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Conferencia Político-Organizativa del PCE. Madrid 3 y 4 julio de 2004

Secretaría de Relaciones Internacionales

Sobre el trabajo del Partido en el movimiento contra la globalización neoliberal

Para nuestro análisis partimos de los documentos aprobados en el XVI Congreso, en los distintos Comités Ejecutivos y Federales y de los acuerdos y programas de trabajos aprobados por esta secretaría. En este sentido no hay que recordar la prioridad que para el PCE tiene el desarrollo y consolidación del movimiento. A pesar de esto creemos que nuestro trabajo es insuficiente y a veces contradictorio.

Un somero análisis de lo ocurrido desde el XVI Congreso nos lleva a las siguientes conclusiones:

En algunas federaciones hay núcleos estables que trabajan estos temas y que participan en foros o coordinadoras con otras fuerzas (Fundamentalmente a partir de las movilizaciones contra la guerra de Iraq). Aún así, la implicación de otras secretarias, comités, agrupaciones y militantes es muy escasa o nula.

Con respecto a nuestra participación en las “estructuras del movimiento realmente existente” a pesar de los intentos de unificar criterios no hemos contribuido a mejorar la situación, todo lo contrario: muchas veces los enfrentamientos en dichas estructuras han estado protagonizados por militantes de nuestro partido, lo que ha contribuido aún más a confundir al resto de organizaciones. Por otra parte, la única estructura reconocida a nivel estatal: las reuniones estatales del movimiento, (con una fuerte presencia de las organizaciones de Cataluña) es débil y poco representativa y nuestra participación en ella, desde las federaciones, casi inexistente.

Estamos incorporándonos al proceso del Foro Social Europeo, a pesar de que los partidos estamos vetados como tales, en este sentido es necesaria una mayor coordinación de los partidos comunistas y de izquierdas europeos cara a elaborar propuestas comunes para el desarrollo de sus tareas.

Como decimos más abajo, la mayor parte del movimiento está aún sin organizar, es necesario que la primera tarea del PCE sea la de articular los mecanismos necesarios para organizar y movilizar a todos aquellos y aquellas que pretenden trabajar por la construcción de otro mundo posible. En este sentido constatar que tras la guerra de Irak, bastantes de las estructuras del movimiento han abandonado buena parte de las tareas emanadas de Porto Alegre para centrarse en este tema. (No estaría de más recordar que el movimiento por la paz es más amplio que el movimiento antiglobalización, a pesar de que la lucha por la paz sea una de sus señas de identidad). Señalar, una vez más que los ejes de nuestro trabajo en el movimiento desde los colectivos donde también participamos y especialmente como militantes comunistas, pasan por:

  • Lucha por la paz, contra la guerra preventiva
  • Exigencia de solución de la deuda externa.
  • Imposición de un impuesto a los flujos de capitales especulativos (Tasa Tobin)
  • Eliminación de los paraísos fiscales.
  • Nuevas reglas en el comercio internacional.
  • Seguridad y soberanía alimentaria. Reforma agraria (OMC-PAC-tipos de producción y consumo).
  • Prioridades en salud y educación. Necesidad de programas concretos.
  • Rechazo a las políticas del Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional:
    • Por neoliberales.
    • Por desprecio a las riquezas propias de cada país, depredadas por el “mercado”.
    • Por potenciación de un mercado global sin control democrático.
    • Por el “ajuste” social que imponen (reducción de las condiciones de vida y de trabajo).
    • Por no plantear otra producción y otro consumo para todos y todas y por una sociedad diferente.
En febrero de 2002, la reunión estatal del PCE sobre el movimiento contra la globalización neoliberal acordó una serie de puntos que constituirían la base para nuestro trabajo y que aún hoy pueden servir como punto de partida:
  1. El movimiento de los movimientos se ha convertido, de hecho, en un actor decisivo a nivel internacional. Se puede tener una u otra opinión ante el hecho de si estamos o no ante un nuevo sujeto político internacional, pero de lo que no cabe duda es que se trata de algo fundamental que cambia el mapa político internacional y las fuerzas en presencia.
  2. El Movimiento antiglobalización, por su composición, por sus modos de hacer y de participar es esencialmente plural, ideológica y culturalmente, socialmente heterogéneo y políticamente diverso. Ahora bien, dicho movimiento ha alcanzado ya un alto nivel de unidad de acción y se ha convertido en un referente político insoslayable. Su capacidad contrahegemónica ha situado a las fuerzas neoliberales en una situación defensiva y ha ganado la simpatía, cuando no el apoyo de amplísimos sectores de la opinión pública internacional.
  3. Nosotros, los comunistas, somos parte de dicho movimiento y tenemos muchos intereses comunes. Para decirlo con más claridad: trabajamos y luchamos para que el movimiento sea cada vez más fuerte, más democrático, más plural y más autónomo. A su vez, intentamos, desde una dialéctica unitaria, apostar por el predominio en él de las posiciones más resueltamente anticapitalistas, sabiendo que una parte significativa del mismo no comparte hoy esas posiciones. No queremos una ruptura entre lo más clásico y lo más alternativo, entre el movimiento obrero organizado y los movimientos alternativos, sino un marco de juego plural y unitario al mismo tiempo, especialmente en las iniciativas políticas y sociales comunes y en las movilizaciones. Los comunistas implicados en el movimiento obrero organizado debemos esforzarnos por conseguir la implicación de los trabajadores en el movimiento antiglobalización
  4. Nuestra misión no es otra que extender y fortalecer el movimiento. En esto no debemos de tener dudas: se trata de un movimiento de carácter asambleario y no de una coordinadora de partidos y organizaciones sindicales. Conocemos que existen foros que no son los que defendemos y que son, casi siempre, producto de una mezcla de malos entendidos, sectarismo y miopía política.
  5. En este sentido no debemos confundir el movimiento de los movimientos con las distintas plataformas que se están creando en torno a la paz. El movimiento debe de jugar un papel fundamental, como se aprobó en Florencia, en la convergencia social y en la lucha de masas sin confundir los planos que al final, nos llevan al ridículo o al sectarismo.
  6. Lo decisivo es que potenciemos las energías de estas nuevas generaciones que se están incorporando a la lucha político-social para construir, desde la base, redes sociales que favorezcan la creación de decenas y decenas de foros sociales y fortalezcan estructuralmente al movimiento antiglobalización.
Todo esto nos lleva a plantear un trabajo en tres niveles:
  1. Para el PCE: necesidad de organizar mejor a nuestros militantes; implicación de las secretarías.
  2. Como PCE: desarrollar, unificar y concretar, desde nuestra propia identidad o desde la FIM, nuestra participación en las estructuras del movimiento, tanto regionales, como nacionales, europeas y mundiales.
  3. Desde el PCE: esta debería ser nuestra prioridad: articular los mecanismos necesarios para organizar a todos aquellos y aquellas que asumen la necesidad de otro mundo posible y que hoy por hoy no lo están
En resumen podríamos concluir que:
  1. El movimiento de los movimientos vive una contradicción flagrante entre una base social muy amplia, receptiva y con capacidad movilizadora y una parte organizada, muchas veces en sentido partidario, donde predominan la confrontación y los viejos estilos.
  2. En él confluyen distintos “movimientos” y viejas estructuras
  3. En España, estas divisiones se han concretado, aparentemente en dos modelos organizativos, sin embargo se dan convergencias en cuanto a estilos de trabajo, método y actitudes sectarias. La peculiaridad es el estancamiento de ambas fórmulas. No han sido capaces de incorporar a una parte sustancial del movimiento real y, es más, son un poderoso obstáculo para que esto sea una realidad.
Ante esto ¿Qué hacer?
  1. Esfuerzo de unidad en torno a los principios del Foro Social Mundial y del Foro Social Europeo
  2. Esfuerzo sistemático por definir lugares de convergencia y combatir los comportamientos sectarios.
  3. Organizar por la base al movimiento real.
  4. Posibilidad de ir articulando una agenda común del movimiento en nuestro país.
  5. Para ello se propone constituir en el PCE un grupo de trabajo sectorial, coordinado por esta secretaría que permita más agilidad en el trabajo, más coordinación e ir contrastando con la realidad la posibilidad señalada en el punto anterior.

 
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