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Debate de Investidura


Propuesta del PCE para la Comisión Unitaria de IU



Secretaría Comunicación del PCE / 07 abr 08

Los posicionamientos políticos del diputado de IU han de depender exclusivamente de IU, cuyos órganos federales en ningún caso pueden ser sustituidos por el debate o eventuales acuerdos entre los heterogéneos 5 diputados del grupo o entre los diputados de IU e ICV. Naturalmente, y sin perjuicio de la autonomía "técnica" en su trabajo parlamentario, tampoco pueden ser sustituidos por las decisiones unipersonales del diputado.

En este marco, es esencial aclarar el órgano federal de IU que asuma la responsabilidad del seguimiento y control de la actividad parlamentaria de IU. Naturalmente, en última instancia dicha responsabilidad corresponde a la Presidencia Federal y al Consejo Político Federal de IU, pero entre sus reuniones debe definirse un órgano colectivo que pueda asumir de forma cotidiana dicha responsabilidad. Dicho órgano debe tener un carácter inequívocamente federal (debemos recordar que la constitución del grupo parlamentario, ampliando así la posibilidad de intervención parlamentaria, descansa sobre los centenares de miles de votos obtenidos en todos los territorios del Estado aunque no se haya obtenido representación directa en ellos) y recoger la pluralidad interna de IU.

En las actuales circunstancias, el órgano que mejor puede desempeñar dicha función es la Comisión plural acordada por la Presidencia Federal, que por tanto debería asumir dicha competencia junto a la de comunicación, finanzas y preparación directa de la Asamblea. Por otra parte, sin dicha competencia, la de comunicación quedaría coja: sin reducir la actividad política a la parlamentaria, cosa que actualmente sería surrealista, no se entendería por ejemplo que las notas de prensa no incluyeran la información sobre la actividad parlamentaria del diputado de IU, tanto antes como después de la misma. Asimismo, en casos de urgencia la Comisión habría de poder tomar decisiones al respecto por mayoría, sin perjuicio de su posterior ratificación por la Presidencia Federal o el Consejo Político Federal, pues no sería de recibo que en caso de falta de consenso la decisión recayera de forma unipersonal en el diputado.

Hay que subrayar que la Permanente, cuyas funciones estatutarias son de gestión y no de decisión política, no es un órgano adecuado para asumir la responsabilidad señalada, además de la distorsión que supondría el carácter sesgado de su composición.

Es fundamental evitar cualquier dinámica de incoherencia entre la actividad de preparación de la Asamblea y la actividad parlamentaria. Si tal incoherencia se diera, podría representar la puntilla para IU y amenazar el papel de relanzamiento y reconstrucción del proyecto que debe tener dicha Asamblea.

En dicho, sentido, y como primer paso, hay que reafirmar la política diferencial de IU en el debate de investidura no votando a favor de Zapatero a menos que reconozca explícitamente cuestiones clave como la apuesta por políticas económicas y laborales que impidan que el coste de la recesión económica lo paguen los trabajadores, la no ratificación del Tratado de Lisboa, el mantenimiento del Impuesto de Patrimonio, el retorno de las tropas de Afganistán, la reforma de la Ley Electoral, el mantenimiento del carácter público de los Servicios Públicos, fundamentalmente en Sanidad y Educación, y la derogación de la Ley de Partidos.

Vale que se haga una referencia genérica a los 50 puntos para una política de izquierdas, pero en las condiciones del debate parlamentario el diputado de IU, con la tercera parte del tiempo asignado al grupo parlamentario (y esperemos que no sea la quinta parte), no podría ni tan siquiera enumerar dichos 50 puntos, y menos aún argumentarlos. Y es esencial, para fundamentar nuestra posición, centrarse en unos pocos puntos emblemáticos de contenido muy claro e inequívoco como los señalados, que no permitan a Zapatero contestar con ambigüedades, cuya falta de asunción justifique nuestra falta de apoyo a su investidura, y cuya envergadura y papel simbólico pudiera justificar, en el improbable caso de su aceptación completa e inequívoca, darle nuestro apoyo (digamos entre paréntesis que la reforma de la Ley Electoral, esencial por una cuestión de salud democrática pero que responde directamente a nuestras propias inquietudes como fuerza política más que a las de la ciudadanía, no debería ser el tema primero y principal de nuestra intervención, ni su simple aceptación declarativa justificaría el apoyo).


Es esencial que el debate de investidura comience a marcar el perfil propio de IU en el período político entrante, superando confusionismos pasados cuya última manifestación ha sido el inexplicado, por no decir inexplicable, apoyo sin contrapartidas a Bono como presidente del Congreso por parte de nuestro diputado, distanciándose además para más inri del resto del grupo parlamentario en el que va a integrarse.

 
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