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Congreso de Fundación del Partido de la Izquierda Europea


Texto integro del Informe introductorio de Fausto Bertinotti al congreso de fundación del Partido de la Izquierda Europea (Roma 8-9 de mayo 2004)*


Fausto Bertinotti / 08 y 09 may 04

Queridas compañeras y queridos compañeros, amigas y amigos, señoras y señores invitados, un singular protagonista de la vida cultural italiana solia decir: "Quisiera vivir en un País en el que cuando dices *Buenos días* se entienda exactamente *Buenos días*. Hablo de Cesare Zavattini. Es en este sentido que quiero decirles: "Buenos días". Que este se entienda de veras por todos nosotros como un buen día ! Por todos nosotros y por todos con los que y por los que, vale la pena vivir el empeño político en nuestro tiempo.

Son las trabajadoras y los trabajadores que redescubren en estos años, en estos meses, en estos días, el conflicto de clases y el conflicto laboral. Los jóvenes, las muchachas y los muchachos que, con el nacimiento y el desarrollo del movimiento alter-mundialista de crítica a la globalización, han invadido la escena política con su propia mirada y con su propio lenguaje.

Son las mujeres que rechazan con su práctica y con su critica la sociedad patriarcal, la mercantilización de las relaciones, las viejas y nuevas formas de opresión.

Son los migrantes, a menudo encerrados en un gueto en nuestras sociedades por leyes de “seguridad”, que nos hablan, en cambio, la lengua de nuevas ciudadanías que todos necesitamos.

Son los pueblos que se redescubren en su unidad, en la lucha, como nuevas comunidades elegidas, para combatir la alienacion del trabajo, la destrucción del ambiente, la devastación de la calidad de vida y de los espacios públicos.

A ellos les proponemos hoy la realización de un hecho nuevo de la política en Europa.

Después de mucho tiempo, un hecho nuevo a izquierda y de izquierda. La apertura de un proceso, el inicio, la construcción de una nueva subjetividad que concurra a reabrir una historia que en las décadas pasadas parecia cerrada y que hoy se puede pensar concretamente en reabrirla: el capítulo de la historia para la transformación de la sociedad capitalista, para la construcción de otra sociedad. Nosotros elegimos Europa como espacio electo para la reapertura del tema de la transformación de la sociedad capitalista.

UN LARGO TRABAJO SOBRE LOS HOMBROS

*No es este día el fruto de una invención. Tiene sobre sus espaldas un trabajo a menudo "gris", fatigoso, pero importante. Y la preciosa experiencia hecha por muchos de nosotros en el grupo parlamentario europeo de la "Izquierda unida europea - Izquierda Verde nordica" ha sido un momento fundamental para este camino.

Hemos acumulado, el intercambio de experiencias con otras formas de agregación política de las distinctas izquierdas europeas. Existen las relaciones entre nuestros Partidos, muchas veces intentadas, a veces experimentadas, aunque demasiado esporadicamente. Sobre todo ha existido la tentativa, generosa e inteligente, de reconstruir un futuro para nuestras formaciones políticas sumergiéndonos en el movimiento.

Aquel movimiento de crítica a la globalización que constituye el hecho político más innovativo de nuestro tiempo. Hemos sido partícipes, de los extraordinarios días de Génova, Porto Alegre, Florencia, París, hasta Bombay: lugares que hemos conocido junto a los nuevos protagonistas que se asomaron en estas nuevas ágoras como los Dalit de la India. En este movimiento también los parias, los “intocables”, por primera vez, pueden ser protagonistas de una historia de liberación.

Descubrimos así la posibilidad de construir un movimiento por la paz sin precedentes en el mundo, capaz de llevar 110 millones de personas en un mismo día a las distintas plazas del mundo y de hacerse definir por el “New York Times” como "La segunda potencia mundial".

Pues, el movimiento y los movimientos señalan el ambito dentro de los cuales colocar nuestro renacimiento, el renacimiento de una historia política.

Después de las derrotas obreras de los años '80 del siglo pasado y después de la llegada de aquella gran revolución capitalista restauradora que hemos llamado "globalización", es posible el renacimiento de una fuerte izquierda anticapitalista. Los nuevos antagonismos nos han dicho que otro mundo es posible. Es para ese otro mundo que queremos trabajar.

