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Ante el XIX Congreso del PCE

La definición de la política de alianzas es un elemento crucial en esta coyuntura, clara y concreta en torno a un programa, a unas propuestas que se identifiquen con los problemas y las soluciones que la sociedad espera.
Un Partido organizado para la acción



Ginés Fernández / 02 oct 13

En el anterior número abrimos las páginas de Mundo Obrero a los aspectos del XIX Congreso del PCE, con un artículo de nuestro Secretario General, José Luis Centella, y un resumen de una parte de los documentos aprobados en el Comité Federal. Este espacio continuará en los próximos números de MO con la participación de camaradas que han ejercido máxima responsabilidad en el partido, desde la perspectiva de abordar el Congreso con una suma de opiniones y de perspectivas.

El proceso, y en concreto la fase previa a la elaboración de los textos, se planteó como un momento de encuentro con colectivos y personas del ámbito de la izquierda alternativa y transformadora con los que participamos en jornadas y debates amplios que nos han servido para enriquecer nuestros documentos. A la vez, es objetivo de nuestro Congreso el posicionarnos políticamente ante la crisis e ideológicamente hacia el socialismo del siglo XXI.

Vivimos tiempos en los que se desmorona nuestro entorno tal y como lo conocíamos, en los que la realidad supera en mucho a nuestros peores sueños, muchos de nosotros y nosotras no esperábamos ver unos cambios tan profundos, unos retrocesos tan impresionantes en los ya exiguos derechos y libertades de las que gozábamos.

El contexto en el que celebramos el XIX Congreso, es de un brutal avance del capitalismo y del imperialismo, de las posiciones más retrogradas contra la mayoría social y la clase trabajadora. Estamos en una guerra de clases en la que sectores enteros están negándola y pactando una paz, que no será tal, con los enemigos. Estamos en una batalla cruenta por el poder, no sólo en nuestro país sino en el mundo entero, y por desgracias la vamos perdiendo.

Mientras lo anterior es así, avanzan posiciones de resistencia y protesta por parte de sectores sociales avanzados y que frente al retroceso de las viejas estructuras, se reivindican otras nuevas desde la participación y hacia un modelo de sociedad que no dé la espalda a sus iguales, donde se reclama la elaboración de una nueva propuesta de sociedad y de sus instituciones, así como otra forma de hacer política.

Para situarnos en el contexto actual, debemos construir un Partido para la acción, organizado -en ello se le supone la fortaleza-, a la vez que ágil a la hora de elaborar las respuestas a los retos que nos marcan las nuevas realidades y constante en la lucha contra los que ejercen el poder contra el pueblo, contra un capitalismo de rostro amable y de podrido corazón. Un partido de cuadros y activistas formados e informados donde potenciemos las estructuras internas de información y comunicación, así como de formación.

El camino que nos trazamos en el XIX Congreso es el de la construcción de socialismo del Siglo XXI, ardua y titánica tarea en la que el cambio de la correlación de fuerzas es una cuestión vital. Antes habrá que ir tejiendo realidades alternativas al sistema, construir convergencia social y política, realizar, sin perder los principios, un mestizaje para avanzar en el objetivo de cambiar el sistema político en España, que desde el cambio del gobierno actual construyamos otro modelo de democracia y de sociedad.

Todo ello es posible y lo tenemos teorizado. Hay que darle un impulso -pues la situación lo requiere y la clase trabajadora nos lo demanda-, encontrando el ritmo en el marco de una estrategia de avance, a la vez que recuperar y poner en práctica estrategias de liderazgo social. Un Partido abierto a la penetración de ideas y propuestas que desde el marxismo revolucionario pueda poner en pie una alternativa a la derecha cerril y a los poderes económicos que manejan los hilos del poder.

Un proceso en el que acertemos a situarnos y sin posiciones identitarias que nos dividan y paralicen en un debate que hoy no comprendería nuestra base social, ni que estemos a la sombra de IU que nos ralentice en la tarea de la construcción de un partido fuerte y organizado, con una política en la que se identifiquen los y las comunistas para trasladarla a la mayoría social trabajadora. La definición de la política de alianzas es un elemento crucial en esta coyuntura, clara y concreta en torno a un programa, a unas propuestas que se identifiquen con los problemas y las soluciones que la sociedad espera de un proyecto político alternativo.

El XIX Congreso del PCE, es un momento importante no sólo para nosotros y nosotras comunistas, sino para la clase trabajadora y la mayoría social que espera que acertemos, que interpretemos de forma acertada sus inquietudes y percibamos sus preocupaciones, a la vez que demos con las propuestas para las soluciones a sus problemas.

 
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