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Entrevista con José Antonio Moreno Díaz, Presidente de la asociación Foro por la Memoria


"La mayor deficiencia de la Ley de la Memoria Histórica es que no anula las sentencias de los tribunales represivos franquistas"



Ramón Pedregal Casanova | Rebelión / 03 feb 08

José Antonio Moreno Díaz, abogado, es presidente del Foro por la Memoria y ha participado en el proceso parlamentario de discusión y elaboración de enmiendas sobre el proyecto que ha dado lugar a la conocida como Ley de Memoria.

¿Se puede decir que la Ley de la Memoria Histórica ha pasado al segundo plano de la discusión política
Entendemos que no puede ser así ni va a ser así porque se abre ahora una nueva etapa en la que hay que aplicar la ley, explorar su interpretación y poner en practica sus contenidos respecto, por ejemplo, a la retirada de símbolos franquistas, fosas, etc.

En todo caso, el PP ha decidido usar también como arma arrojadiza la memoria democrática de este país, sin importarle hacer una miserable demagogia y desaprovechando una oportunidad histórica para desvincularse del franquismo del cual es heredero político


¿Cuál ha sido su recorrido, de dónde salió, que fuerzas han intervenido, desde que se empezó a discutir hasta hoy?
Su origen parte de una comisión adscrita al ministerio de la presidencia que se creo en 2004 para evaluar la situación de las victimas de la guerra civil y del franquismo: dicha comisión recibió a entidades memorialistas y a otras organizaciones que tuvieran algo que decir en su calidad de victimas de la represión franquista: dicha comisión realizo unas conclusiones que fueron la base para el primer borrador de la ley que era totalmente impresentable por diversos motivos el principal defecto era la equidistancia, esto es, entender que las dos partes en conflicto eran iguales y que la represión fue la misma: totalmente falaz y erróneo dado que no eran lo mismo los legítimos defensores de la legalidad constitucional y democrática de la republica que los delincuentes que traicionaron dicho sistema democrático y los subvirtieron por la fuerza de las armas sumiendo a España en un baño de sangre, violencia y represión. Otro elemento era la creación de una especie de comité de sabios que debía dilucidar si las sentencias franquistas eran o no legítimas

Ha de reconocerse que en el debate parlamentario el proyecto inicial se puede decir que ha desaparecido gracias a la labor principalmente del grupo parlamentario de IU y a la presión social y a las aportaciones de los colectivos que trabajamos en memoria que lo modificaron muy sustancialmente frente a la mojigatería del PSOE

Finalmente la ley se aprobó en diciembre y ya esta publicada en el B.O.E.

¿Cuál era el planteamiento que se hacia desde Foro de la Memoria y el resto de las asociaciones, y cuál ha sido su influencia?
Nosotros entendemos que es imprescindible que España se dote de una ley de memoria que de testimonio y reconozca, en primer lugar, el esfuerzo y el sacrificio de aquellos que fueron perseguidos por defender, primero, la legalidad republicana y, después, por su lucha por un sistema de libertades en España durante la dictadura franquista. Asimismo la ley tiene que reconocer y divulgar, desde un punto de vista de pedagogía social, los crímenes del franquismo y sus autores, y todo esto aparte del tratamiento de las exhumaciones, la simbología franquista, las pensiones, etc., etc... Que, por supuesto, son esenciales.

Nuestro planteamiento, por tanto, tiene una clara visión política, no solo social o humanitaria: llevamos trabajando desde el año 2002 y nuestra actividad se caracteriza en cuatro ejes, dado que este proceso es eminentemente político; esto es, habrá de recuperar los valores que se hallaban en y por las/los que lucharon, las víctimas del franquismo, tales como el compromiso, el progreso social, la lucha por las libertades, la convivencia democrática, el pluralismo... etc.; pero también, aquellos valores que se hallaban vigentes en la propia caracterización del régimen republicano y que se traducen en su normativa, desde 1931 a 1939; unos ejemplos: la regeneración y la transformación social, el laicismo y la separación entre iglesia y estado, el interés por la instrucción-educación pública y el adecuado dimensionamiento y calidad de la misma, la incorporación de la mujer a la vida pública en todas sus facetas, la construcción de una cultura del pueblo y para el pueblo a través de las bibliotecas populares, etc., etc..., el pacifismo y la cooperación internacional.

