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DOCUMENTOS APROBADOS EN EL
XVI CONGRESO DEL
PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA
Madrid 1, 2 y 3 de marzo de 2002
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5. El comunismo, movimiento y objetivo
global
El socialismo por el que apostamos
es la fase de transición hacia una sociedad sin clases. Pero, para
que esto sea posible el socialismo debe ser dinámico, y el Estado
ir disolviendo su papel en la propia estructura social, para conseguir
la sociedad sin Estado, es decir, el comunismo.
Continuamos reivindicando como
objetivo último que da sentido a nuestra lucha el comunismo, la
desaparición de las luchas de clases por la desaparición de las
propias clases, la asociación en la que el libre desenvolvimiento
de cada uno será la condición del libre desenvolvimiento de todos,
en la que los mismos estados habrán de desaparecer porque no existirá
el antagonismo de clases sobre el que se asientan. Una sociedad
radicalmente libre que pueda hacer realidad el viejo lema de "a
cada cual según sus necesidades, de cada cual según su capacidad"
es la máxima aspiración del ser humano. Se trata de una aspiración
hondamente racional, y además posible. Desde otra perspectiva, nuestra
existencia como comunistas, nuestra acción sería imposible sin semejante
horizonte.
Así, reafirmando la vigencia
de los objetivos indicados en el "Manifiesto del PCE para la izquierda"
aprobado en el XIV Congreso, debemos analizar la evolución producida
en los últimos años, tanto en las formas de explotación y opresión
como en el movimiento contra ellas.
Constatamos que el proceso de
globalización capitalista, lejos de aproximarnos a la humanidad
sin clases y sin Estados que propugnamos, ha exacerbado la desigualdad
social, y si está generando una crisis de los Estados-nación, es
para sustituir los mecanismos democráticos por el poder de las multinacionales
y el capital financiero internacional, con el apoyo de un imperialismo
sin freno.
Por contra, nuestra propuesta
de una nueva síntesis emancipatoria que funda las tradiciones comunista
y libertaria con las aportaciones de los nuevos movimientos emancipatorios
está empezando a tomar forma a escala internacional en el seno del
movimiento contra la globalización capitalista, que tiene entre
sus señas de identidad fundamentales el anticapitalismo y el antiautoritarismo.
Debemos esforzarnos por contribuir,
desde nuestra posición comunista, al desarrollo internacional de
la necesaria alternativa que aúne movimiento y objetivos, sin merma
del carácter amplio, unitario y plural de la acción contra el neoliberalismo,
articulando las luchas locales y globales, y sin olvidar que el
ámbito de las posiciones comunistas no coincide con los límites
orgánicos de los Partidos Comunistas, entre otras cosas porque muchas
personas que comparten nuestros objetivos comunistas están actualmente
fuera de los mismos.
Debemos valorar positivamente
la tendencia de los movimientos sociales y sindicales a no delegar
su representación política, sino representarse políticamente a sí
mismo, así como el esfuerzo por superar los límites tradicionales
de los partidos desarrollando movimientos políticos y sociales,
como pretende hacer IU: la autoorganización social es una componente
central del movimiento y de los objetivos comunistas. Pero tal autoorganización
requiere la socialización de los medios de producción colectivos
y la federalización de los Estados, abriendo paso a la construcción
del socialismo y del comunismo.
Se trata, por un lado, de sustituir
el poder financiero del capital por el protagonismo colectivo de
la clase trabajadora como generadora real de la riqueza social,
desmercantilizando la satisfacción de las necesidades sociales,
comenzando por las más básicas. Y por otro lado, de devolver el
poder a la ciudadanía, entendido no como instrumento de represión,
sino como capacidad de decisión, dotándose de instituciones participativas
y democráticas desde el ámbito local al internacional: no se trata
de crear microestados ni macroestados centralizados, sino de disolver
federalmente las estructuras jerarquizadas a fin de que cada problema
sea abordado en el ámbito que le es propio, gestionando colectivamente
los recursos existentes en el respeto a sus límites naturales, pero
superando los límites sociales impuestos por el capitalismo, y aunando
la igualdad de derechos y capacidades con el respeto a las diferencias
culturales, étnicas y sexuales, como componentes enriquecedores
de una humanidad libre.
En este contexto, la defensa
de las libertades ciudadanas y del derecho de autodeterminación
de los pueblos son componentes indisolubles de la defensa de la
democracia frente al autoritarismo capitalista, utilizando los medios
necesarios para derrotar su militarismo con la fuerza organizada
de la gran mayoría, construyendo así un mundo democrático donde
la paz abra las avenidas de la libertad que conduzcan al socialismo
y al comunismo.
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