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DOCUMENTOS APROBADOS EN EL
XVI CONGRESO DEL
PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA
Madrid 1, 2 y 3 de marzo de 2002
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11. La organización del PCE
Tal y como señalábamos en los
guiones de debate del proceso precongresual consideramos globalmente
válidos los acuerdos del XV Congreso en lo que al documento de organización
se refiere. Se trataría pues de avanzar en este congreso en una
mayor concreción y clarificación de lo ya aprobado.
LAS TAREAS DEL PARTIDO
La idea central es que el PCE
no se conforma con la conquista del poder; su objetivo es la transformación
de la sociedad, acabar con el capitalismo y caminar hacia el socialismo
y el comunismo. El partido es un instrumento para la hegemonía de
la clase trabajadora.
El PCE debe recuperar su carácter
de partido de cuadros y de masas, de militantes y afiliados, al
mismo tiempo, lugar donde mayoritariamente se encuentre la clase
trabajadora, donde de forma democrática pueda elaborar política
y participe en la toma de decisiones a través de su organización.
En cuanto a la relación con
los movimientos sociales, debemos articular mecanismos que permitan
un trabajo sistemático en éstos, para que el grueso de la actividad
política de nuestros militantes se realice en el trabajo en lo social,
conservando en todo momento independencia como organización.
El XV Congreso afirma que somos
una organización con tareas y dinámicas propias, que como tal mantiene
todas las funciones de un partido político, con la salvedad de la
concurrencia electoral directa, con las consecuencias que ello conlleva.
Por tanto, estas son las bases
de las que partiremos para el desarrollo de las propuestas organizativas
en este congreso.
Queremos un PCE en IU y en la
sociedad, un partido visible y presente en la actividad política
cotidiana. El Partido debe volver a ser visible en la sociedad a
través de sus publicaciones, comunicados, resoluciones y hojas informativas
en los barrios, ciudades y centros de trabajo, es decir, a través
del trabajo político individual y colectivo. Tengamos en cuenta
que una nueva generación ya "no ve" al PCE en la sociedad, y ello,
con la importancia que en la sociedad actual tiene lo audiovisual,
está contribuyendo al aislamiento y retroceso del Partido. Para
volver a hacer visible el PCE lo fundamental es la actividad política,
pero también los símbolos y publicaciones propios. Por ello la nueva
dirección redactará y editará un manual de identificación corporativa
del PCE válido para todas la federaciones. Un Partido fuerte y organizado,
presente en la sociedad. Un Partido parte de IU que participa a
través de sus militantes y acepta sus acuerdos y los defiende en
la sociedad y que trabaje activamente en esta, impulsando los movimientos
sociales, la lucha social y cultural desde una perspectiva socialista.
Esto significa que el PCE tiene
como prioridades:
- la lucha con el movimiento
obrero y sindical organizándose como parte del mismo e intentando
compromisos y acuerdos entre este e IU;
- organizar e impulsar los movimientos sociales. El PCE ha definido
una "estrategia de poderes sociales", fortalecerlos, desarrollarlos
políticamente y asegurar la hegemonía de los valores emancipatorios;
- la lucha ideológica y político cultural: el PCE es una formación
comunista explícitamente marxista; una de sus tareas centrales debe
ser la apuesta por los valores, ideas, creencias que orienten la
lucha por el socialismo y una crítica sistemática a los supuestos
que fundamentan los valores de la sociedad capitalista.
- Potenciar y extender el ideario comunista y marxista.
En consecuencia las propuestas
de trabajo fundamentales deben ir en pro de conseguir desarrollar
sus premisas haciendo los cambios necesarios en nuestra estructura
organizativa que posibiliten que el PCE desempeñe el papel político
que queremos. Es decir, todos los planes de trabajo y todas las
evaluaciones e informes de gestión deben hacerse, de manera prioritaria,
en función de estas tareas, tanto de las fundamentales como de las
instrumentales. Esta es la clave del trabajo de organización del
Partido. Somos conscientes que los objetivos marcados en el congreso
anterior no han sido logrados en su totalidad. Si bien es cierto
que hemos conseguido regularizar el trabajo y la discusión política
a niveles de dirección, no hemos sido capaces de trasladar estas
iniciativas con la eficacia debida al conjunto del partido.
La dirección no ha sido capaz
de dinamizar el trabajo y las estructuras intermedias han sido muchas
veces más un freno que un catalizador de la actividad política.
Como consecuencia muchas agrupaciones tienen poca participación
y trabajo orgánico, lo que les imposibilita ser difusores de nuestras
propuestas ante la sociedad. Una de las tareas fundamentales de
este congreso ha de ser el de encontrar las formulas que permitan
cambiar esta realidad, desde el intercambio tanto de arriba hacia
abajo como de abajo hacia arriba, de propuestas, decisiones, opiniones,
etc...utilizando todos los medios a nuestro alcance (internet, boletines,
octavillas, publicaciones periódicas, etc....). Para ello es necesario
reforzar tanto las estructuras intermedias como de base.
El Partido tiene que intervenir
en todas las luchas sociales y políticas que se desarrollen. Para
ello tiene que estar presente de forma organizada en todos los frentes
de lucha. Nos definimos como un partido marxista, revolucionario,
que tiene como objetivos el socialismo y el comunismo. Sin embargo
no estamos organizados en el ámbito central donde se desarrolla
la lucha de clases, las empresas y demás lugares de trabajo, ni
en los centros donde la lucha ideológica es más intensa por ser
instrumentos básicos de transmisión de ideología, conocimientos
e información: los centros de enseñanza y universidades.
La Agrupación es el vínculo
principal, la ligazón fundamental del Partido con los trabajadores
y los sectores populares y el soporte organizativo esencial para
promover, dirigir y desarrollar la lucha y la acción política.
Las Agrupaciones se organizarán
en los centros de trabajo, en los centros de estudio, en los barrios
y pueblos y en los demás diversos sectores de la actividad administrativa,
profesional, cultural y social.
La asamblea de la agrupación
es el lugar donde los militantes debaten la situación política general
y de su empresa, centro de estudio o barrio y todos los problemas
de la política del Partido y lo traducen en iniciativas y acción
política comunista. La principal tarea de las Agrupaciones es la
aplicación de la política del Partido en su ámbito; es decir, el
desarrollo de la estrategia unitaria, programática, alternativa
y de de movilización política y social que es Izquierda Unida. El
trabajo de la Agrupación en su ámbito debe fundamentalmente responder
a la verificación de esa estrategia: ¿Estamos consiguiendo unir
a las personas y colectivos de izquierdas del pueblo o distrito
en torno a programas concretos y alternativos? ¿Estamos consiguiendo
vincular el trabajo institucional con el movimiento social? ¿Se
está fortaleciendo el bloque crítico y alternativo con el movimiento
social? ¿Se desarrolla IU de acuerdo con esa estrategia?
