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El sistema educativo no trata por igual a chicos y chicas
Apuntes sobre coeducación


Maite Mola, Responsable de la Secretaría de la Mujer del PCE / 18 jun 02

Varios fenómenos denotan que el sistema educativo español no trata igual a mujeres y hombres. Citemos algunos:

1. Las carreras técnicas, consideradas entre las más prestigiosas, apenas cuentan con mujeres.

2. En el mercado de trabajo se valora de forma distinta el nivel educativo según se trate de un hombre o de una mujer.

Dentro de las aulas, hay dos hechos a destacar, entre otros, que identifican claros rasgos sexistas:

1. La continua división y clasificación de personas, actividades, capacidades, etc., en géneros, esto es, patrones culturales diferenciados atribuidos a hombres o a mujeres (asignación de roles).

2. Clara sobrevaloración de lo masculino. No se incluyen en los currículos académicos tareas llamadas "de mujer", como la nutrición, la educación sexual, la convivencia, el trabajo doméstico, etc.: bajo una aparente igualdad en la educación mixta, existe una discriminación objetiva que acaba modelando a las niñas como seres dependientes.

Y todo esto no es inocente: la educación está concebida como preparación para la vida activa, para la producción y no para la reproducción: las niñas deben ir interiorizando el puesto secundario que se supone les corresponde, basado en la menor participación, la sumisión, etc.

Hay que cambiar la escuela, y pasarla de mixta a coeducativa: La diferencia entre sexo y género se convierte en un factor fundamental para entender que el sexismo es una jerarquía cultural: diversidad sexual, sí, discriminación sexual con la excusa de la diversidad sexual, no.

¿Qué hacer? Citamos lo básico para ir terminando con ésta situación discriminativa:

1. Tendríamos que introducir en la escuela referencias a las mujeres y a los valores tradicionalmente considerados femeninos, dándoles el carácter de universales: el individuo debe tener plena autonomía en el plano productivo (las mujeres incorporadas a las tareas de producción) y en el reproductivo (los hombres incorporados a las tareas domésticas, cuidado afectivo y atención a niños/ as, ancianos/ as, enfermos/ as...).

2. Es importante el control de los materiales y los libros de texto, evitando los que reproducen la división tradicional de roles en función del sexo y utilizan un lenguaje sexista, además de los que eliminan a la mujer de la esfera de lo público.

3. En este mismo sentido, hay que exigir medidas de acción positiva para recuperar las aportaciones de las mujeres a lo largo de la historia, literatura, arte, etc., e incluir obras de mujeres, figuras femeninas, cambios en el lenguaje, acercar las ciencias a las niñas...

4. Es fundamental una asignatura sobre la educación sexual y los comportamientos igualitarios que modifique los estereotipos habituales sobre la sexualidad. Tiene que ser la comunidad escolar en su conjunto la que se implique. No basta sensibilizar a profesores/ as y al alumnado, hay que trabajar con las APYMAS, ya que se trata de eliminar también las resistencias familiares, que se dan en muchos casos, a los cambios de orientación que modifiquen estereotipos habituales sobre la sexualidad, cambios en las costumbres domésticas y en el lenguaje, al acercamiento de las ciencias y técnicas a las niñas, etc.

 
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