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Los comunistas y el movimiento sindical en el nuevo ciclo político



Secretaría Mundo del Trabajo del PCE / nov 04

Las elecciones generales de marzo marcaron, contra todo pronostico, el cambio del ciclo político en nuestro país. Las movilizaciones sociales previas (Huelga General 20J, Prestige, PHN, Educación, Contra la guerra, antiglobalización) no aparecían como suficientes para desalojar al gobierno, pero la reacción ciudadana contra el tratamiento dado por el PP al atentado terrorista del 11M provoco una movilización electoral intensa contra el PP y a favor del PSOE que inclino la balanza poniendo fin al gobierno de Aznar.

Una victoria de la izquierda que no trato por igual a toda la izquierda. La concentración de voto en el PSOE ha representado una perdida de peso y representación institucional para IU que tendrá repercusiones en el nuevo ciclo en el orden interno y externo. Las tendencias bipartidistas se han reforzado y los abstencionistas que se movilizaron para votar, lo hicieron por el PSOE, rompiendo la idea de que IU se fortalece por su izquierda conquistando abstencionistas.

A pesar de las dificultades, Izquierda Unida es un proyecto con futuro que ha puesto en marcha el proceso de debate para su Asamblea Extraordinaria, una asamblea en la que entre todos tendremos que relanzar este elemento insustituible de la izquierda transformadora española que es IU.

La derrota electoral del PP no le ha impedido conservar 9,6 millones de votos y tampoco ha impugnado su política económica que queda como uno de sus logros. El nacionalismo español que tantos réditos aporta fuera de las comunidades históricas y la idea de la mano dura contra la inmigración, pese al desastre que la misma ha representado, tampoco han quedado suficientemente desacreditadas.

En consecuencia el PP y sus políticas continuaran representando, todavía durante tiempo, al enemigo principal de la izquierda, la igualdad y la transformación social necesaria. El PP se constituye en el principal baluarte de oposición, una oposición de derechas y por la derecha. Los primeros movimientos del PSOE en el gobierno, han ido al encuentro de las expectativas ciudadanas (regreso de las tropas, elevación del SMI, derogación del PHN y de la Ley de Enseñanza), en el mismo sentido camina la disposición a pactar los presupuestos generales con IU y con ER, no obstante ya han aparecido conflictos significativos que ponen de manifiesto los limites de la política del PSOE, el más importante protagonizado por los trabajadores de Izar que con su movilización han obligado a la SEPI a dar marcha atrás en sus planes iniciales.

Los trabajadores de Izar y los sindicatos se han movilizado y han presionado fuerte al gobierno durante estos meses, poniéndolo a prueba ante la ciudadanía y cuestionando su ambigua y contradictoria posición. Los trabajadores se han movilizado en favor de un plan industrial que posicione a los astilleros públicos españoles en una buena situación dentro del mercado internacional. Un plan que debe basarse en el mantenimiento de la actividad civil y militar y en un importante nivel de producción en los centros de trabajo existentes. Nuestro país adolece de medidas que incentiven la contratación de barcos, no existe ningún tipo de subvención para los armadores que contraten en territorio nacional, sólo el 30% de los barcos que compran los armadores españoles se fabrican en los astilleros nacionales, en Alemania, el 63% de los barcos que encargan los armadores germanos se fabrican en este país; en Italia, un 70%; en Dinamarca, un 80%; Gran Bretaña, 70%, y Noruega, 52%. Si todos los barcos que contratan los armadores españoles, se hicieran en los astilleros nacionales, habría una carga de trabajo asegurada del 98%.

Los acuerdos alcanzados representan un avance pero no cierran el problema de fondo, la carga de trabajo y la financiación aun no están aseguradas, tampoco esta clara la autorización europea.

En todo este proceso de movilización los trabajadores y los sindicatos han contado y continuaran contando con la solidaridad activa y el apoyo, tanto en las instituciones como en la calle, del PCE e Izquierda Unida.

Si la reforma de la negociación colectiva, el aumento de la base de calculo de las pensiones, mas desregulación laboral y recortes sociales constituían la agenda política para estos años de ganar el PP, el cambio de ciclo político abre, en principio, otra agenda menos agresiva con los trabajadores y abre posibilidades al movimiento sindical para reclamar y abordar las reformas necesarias que limiten y recorten la precariedad y la temporalidad, que pongan coto a la siniestralidad laboral y que devuelvan a los trabajadores y a sus organizaciones el peso social que les corresponde.

