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DOCUMENTOS APROBADOS EN EL
XVI CONGRESO DEL
PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA
Madrid 1, 2 y 3 de marzo de 2002
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10. El PCE e IU
Después de 15 años de experiencia
podemos decir que subestimamos las dificultades que para nuestro
Partido iba a suponer la construcción de un movimiento político
social como IU. Ciertamente, las motivaciones electorales, la gran
expectativa social suscitada y la confluencia política y social
alcanzada nos hizo pensar que encontraríamos, sin demasiadas dificultades,
los caminos para superar las contradicciones que el proyecto conllevaba.
La primera dificultad, todavía hoy sin superar del todo, ha sido
la político cultural: cambiar de matriz ideológica, reconocer la
pluralidad como un hecho histórico positivo en sí y no solo como
un dato, pensar que el papel de vanguardia había que ganárselo cada
día y no como una auto proclamación definida para siempre, apostar
con sinceridad a que el "otro" (persona o colectivo) pueda llevar
razón y que hay que subordinar al proyecto los intereses -muchas
veces legítimos, otras no- de los partidos, no fue tarea fácil.
El político estratégico debería
haber suscitado menos problemas, fundamentalmente porque el proyecto
definido en las distintas asambleas de IU coincide en lo fundamental
con el proyecto que de IU tiene el PCE. Lo paradójico, lo conflictivo
en muchos casos es que: a) IU está y ha estado dirigido siempre
y mayoritariamente por comunistas del PCE. b) En IU el PCE, no sin
contradicciones, ha actuado siempre como la fuerza mayoritaria.
c) Lo que es más importante, el proyecto de IU Federal, los fundamentos
teóricos y organizativos de IU como movimiento político y social,
coincide con el PCE.
Por eso nosotros planteamos
los desafíos que para una organización comunista como es el PCE,
supone IU.
IU es, en primer lugar, un intento
de reconstruir una formación política de nuevo tipo dotada de un
proyecto autónomo que explícitamente reconoce su carácter anticapitalista
y su vocación socialista.
En segundo lugar es una organización
política de nuevo tipo porque pretende sintetizar las viejas tradiciones
de la izquierda con las aspiraciones emancipatorias relacionadas
con los nuevos movimientos sociales, concretado actualmente en el
movimiento de resistencia al proceso de globalización capitalista.
En tercer lugar, IU es una formación
de nuevo tipo porque pretende construir una organización política,
democrática, federal y plural en lo ideológico y unitaria en lo
programático, de hombres y mujeres, formada por partidos políticos,
organizaciones y corrientes que aceptan democráticamente lo definido
por las mayorías políticas, desde la búsqueda de un consenso político
no formal y sustancial. La asamblea de base se debería configurar
como el elemento central de relación con la sociedad.
En cuarto lugar, IU es una formación
de nuevo tipo porque pretende construir un movimiento democrático,
federal y plural en lo ideológico y unitario en lo programático.
La elaboración colectiva se constituye por tanto, en la seña de
identidad básica de IU. Somos un movimiento formado por colectivos
y personas que, sin renunciar a ideologías ni posiciones políticas
propias, se integran en IU y mediante la elaboración colectiva se
llega a la síntesis unitaria que denominamos programa"
En quinto lugar formación de
nuevo tipo porque se organiza para intervenir en la política más
allá de las fórmulas habituales centradas en las elecciones y en
el combate institucional. Se intentaba vertebrar la sociedad desde
los movimientos sociales y el movimiento obrero imponiendo por la
vía de la movilización y de la intervención política una agenda
que responda a los intereses y las demandas de "los de abajo". En
definitiva, luchamos y luchábamos por otra política y por otras
formas de hacer política.
Esta es nuestra IU, la de todos,
la que defendemos abiertamente, sin avergonzarnos. Ahora nuestra
tarea es ponerla en práctica sin atajos, sin dobles lenguajes, dándole
vida y pluralidad, situándola, con humildad y con modestia, en medio
del combate de nuestros jóvenes, de los inmigrantes, de los trabajadores,
de las mujeres y hombres que seguimos creyendo que otro mundo es
posible.
Desde que el XIII Congreso del
PCE se decidió por superar la fase de coalición en IU apostando
por una IU basada en el principio de la soberanía de su asamblea
y, dentro de ésta, el de "una persona un voto", los y las comunistas
nos hemos volcado a reforzar las estructuras de esa IU plenamente
soberana.
Teniendo en cuenta nuestras
limitaciones, divisiones y confusión interna esto contribuyó a difuminar
nuestro trabajo específico como partido, tanto ante la sociedad
como en la propia IU. Desde la creación de IU, los comunistas hemos
dedicado gran parte de nuestros esfuerzos en el fortalecimiento
de IU como movimiento político y social. Sin embargo, dicho proyecto
inicial ha ido transformándose hacia un modelo de partido político.