UNA OCASIÓN HISTÓRICA

El objetivo que nos proponemos hoy con la constitución del Partido de la Izquierda Europea es la reorganización de una subjetividad política para el cambio. Vivimos un tiempo en que nos es dada esta gran oportunidad: la posibilidad de dar vida a un nuevo movimiento obrero que sea al mismo tiempo el heredero de nuestra historia y un nuevo sujeto respecto a esta historia. Pero además, debemos tener conciencia que esta ocasión es para nosotros extrema. Si la perdiesemos, también se frustraría la posibilidad para este movimiento de convertirse en un gran protagonista del cambio y de la política. Sin el renacimiento de una izquierda alternativa y anticapitalista, esto podría tomar otras caminos, y justo en el momento en el cual dos tesis conservadoras ya han muerto, enterradas bajo el fuego de los acontecimientos.

La primera es la que aconteciò en las décadas pasadas: aquella según la cual la vuelta áspera, difícil y hasta dramática de fin de siglo habría llevado consigo también el fin de la historia, de la lucha de clases, de la idea de poder construir un mundo nuevo a traves de la liberación del trabajo asalariado. En sintesis, la idea que el capitalismo hubiese ganado definitivamente el partido con su antagonista histórico y consagrarse a la "eternidad."

Esta posición no ha sido desmentida por algun teórico, pero si por los hechos. El nuevo capitalismo se debate en una crisis que se configura como crisis de civilización, y pone en riesgo el destino mismo de la humanidad. Si el modo de producción capitalista ha tenido jamas una edad de oro, esta ya està atras. Y hoy parece retomar cuerpo la disyuntiva que ha estado presente en nuestro pasado: “socialismo o barbarie”. La barbarie la vemos delante de nosotros.

La segunda tesis que ha sido desmentida por los hechos, configuraba en la revolución capitalista restauradora el fin de la clase obrera, del conflicto laboral, de la misma condición definida como trabajo asalariado. Mas allà del aumento verificable del número no genérico de trabajadores, pero específicamente de los obreros en el mundo, la globalización ha hecho de nuevo evidente y visible el peso del trabajo en la modernización.

La globalización apoyaba - apoya - su posibilidad de victoria sobre la reducción del trabajo asalariado a pura variable dependiente, un vientre blando para ser comprimido indefinidamente, hasta realizar las más grandes y nuevas formas de explotación. Pero este camino ya se interrumpiò: renace en Italia y en el mundo el conflicto laboral. Y quisiera decir que la lucha de Melfi es el terreno de una nueva lucha que recomienza en Italia y en Europa.

DESPUÉS DE LA GLOBALIZACIÓN

La derrota, la desmentida, la falsificación de estas dos tesis no tiene que inducirnos a ninguna pereza. Caen las falsas teorías, pero enorme es el cambio de la escena sobre la que actuamos: nada es como antes y nadie de nosotros puede decir “heri dicebamus”. Aquello que deciamos ayer, lo mejor de nuestra historia cultural y política, ya no es suficiente.

En realidad, la globalización capitalista abre un nuevo ciclo en la historia del capitalismo. Su estado naciente, aquello que ha generado grandes ilusiones y también deslumbramiento entre los reformistas, que ha generado el pensamiento único, pertenece al pasado. Ha durado muy poco, menos que la anterior revolución capitalista, aquella taylorista/fordista. En efecto, este fracaso ha producido la guerra. Una guerra infinita, indefinida, hija directa de la globalización.

Ciertamente, la eleccion irresponsable y trágica de la administracion Bush también ha sido preparada atraves la teoría de la "guerra preventiva". Pero no habría sido posible sin la crisis "global" de la que hablabamos: el hecho es que esta revolución capitalista y esta modernización no son capaces de gobernar con consenso.