Un marco global adverso. Europa si pero no así.

La globalización de la economía otorga al capital una gran autonomía y capacidad de movimiento frente al trabajo, de tal forma que, con carácter general el capital aparece con un bien escaso y el trabajo y los trabajadores como un factor abundante en permanente perdida de valor, conformándose así una relación de fuerzas claramente favorable a los empresarios.

El continuo impacto de las nuevas tecnologías y los propios avances técnicos provocan importantes modificaciones en los procesos productivos que están acompañados generalmente por la amortización de puestos de trabajo, por la devaluación del trabajo y por el deterioro de las condiciones en que se presta. Aumenta la fragmentación de la propia clase trabajadora y la distancia entre el trabajo cualificado y el trabajo sin cualificación.

La capacidad de fragmentar también la producción y la prestación de servicios, alimenta los procesos de deslocalización, total o parcial, buscando los lugares más baratos que siempre son lo que tienen menos derechos, fundamentalmente para los trabajos menos cualificados y ya también en parte de los cualificados.

La combinación de estas circunstancias, las dictadas por el mercado, son las responsables de la precariedad, la siniestralidad, los bajos salarios, el paro y las que determinan la necesidad de globalizar las respuestas, globalizar la acción de los trabajadores y del movimiento sindical y de reclamar marcos normativos globales y supranacionales. La constitución europea tendría que haber contribuido a satisfacer parcialmente esta urgencia, pero no será así, el actual texto consagra al mercado como el principal elemento regulador, o mejor dicho, desregulador.

Consideramos que la actitud critica que la CES ha venido manteniendo, en el pasado más reciente, hacia el contenido del tratado constitucional tendrían que haber concluido con una posición más firme y consecuente, con una posición contraria al mismo, una vez constatado que dicho tratado esta por debajo de los mínimos propuestos por la CES. Valoramos positivamente la actitud de la CGT y de FO (Francia), de la CGTP (Portugal), de los sindicatos ingleses y de algunos sindicatos nórdicos que no dieron su aprobación en el comité de dirección.

En concordancia con esta actitud débil, asentada en un pragmatismo innecesario, el pasado 19 de octubre el Consejo Confederal de CC.OO. se manifestó, con el voto en contra de la mayoría de nuestros militantes, a favor de dicho tratado. No obstante, el debate sobre la constitución europea no ha hecho más que empezar, también dentro de los sindicatos, tenemos que promover una intensa campaña para dar a conocer nuestras opiniones y ganar con razones muchos apoyos para el No en el referéndum.

El dialogo social y nuestro trabajo sindical

El pasado ocho de Julio el gobierno los sindicatos y los empresarios firmaron la declaración para el Dialogo Social 2004, un documento que recoge el compromiso de negociación de las partes, el inventario de los temas que serán objeto de negociación con ligeras descripciones de los apartados y una metodología que confía a una comisión, constituida al efecto, el establecimiento de las prioridades, el calendario y la forma en que se plasmaran los acuerdos que pueda alcanzarse.

Si para el gobierno una negociación que termine con acuerdos, más allá del alcance de los mismos, representa la consecución de sus objetivos y para los empresarios establecer los menores compromisos posibles la mejor forma de salir airosos, después de la caída del gobierno del PP, para los sindicatos y para los trabajadores, aparece como una oportunidad para cambiar el signo de la política social laboral practicada por ocho años de gobierno conservador. Solo con un número significativo de acuerdos específicos, que entren en los problemas concretos que hoy tienen los trabajadores, se dará una salida positiva al dialogo social.

Reducir las altas tasas de precariedad laboral no será posible sin la recuperación del principio de causalidad en la contratación, limitando la subcontratación, evitando la rotación y el encadenamiento de contratos, por ello son necesarios cambios normativos profundos en las modalidades de contratación, a la par que un endurecimiento del régimen sancionador que ponga coto a los incumplimientos sistemáticos de la legislación. Los acuerdos del pasado más reciente no se han demostrado eficaces a la hora de reducir la temporalidad, insistir por ese camino no conducirá a lugares distintos de los ya conocidos.

