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Encuentro red feminista EL-FEM


La Organización de las Mujeres: factor dinámico en la resistencia y la lucha contra las políticas anti-crisis europeas


Secretaría de la Mujer del PCE / 14 may 12

Los días del 11 al 13 de mayo de 2012, tuvo lugar un encuentro en Benalmádena (Málaga) de las mujeres participantes en la Red Feminista “EL-FEM” del Partido de la Izquierda Europea. La organización del evento, corrió a cargo de la Secretaría Federal de la Mujer del Partido Comunista de España. Tras las ponencias de las representantes de la Alianza Roja-Verde Danesa, Synaspismós de Grecia, Die Linke de Alemania, del PRC Italiano, del Partido Comunista Francés, del Partico Comunista de España y de la Coordinadora Portuguesa de la Marcha Mundial de las Mujeres, unas 60 mujeres debatieron acerca del impacto de las medidas anti-crisis en las mujeres europeas.

Una vez analizadas las cifras y los datos de los diferentes países, recogidos en un modelo de cuestionario, diseñado por la organización a tal efecto, se pusieron en común las conclusiones elaboradas; conclusiones que nos conducen a la idea de que el mercado de trabajo europeo es muy hostil para las mujeres. Lo que el capitalismo actual ofrece para las mujeres de la Europa más desarrollada es:

- Una inferior tasa de actividad y de empleo que los hombres.
- Mayor tasa de temporalidad y precariedad. Mayor permanencia en desempleo.
- Enorme brecha salarial.
- Feminización insostenible de los sectores y empleos más precarios. Segregación horizontal y vertical. Techo de cristal.
- Las mujeres europeas son mayoritarias en el trabajo a tiempo parcial. Más desprotección al perder un empleo. Mayor dificultad en el acceso a la pensión de jubilación.
- Feminización de la pobreza. La mayor parte de la economía sumergida la asumen las mujeres.
- La corresponsabilidad de los hombres en las tareas del hogar y de los cuidados es casi inexistente, en un marco global donde el Estado no se hace cargo de estas responsabilidades.

Las mujeres siguen siendo una gran parte de ese ejército de reserva: mano de obra barata al servicio de los mercados y recluidas en el hogar para cargar con los cuidados, pues la sostenibilidad de la vida está al servicio de la acumulación del capital. El trabajo de los cuidados sigue siendo el principal subsidio de las mujeres al sistema capitalista, y a unos gobiernos europeos que hace tiempo que han renunciado a garantizar derechos sociales, y que se limitan a gestionar un modelo socio-económico que no deja de hacer aguas.

Son las más afectadas por las medidas anti-crisis de los gobiernos conservadores. Estas medidas y sus consecuencias demuestran que lo que verdaderamente buscan es el retorno al hogar de la mujer. En épocas de expansión del capitalismo puede socializarse una parte del trabajo doméstico y de los cuidados, pero en tiempo de crisis económica como el presente, el trabajo doméstico realiza una función económica vital. Incluso en Finlandia que tiene la tasa de paro femenina más baja de Europa, una menor brecha salarial, subsidios para el cuidado de hijos hasta los 3 años, las mujeres se quedan en casa, no se ha logrado la igualdad en el reparto de tareas domésticas y de cuidados, y se emplean mujeres migrantes para los trabajos menos cualificados.

Los recortes en políticas de igualdad y los ataques a las conquistas de las mujeres como el derecho al aborto libre y gratuito están teniendo gravísimas consecuencias en la vida de las mujeres: el incremento de la prostitución y de la trata, como consecuencia del empobrecimiento de éstas; el aumento del maltrato machista y del número de mujeres asesinadas. Todo ello, en el marco de un feminismo posmoderno conservador y liberal, reforzado por las iglesias y los poderes mediáticos de derechas, que refuerzan los estereotipos sexistas, y un modelo familiar tradicional que consolida el rol de la mujer como madre y esposa. Ahora más que nunca se hace imprescindible reconocer la desigualdad de género que pervive, y trabajar por el empoderamiento de las mujeres. Venezuela, invierte el proceso europeo, adoptando medidas institucionales que visibilizan a las mujeres, incorporando a las mujeres revolucionarias y feministas a los espacios de poder, y fomentando la organización de las mujeres para la detección de sus problemas y el planteamiento de sus propias soluciones en los barrios. Han redactado la primera Constitución con lenguaje no sexista en el mundo. Y aunque la erradicación del machismo y de la trans-homo-lesbofobia en Venezuela sigue siendo un reto, caminan a favor de la igualdad.