Irak es el lugar dónde se experimenta esta estrategia y todas las tesis del movimiento pacifista han sido confirmadas. La guerra llama a otra guerra, y cuando formalmente termina, sustancialmente recomienza. La guerra lleva a la desesperación y a la muerte de los pueblos, alimenta el terrorismo, contamina áreas enteras del mundo, como se ve en el Medio Oriente, y llega a un resultado sistemático: la tortura no es la aventura solitaria de algunos paranoicos, es el sistema de guerra que realiza su trayecto y su camino. Es la barbarie hecha sistema, y mientras esta se realiza en sus formas extremas, la guerra contamina el territorio: Palestina, el lugar donde nacen nuestras civilizaciones nos impone un examen de conciencia. Todos nosotros sentimos la angustia de nuestra impotencia culpable por no poder hacer realidad la cuestión de los dos Estados para los dos pueblos y del fin del chantaje sobre el pueblo palestino como acción permanente de nuestra actividad política.

LA PARADOJA EUROPEA

En este cuadro ha madurado la paradoja europea. Asì podemos resumirlo: de un lado la Europa de la integración de los mercados y la construcción institucional, el viejo continente hasta se consolida y se agranda; pero del otro lado, paralelamente a esta señal "positiva" aparece una señal "negativa". Se reduce la que hemos llamado "civilización europea."

Es atacado en su fundamento el compromiso demócratico construido por las grandes luchas obreras y campesinas, del acceso del proletariado a la política después de la victoria contra el nazi-fascismo. Padecemos un proceso de americanización no tanto en las costumbres sino en el modelo social: y ésto genera la decadencia de Europa, no solo económico, sino cultural y de civilización.

Europa crece en su constitución institucional y declina en su civilización: nosotros tenemos que derrotar esta paradoja.

Las clases dirigentes europeas recitan: "El rey ha muerto, viva el rey”; está en crisis la guerra, continuemos la guerra; estan en crisis las políticas neoliberales, se haga una política hiperliberal". En esto, nosotros los italianos tenemos una experiencia particular, para proponer a nuestros compañeros europeos. Podríamos analizar las políticas del gobierno de Berlusconi, que usa un lenguaje duro, difícil pero tadavia coherente de la política neoliberal: un banco de prueba.

Pero, asi como Bush no es el enloquecimiento de Estados Unidos de América, Berlusconi no es el enloquecimiento de Italia: son las respuestas extremas a una crisis. Asi como la crisis no es el resultado de la fuerza de America del Norte, de la misma manera las políticas neoliberales no son el resultado de la fuerza del capitalismo italiano. Una y otra nacen de una debilidad, a la cual las clases dirigentes tratan de responder extremando sus políticas para desmembrar definitivamente el tejido democrático.

LA DEBILIDAD DE LOS "REFORMISTAS"

Aquí también debe ser visto lo inadecuado de las políticas reformistas, divididas en Europa entre Zapatero y Blair también sobre Irak, que cargan sobre sus hombros la estrategia que fue adoptada en los tiempos de Clinton, cuando la globalización parecia prometer dinamismo y modernidad. Divididos entre las exigencias que provienen del movimiento y aquellas de los poderes fuertes, los reformistas se presentan con una gran atracción electoral cuando se proponen como elementos centrales para derrotar las Derechas. Pero son completamente inadecuados en la capacidad de construir una alternativa política económica, social, internacional, en fin de gobierno.

Se ha visto en el debate sobre la Constitución europea, en la hipótesis, digamos así, neo-centrista. A traves de la cual Europa no es señalada como satélite de Estados Unidos de América, pero si como "nación" compatible con la primacía de Estados Unidos de América. Mas aun. Europa no es propuesta como aquella de la masacre social, pero si como aquella del neoliberalismo templado, en un papel constitucional que paradójicamente constitucionaliza el mercado y retrocede dramáticamente con respecto de las Constituciones democráticas nacidas después de la victoria contra el nazi-fascismo. La medida de esta distancia está en la persistente dificultad de parte de los constituyentes europeos de hacer propia la extraordinaria intuición de los constituyentes italianos cuando aprobaron, con el artículo 11, el repudio de la guerra. ¡Repudio por el que nosotros luchamos para que entre en la Constitución europea!

