemental con las gentes de los sectores a los que nos dirigimos prioritariamente y cuya articulación pretendemos analizando las experiencias positivas y negativas. Fortalecer la lucha social y sindical y ver cómo valoran nuestro trabajo de propuesta, gestión y cumplimiento de un programa de actuación a los diversos niveles. Cómo se mantiene, si se mantiene en algún grado, la relación y tensión política con los sectores que queremos representar y a los cuales recabamos su apoyo y compromiso.

Una alianza social debe generar confianza hacia lo que representamos, ampliando la zona de influencia, si cumplimos. A veces cumpliendo, no recogemos los frutos o resul-tados. Debemos analizar las causas y corregir los errores.

El compromiso moral es minoritario por parte de mucha gente por la presión cultural del medio (influencias políticas, económicas, de una desinformación masificada). Debemos hacer que el compromiso político (el contrato entre nuestra representación política y la gente) se cumpla y la gente sepa que se cumple.

b) Culturales. Potenciar una adecuada atención a la lucha cultural en el diseño de los planes de estudio (contenidos y formas) desde la primaria a la superior.

Utilizar los mecanismos culturales para elevar la capacidad crítica de los sectores populares (centros culturales, medios de comunicación locales, etc.). Hilvanar un discurso político para impulsar una nueva concepción de la cultura que contribuya a cambiar los hábitos del conservadurismo actual.

Ha habido una dejación y distanciamiento de la intelectualidad y de los creadores en relación a la acción y pronunciamiento colectivo sobre los grandes problemas.

Debemos recuperar la unidad, o convergencia de acción, cada uno desde su ámbito, ya que estos sectores son imprescindibles para una política de transformación y cambio.

c) Experiencias políticas en el ámbito local y en otros ámbitos. Partiendo de la realidad política actual, con sus protagonistas, ver cómo actuar en cada nivel: local, CA, general para hacer que avancen nuestras propuestas. Cómo valorar la propia fuerza en relación a la de los demás potenciales interlocutores. Cómo combatir mejor a nivel general la políticas del PP, como partido de la derecha orgánica, que representa toda una cultura conservadora heredada y la más firme adhesión a los postulados neoliberales, que aplican sin complejos en la medida de lo socialmente posible.

Desde nuestra política de alianzas histórica y actual actuar con el PSOE, que durante años ha realizado desde el Gobierno políticas conservadoras en una serie de cuestiones importantes (económicas, culturales, internacionales, morales) para emplazarle a desarrollar políticas de giro a la izquierda, a pesar de que con su actual política en los temas fundamentales difícilmente llegaremos a acuerdos. El PSOE ha contribuido con sus polí-ticas de gobierno a desvertebrar social y culturalmente la sociedad española. Esto, acompañado de la política de la actual dirección, hace muy difícil acuerdos importantes.

Pero siendo la política de alianzas imprescindible políticamente e ineludible en la práctica, debemos enfocar mejor los contenidos y formas de esta política, para que no se convierta en un debate de blanco o negro en torno al PSOE, sino en una posición política propia, que considere al PSOE como una organización existente, con la cual tenemos grandes diferencias en asuntos claves para definir una política de izquierdas, pero que, dada la actual correlación de fuerzas, tiene que ser tenida en cuenta a la hora de llegar a acuerdos para desalojar al PP del gobierno.

Desde la constatación de que la izquierda es plural, necesitamos la recuperación de nuestro espacio electoral como fuerza transformadora y alternativa, a través de la relación y el acuerdo con fuerzas políticas y organizaciones sociales de nuestro ámbito. IU debe ser el referente fundamental de este proceso. Sólo así, siendo más fuertes y con una mejor correlación de fuerzas en el conjunto de la izquierda lograremos avanzar una alternativa plural y viable desde la izquierda al Gobierno del PP. En todo caso el PCE defenderá que IU no renuncie a la defensa de su proyecto, a su autonomía e independencia. Por ello IU deberá concurrir a todas las elecciones con listas propias y programa propio.

Nuestra fuerza organizada sola no será capaz de acometer cambios y transformaciones fundamentales frente al neoliberalismo, forma del capitalismo actual, por lo que es necesario construir un amplio movimiento ideológicamente, culturalmente y políticamente plural. IU debe ser un referente.

Lo anterior exige clarificar la relación dialéctica que existe entre lo concreto, la táctica, y la estrategia de profundidad democrática y socialista que defendemos. Por ello hemos de refrendar por las bases los objetivos mínimos (claros, concisos e inalterables) a cumplir en eventuales alianzas.

El PCE tiene una rica experiencia de lucha por la unidad, lucha nunca exenta de contradicciones y conflictos. Es desde esta experiencia que debemos analizar experiencias análogas en Francia, Portugal, Italia, Alemania, etc.