La violencia laboral, en nuestro país, se cobra más vidas anualmente que el terrorismo y la violencia domestica, pero no despierta alarma social ni se identifica a los responsables de esta catástrofe cotidiana, que no son otros, que los modelos empresariales de organización del trabajo. Romper el circulo vicioso que representa la precariedad y la siniestralidad laboral no será posible sin importantes reformas y nuevos instrumentos que aseguren democracia industrial y lo que la OIT denomina trabajo decente.

La modificación del reglamento de la ley de extranjería no puede rebajar nuestro empeño por conseguir el reconocimiento de la igualdad de derechos sociales y laborales de los trabajadores inmigrantes.

Restablecer parte de equilibrio perdido entre capital y trabajo, pasa también por el establecimiento de nuevos derechos de los trabajadores y de sus representantes para participar en ámbitos de decisión dentro de las empresas y por la capacidad de condicionar procesos de reestructuración y reorganización cuando los mismos alteran sustancialmente el empleo y las condiciones de trabajo.

El salario mínimo, la formación, la participación institucional de los sindicatos, la protección social y las pensiones, son todos ellos elementos en los que los trabajadores se juegan mucho y en los que los comunistas consideramos importante mantener una posición fuerte.

Una posición fuerte en el dialogo social no es una posición intransigente, no se trata de no llegar a acuerdos, ni de hacer estos imposibles desconociendo las dificultades que la propia negociación tiene, así tampoco avanzaríamos, se trata de llegar a acuerdos con contenidos suficientes. Los comunistas defenderemos la necesidad de alcanzar acuerdos que devuelvan a los trabajadores y al trabajo el peso que los corresponde. En consecuencia huiremos de dos extremos, el acuerdo a cualquier precio y la oposición a cualquier acuerdo.

Defendemos un proceso de dialogo social participativo y compartido por todas las organizaciones del sindicato, con un fuerte protagonismo por parte de la estructura del mismo, capaz de seguir con atención las negociaciones y capaz de recurrir a la movilización para hacer avanzar las propuestas cuando sea necesario.

Mejorar el modelo productivo, dotarnos de más herramientas como la formación, la cualificación de los trabajadores, la buena organización del trabajo, la innovación y el desarrollo tecnológico que redunden en el aumento de la competitividad, vendrá inducido por la presión que sobre los beneficios de las empresas determinen las demandas laborales. Las llamadas en el vacío resuelven poco, solo cuando se estrecha el beneficio para los empresarios puede aparece la necesidad de invertir en los elementos que podrían restablecer la tasa de ganancia.


Si una parte importante de nuestra actividad responde al seguimiento y a la participación en los grandes debates confedérales, la otra parte fundamental de nuestra actividad es el trabajo sindical cotidiano en nuestras propias organizaciones, la negociación colectiva, el trabajo en la empresa, la resolución de los problemas concretos. Los comunistas tenemos que reforzar nuestra participación y nuestro trabajo en la base del sindicato, acreditarnos con nuestro trabajo, participar en las elecciones sindicales, participar en las reuniones de afiliados, etc.. en suma, jugar un papel activo donde también aportar nuestra perspectiva política.

La lucha por la paz no es un capitulo de la agenda de trabajo del pasado ciclo político, por desgracia, día a día, se continúan haciendo presentes los desastres a que se ve sometido el pueblo de Irak como consecuencia de la ocupación militar del país. Las escenas de continua guerra abierta ponen delante de nuestros ojos, otra vez, el sufrimiento de un pueblo y nos devuelven a los primeros días de la guerra. Mantener la denuncia de la ocupación, la solidaridad con el pueblo de Irak, la solidaridad con el pueblo Palestino y la lucha por la Paz son también parte de nuestro trabajo dentro del sindicato.

Nuestra participación en CC.OO.

El reciente congreso de Comisiones Obreras ha confirmado la continuidad de la política que se ha venido realizando en el periodo anterior. Sí bien se aceptaron y transacionaron algunas enmiendas con carácter previo y otras en el curso del propio debate que iban algo mas allá de la lógica inicial, resulto positiva la aprobación de una enmienda relativa a las incompatibilidades, las grandes líneas maestras de la ponencia fueron aprobadas. El congreso sanciono por tanto, la continuidad de la política y otorgo la mayoría a Fidalgo y a la candidatura que encabezaba que alcanzo el 58% de los votos. La candidatura encabezada por Agustín Moreno agrupo el 23% de los votos y la de Rodolfo Benito el 18%. Pudimos constatar, en general, un mejor clima a la hora de reconocer la propia pluralidad del sindicato y un mayor reconocimiento de la legitimidad que las propuestas del sector crítico tienen en los debates del sindicato.