Las Agrupaciones son las organizaciones
de base del Partido y por tanto el lugar de desarrollo de la vida
cotidiana de la organización. En estos momentos el fortalecimiento
de las mismas, haciendo especial hincapié en fijar con claridad
el conjunto de las tareas y funciones que le competen para permitir
el seguimiento y valoración del cumplimiento del plan de trabajo
que fije los objetivos que conlleva trasladar la política aprobada
en su ámbito de acción.
En este sentido conviene dejar
claro que las tareas de las Agrupaciones son las mismas que se han
definido para el conjunto del Partido ya sean éstas territoriales,
sectoriales o de centro de trabajo. Sin embargo han de desarrollar
de manera específica tareas de organización, formación, debate de
la situación política, etc...que las vincule al conjunto de la estructura
partidaria. Esto exige que en las reuniones periódicas de la Agrupación
se conozcan y debatan los documentos aprobados en los órganos superiores
para permitir la más amplia difusión de nuestra política no sólo
entre los militantes comunistas, sino en el conjunto del entorno
social.
Las Agrupaciones son los instrumentos
de intervención inmediata del Partido en la sociedad, en los movimientos
sociales, y por tanto, la difusión cotidiana de la prensa, de nuestros
boletines, no persiguen como objetivo llegar a las manos de los
militantes, si no para que éstos los trasladen a la sociedad.
Tareas mínimas del PCE. Llamamos
así a las actividades que son comunes al conjunto de las Agrupaciones
del PCE, puesto que son la concreción en la base de las funciones
del Partido, éstas son:
· Plan de afiliación al Partido y de creación o fortalecimiento
de la UJCE en el ámbito de la Agrupación.
· Impulso, seguimiento y coordinación de la participación de la
militancia en los Movimientos Sociales de su ámbito.
· Entrega de carnés, regulación de censos y cotizaciones.
· Difusión de las publicaciones y boletines del Partido.
· Participación en la Fiesta del PCE.
· Traslado a su nivel de los planes de formación aprobados en las
instancias superiores.
· Debate y participación en las movilizaciones del 1º de Mayo y
8 de Marzo.
· Organización de casetas de Feria y otro tipo de actividades lúdicas
y culturales.
· Participación en las actividades de finanzas y balance de cuentas
anual.
Corresponde al Comité de la
Agrupación asegurar todas estas tareas y a los Comités superiores
velar porque se lleven a cabo, prestando su apoyo a ello, asistiendo
a la Agrupación en todas las ocasiones que sea necesario.
Los Comités de Agrupación deberán
asimismo garantizar en su seno la existencia de las siguientes secretarías:
Política, Organización, Finanzas, Formación, Mujer, Movimiento Obrero,
Juventud.
Las Agrupaciones de base del
Partido tendrán un carácter territorial o sectorial. Las agrupaciones
que así lo consideren podrán desarrollar conjuntamente las actividades
propias de sus cometidos de forma temporal. Los militantes de las
agrupaciones sectoriales podrán y deberán colaborar con las agrupaciones
territoriales de los lugares donde viven o de donde realizan su
trabajo militante, y recíprocamente.
Los Comités de Agrupaciones
deberán contar, al menos, con las siguientes tres responsabilidades:
política, organización y finanzas y agitación y propaganda.
El PCE es un partido federal.
La Federalidad se basa en el principio de coherencia ideológica,
política y organizativa por el que las decisiones tomadas en la
dirección federal que afecten a las líneas generales ideológicas,
estratégicas, organizativas y de actuación política de todo el PCE
son asumidas por todos sus miembros.
Debemos ir desarrollando la
federalidad de nuestro Partido fortaleciendo el papel de las distintas
federaciones en el marco común del proyecto comunista. Entendiendo
esta como una conquista y una consolidación de la capacidad organizativa
y política de las realidades territoriales que conforman el PCE,
asumiendo el hecho diferencial de cada una de ellas.
Para poder desarrollar esta
labor el Partido debe contar con militantes que actúen como activistas
políticos y sociales con capacidad de aportar tanto al debate como
a la acción política y a la vez ha de dotarse de una estructura
organizativa adecuada que sea capaz de impulsar y canalizar todas
las energías.
En consecuencia con todo lo
que hemos dicho de las tareas del PCE, su estructura básica de Secretarías
tanto a nivel federal como a nivel de federaciones es:
- Secretaría General.
- Organización y Finanzas.
- Formación y Debate Teórico.
- Movimientos Sociales y Antiglobalización.
- Mundo del Trabajo.
- Mujer.
- Comunicación.
- Relaciones Internacionales.
- Relaciones con la UJCE.
Las Secretarías a nivel federal
deben dotarse de las respectivas Comisiones de Trabajo, donde estén
los responsables de las Secretarías de las Federaciones. Igualmente,
estas Comisiones deben constituirse en las Secretarías de las Federaciones.
ORGANIZACIÓN Y FINANZAS
Las funciones de esta secretaría
han sido señaladas de manera reiterada: - Impulsar el funcionamiento
de las agrupaciones facilitando la participación de todas. Para
ello será necesario que las federaciones y organizaciones se doten
de una estructura ágil que permita el conocimiento rápido de los
acuerdos que se adopten por los órganos de dirección.
- Organizar campañas de afiliación. El PCE debe aspirar a tener
organización en todos los lugares, centros de trabajo y estudio.
Para favorecer estas campañas se presentará el correspondiente informe
anual de afiliación, analizando su evolución respecto al año anterior.
Estos informes deberán ser analizados tanto a nivel federal como
de federaciones.
- Constitución de un fichero de afliados federal que posibilite
optimizar el trabajo coordinado de todos nuestros militantes en
los diferentes frentes.
- Prestar atención y estar presentes en la vida de las organizaciones
de base, a fin de conocer la realidad del Partido y potenciar la
participación de la militancia en el movimiento obrero, en IU y
en los movimientos sociales. En este sentido se creará un fichero
central de Agrupaciones.
- Potenciar el desarrollo efectivo de una política de cuadros.
- Informar y proponer a los órganos de dirección del PCE para que
adopten decisiones a fin de adecuar las estructuras a la realidad
de las funciones que deberá desarrollar el Partido.
En definitiva la secretaría
de organización ha de tener capacidad de ser un elemento que socialice
el trabajo de las secretarías al conjunto del Partido.
La actual situación económica
del Partido no puede llevarnos a la resignación.
Objetivos financieros:
- Se debe tender a elegir una responsabilidad de Finanzas separada
de la Secretaría de Organización pero dependiente de ésta.