En este contexto, también se han abierto nuevas dinámicas en los procesos políticos: el voto de los pueblos europeos está registrando la crisis de consenso de las políticas de guerra y de aquellas neoliberales. En España el gobierno de Aznar ha sido derrotado, en Francia las políticas del gobierno Raffarin han estado duramente sancionadas. Pero la oposición no golpea solamente las derechas en el gobierno: también castiga - como ha ocurrido en Grecia y en las elecciones parciales en Hamburgo, Alemania - las socialdemocracias que se han aventurado sobre el camino neoliberal. Lo que nos habla de una tarea difícil de la cual nosotros podemos ser protagonistas no exclusivos, pero junto a las fuerzas del movimiento, sindicales y demócraticos: romper este péndulo. El péndulo en el cual las izquierdas conquistan el consenso cuando se oponen a los gobiernos de derecha y luego, cuando van al gobierno, recogen la desconfianza de los electores que le habian dado confianza cuando fueron oposición. En fin, tenemos que construir la salida de la alternancia hacia la alternativa. La demanda es fuerte, en un momento de maduracion de las luchas, que incluso comienzan a vencer.

POR UN SUJETO POLÍTICO DE LA TRANSFORMACIÓN

Entonces, ¿qué falta para que se pueda producir una discontinuidad? Falta sobre el terreno político y social un proceso diferente del que padecemos en cada uno de nuestros Países, “falta un sujeto político de la transformación”. Nosotros por este objetivo tenemos que actuar, construyendo a escala supranacional una realidad creíble para la alternativa: un nuevo movimiento obrero que redescubra las raíces más profundas de su gran historia, pero al mismo tiempo tenga la ambición de refundarla.

Nosotros necesitamos las culturas críticas, del feminismo, del ecologismo, del pacifismo, de las nuevas instancias anticapitalistas que emergen en éste nuevo tiempo.

Nosotros queremos hacer vivir el proyecto del Partido de la Izquierda europea como ocasión de esta reconstrucción: una fuerza protagonista de la Europa del futuro, no una fuerza marginal guardiana de una ortodoxia impotente, sino un nuevo sujeto político capaz de trabajar en la transformación de la sociedad. Un sujeto formado por comunistas y no comunistas, de socialistas, de demócratas, de progresistas, expresiones de culturas no definibles según la tradición. Una fuerza capaz de atraer, no sólo respecto a los partidos que forman parte de ella o de los que miran con interés esta experiencia, sino tambien de asociaciones, de personas individuales, de interlocutores de los movimientos, asumidos como el elemento central de esta construcción, a traves del reconocimiento de su autonomía.

Queremos trabajar en este partido construyendo un espacio político abierto: abierto a la búsqueda política y cultural y a la construcción de iniciativas políticas y sociales. Esta construcción, fundada en el acuerdo, respeta la soberanía nacional de los distintos partidos no por concesion a la tradición, sino porque reconoce las diversidades como una riqueza. A ella añade una dimensión nueva, aquella supranacional, aquella europea, porque ha entendido que sin la conquista de una dimensión europea no hay futuro para nosotros, ni para nuestra gente.

Entre nosotros hay diversidad de opinión sobre un problema "estatutario": si al Partido de la Izquierda europea se pueda o no también adherir individualmente, sin pertenecer a los partidos que en cada país son los socios referentes del Partido de la Izquierda europea. La elección que hemos hecho no solo es sabia, sino que practica el método de la experimentación: aquéllos partidos que piensan sea importante permitir a personas no inscriptas al partido nacional, adherir al Partido de la Izquierda europea, lo hagan. Quien no esta de acuerdo no lo haga. Pasado un cierto período, se tendrá una prueba, antes de tomar una decisión acabada. La experiencia que hemos encaminado en Italia me parece alentadora. Pero al final, obviamente, elegiremos todos juntos.

En este espíritu, el Partido que proponemos hoy se caracteriza por su apertura al interior y al exterior, a las fuerzas políticas que en Europa todavia no comparten el nacimiento del Partido, pero que participan, con distintos grados de interlocucion con nosotros, como observadores, como simple invitados, como fuerzas con atención. Nosotros debemos trabajar con la apertura necesaria que nos permita dialogar con estas fuerzas como Partido de la Izquierda europea. Para demostrar - haciendo camino - que hay un lugar para todos ellos, para aquéllos que hoy todavía se autoexcluyen, pero que nosotros quesieramos que fueran parte de esta empresa. Mientras tanto practicamos una colaboracion sobre temas de iniciativa y de lucha.

