En Diciembre de este año la concejalía de urbanismo del Ayuntamiento de Valladolid tiene prevista la entrada en vigor de la ordenanza sobre antenas de telefonía , calificando las mil alegaciones en contra presentadas por ciudadanos vallisoletanos como de “(...) un problema mas administrativo ...” y descartando cualquier tipo de modificación sobre la ordenanza. Porque para Jose Antonio Garcia de Coca , responsable del área, la petición de mil ciudadanos es solo eso una cuestión administrativa.
No hay que olvidar el historial en temas medioambientales y el escaso respeto por parte del ayuntamiento regido por el equipo de gobierno “popular” , claro ejemplo de lo cual es la actuación en el aparcamiento de la plaza España , que hubo de ser cerrado por sentencia judicial firme por el incumplimiento de las leyes de impacto Medio Ambiental . Tampoco podemos olvidar la prepotencia del alcalde a la hora de imponer sus decisiones , sin tener en cuenta las peticiones de la ciudadanía , como hizo en el caso de la conocida “Ordenanza Antivandalismo” en la que se mezclaban de manera malintencionada conductas claramente delictivas y condenables , como la rotura de mobiliario urbano , con otras que atentaban directamente contra la libertad de expresión como el reparto de dípticos u hojas informativas en la calle y frente a la que hubo , y continua habiendo , una amplia movilización ciudadana.
Pero ... ¿Qué es lo que pretende realmente esta nueva ordenanza ? Bajo el perverso pretexto de garantizar la cobertura en telefonía móvil y la implantación de nuevas tecnologías lo que realmente se garantiza es beneficiar a las compañías de telefonía cuyo único objetivo es aumentar sus ganancias aún a costa de nuestra calidad de vida. Cuando entre en vigor esta ordenanza se podrán instalar mas equipos por azotea , con menor distancia entre ellos , e incluso en edificios de valor histórico.
Además se acabará con el principio de precaución y de controles , admitiendo de este modo plenamente la teoría preferida por las compañías de telefonía según la cual no esta demostrado que estas antenas provoquen efectos dañinos. No puedo dejar de recordar a otras compañías que durante años sostuvieron que sus productos no perjudicaban realmente a la salud , me refiero a las grandes multinacionales tabaqueras. Tampoco puedo dejar de recordar el colegio García Quintana (1).
Capítulo a parte merecen las llamadas “picoantenas” de las que muchos desconocen su existencia pese a que son las que mas inquietudes deben levantar. Estas antenas miden unos tres metros y se sitúan a ras de calle en las fachadas de los comercios y están perfectamente escondidas para que no se las vea. Con la nueva normativa no será necesaria ni licencia medioambiental ni planes de implantación para colocar una antena de este tipo , debiendo confiarse en la voluntad de la compañía.
En definitiva, esta ordenanza se enmarca dentro de una serie de medidas urbanísticas para crear un tipo de ciudad que prime los intereses de las grandes empresas sobre los ciudadanos , que no tenga en cuenta el beneficio de sus habitantes , que utilizando como excusas el desarrollo y la mejora de la calidad de vida lo único que consiga sea ciudades donde residir y no donde vivir.
(1) El García Quintana es un colegio de educación primaria vallisoletano que fue cerrado de modo preventivo porque varios alumnos habían desarrollado Cancer. El colegio estaba próximo a una antena de telefonía móvil.
Pedro Escudero