- Plan de actuación en la línea de normalizar la relación de las
federaciones con respecto al pago de cuotas en las condiciones que
fijan los estatutos.
- Prioridad a la coordinación, optimización y racionalización de
los actuales protocolos con IU, tendiendo a fijar un acuerdo marco
federal de aplicación en el conjunto del Estado en función de cada
realidad específica.
- Creación de una Comisión de Finanzas.
DEBATE TEÓRICO Y FORMACIÓN:
UNA PROPUESTA FEDERAL SOBRE FORMACIÓN BÁSICA Y FORMACIÓN TEÓRICA
En todos los Congresos aparecen
textos y resoluciones que resaltan la importancia de la formación
y la teoría para la lucha ideológica y para la solvencia de nuestras
propuestas políticas. Sin embargo carecemos de instrumentos comunes
para poner en práctica los propósitos que subyacen a esas posiciones.
En particular destacan dos carencias:
Primera, las personas que ingresan en el Partido no son informadas
sobre la línea política del PCE. Segunda, aunque afirmamos inspirarnos
en el marxismo revolucionario, carecemos de un método de formación
teórica común.
Es un derecho de las personas
que entran a formar parte del PCE el conocer los principios de la
organización de la que forman parte. Es también un derecho de las
personas que forman parte del Partido disponer de las herramientas
teóricas e intelectuales que se supone que inspiran nuestro funcionamiento.
Es una obligación del Partido
proporcionar esta información y estas herramientas a todas las personas
que militen. No se trata, por tanto de expedir patentes de ortodoxia
ni certificados de aptitud para no se sabe qué nivel de responsabilidad
sino de facilitar el ejercicio de una militancia consciente, responsable
y crítica.
Dada la importancia de estas
cuestiones su puesta en práctica debe ser acuerdo del órgano máximo
del Partido, el Congreso, quien habrá de aprobar los contenidos
y las formas de llevarlo a cabo. Quedaría como una resolución que
encargase al Comité Federal elegido en el Congreso que definiera
y aprobara un plan de aplicación de:
- Formación básica, es decir,
contenidos e instrumentos para proporcionar a todos los militantes
y en especial a los de nuevo ingreso un conocimiento básico de los
valores y principios teóricos, la línea política y las formas de
organizarse y funcionar del PCE.
- Formación teórica, es decir,
un procedimiento común y los medios que hay que poner en juego para
posibilitar a todos los militantes que lo deseen, formarse en los
principios del marxismo como método de análisis de la realidad para
su transformación y para, a partir de ahí, profundizar en los aspectos
que sean de su interés. Eso resumido en un cuaderno, posibilitaría
no solo entregar a los nuevos militantes sino también, a los existentes.
Los camaradas con formación podrían ayudar a su comprensión.
- Formación práctica, es decir,
formas, métodos e instrumentos útiles de intervención real en los
diferentes ámbitos que complemente la cultura de acción que tiene
el partido con la experiencia acumulativa de la militancia.
Sería necesaria la formación
de nuestros militantes en cuestiones a nivel institucional, para
que llegado el momento de asumir una responsabilidad de este tipo,
tengan conocimiento del funcionamiento de las diversas instituciones.
Igualmente, el Partido debe
fomentar entre sus afiliados la profundización en el análisis marxista
así como posibles aportaciones a la teoría marxista de la actualidad.
Sin perjuicio de la concreción
de los acuerdos del Congreso en materia de formación que realice
el Comité Federal, se establece la necesidad de que el PCE se dote
de una Escuela de Formación de carácter estable y permanente, adscrita
a la dirección federal, que funcione de forma descentralizada y
en colaboración con las federaciones para dar regularidad, estabilidad
y cohesión a las actividades formativas del partido.
LOS MOVIMIENTOS SOCIALES Y EL
PCE
El desarrollo de esta secretaría
es la base para articular organizadamente la actividad de l@s comunistas
en distintos medios asociativos con el objetivo de desarrollar un
tejido social alternativo.
Aunque los movimientos sociales
de carácter más tradicional (asociaciones de vecinos o APAs) han
perdido en gran parte la fuerza y pujanza de otros tiempos, la aparición
de nuevos movimientos y la articulación coyuntural de algunos en
torno a reivindicaciones puntuales, hacen que las posibilidades
de autoorganización de la sociedad civil, a medio plazo, puedan
ser consideradas con cierto optimismo.
Los dos obstáculos que se opondrían
a un mayor desarrollo serían:
- Los intentos de manipulación e instrumentalización desde posiciones
políticas muy concretas, que sólo valorarían los movimientos sociales
en cuanto altavoz y soporte de "masas" de "las alternativas políticas"
propias.
- La atomización que viven los movimientos sociales determina que
su fuerza, en algunos casos, sea mucho menor que el apoyo que reciben
de la sociedad.
La diversidad de movimientos
que son consecuencia de la agudización de las contradicciones del
sistema capitalista y reflejo de nuevas contradicciones, deberán
conformar el marco de actuación referente del trabajo político de
l@s comunistas de cara a la sociedad. A la vez que se trataría de
articular políticamente el trabajo de dichos movimientos, siendo
capaces de hacer un seguimiento de la actividad desarrollada.
Impulsar los acuerdos y alternativas
sectoriales que se elaboren desde los propios movimientos, respetar
la independencia de los mismos y hacerlos confluir en un proyecto
estratégico común, tales son algunos de los retos más importantes
que debemos aportar.
LAS COMISIONES DE MOVIMIENTO
OBRERO
Como ya hicimos en el XV Congreso,
y desarrollamos en la parte específica de este documento sobre Movimiento
Obrero, volvemos a constatar que en el mundo del trabajo es donde
se manifiestan de una forma más clara las contradicciones sociales,
políticas e ideológicas y que la clase obrera (en su sentido más
amplio y actual) es la que está llamada a liderar el proceso de
transformación social.
A la vez, no podemos ignorar
las profundas transformaciones que se han realizado en las últimas
décadas como consecuencia del desarrollo de la ciencia y la tecnología
aplicadas a la producción.
Una nueva y más compleja composición
interna de la clase obrera, la marginación del proceso productivo
de una parte muy importante de la misma (parados) y la precarización
creciente de las condiciones laborales, hacen que la toma de conciencia
de clase se produzca en condiciones más difíciles que en la primera
mitad del siglo. Conciencia de clase que es necesario recuperar
para la clase explotada. Es este el gran reto que tenemos delante
en los próximos años; y, al igual que el neoliberalismo nos ha ganado
la batalla a través de una serie de victorias (derrotas nuestras)
durante un largo período de tiempo, nuestra estrategia debe ir encaminada
a convencer a la clase trabajadora allí donde más fácil tengamos
el campo de acción.