TRES DISCRIMINANTES

Los discriminantes programáticos de esta nuestra formación están claros. Sólo ellos pueden inducir a la entrada o al rechazo de esta experiencia. Son grandes y pocos.
El primero es el elemento fundacional de la cultura del Partido de la Izquierda europea: una eleccion radical e irreducible por la paz contra la guerra. Para nosotros como guía de nuestra acción, y para la Europa a construir, que no queremos sea otra sede de ejércitos, sino el lugar del inicio del desarme. Sí, paz para nosotros y desarme para Europa.
Mas aun. Estamos por una política de alternativa al neoliberalismo que apunta a valorizar lo que el liberalismo ha deprimido: el trabajo, los trabajos, la naturaleza, las personas, por una nueva política económica y social que ya pueda dar una respuesta rapida a los problemas más urgentes de salario, derechos, defensa del ambiente, conquista de un nuevo espacio público participado. Es decir una Europa que - también por masa crítica - se sustraiga a las leyes de la globalización y rompa el cuadro de las compatibilidades.
En tercer lugar, por fin, el discriminante de la democracia y de la participación, a partir de la valorización de la lucha, del conflicto social como factor de progreso, de la conquista de un cuadro de democracia para los trabajadores. Con la construcción de una “Europa desde abajo”, desde los territorios considerados como recursos, de nuevos municipios de democracia y participación.

LA RUPTURA CON EL STALINISMO

Compañeras y compañeros, venimos de una historia grande y terrible, vamos hacia el futuro. No podemos caminar sin una rotura clara e irrevocable con lo que ha impedido a nuestra historia proponerse en muchas partes de la humanidad como historia de liberación: llamamos a todo eso “stalinismo” y con eso tenemos que romper irrevocablemente.
Se trata de empezar a discernir lo que ha muerto y lo que está vivo en nuestra grande y terrible historia. Y retomar el camino tambien a traves de una gran innovación: no como abstracción intelectual, pero si como proceso de construcción política a la altura de los desafíos, acogiendo las demandas que vienen del movimiento, de las personas y de las poblaciones que quieren cambiar su mirada sobre el mundo y su lenguaje.
Hoy, compañeras y compañeros, no realizamos sino el inicio de este camino, aquello que nos puede llevar a construir una gran subjetividad política de alternativa en Europa.
Concebimos el Partido de la Izquierda europea como el primer paso en esta dirección. Pero tenemos que tener claro, compañeras y compañeros, que la construcción de esta subjetividad política no es nuestro fin: es el medio para construir otra y más grande subjetividad política que necesita el mundo: Europa. Europa como tierra de paz y alternativa a las políticas neoliberales. La Europa de los pueblos, de la paz, capaz de un diálogo con los países pobres, con los Sures del mundo, porque es capaz en su interior de ser ecuánime, solidaria y justa, capaz de aceptar el desafío con el capital para construir otra sociedad.
Las personas, la naturaleza y las culturas que hereda son sus recursos; las personas, también en la diferencia de género que las caracteriza, la naturaleza con la posibilidad de ser un recurso para un desarrollo distinto, las culturas como levaduras de un orden nuevo.
Nosotra/os, compañeras y compañeros, hablamos lenguas diferentes, y tenemos que defender la diversidad de estas culturas que se expresan en estas muchas lenguas. Pero tenemos que emprender el camino para construir al menos una lengua compartida: la lengua de la política, de una nueva crítica al capitalismo y de una nueva sociedad. Y tenemos que lograr llamar a esta nueva sociedad la Europa del futuro.
Hoy todos nosotros entramos juntos en un nuevo camino. Buen viaje, compañeras y compañeros.

*(Texto integral del informe introductorio de Fausto Bertinotti al congreso de fundación del Partido de la Izquierda europea. Al término del Congreso, el secretario nacional de Rifondazione comunista ha sido elegido por unanimidad como Presidente del Partido de la Izquierda europea)

 
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