El PCE contribuyó al nacimiento de IU desde el análisis de las nuevas realidades y la necesidad de vertebrar, en torno a un proyecto político y programático, la pluralidad de la diversa izquierda transformadora y anticapitalista, a pesar de que esta no haya siempre rentabilizado tan rico patrimonio por presiones de distintos grupos internos.

4. Somos anticapitalistas. Queremos construir el socialismo desde la más consecuente democracia, marginada y utilizada por el mercado financiero y político.

Debemos contribuir a crear un campo social amplio en el que el valor del trabajo de todos/as predomine, unido a los derechos sociales y a la libertad para decidir.

Continuaremos enfrentandonos a la violencia social que produce el capitalismo con la lucha por el principio elemental de fraternidad entre pueblos y personas que no se oprimen ni explotan.

Algunos elementos para ir avanzando los resumimos en estos ocho puntos: - Profundizar en el conocimiento de la globalización capitalista para enfrentarle, de acuerdo con el amplio movimiento en contra ya existente, una verdadera alternativa democrática que contenga un sesgo socialista, porque la gravedad y complejidad de los problemas exige soluciones de carácter colectivo.
- Avanzar en el conocimiento del nuevo sistema tecnológico que está en marcha, una nueva organización del trabajo y la reestructuración social de la clase trabajadora.
- Definir las nuevas contradicciones del capitalismo derivadas de la crisis ecológico-social, del conflicto entre géneros y del choque entre culturas, situando en su centro el papel de la clase trabajadora e impulsando el movimiento de resistencia a la globalización neoliberal, entendido éste como un nuevo sujeto político internacional.
- Volver a situar sin complejos, con profundidad y con formas que nos acerquen a las gentes de hoy la necesidad de cambios y transformaciones profundos y del socialismo como eje del debate político y de la propuesta alternativa de sociedad.
- Impulsar el relanzamiento de IU como un instrumento político y social capaz de interesar y organizar a muchas personas.
- Articular organizativa y políticamente el PCE para que sirva de instrumento de debate y de acción, preparación, organización e impulso de todas las iniciativas y propuestas que, desde IU, en los sindicatos o en la sociedad vayan creando una base cultural crítica que se abra paso frente a la ideología neoliberal y el pensamiento único desde posiciones entendibles por la sociedad a la cual preferentemente queremos organizar.

La juventud es una parte fundamental de nuestro proyecto. Sin ella comprometida en tareas y, sobre todo, en compromiso, no habrá forma de abordar alternativas a problemas que les afectan de forma especial y grave. La Juventud Comunista y los jóvenes militantes del partido tienen una gran responsabilidad en contribuir, junto y de acuerdo con el partido, a concretar bien cuáles son las prioridades de actuación y cuáles las acciones a realizar.

No se puede olvidar que la juventud española tiene una rica experiencia de lucha por la unidad. Sobre todo a partir de la unificación de las juventudes socialistas y las juventudes comunistas en la JSU, que se pronunció entonces por un amplio, flexible y no demasiado politizado tipo de organización que rompía con todos los esquemas sectarios anteriores.juveniles con un compromiso políitico menor.

La nueva concepción era audaz, se orientaba a la conquista de grandes masas. Se trataba de ir a la formación de clubs diversos, dotados de mucha autonomía, a los que, de paso, había que ir difundiendo una conciencia política.

Si la Juventud Comunista desde su reconstitución no ha logrado consolidarse como tal es porque no hemos sido capaces de aprender de nuestra historia y de ofrecer a los y las jóvenes la creación de un instrumento parecido al que creó la JSU en su tiempo.

En todo lo anterior la elaboración cultural para desarrollar el civismo, el compromiso político y la democracia política y económica, son fundamentales. Se trata de dar la batalla cultural e ideológica en el terreno existente, hostil, pero con tan profundas brechas como están poniendo de relieve los fracasos económicos neoliberales, el movimiento antiglobalización...

Una parte elemental de toda esta gigantesca tarea política es la comunicación, entre sí y hacia fuera, lo cual exige concreción de los mensajes y escoger bien a los receptores, verificar sistemáticamente las decisiones tornadas y agilidad en la comunicación. Sólo con una sólida organización el PCE será capaz de contribuir a ello. Una parte fundamental para ello es contar con nuestras propias estrategias de comunicación militante, creación de redes internas de información y corresponsalía, creación de un gabinete de análisis, denuncia rápida, réplicas... El Partido debe decidir en cada momento los elementos centrales de su estrategia y los asuntos en que intervenir, sin menoscabo de su presencia y coherencia con IU.

El PCE en sus funciones e IU en su despliegue político electoral tiene capacidad para ayudar a recomponer un discurso y una práctica política de radicalidad democrática y de posible realización.


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