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XXX aniversario de la legalización del PCE-CFederal 21 abril 2007


Informe al Comité Federal del PCE. A los 30 años de la legalización. Prioridades políticas del PCE



Comité Federal del PCE / 21 abr 07

1. Hace 30 años, el gobierno legalizó al PCE. Fue un acto jurídico-formal, por decisión de Suárez quien no tuvo más remedio que admitir que no habría unas elecciones creíbles sin legalizar al PCE.

• La legalización formal del PCE se produjo por razones de justicia y de lógica política. Al partido del antifranquismo y la lucha por la libertad no se le podía mantener en la ilegalidad impunemente. La capacidad demostrada de movilización del PCE hacía muy complicado además de ilegítimo emprender una reforma política excluyendo a los comunistas.

• No faltaron ganas; el PSOE en su 27 Congreso (diciembre de 1976) anunciaba su decisión de presentarse a las elecciones, se convocaran como se convocaran. La previsión de Suárez y del monarca era retrasar la legalización hasta después de las elecciones; minimizar los riesgos de que los cambios necesarios en las apariencias llegaran a cuestionar el fondo. Es preciso recordar aquel momento: en Portugal había caído la dictadura y estaba en cuestión incluso el propio sistema económico y el alineamiento geoestratégico.

• La impresionante demostración de fuerza y autocontrol del PCE en el entierro de los asesinados en Atocha hizo evidente que no sería posible convocar unas elecciones con mínimos visos de democracia sin dejar participar en ellas a los comunistas.

• Esa fuerza y esa capacidad de organización no eran casuales, eran el resultado de una trayectoria de lucha de los militantes del PCE cuyo resumen político, social y cultural es francamente positivo, por no decir algo que pudiera sonar a triunfalismo patriótico:

• El papel del Partido en la reconstrucción del movimiento obrero, en la elaboración y difusión de plataformas reivindicativas, y en la conquista de derechos económicos, sociales y laborales, fue muy importante.

• Las consignas del Partido, de utilización de las posibilidades legales, fue plenamente acertada y conectaba con el movimiento natural de los trabajadores en la lucha por mejorar sus miserables condiciones de vida.

• Asimismo, las luchas obreras fueron creando progresivamente una conciencia de que era posible luchar y obtener beneficios de la lucha y activaron el sentido de la dignidad humana, pisoteada por el franquismo.
• CCOO es fruto de un doble proceso: el movimiento de base, que busca formas de eludir la represión sin dejar de defender mejoras en el trabajo, y la decisión política de convertir las esporádicas CCOO en algo organizado, estable y coordinado. Así nació y se desarrolló el potente movimiento socio-político, que fue CCOO.

• Pero el Partido, además, trabajó y activó la movilización y la organización en la Universidad, en los barrios populares y cinturones industriales, en las ciudades, entre los profesionales y las gentes de la cultura. Ningún sector de la sociedad, proclive a la lucha social y democrática, quedó al margen de la actividad.

• Por todo lo anterior podemos afirmar varias cosas:
- El Partido acertó en lo fundamental del enfoque de su lucha en la medida en que supo ligar las demandas concretas con la necesidad del cambio político.

- La militancia comunista fue el alma y el cuerpo de la lucha antifranquista, social y por la libertad

- No es extraño, por tanto, que las personas que se movilizaban en España por todo tipo de reivindicaciones tomaran al PCE como referente y éste se convirtió, así, en partido del antifranquismo y la lucha por la libertad

- Gracias a eso la lucha contribuyó a mejorar las condiciones de vida y de trabajo de la gente y generó expectativas de cambio.

- El estado de pesimismo que la derrota republicana produjo se fue superando progresivamente, creándose expectativas de cambio social y político gracias a que el partido supo ver los cambios que se habían producido en la sociedad española por lo que, sin renunciar a sus referentes históricos, se puso a la tarea de organizar a las nuevas generaciones

2. El Partido afrontó la transición defendiendo la ruptura democrática y la apertura de un proceso constituyente.

• La relación de fuerzas no lo permitió y hubo una transición pactada, en la cual se pusieron en marcha las libertades fundamentales de un sistema parlamentario representativo.

• El PCE, que actuó con inteligencia evitando su aislamiento, sin embargo aceptó algunas cuestiones que no era necesario aceptar y que representaron en la práctica, a 30 años vista, una dejación de ciertos valores y principios (algunos de ellos de carácter político y simbólico muy importantes, cual es el caso de la República, la memoria histórica, el mantenimiento en la ilegalidad de otros partidos de izquierda, ...) que produjeron las primeras disensiones fuertes.

• Hoy, con la perspectiva de 30 años, podemos ver las dificultades de encontrar el equilibrio entre asumir los cambios sociales ocurridos en España en treinta o cuarenta años, algo que fue clave para el éxito de la política de unidad antifranquista del PCE, y mantener la lealtad a las referencias del pasado.