Aunque a diferentes ritmos y con distinta intensidad, en todos los países europeos hay un desmantelamiento del Estado del Bienestar. El deterioro y disminución de los servicios públicos esenciales, especialmente la educación y la sanidad, supone para las mujeres, a parte de la pérdida de sus empleos por ser sectores muy feminizados, el incremento del número de horas no remuneradas en los hogares para el cuidado de los familiares dependientes. El sector servicios se está masculinizando.

Más desempleo, trabajo remunerado más precario (más horario con menos sueldo), y más obligaciones y preocupaciones en casa (apoyo al compañero al perder su empleo, pérdidas de las becas educativas para sus hijos e hijas,…) suponen al tiempo que un riesgo cierto de que las mujeres tiren la toalla en el terreno laboral, un grave impacto negativo en la salud de las mujeres. Si el acceso a los servicios de cuidado se encarece o dificulta, y el salario de las mujeres baja, se incentiva que las mujeres se queden en casa, o busquen trabajos informales, y a tiempo parcial. Y la sanidad está en venta. Avanzamos hacia una sanidad mercantilizada que dinamita el concepto de ciudadanía y solidaridad social, que destruye el derecho a la sanidad y abre paso al clasismo, la discriminación y la desigualdad. Las reformas sanitarias constituyen auténticos golpes de estado a los derechos colectivos.

Sufren de manera particularmente violenta los efectos de la crisis las mujeres jóvenes, que soportan el mayor aumento en la tasa de paro, y una precariedad laboral y vital que está empujando a muchas estudiantes universitarias a ejercer la prostitución, ya que la educación superior vuelve a reservarse para una élite masculinizada.

Las mujeres tienen más nivel educativo, pero esto no tiene traslación a un empleo de calidad. En los puestos directivos son minoría. Se sigue perpetuando la discriminación de género en los espacios de poder.

El fascismo avanza, con unos gobiernos que aprueban leyes migratorias racistas que convierten a las mujeres migrantes en ciudadanas y trabajadoras de tercera, condenándolas a la vulnerabilidad, la precariedad y la invisibilidad. Desde la ponencia marco, quise hacer un sentido homenaje a esas mujeres “cuidadoras aún en la distancia” que, abandonando sus tierras y a sus hijos e hijas, para convertirse en las cuidadoras de nuestros seres queridos, nos han ofrecido lo mejor de sí mismas, afrontando una visión distinta sobre los vínculos materno-filiales, su soledad y la nostalgia de lo que han abandonado por necesidad, sin que se haya elevado el valor del trabajo realizado por estas mujeres.

Pensamos que el mayor daño es democrático, no económico, que ¡por supuesto! Y reflexionamos sobre la idea de que la mejor lucha contra el fascismo, es una alternativa fuerte de izquierdas. Si algo ha demostrado la crisis, es que no hay espacio para la socialdemocracia.

Existe una ausencia de soberanía popular en los países europeos, que están dirigidos por banqueros e instituciones transnacionales. La prohibición del déficit público es la culminación del rapto de esa soberanía. Los gobiernos se vuelven en contra de su ciudadanía. Las políticas de ajuste causan más recesión, más paro, más déficit. La deudocracia griega está causando un auténtico genocidio social.