Pero también habrá que recordar y explicar por qué se perseguían determinadas ideas y por qué a determinadas personas, quienes eran los perseguidores o sus legitimadores (sociológicos, religiosos, económicos), etc.

Dicho proceso habrá de ser también un proceso colectivo dado que atañe a la sociedad española en su conjunto, que es la heredera natural de los procesos históricos que ella misma ha vivido. La memoria es la construcción social del recuerdo y este concepto colectivo nos ha de llevar a la proyección pública de la memoria y a intentar no restringirla a ámbitos privados donde, sin duda, debe tener también su cabida (en el ámbito familiar, por ejemplo) pero no de manera exclusiva.

El proceso es, asimismo, un proceso reivindicativo donde se trata de plasmar, a día de hoy, la vigencia política, social, cultural de esa memoria; por tanto este concepto de recuperación de la memoria se halla vinculado más al testimonio que al mero recuerdo sentimental o incluso nostálgico.

Finalmente, el proceso es, sin duda, multidisciplinar puesto que va a afectar a distintas instancias y ámbitos de actuación, desde la exhumación e identificación de luchadores por la libertad asesinados, a la revisión y actualización de los libros de texto respecto al tratamiento pedagógico con que se abordan los periodos históricos de la II República y la dictadura franquista; pero también pasa por la declaración de nulidad -desde su adopción- de todas las sentencias dictadas al amparo de las normas franquistas que amparaban o permitían la persecución o el castigo de la disidencia política, religiosa, cultural, nacional, de genero o de orientación sexual; la adecuada recuperación y/o preservación de los lugares de memoria respecto a la guerra, la represión, etc.; las compensaciones a las personas privadas de libertad por el franquismo o al mantenimiento en el escalafón -con todas sus consecuencias- de los militares y miembros de los cuerpos de seguridad republicanas que se mantuvieron leales a la república y que fueron, cuando menos degradados y/o depurados cuando no directamente asesinados; también, por supuesto, la total eliminación de los símbolos franquistas de nuestros pueblos y ciudades y la reconversión democrática del mal llamado ?valle de los caídos?.

¿Qué más habría hecho falta?
Muchas cosas, pero sin duda la mayor deficiencia ha sido no contemplar la declaración de nulidad por la propia ley de todas las sentencias de los tribunales represivos franquistas

¿Se ha aportado a la conciencia colectiva?
Se ha abierto un debate que tiene un profundo calado ideológico para la sociedad española y que atañe a las propias raíces de la convivencia democrática en este país, las cuales se plantean por primera vez en la historia durante nuestra segunda republica; se trata de reivindicar ese periodo histórico y a los que lucharon en su defensa y la defensa de los valores de libertad y justicia durante la dictadura: su esfuerzo y su sacrificio hicieron posible la conquista de la democracia a partir de la muerte del dictador.

¿Cómo lo ha visto la gente? ¿Cuánta participación ha habido?
Entendemos que el debate ha calado en la opinión pública donde, salvo las habituales excepciones desde la derecha cavernícola de este país y sus medios afines -incluyendo la iglesia católica y su falsaria demagogia-, se entiende como una cuestión ética, moral y de simple sentido común para la gran mayoría de nuestra ciudadanía.

Dar a conocer la historia, educar y concienciar ¿ha servido como punto de encuentro de la izquierda?
Sin duda ha de ser así: la izquierda española tiene sus raíces en la defensa de la segunda republica como modelo de convivencia en libertad, laico y de progreso social. Sin embargo hay matices sobre hasta donde hemos de llegar según las diferentes opciones políticas .aquí hemos de recordar también el papel de los actuales partidos históricos de la izquierda española durante la guerra civil y el franquismo

La derecha lo tiene muy claro al respecto y no quiere permitir ni un solo gesto de congratulación con la republica ni con sus defensores, porque la derecha española ?tras la transición- ya se reconoce sin tapujos como heredera sociológica, política y económica del franquismo

¿En qué condiciones quedan los republicanos asesinados, las víctimas?
Falta mucho por hacer: hemos de explorar el significado de la ?ilegitimidad? de los juicios, por ejemplo, o imponer una intervención institucional por parte de las administraciones públicas en las exhumaciones de fosas, por ejemplo también.