• Máxime cuando otros tan o más “representativos” de ese pasado, lo utilizaron para cooperar en el maquillaje de la transición. El PSOE no tenía empacho en aceptar una democracia aún más restringida que la que al final se obtuvo. Tarradellas se prestó a convertir su papel de president en el exilio en figurón al frente de una mancomunidad de provincias, con tal de frenar el ascenso de la izquierda en Cataluña, anticipando así lo que cabía esperar del nacionalismo conservador en el futuro.

• Por eso, reconociendo las dificultades del momento, podemos hoy decir que el principal error del PCE fue haber sustituido la lucha social y popular desde abajo por la acción desde las instituciones que, a pesar de haber cambiado en la superficie, no dejaban de tener detrás el mismo aparato del Estado del franquismo.

• No se trataba de ignorar la correlación de fuerzas. La gran mayoría de partidos de la oposición democrática estaban interesadas en el nuevo escenario.

• No era tampoco un problema de no participar en las instituciones; durante el franquismo se participó en el sindicato vertical, muchísimo menos democrático.

• El error fue abandonar la guerra de posiciones en la sociedad para limitarla sólo a la lucha institucional. La estrategia debía consistido básicamente en mantener una línea de lucha molecular por la democracia. Por democratizar bastión a bastión cada institución, creando “parcelas de libertad”. En seguir, en mejores condiciones y con los cambios tácticos necesarios, la estrategia de hecho que el PCE desarrolló en la fase final del franquismo.

• Por el contrario, se quiso hacer aparecer la política seguida como la lógica continuación de la política anterior. De todo el programa para la ruptura sólo quedó la consigna del gobierno de concentración. Hasta los pactos de la Moncloa se presentaron como un paso en esa dirección.

• Y lo más terrible: en condiciones de más libertad, se extremó el autoritarismo interno y el dirigismo en la relación con las masas, buscando un lugar al sol en el proceso de cooptación y pacto de elites en que se convirtió la transición.

• Así ocurrió con el “consenso constitucional”. El debate sobre las cuestiones centrales de la Constitución de 1978 se produjo en un ambiente de oscurantismo cupular, con la intervención directa en algunos casos del monarca, y totalmente al margen de las bases y del movimiento popular democrático.

• Las concesiones aparentemente conseguidas, en particular en materia social y laboral, eran, como luego se pudo verificar, mucho menores que la literalidad del texto constitucional. Pero no cabía esperar otro resultado si se había desactivado la movilización popular, en particular la sindical. El error continuó y se remató con la subordinación del movimiento vecinal a los nuevos Ayuntamientos democráticos tras 1979.
• La consecuencia inmediata de todo esto fue la desmovilización; he ahí la raíz del “desencanto”. A continuación se fue gestando la crisis, que desembocó en expulsiones a diestro y siniestro y en los resultados electorales de octubre de 1982 (4% votos) y la pérdida de la mayoría de diputados/as.

• S. Carrillo dimitió y propuso a Gerardo Iglesias. Al poco tiempo de ser elegido como Secretario General, Gerardo Iglesias, Carrillo arremetió contra él y la dirección con el argumento, o falacia, de que la dirección estaba liquidando su política e iba a remolque del PSOE. El mismo PSOE, que en la campaña del 82 del PCE, era el segundo protagonista en aquella célebre y errónea consigna de “juntos podemos”.

• La historia posterior se sabe. Ruptura y creación del PT-Unidad Comunista por parte de Carrillo y posterior entrada en el PSOE. Y, paralelamente, creación del PCPE.

3. En uno de sus momentos más bajos, el PCE recuperó su capacidad para buscar en las necesidades reales, en el movimiento de la sociedad, las bases y los fundamentos para relanzar su papel como partido útil para la gente, para el avance. Lanzó la política de convergencia. La oportunidad se presentó en 1986.

• 1986 fue el año de la movilización por la paz y contra la guerra. Contra la permanencia de España en la OTAN, aprobado su ingreso años antes por el gobierno de UCD.

• La gran movilización contra la OTAN exigía una respuesta unitaria ante la convocatoria de elecciones adelantadas. Esta respuesta fue IU.

• Durante 3 años IU actuó como coalición en todos los aspectos hasta su primera asamblea en 1989. Previamente Julio Anguita había sustituido a Gerardo Iglesias en la Secretaría General del PCE.

• IU fue progresando política y electoralmente. Su discurso y su propuesta fue capaz de reagrupar a amplios sectores sociales críticos con las políticas social-liberales de Felipe González. Su declarada voluntad de reformar los mecanismos de participación política atrajeron a miles de personas que habían rechazado los métodos autoritarios y dirigistas tradicionales y buscaban una nueva forma de hacer política.

• Pero en su interior se gestaron contradicciones y enfrentamientos producidos por dirigentes del Partido y por otros que no eran del Partido. El clima anticomunista producido por el derrumbe de la URSS planteaba la liquidación del PCE y la conversión de IU en partido, superando la fase de coalición y la de movimiento político y social.

• Durante años hubo, a pesar de las contradicciones internas, una aceptable dialéctica PCE-IU.