En Grecia impera la barbarie: se está produciendo la detención policial de mujeres que ejercen la prostitución y de las portadoras del VIH. El pretexto es proteger la no transmisión del VIH. Es un atentado contra la intimidad de esas mujeres, han publicado sus fotos y sus datos personales, siendo acusadas de realizar daños corporales conscientes a los puteros. Es una auténtica caza de brujas: sólo se encarcela a las mujeres, aunque quienes presionan para el no uso de preservativos son los hombres y los proxenetas para incrementar sus beneficios. Es un atentado a los derechos humanos. Se aprueba una moción y el compromiso de recogida de firmas en apoyo de la misma que exija la liberación de las mujeres, su protección, una indemnización por el daño moral infringido, que se proteja su derecho a la intimidad, y que se obligue al gobierno griego a derogar esta medida.

Capitalismo es sinónimo de endeudamiento, desigualdad, desempleo y precariedad, desahucios y sobreexplotación. Los talentos trabajan para el perjuicio común, la corrupción es transversal, y a pesar de la carrera delictiva de las élites, su capacidad de convencer y su impunidad, es asombrosa.

Las mujeres reunidas en este encuentro realizamos una profunda crítica a la construcción neoliberal y conservadora de la Unión Europea. Declaramos ilegítimas las políticas de ajuste y las medidas anti-crisis, que están haciendo el mayor daño posible a las mujeres en Europa, y calificamos de alarmantes sus consecuencias no sólo socio-económicas, sino la involución ideológica y democrática y el avance del fascismo.

Llamamos a la unidad de todas las mujeres contra las políticas neoliberales y su violencia. Para organizar la lucha de las mujeres contra el neoliberalismo y las consecuencias de las políticas de ajuste, el plenario de mujeres acordó las siguientes medidas:

1. Recogida de firmas para una Ley Integral de Violencia de Género Europea, que serán presentadas en el Parlamento Europeo.

2. Propuesta de Borrador para la incorporación del esencial componente feminista en la Campaña Europea del PIE: “Iniciativa Ciudadana”, aprobada en el Congreso, para la recogida de un millón de firmas contra las políticas de ajuste y en defensa de lo público. La aprobación de esta propuesta supondrá el debate en los partidos de la izquierda europea, y en las organizaciones de mujeres a nivel global. Se utilizará un soporte visual de apoyo a la Campaña, que será presentada en cada país; siendo las principales reivindicaciones las siguientes:

- Defensa de los Servicios Públicos universales, gratuitos y de calidad, garantes de la igualdad y la justicia social.
Defensa de la igualdad salarial y la lucha por el empleo estable, de calidad y con derechos para todas las mujeres.

- Mantenimiento y mejora de los sistemas públicos de seguridad social y las pensiones.

- Trabajo por la toma de conciencia de la desigualdad de género para cambiar la conciencia colectiva, a través de la información, la sensibilización y la formación feminista, y por el empoderamiento de las mujeres.

- Por la coeducación para cambiar los estereotipos y roles de género.

- Demanda de la corresponsabilidad, respecto a la vida laboral y personal, como una necesidad social que debe ser asumida en condiciones de igualdad por hombres y mujeres, y exigir que los Estados garanticen medidas para llevar a cabo la conciliación real, en empresas y centros de trabajo más democráticos.

- Reivindicación de los permisos retribuidos por nacimiento y adopción de hijos e hijas, para progenitoras y progenitores, independientemente de su sexo, iguales e intransferibles.

- Frente a la economía de mercado reivindicación de una economía anti-capitalista y de respeto hacia el medio ambiente, que sitúe en el centro la justicia social, la igualdad y la sostenibilidad de la vida; que apueste por una nueva organización y distribución de todo tipo de trabajos: remunerados y no remunerados, y que visibilice el trabajo no remunerado en todo tipo de indicadores económicos, revalorizándolo.

- Defensa de los derechos sexuales y reproductivos para todas las mujeres, garantizados por los Estados.

- Impulso en el seno del Movimiento Feminista de la lucha por una mayor presencia de las mujeres en los órganos de decisión de los partidos políticos de la izquierda, de las organizaciones sindicales y de las instituciones públicas.

Al tiempo que resaltamos, que las mujeres constituyen un factor dinámico en la resistencia y la lucha contra las injustas y desigualitarias políticas de ajuste, en marco de la crisis global internacional.

Paloma Martín Torpedo
Adjunta a la Secretaría Federal de la Mujer del PCE

 
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