Es indudable que en las Medianas
y Grandes empresas existe una mayor concentración de trabajador@s
a l@s que nos podemos dirigir con cierta facilidad. Y no deja de
ser cierto que una agrupación de comunistas bien dirigida y coordinada
en esos centros de trabajo puede ser la referencia de un área de
influencia alrededor de este tipo de empresas que permita elevar
el nivel de conciencia de clase de l@s trabajador@s del entorno.
Es pues necesario que en el
próximo período los órganos de dirección fomenten la creación y
consolidación de Agrupaciones de centro de trabajo en las medianas
y grandes empresas.
Desde el comienzo de las transformaciones
operadas en la clase obrera, l@s comunistas debemos hacer de nuestro
trabajo en el movimiento obrero (del que formamos parte) un eje
fundamental de nuestra actividad.
También es fundamental el trabajo
de l@s comunistas en el movimiento sindical -como componente organizado
del movimiento obrero- desde el respeto a la independencia y soberanía
de los sindicatos y también desde el derecho de l@s comunistas a
llevar nuestras propuestas y alternativas allí donde nos encontremos.
Esto supone que nuestra actitud no puede ser pasiva ante prácticas
sindicales que, desde nuestro punto de vista, vayan en detrimento
de los derechos sociales de las/os trabajadoras/es.
Pero este trabajo en el Movimiento
Obrero debe estar orientado por el debate y la reflexión realizado
en las diferentes organizaciones del Partido, a través del cual
los órganos de dirección sintetizan y deciden las líneas de trabajo
y propuestas que deberán ser coordinadas y puestas en marcha por
las Comisiones de Movimiento Obrero.
Así, estas Comisiones deben
ser el motor fundamental de la política de Movimiento Obrero del
Partido. En un sentido, dinamizando el debate y la participación
de la militancia y en otro coordinando las acciones a tomar en los
diferentes ámbitos territoriales, sectoriales y de centro de trabajo
para desarrollar y conseguir hacer realidad nuestras propuestas,
haciéndolas llegar allí donde nos encontremos l@s comunistas; siendo
fundamental nuestro trabajo en el movimiento sindical -como componente
organizado de la clase obrera- desde el respeto a la independencia
y soberanía de los sindicatos.
Con independencia de la estructura
que quiera dar cada Federación a sus Comisiones de Movimiento Obrero,
al menos deberá existir una Comisión por cada Federación dependiente
del correspondiente Comité, y que deberá coordinarse necesariamente
con la Comisión de Movimiento Obrero del Comité Federal.
Hay que prestar una especial
atención al movimiento asociativo de desempleados ya que estos forman
una parte importante del movimiento obrero, aunque las políticas
neoliberales los obliguen a ser la parte pasiva del sector productivo.
ORGANIZACIÓN, IMPULSO Y DINAMIZACIÓN
DEL TRABAJO Y LA ACTIVIDAD DE LAS SECRETARÍAS Y COMISIONES DE MOVIMIENTO
OBRERO EN EL CONJUNTO DEL PARTIDO
Desde la necesidad de la unidad,
la coordinación y la cohesión interna, sobre la base de la política
aprobada, como pilares básicos que fortalecen la presencia y capacidad
de incidencia del PCE en el movimiento obrero.
- El debate y el análisis como
resortes organizativos que implican a todos los niveles de las federaciones
del PCE.
- Dinamización del trabajo y la actividad en el conjunto del partido
de las comisiones de movimiento obrero, como lugar de encuentro
de debate, de análisis de la realidad del mundo del trabajo desde
lo concreto a lo más global y de coordinación y favorecimiento de
la cohesión real de los comunistas en el movimiento sindical.
- Reuniones habituales de la Comisión Federal del Movimiento Obrero.
- Mantener contactos periódicos con los Responsables del Movimiento
Obrero de las Federaciones y las Comisiones respectivas.
- Celebrar dos Conferencias Federales antes del XVI Congreso.
- Celebrar encuentros de activistas.
- Impulso decidido de las agrupaciones sectoriales desde cada federación,
para favorecer la coordinación estatal tanto en sectores como en
grandes empresas.
- Fortalecimiento de la coordinación y cohesión federal, desde la
diversidad, desde las distintas realidades, pero con confianza interna
y unidad.
- Desarrollar un mayor impulso hacia los colectivos más desfavorecidos,
fortaleciendo nuestra implicación real en los movimientos de respuesta
anticapitalista, en los de solidaridad y defensa de los intereses
de los trabajadores inmigrantes, colectivos de jóvenes contrarios
a las Empresas de Trabajo Temporal y su eliminación legal, etc.
Sirviendo de eslabón entre los nuevos y clásicos movimientos de
respuesta social.
FEMINISMO Y PARTIDO
Después del XV Congreso, una
de las secretarías que han de desarrollarse es la de mujer, no sólo
por las cuestiones que nos planteábamos en mayo de 1998 en la Conferencia
Federal de Mujer del PCE, sino porque el neoliberalismo está ya
produciendo un aumento en los niveles de precarización y marginación
de la mujer no sólo en el mundo laboral, que apuntan a una marcha
atrás en conquistas de muchos años, e incluso podremos ver en los
próximos años vueltas masivas de las mujeres al hogar si no se hace
nada contra esta política.
Las mujeres comunistas, sumergidas
en esta coyuntura algunas y otras viendo la de muchas compañeras,
debemos organizar la Secretaría de la Mujer del PCE con camaradas
interesadas en impulsar este trabajo.
A nivel interno, al conjunto
del Partido, para sensibilizarlo y obligar a que se discuta de nuestros
problemas en todos los niveles de la organización (dirección y agrupaciones),
además de hacer partícipe a todos los afiliados de la realidad femenina.
A nivel externo, al trabajo
en colectivos de mujeres, globales y sectoriales (educación, juventud,
sanidad...) cuyo trabajo a realizar sea el de interactuar ofreciendo
las bases marxistas y recogiendo las inquietudes sociales desde
otras ideologías que nos permita ofrecer lo necesario y enriquecer
el debate a nivel interno. Lo fundamental en esta coyuntura es LA
PROPIA ORGANIZACIÓN INTERNA de las mujeres del PCE. Tenemos que
reinvertir nuestro tiempo de militancia, dedicando mucho más tiempo
al trabajo de la secretaria de la mujer.
Si no lo hacemos así, es imposible
llevar adelante los objetivos que nos marcamos para el día de después
del congreso del PCE, tales como incorporar el feminismo en el partido,
transversalizar la problemática de la mujer al conjunto de valoraciones
y elaboraciones del partido o nuestra propia formación.