Esta evolución de IU ha supuesto
el debilitamiento del PCE por dos motivos:
1) Los esfuerzos de los militantes y los órganos del Partido se
han dedicado casi exclusivamente al proyecto de IU.
2) El mantenimiento de una doble estructura (agrupación, asamblea,
comité, consejo), obliga a los camaradas del PCE a redoblar su actividad,
al mismo tiempo que permite la confrontación entre camaradas del
PCE que pertenecen a dos órganos con las mismas competencias territoriales.
En este contexto el Partido
ha sido considerado en numerosas ocasiones como un instrumento a
través del cual acceder a una responsabilidad en la organización
de IU, lo que ha producido que luchas dentro de lo que llamamos
IU se trasladen al PCE y viceversa.
También hemos fracasado en la
apertura a los movimientos sociales. Los colectivos que en principio
no estaban incluidos en IU, no sólo no se han incluido, sino que
cada día en mayor medida desconfían de nuestra práctica política,
que acaba estando cada vez más centrada en el trabajo institucional.
Incluso una parte de nuestro Partido no ha entendido la necesidad
de actuar en IU. Muchos camaradas pertenecen al instrumento estratégico
que hemos teorizado para relacionarnos con la sociedad, "porque
así lo dicen los estatutos".
Ante este panorama, más allá
de discusiones sobre si "el PCE de IU" o "el PCE en IU", lo que
hemos de fijar es cómo el PCE tiene que organizarse en función de
esta situación.
Si desde el PCE hemos apostado
por una IU plural, una IU soberana en lo político, una IU soberana
en lo organizativo, una IU que no esté condicionada, ni subordinada
a ningún partido, organización o corriente, los militantes del PCE
debemos ser consecuentes con este compromiso, respetando, cumpliendo
y haciendo cumplir los acuerdos que democráticamente se decidan
en las asambleas de IU.
De esta manera, el trabajo de
los comunistas en IU debe ser, de forma cotidiana, objeto de debate
y decisiones en el ámbito de actividad de la organización del Partido.
Realizando aportaciones permanentes hacia IU en forma de elaboraciones
teóricas, análisis políticos, líneas programáticas generales, articulación
social y participación en la lucha ideológica y cultural así como
en los temas organizativos. Para el desarrollo de esta aportación
los militantes comunistas se adscriben y participan individualmente
en IU. La pertenencia al PCE implica el derecho y el deber de participar
en IU. En todo caso la pertenencia a una plataforma de debate de
carácter puntual en IU no eximirá a los y las militantes del Partido
de las obligaciones que se derivan de los acuerdos democráticos
adoptados en los órganos del PCE. Es importante que los militantes
respeten el ámbito de decisión del PCE, de la misma manera que el
PCE respeta la autonomía de los ámbitos de decisión de otras organizaciones
y plataformas en las que los comunistas aportan individual o colectivamente.
La necesaria cohesión interna del PCE deber ser expresada por los
militantes en otros colectivos de forma que pueda ser percibida
como la posición de un colectivo u organización democrática abierta
y plural. En la práctica, los militantes deben plantear en estos
espacios las propuestas y posturas del PCE, pero al mismo tiempo
deben mostrar interés y receptividad al resto de planteamientos
y al contraste dialéctico con otros puntos de vista. El compromiso
de nuestros militantes en los movimientos sociales debe reflejar
la capacidad crítica y autocrítica de los comunistas, y esto quiere
decir que, llegado el caso, y salvando la postura del PCE que sólo
puede ser modificada por el PCE, nuestros militantes se muestren
dispuestos a rebatir y aceptar argumentos. Para un mejor funcionamiento
en el apoyo y fortalecimiento de IU es necesario asegurar que las
organizaciones del PCE compartan un mismo ámbito territorial o similar
estructura con las Asambleas de IU. Dado que lo que nos une al resto
de quienes componen IU son los acuerdos programáticos, el PCE debe
de promover el desarrollo de las Areas de elaboración colectiva
como estructura básica de IU.
IU, como tal, es una política
de alianzas, una parte organizada del bloque crítico, un proyecto
que, por tanto, no podemos considerar cerrado, al menos, en cuanto
a sus componentes.
Los partidos y organizaciones
que conformamos IU somos elementos determinantes de su propia definición
como movimiento político y social. Nuestra presencia en IU ha de
ser vista por lo tanto como un elemento enriquecedor del proyecto,
no como una rémora. En la medida en que IU tenga capacidad de sumar
a un mayor número de organizaciones y estas tengan un mayor peso
específico en la misma medida la propia IU se estará fortaleciendo.
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