Falta, en todo caso, esa gran labor de investigación, divulgación y de pedagogía social, sobre la aberración que supuso para España y para el pueblo español el régimen franquista, sobre la magnitud y brutalidad de sus crímenes?

Declarar las sentencias nulas y los juicios válidos ¿no es la última injusticia cometida con los antifascistas?
Ahí el PSOE ha sido timorato y rehén de su doble moral, políticamente correcta.

No ha querido anular los juicios y las sentencias apelando a falsas cuestiones técnicas, sin base jurídica al respecto, tal y como muchos juristas hemos tratado de explicar durante la discusión parlamentaria

Es inaceptable, por mera sanidad democrática de una sociedad, que las sentencias de procesos seguidos, caracterizados por el exterminio físico del oponente político, que vulneraban los derechos humanos de una constitución, la republicana, plenamente vigente en aquel momento, y sin ningún respeto a los principios básicos de cualquier proceso penal, sigan vigentes y proyectando sus efectos a día de hoy

¿Alguien se imagina que si tejero hubiese triunfado el 23-f las sentencias dictadas en los procesos por los que hubiese asesinado a muchos demócratas hubiesen sido aceptadas y ratificadas `por cualquier sistema democrático posterior?

¿Qué hay que hacer, ir a los juzgados, con lo que cuesta aquí la justicia, seguir en el trabajo de base dando a conocer como hasta ahora, llevar a cabo iniciativas institucionales, o dejar pasar?
Nosotros creemos que se plantea un ?vía crucis? judicial para los particulares y además con resultado incierto.

Creemos que las fuerzas políticas de progreso ?evidentemente del PP no podemos esperar sino todo lo contrario, e incluso de fuerzas nacionalistas de derecha- han de instar en las instituciones (parlamentos autónomos, ayuntamientos, diputaciones, etc.) partidas presupuestarias para cubrir dichos tramites, garantizar el acceso al proceso de ilegitimidad de los antifascistas y sus familias, programas de ayuda específicos, vías de asesoramiento.

Además de acciones especificas, como por ejemplo, mociones municipales instando a la retirada de símbolos franquistas concretos o de nombre de calles y su cambio por el de personajes democráticos, etc.

Las acciones han de multiplicarse por toda España y visualizar la envergadura social ? y política- del movimiento.

¿Qué pasa en el cementerio de valencia? ¿Sería un ejemplo para la respuesta anterior? ¿Hay más casos cómo el de valencia?
Es un ejemplo, si bien el resultado judicial final ha sido frustrante.

Hay decenas de ejemplos y hay que seguir luchando, seguir explorando, caernos para levantarnos porque la justicia esta en nuestra lucha

La izquierda siempre busca caminos que nos den o nos devuelvan identidad ¿éste camino nos lleva a alguna parte?

Ya he comentado antes que para la izquierda es una cuestión ideológica el hecho de definirse y reconocerse en la lucha ideológica en defensa de la segunda republica, en la lucha contra el franquismo y en la lucha por la democracia en este país. Son nuestras raíces y donde nos hemos gestado: es una muy honrosa herencia de la que, por coherencia, tenemos que hacer gala en nuestra praxis política cotidiana, en nuestras propuestas. Basta ya de complejos y gestos timoratos

Da la sensación que sectores de nuestra izquierda han asimilado el discurso interesado de la derecha de que todo se inventó a partir de 1977 en España y no es así: el primer y único referente de fase democrática y de transformación social en este país fue la segunda republica, muchos de cuyos valores siguen plenamente vigentes (véase hoy el laicismo y la actitud de la iglesia católica). Para saber donde se quiere ir, es importante saber donde se esta pero también conocer de donde se viene: ese es parte del debate.

Una dirección donde consultar, donde coordinar.
w.w.w.foroporlamemoria.es
correo: foroporlamemoria@foroporlamemoria.es
Salud y 3ª República.

Nota:
(1) Ver el documento ?Propuestas de el Foro por la Memoria para incluir en los programas electorales respecto a la Memoria Histórica? que se presentó en la campaña electoral de las autonómicas y municipales del 2004.

 
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