Además, necesitamos un compromiso
mixto, para avanzar conjuntamente hacia democracias paritarias,
por lo que es fundamental crear foros internos de debate compuestos
por hombres y mujeres que posibiliten el intercambio y enriquecimiento
de tod@s.
Respecto al trabajo hacia la
sociedad por parte de las mujeres del Partido, debemos seguir trabajando
en todas las Asociaciones de mujeres progresistas y con el Movimiento
feminista, que ya trabaja de forma organizada a nivel internacional,
así como en IU.
Otro objetivo de la Secretaría
sería la formación de mujeres, utilizando la Escuela del Partido
u otros cauces para debatir sobre la emancipación de la mujer. Necesitamos
profundizar en un debate sobre "feminismo y marxismo", es decir,
mujer y lucha de clases, así como colaborar con la revista Mundo
Obrero de una forma continuada, en las distintas secciones.
Es necesario hacer un esfuerzo
y estructurarnos en todos los niveles organizativos del Partido,
aportando en todo momento esta realidad que afecta a las mujeres,
posibilitando un avance hacia la igualdad real, tanto dentro como
fuera del Partido, en una estructura federal que actuaría como coordinadora.
Tenemos una obligación política
y también moral: seguir haciendo de este PCE una baluarte en la
lucha por la transformación social. Y para eso debemos convertirlo
en un proyecto ilusionante, que sume a miles de personas a la construcción
de un proyecto comunista abierto, plural, comprometido con otras
corrientes políticas y culturales y en un impulsor y dinamizador
de Izquierda Unida.
LA POLÍTICA DE PUBLICACIONES
DEL PCE
La política divulgativa es básica
para el desarrollo de un proyecto de izquierdas en un escenario
donde los grandes medios de comunicación ocultan, manipulan y minimizan
nuestra actividad y posición política. Se hace totalmente prioritaria
una actuación decidida que supongan un impulso y revitalización
de nuestras publicaciones: Mundo Obrero (MO), Nuestra Bandera (NB),
web del PCE, así como el boletín interno Información del Cte. Federal.
Así mismo, se verá la posibilidad de poner en marcha una emisora
de radio.
Todo ello, además del acuerdo
formal del XVI Congreso de PCE, requiere una voluntad sincera y
sin dilaciones del conjunto de hombres y mujeres de la organización,
en especial un compromiso real y continuado de los diversos órganos
de dirección de todas y cada una de las Federaciones, Comités Provinciales,
Comarcales y Agrupaciones de cualquier índole.
Sólo a través de nuestros
recursos propios podemos mantener informado, con nuestra propia
política, al conjunto de los afiliados y afiliadas, así como al
entorno político y social del PCE. Desde estos mismos recursos podemos
ayudar a Izquierda Unida también a dar mayor voz a las actuaciones
políticas que de forma constante se silencian por los grandes medios
de comunicación.
La política de información del
PCE, requiere una ingente participación de toda la organización,
para conseguir que tenga un carácter interactivo y actual, dinámico
con debates internos y divulgación de propuestas e iniciativas sistemáticas,
socializar la información para desarrollar nuestra política, lo
que a la vez permite estimular la vida del PCE y a su vez de IU,
implicando al interno y al externo.
Todos sabemos las lagunas que
soportamos en este terreno, en muchas ocasiones nos planteamos la
posibilidad de conseguir tener un medio propio, dirigido al exterior,
sin grandes pretensiones pero con presencia constante y sólida,
con una periodicidad de mayor frecuencia. Pero para llegar hasta
este punto, que es posible, hace falta una implicación cotidiana
de los activos de nuestra organización, y una planificación que
tenga en el horizonte superar las actuales dificultades.
Mundo Obrero, ha sido objeto
de cambios en el último periodo, la situación financiera nos motivaba
a un recorte drástico en los costes. Se ha intentado aprovechar
la ocasión para mejorar la publicación, con el cambio de formato,
pero haciendo MO más dinámico, con mayor regularidad, con un contenido
más contextualizado en el debate de cada momento. Efectivamente
se ha conseguido una mayor implicación de la organización y sus
cuadros, pero no la suficiente, ha faltado algo tan elemental como
que cada cual cuente cómo valora los cambios, qué actividades desarrollan
las diferentes agrupaciones, para sí poder trasladar experiencia,
qué políticas se han desarrollado en su ámbito, o qué opinión tiene
el Partido en cada lugar sobre lo que ocurre en el mundo. Si esto
ha sido difícil para un mensual, se hace imposible para una publicación
quincenal o semanal, que es lo que realmente queremos conseguir.
Lo mismo nos ocurre con la
página web del PCE, donde estamos haciendo un esfuerzo ingente,
con una dedicación casi plena, pero en el mejor de los casos hacemos
una página de consulta y no una página de aportación y debate. Es
curioso pensar que una parte muy significativa de las nuevas afiliaciones
tienen lugar a través de ésta página, lo que indica la necesidad
de impulsarla, de hacerla nuestro referente de trabajo cotidiano.
También resulta vital que desde ella mantengamos una comunicación
entre Agrupaciones y órganos de dirección, no solo entre militantes
o simpatizantes.
Tenemos recursos, en ellos estamos
invirtiendo una parte importante de nuestro personal y de nuestros
exiguas finanzas, pero lo que hace falta es la acción colectiva
estable, crítica y constructiva.
Nuestra Bandera es también una
realidad necesaria de impulsar, es preciso que desde cada una de
las organizacione organizaciones se estimulen debates, se aporten
ideas y análisis concretos de la vida política y nuestra alternativa.
Por último, nuestro boletín
Información del Comité Federal (ICF), tiene carácter gratuito, en
él queremos dar a conocer la actividad más cotidiana de nuestros
órganos de dirección, pero no solo para la dirección federal, también
puede serlo para las federaciones, para los trabajos interesantes
que se desarrollan desde cada lugar.
Con todo lo que en este momento
ocurre en el mundo, solo tenemos la obligación de dar utilidad a
nuestra política divulgativa.
Vamos a proponer una serie de
iniciativas, que tras el XVI Congreso deben formar parte de la prioridad
inmediata del Partido y los órganos de dirección que salgan elegidos
del mismo.
- Cada Federación, y cada Comité
Provincial, debe tener un responsable real y activo de publicaciones
para coordinar la implicación de su organización tanto en MO, web
PCE, NB, ICF. En este sentido, y si no existiese la Secretaría de
Comunicación, Difusión y Suscripciones, la Secretaría de Organización
debería asumir la responsabilidad de Mundo Obrero, ICF y web PCE
y la Secretaría de Formación la de Nuestra Bandera.