No obstante, ninguna de las tres corrientes, que hoy conforman la realidad interna del sindicato, tienen motivos para estar satisfechas de los objetivos conseguidos y de ahí, la necesidad de constatar las carencias del actual modelo de relaciones internas y repensar otra forma más útil a la hora de relacionarse y conformar el gobierno del sindicato.

La corriente mayoritaria, aun habiendo alcanzado la mayoría ha reducido sus apoyos significativamente y no cuenta con mayoría en un numero no pequeño de organizaciones confederadas, algunas incluso muy significativas. El sector critico retrocede del 29% al 23% continuando en la tendencia que ya se marcara en el congreso anterior y el sector que se agrupo en torno a Rodolfo Benito solo consiguió reunir el 18% de los apoyos del congreso.

Se impone por tanto la necesidad de reflexionar sobre los distintos ámbitos, institucional, confederal, estructuras intermedias y base, en los que los comunistas desarrollamos nuestra actividad. Los comunistas que mayoritariamente nos hemos agrupado en el entorno del sector critico, tendremos que analizar los motivos por los que no avanzan en el ámbito confederal las propuestas programáticas que defendemos, para definir una estrategia y una táctica más útil que permita hacerlas avanzar.

Si organizarse dentro del sindicato es sin duda la forma más eficaz a la hora de defender propuestas con el propósito de que las mismas sean mayoría en el futuro, no es menos cierto que la mayoría reacciona organizándose también con el único propósito de cerrarlas el paso, disponiendo siempre de más medios, lo que impide el debate transversal y horizontal. La tendencia a fundir y a confundir lo que son ámbitos legítimos pero propios de la corriente sindical mayoritaria y lo que son los órganos plurales de gobierno del sindicato, provoca un desplazamiento de la dirección real, un vaciamiento de las competencias de los propios órganos y la exclusión por omisión, cuando no por acción, de las corrientes minoritarias, que a la larga termina recortando siempre los apoyos con los que estas pueden contar.

Si lo anterior se da en un clima de fuerte confrontación interna o en el marco de divisiones muy consolidadas con larga existencia y por lo tanto plagadas de agravios, recelos y desconfianzas se dibuja un escenario de falta de capacidad para organizar la vida interna del sindicato del que parece imposible salir. Con el actual bloqueo interno las partes y el conjunto del sindicato, solo tienen que perder frente a terceros, sean estos los empresarios, el gobierno o otros sindicatos.

El nuevo ciclo político permitirá a la UGT, con toda seguridad, recobrar peso institucional y por lo tanto capacidad de intermediación, además de significativos ingresos económicos, consecuencia de la legitima devolución del patrimonio histórico aun pendiente.

Seguir como estamos para nosotros no puede ser la solución, porque nos condena a no influir en la política sindical a que no se tengan en cuenta nuestras opiniones y nuestras propuestas y por lo tanto, solo nos habilita el espacio de la queja y la protesta que fruto de la reiteración se demuestran estériles, dando como resultado el lento pero constante retroceso.

Articular soluciones que transciendan el genérico y acertado “gobierno de todos” por compromisos que puedan servir a unos y otros, restableciendo espacios de confianza nos podría resultar bastante mas útil.

Los recientes congresos celebrados en las distintas organizaciones confederadas, marcan el camino y ponen de manifiesto que es posible articular compromisos. En la mayoría de los congresos, tanto territoriales como sectoriales, celebrados hasta el momento se han alcanzado acuerdos, bien en el propio marco del congreso o con posterioridad al mismo, que permiten un gobierno más compartido del sindicato. No han sido procesos fáciles ni simples, pero han sido posibles también por que sé tenia la voluntad y la disposición a corresponsabilizarse con el trabajo, las decisiones, los aciertos y los errores, sin por ello, abdicar de las propias convicciones ni de la critica cuando corresponde.

En resumen

Situarse en él marco global y en el nuevo ciclo político, en las posibilidades y dificultades que el mismo ofrece para nuestro trabajo. Comprometerse con el relanzamiento de IU participando de forma constructiva en la asamblea. Desarrollar una amplia campaña a favor del NO en el referéndum. Reforzar nuestra actividad en la base del sindicato, apoyar una actitud firme en él dialogo social y trabajar por la unidad en CC.OO.

Madrid, noviembre de 2004

 
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