• En 1997 se produce la salida de Nueva Izquierda del seno de IU, con el argumento de que era necesaria una profunda renovación de la izquierda. Los resultados de ésta, y otras renovaciones, a la vista están.

4. En el 2000, Julio Anguita deja la Coordinación General de IU, que pasa a ser ocupada por Gaspar Llamazares, en una nueva fase política marcada primero por los gobiernos del PP, luego por las movilizaciones del Prestige, contra la guerra, de la universidad, ... , al final por el gobierno de Zapatero. Una fase caracterizada por el endurecimiento de la explotación laboral y por un modelo de crecimiento basado en la precariedad, la desigualdad y la especulación. Por una política de gestos progresistas y contenidos profundamente conservadores. En ella, IU va perdiendo progresivamente su funcionamiento democrático y su perfil soberano de izquierdas.

• La historia se repite, esta vez como farsa: una formación política que va cayendo en la subalternidad y una dirección a la que cada vez le sobran más las bases.

• Estamos en el momento de reconstruir el discurso y, sobre todo, la práctica de IU. Por ello, en su XVII Congreso el PCE decidió asumir todas las competencias, excepto las electorales, que había delegado de jure y de facto en IU. Estamos en el momento de impulsar todas las tareas del Partido en una sociedad demasiado desmovilizada social y políticamente.

• El PCE tiene historia pero de nada le sirve si, aquí y ahora, no tiene organización, militancia, política y capacidad creciente para intervenir en todas las cuestiones que afectan a las gentes sumando así, como supo en hacer en otro momento, a miles de personas a la construcción de la alternativa.

• Los méritos del pasado, son grandes. Pero de nada sirven hoy día por si mismos sino por lo que nos pueden enseñar.

• El PCE decidió mantener, en su XVII Congreso, el proyecto de IU como referente de izquierdas. En ello está, en una permanente actividad para que ésta cambie aspectos básicos de su funcionamiento político y orgánico.

• Ahora estamos en un reto: en el 30 Aniversario impulsar una gran campaña por cambios reales en las políticas económicas, sociales e internacionales. Este reto pasa por centrar los objetivos políticos y contribuir a articular las movilizaciones sociales que exige el momento, con escandalosos beneficios multimillonarios de las empresas y grupos dominantes, con privatizaciones, con cierres de empresas, con una movilización de la derecha importante. Es el momento de plantear un progresivo avance en la conciencia cívico-republicana hacia la 3ª República. Es el momento de ampliar la lucha contra la guerra y por la paz. Es el momento de construir otra Europa. Para ello, desarrollaremos nuestro trabajo en torno a las siguientes propuestas políticas:

? El trabajo digno, estable y con plenos derechos, para toda la población trabajadora, incluida la migrante, que debe ser considerada y tratada como titular de todos los derechos y obligaciones.
? La educación pública, laica, igualitaria y eficiente.

? La protección de la salud, con las necesarias inversiones en el sistema público, en personal sanitario, infraestructuras, sistemas de prevención.

? Recuperar la vieja lucha contra la carestía de la vida, que reduce la capacidad adquisitiva de forma drástica en las personas con salarios y pensiones más bajas.

? Una verdadera ofensiva para alcanzar la verdadera igualdad de género en trabajo, responsabilidad, salarios, derechos…

? La vivienda como elemento de estabilidad colectiva y personal, impulsando la de alquiler en parques públicos, combatiendo la especulación y la corrupción que se genera en torno a ella. Las jornadas sobre vivienda que ha desarrollado el Partido son una primera base de trabajo en la línea de sus conclusiones.

? La paz y el internacionalismo haciendo un esfuerzo para relanzar la movilización contra la guerra y por la paz en la línea de la que ha sido la contracumbre a la OTAN de Sevilla.

? La defensa de un desarrollo realmente sostenible, que debe superar ampliamente los acuerdos de Kyoto, desfasados ya después de conocer los últimos datos de la destrucción y envenenamiento del planeta.

? La participación ciudadana y el desarrollo de libertades, interesando a la ciudadanía. Actos por la IIIª República que hablen de nuestra concepción republicana y del sentido cívico-democrático, del contenido económico, social y cultural que damos al proyecto republicano. En esta línea defender una verdadera ley de la Memoria, que anule los juicios franquistas y devuelva a los represaliados y represaliadas su plena identidad de defensores de la legalidad republicana, de la libertad, la democracia y los derechos sociales.

? El impulso, desde el Partido de la Izquierda Europea y los foros sociales, de una iniciativa para un proceso constituyente europeo que nos aleje de una Europa fortalecida y excluyente, con movilizaciones y propuestas para un proyecto político y social europeo.

? El PCE debe dedicar un importante esfuerzo en impulsar la movilización y organización social y la reconstrucción de la unidad contra el neoliberalismo.


• De manera inmediata, las elecciones municipales. El PCE debe movilizarse por un avance de IU; por unos gobiernos locales capaces de enfrentar a la especulación y la destrucción del medio, que combatan las desigualdades y defiendan lo público, que gobiernen con la gente implantando la democracia participativa.

 
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