- Desde cada federación debe
garantizarse un suministro regular de aquellas actuaciones (con
soporte suficiente), políticas, sociales e institucionales que tienen
lugar en sus respectivos ámbitos (movilizaciones, protestas, realidades
denunciables, actividad de concejales y diputados, reuniones orgánicas,
recomendaciones culturales, actos públicos, etc.)
- Crear las condiciones para
que el conjunto de los afiliados y afiliadas del PCE estén suscritos
a M.O. y NB, así como hacer extensibles las suscripciones a personas
del entorno de cada cual (universitario, profesional, social y sindical,
etc.)
- Cumplir el mandato de que
todas las Agrupaciones del PCE estén suscritas a MO y desde ellas
se divulgue nuestra prensa. - Realizar un fichero web de militantes
y simpatizantes que tienen acceso a la red para hacerle llegar todo
tipo de iniciativas desde cualquier punto, y éstos puedan a su vez
remitirlas.
- Meter en los circuitos de
prensa comercial a Mundo Obrero y Nuestra Bandera.
- Cada Agrupación del Partido
debe procurar dotarse de una Comisión de camaradas que con funciones
documentalistas se ocupe del archivo propio de la agrupación, (documentos,
libros, periódicos, revistas, etc.) y de la confección de boletines
y octavillas de interés público y local.
- Iniciar la edición de obras
de autores marxistas (clásicos y actuales) en pequeño formato y
de bajo coste.
- Instalar "emisoras libres",
pequeños estudios que sirvan para atraer jóvenes, formándoles en
radio y medios de comunicación, a la vez que se informa al pueblo
o el barrio.
- Realizar un esfuerzo para
hacer llegar las publicaciones del PCE más allá de sus propios afiliados
través de introducirlas en puntos de venta de publicaciones, campañas
de venta en la calle en que se den a conocer, o presentación en
determinados foros (universidades, colectivos, etc.).
Solo desde la implicación política,
cultural, intelectual y militante del conjunto de la militancia
podemos fortalecer y desarrollar nuestra política formativa e informativa,
y así intentar llegar al máximo de ciudadanos con nuestras propuestas
y análisis de la realidad, además de incrementar, simultáneamente,
la participación y la formación colectiva de las y los comunistas.
Para empezar, se debe formar
un pequeño grupo que comience a organizar. Este grupo, una vez constituido,
visitaría cada una de las Federaciones para ver qué personas comenzarían
a trabajar en este ámbito. Lo ideal es que desde aquí al XVII Congreso
este grupo funcione a nivel federal, con responsables en cada federación.
Por lo tanto, el objetivo real sería contar con grupos de trabajo
en cada federación y su funcionamiento bien estructurado para el
próximo Congreso. Las tareas a realizar podrían ser, entre otras:
- Potenciar lazos entre el PCE
y los diferentes sectores culturales.
- Promover plataformas por una cultura libre y crítica junto con
asociaciones, fundaciones, ateneos, etc.
- Ceder y habilitar, así como organizar diferentes actos culturales
a todos los niveles.
- Celebrar una Conferencia monográfica sobre la política de publicaciones
del PCE.
LAS DECISIONES DEMOCRÁTICAS
Y LA UNIDAD Y COHESIÓN EN EL PCE
Hemos señalado cuáles son las
tareas que le corresponden al PCE como partido político y cuál la
estructura de la que se dota para poder llevarlas a cabo. Sin embargo
todo queda en papel mojado si no se arbitran los mecanismos que
posibiliten que las decisiones adoptadas, fruto de debates democráticos
puedan llevarse a la práctica. La unidad, tras las decisiones democráticas,
es un factor fundamental de la capacidad, fuerza y prestigio del
Partido. Sin ella, el PCE no puede conducir con eficacia su lucha
y pierde su carácter de Partido marxista-revolucionario.
Es preciso buscar en cada caso
el mínimo común democrático para a partir de ahí fijar con claridad
las reglas del juego.
El Partido ha de posibilitar
la participación de la militancia en la toma de decisiones, ha de
respetar escrupulosamente las posiciones no coincidentes con la
mayoría, arbitrar fórmulas que posibiliten el consenso en la toma
de decisiones, todo ello partiendo previamente de la idea que señala
que para poder participar y decidir es necesaria la más amplia libertad
interna (de opinión, de comunicación horizontal, de crítica…), el
correcto funcionamiento de los diferentes órganos, de dirección
y de representación y la puesta en marcha de instrumentos de decisión
de toda la militancia, como el Referendum. Dándose esas condiciones
hemos de ser conscientes de que ningún colectivo puede sobrevivir
si sistemáticamente sus propios miembros hacen caso omiso a los
acuerdos adoptados.
En este sentido y a tono con
lo aprobado ya en el XV Congreso, la cohesión es el mecanismo que
hace posible formar una posición común del Partido cuando sea necesaria.
El Partido, como colectivo unido
por las ideas y por la voluntad de trabajar en común, una vez que
toma las decisiones, aplica los acuerdos, evitando sus militantes
entrar en confrontación pública con la posición adoptada. Asi mismo,
las posiciones del Partido se llevarán abiertas a la síntesis con
otras posiciones, procurando llegar al consenso.
Siguiendo con el curso de lo
acordado en el XV Congreso y considerando que es plenamente vigente,
tratar en el Partido cuestiones políticas y organizativas de aquellas
otras organizaciones en las que participan los militantes del PCE
no es una práctica de intervencionismo ni atenta contra la soberanía
de dichas organizaciones. Bien al contrario, constituye una de las
tareas políticas esenciales que se deben realizar en el Partido
a fin de que sus militantes y afiliados puedan contribuir eficazmente
al buen funcionamiento de las mismas. La soberanía de esas organizaciones
no se ve conculcada porque los militantes del Partido reflexionen
colectivamente sobre dichas cuestiones y puedan eventualmente tomar
decisiones respecto a las posiciones a defender y a las propuestas
a plantear en otras organizaciones en las que participan como afiliados.
El criterio para determinar si una organización es o no soberana
no es otro que el de si sus decisiones son o no tomadas en sus propios
órganos a través del ejercicio del voto por parte de sus afiliados
y de si el ámbito de competencias que se le atribuyen en sus estatutos
no es invadido por otra organización. Si se dan ambas condiciones,
la soberanía de esa organización no se ve cuestionada por el hecho
de que una parte de sus afiliados que pertenecen a otras organizaciones
discutan en estas últimas cuestiones relacionadas con ella.
Por lo tanto, con independencia
de la conveniencia de evitar el despilfarro de tiempo y energías
que supondría duplicar la discusión de todas y cada una de las cuestiones
que pueden suscitarse en ambas organizaciones, hay que dejar claro
para toda la organización del Partido que el análisis y seguimiento
de la marcha de esas organizaciones así como la reflexión sobre
las propuestas concretas que, en los terrenos políticos y organizativos,
los militantes del PCE deben realizar en las organizaciones en que
participan para favorecer su desarrollo, debe constituir una parte
esencial de las tareas de comités y agrupaciones del Partido. Dichas
posiciones y propuestas concretas deben ser llevadas por los militantes
a las otras organizaciones en una actitud dispuesta a la síntesis
con otras posiciones, ejerciendo el derecho a voto en función del
debate que allí se produzca. No obstante, el principio de cohesión
entendido como el obligado cumplimiento por los militantes de los
acuerdos tomados en el Partido deberá aplicarse, por razón de la
necesaria unidad de acción, en todas aquellas cuestiones en las
que, por su trascendencia, así se decida democráticamente por el
órgano del Partido interesado en el asunto (a nivel federal, de
federación, de agrupación, etc.). La base de la cohesión es la aceptación
consciente y voluntaria de los acuerdos y los Estatutos del PCE.
LAS PLATAFORMAS DE OPINIÓN EN
EL PARTIDO
Los estatutos del Partido contemplan
la posibilidad de articular plataformas de opinión puntuales ante
congresos o conferencias. El objetivo de dichas plataformas ha de
ser el de servir para que aquellos camaradas que consideren que
el marco orgánico del Partido no es suficiente para poder trasladar
sus propuestas puedan disponer de un instrumento para ello. Por
tanto las plataformas de opinión una vez finalizado el proceso para
el que fueron constituidas no tienen razón de ser.
En ningún caso se podrán establecer
corrientes organizadas dentro del PCE, esto supondría aceptar a
priori la existencia de posiciones definidas ante debates políticos
futuros.
EL PCE Y LOS JÓVENES
El PCE es un instrumento de
intervención política para la transformación social. Por ese motivo
organiza su política y la intenta desarrollar en todos los ámbitos
de la sociedad.
La juventud es un sector social
en el que las contradicciones de la sociedad capitalista y patriarcal
se manifiestan con especial virulencia. Las jóvenes y los jóvenes
se encuentran en el centro de muchas y serias contradicciones:
- El paro y el retroceso en las conquistas de la clase trabajadora.
- El sistema educativo en su doble vertiente de mecanismo de socialización
y de servicio público afectado por los recortes neoliberales.
- La utilización mercantil de la cultura juvenil y la frustración
del consumo.
- El modelo de relaciones interpersonales característico del patriarcado.
La dureza de estas contradicciones
es un reto para el PCE. También lo es el hecho de que en el seno
de la juventad se producen respuestas, se desarrollan prácticas,
se crean espacios autónomos y se configuran subjetividades que deben
converger en el Bloque Social Crítico y Alternativo.
En estas condiciones, el movimiento
juvenil, como en general los movimientos progresistas, han sufrido
la fragmentación y la pérdida de fuerza que ahora le caracteriza.
La cultura juvenil, las señas previas de identidad de la juventud
rebelde, ...han sido, en cierta medida reabsorbidas y posteriormente
mercantilizadas por el sistema. El bombardeo publicitario, la difusión
de ideología individualista, etc. afectan a las jóvenes y los jóvenes
en igual medida que a las personas mayores, con el agravante de
que generan una mayor frustración por las dificultades especiales
en que viven los jóvenes.
Esto no debe entenderse como
la afirmación de que el movimiento y la cultura juveniles han perdido
fuerza a lo largo de este periodo en mayor medida que el resto de
movimientos progresistas.
Como respuesta a esta situación
se producen intentos de crear espacios propios y se desarrollan
experiencias de intervención en la realidad por parte de los jóvenes.
La okupación, los movimientos de solidaridad, el voluntariado, las
luchas por los derechos de las personas, los nuevos modelos de relación,
los movimientos de acción anticapitalista, los movimientos aritiglobalización...
Todas estas experiencias suponen
intentos desde la juventud para dar respuestas válidas a su situación
actual desde su propia subjetividad y desde su sensibilidad hacia
los nuevos problemas.
En este marco se plantea como
un elemento básico la recuperación del movimiento juvenil corno
parte del bloque social crítico y alternativo que se confronta al
neoliberalismo y que construye la alternativa con IU.
La UJCE debe ser parte del movimiento
juvenil, que trabaje por su desarrollo y en el seno del cual defienda
las propuestas comunistas y la estrategia unitaria y de convergencia
en la alternativa.
Cómo afrontar los retos del futuro
En este sentido, la política
de las y los comunistas para la juventud es necesaria por dos motivos:
1º) Como una intervención necesaria
en el movimiento real que se desarrolla a la vista de todos. Allí
donde se expresan las contradicciones y se produce la lucha de clases,
hay un espacio para la intervención política de los y las comunistas.
2º) Por la necesidad de incorporar las nuevas experiencias y prácticas
y conectarlas con las experiencias pasadas, más allá de un planteamiento
que se limite a captar militancia y asegurar el relevo generacional,
cosas que son necesarias.
De cara a afrontar los retos
debemos partir de la constatación previa de que exista una organización
comunista en el seno del movimiento juvenil, y ese es el papel que
le corresponde a la UJCE.
Esto implica que el Partido,
a todos los niveles, vele por que la UJCE pueda consolidarse como
organización en el seno del movimiento juvenil, centrada en su papel
propio. De esto se desprenden consecuencias para la política de
cuadros del PCE que ha de ser compatible con lo anterior, respetando
siempre la voluntad de las y los militantes. De la misma manera
es necesario incorporar la problemática y las alternativas juveniles
en el trabajo de las Secretarías, principalmente a través de la
participación y aportación de la UJCE.
Poner en marcha debates de
aquellas cuestiones que son de gran importancia para la juventud
y a las que ahora no damos alternativas (como es el caso de la Educación).
También es necesario avanzar
en la concreción de ser capaces de ofrecer a los jóvenes la posibilidad
de crear un instrumento que les sea útil, siendo ellos los protagonistas
(independencia orgánica), con capacidad de generar iniciativas propias
para trasladar a la calle (autonomía política) y difundir nuestro
proyecto de transformación social (aplicación de la línea estratégica
del PCE). Para ello es imprescindible dinamizar las relaciones con
la Juventud Comunista. Esta será la tarea fundamental del Responsable
de Relaciones con la Juventud del PCE. Asimismo, es necesaria la
participación del Responsable de la Juventud Comunista a cada nivel
en los Comités de dirección del Partido.
En cuanto a la relación con
las federaciones de la UJCE, que no son las organizaciones juveniles
de las respectivas federaciones del Partido, pero sí deben ser su
referente juvenil se ha avanzado desde el XV Congreso pero se debe
avanzar más en el respeto a la dinámica propia de trabajo de la
UJCE como organización federal, por lo que la necesaria coordinación,
entre las estructuras del PCE y de la UJCE, no debe ir en detrimento
de la coordinación que tienen las federaciones de la UJCE (independencia
orgánica) a través de su Comité Federal.
Como norma general, en los procesos
congresuales y conferencias del Partido quienes tengan doble militancia
deberán optar por participar por los cauces del Partido o por los
de la Juventud. Tampoco es conveniente compatibilizar cargos de
dirección en ambas organizaciones.
El principal papel que debe
tener el Partido respecto a la juventud, no debe ser el de dirigir
o maniatar, dado que ello al margen de crear una respuesta negativa
de los jóvenes, nos eliminaría un elemento básico entre los comunistas,
como es la relación dialéctica que debe existir entre la juventud
y el Partido, con el fin de seguir evolucionando y de esta manera
obtener síntesis superadoras. Este es el campo donde más hay que
avanzar, puesto que ha sido el más deficitario. El Partido debe
orientar a la juventud y trasladar toda la experiencia acumulada.
Por ello, en las tareas de formación que se lleven a cabo en las
diferentes estructuras de la UJCE, debemos estar presentes, apoyándolas
en la medida de nuestras posibilidades. Por otra parte, en esta
relación dialéctica imprescindible hay que contar con la aportación
que puede realizar la UJCE en las tareas de formación del Partido.
En definitiva hay que coordinar las tareas de formación con la UJCE
dentro de la línea estratégica del PCE.
Las Juventudes Comunistas en las
Federaciones y la realidad federal.
Entre el XIV y el XV Congreso
del PCE se han sucedido diferentes direcciones federales en la UJCE,
con sus consiguientes formas de entender las cosas y de relacionarse
con el PCE. En este período la realidad en las Federaciones de la
UJCE ha sido diversa, al igual que en el PCE. La relación de las
Federaciones del PCE, con las de la UJCE, igualmente diversa, en
función de si existían buenas o malas relaciones entre ellas, con
lo que unido a que los militantes de la UJCE son militantes del
PCE y que las Federaciones de la UJCE deben asumir la estrategia
de la Federación respectiva del PCE, hacen que tengamos un marco
que no ayuda y que nos demanda dar más pasos en la conformación
de una organización juvenil útil para los jóvenes.
El marco en el que se relacionan
el PCE y la UJCE no evita, por un lado, que la UJCE en la práctica
parezca una corriente organizada dentro del PCE (doble militancia)
y, por otro lado, dificultan que la UJCE tenga una dinámica propia
de trabajo y de cara a los jóvenes. Las federaciones están influidas
por los intereses legítimos, pero particulares de las Federaciones
del PCE, que tratan en numerosos casos a las Federaciones de la
UJCE como si fuese una comarca o provincia más, con las disfunciones
que ello crea, las obligaciones que ello conlleva...y que en la
práctica responde más a una concepción de las estructuras de la
UJCE como apéndices juveniles o de secciones juveniles y no de una
organización juvenil, auténtico objetivo del XIII y XIV Congreso
del PCE.
¿Qué hacer?
1. Es necesario que seamos
capaces de ofrecer a los y las jóvenes la posibilidad de crear un
instrumento útil para nuestro proyecto de transformación social
(aplicación de la línea estratégica del PCE), en el que ellos y
ellas sean los y las protagonistas (independencia orgánica) y tengan
capacidad de generar iniciativas propias para trasladar a la calle
(autonomía política).
2. Para ello, es imprescindible
la presencia estable de dirigentes del Partido que se encarguen
de llevar las relaciones con la Juventud Comunista. Esta será la
tarea fundamental del Responsable de la Juventud del PCE. Asimismo,
es necesaria la participación del Responsable de la Juventud Comunista
a cada nivel en los Comités de dirección del Partido.
3. Aún siendo la Juventud Comunista
de cada Federación el referente juvenil de la respectiva federación
del Partido es necesario que las Federaciones del Partido tengan
en cuenta las necesidades de la construcción de una organización
juvenil en el conjunto del Estado y respeten su dinámica de trabajo
y actividad, de tal forma que la necesaria coordinación entre las
estructuras del PCE y las de la UJCE no vaya en detrimento de la
coordinación que deben tener las Federaciones de la UJCE, de su
independencia orgánica y de su autonomía política.
4. Como norma general, en los
procesos congresuales y conferencias del Partido quienes tengan
doble militancia deberán optar por participar por los cauces del
Partido o por los de la Juventud. Tampoco es conveniente compatibilizar
cargos de dirección en ambas organizaciones.
5. El principal papel que debe
tener el Partido respecto a la juventud, no debe ser el de dirigir
o maniatar, dado que ello al margen de crear una respuesta negativa
de los jóvenes, nos eliminaría un elemento básico entre los comunistas,
como es la relación dialéctica que debe existir entre la juventud
y el Partido, con el fin de seguir evolucionando y de esta manera
obtener síntesis superadoras. Este es el campo donde más hay que
avanzar, puesto que ha sido el más deficitario. El Partido debe
orientar a la juventud y trasladar toda la experiencia acumulada.
Por ello, en las tareas de formación que se lleven a cabo en las
diferentes estructuras de la UJCE, debemos estar presentes, apoyándolas
en la medida de nuestras posibilidades. Por otra parte, en esta
relación dialéctica imprescindible, hay que contar con la aportación
que pueden realizar los militantes de la UJCE en las tareas de formación
del Partido.
En definitiva hay que coordinar
las tareas de formación con la UJCE dentro de la línea estratégica
del PCE.
6. El Partido, especialmente
a través del Responsable de la Juventud, debe potenciar y dinamizar
la UJCE y sus Federaciones, resolviendo políticamente las contradicciones
y disfunciones existentes y armonizando sus prácticas.
7. La última fiesta del PCE
vuelve a confirmar un hecho que muchas veces hemos destacado: la
asistencia masiva de jóvenes a nuestros actos políticos. Parece
haber una coincidencia entre los intereses y puntos de vista de
los y las jóvenes y los del PCE y la UJCE. Sin embargo, esto no
tiene un reflejo organizativo. Por ello, es necesario que el Comité
Federal del PCE reflexione, conjuntamente con la dirección de la
UJCE, sobre los aspectos políticos, programáticos y organizativos
de esta problemática.
Transcribimos literalmente lo
acordado en el XV Congreso no por desidia o falta de interés sino
porque el diagnóstico realizado consideramos que es el correcto
y porque hemos de constatar que transcurridos estos tres años la
situación no ha tenido variaciones sustanciales.
EL XVI Congreso del PCE debe
mandatar al Comité Federal entrante para que en un plazo máximo
de un año resuelva, desde el consenso con la UJCE, definitivamente
esta cuestión.
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