Secretaría de Comunicación
Secretaría de Comunicación >
 

90 Aniversario Gran Revolución Socialista de Octubre


La Revolución de Octubre: Crónica de una revolución



Juan Trías Vejarano / 07 nov 07

Publicado en Mundo Obrero Nº 194-Noviembre 2007

Golpe de Estado de una minoría organizada que basó su dominación en una represión feroz. Tal es la imagen que la historiografía revisionista ofrece de la revolución de octubre en una literatura que ha tenido amplia difusión y eco. Aunque los antecedentes de tal visión se remontan a los mismos momentos de la revolución, es en los últimos tiempos que ha alcanzado mayor amplitud, proyectándose en una puesta en cuestión del mismo fenómeno revolucionario, que ha afectado a otras revoluciones como las inglesa y francesa. Forma parte de esa orientación conservadora del pensamiento que se afirma desde los años ochenta unida al auge del Neoliberalismo.

Los críticos de tal visión han señalado su carácter reduccionista y simplificado. Pues la revolución de octubre no es un acto aislado sino la culminación de un proceso que hunde sus raíces más allá del año 1917. A la hora de analizarlo hay que tener en cuenta varios elementos. En primer lugar, el marco sociohistórico. Después, los actores, tanto las clases sociales como las fuerzas políticas. Por último. la crisis de 1917.

En cuanto a lo primero, hay que reseñar los caracteres socioeconómicos de Rusia y la índole de sus sistema político. Muy resumidamente, Rusia era un país agrario en el que pervivían, como demostró Lenin en su magistral estudio "El desarrollo del capitalismo en Rusia, residuos feudales (la servidumbre sólo había sido legalmente abolida en 1861) con la penetración de elementos capitalistas, aunque muy lentamente como reconoció el mismo Lenin es escritos posteriores; la clase dominante era la aristocracia terrateniente y, en el seno del campesinado, se estaba produciendo un proceso de diferenciación clasista, con una burguesía agraria (los famosos Kulak) y un proletariado o semiproletariado, pero unidos ambos en su reivindicación de la tierra frente a los terratenientes. Es cierto, que el ámbito industrial se venía operando un fuerte proceso de industrialización con unas características singulares, como era el hecho de estar muy localizado en ciertas áreas y con un elevado grado de concentración fabril, lo que favorecía la movilización del proletariado, que, sin embargo, era muy minoritario en un mar de campesinos. Por otra parte, el capitalismo ruso dependía fuertemente de la inversión extranjera y de la ayuda estatal, lo que conllevaba una burguesía débil y dependiente.

Políticamente, Rusia era un imperio autocrático, que dominaba una serie de nacionalidades que se estaban comenzando a movilizar y que se caracterizaba por la ausencia de libertades y derechos democráticos. Ese gigante con pies de barro como en ocasiones se le caracterizó, mostró sus debilidades en el conflicto interimperialista con el Japón en 1904-1905, que se saldó con una derrota y que estuvo en el centro de la crisis del último año, con el desencadenamiento de la conocida como revolución de 1905. Lenin caracterizó a ésta como "una revolución burguesa realizada con medios proletarios". Con lo primero apuntaba al punto sobre el que enseguida volveremos; con lo segundo al papel del proletariado urbano en la revolución con la constitución de los consejos de los diputados de los trabajadores (soviets); la movilización de los obreros fue acompañada de revueltas campesinas y de movimientos entre las minorías nacionales. Si bien al final la revolución fue vencida, dejó un experiencia que serviría de guía posteriormente.

En Rusia existía una rica tradición de pensamiento revolucionario protagonizado por eso que se ha llamado la intelligentsia. Hasta casi finales del XIX ese pensamiento estuvo interpretado por los llamados populistas que cifraban sus esperanzas en un paso directo de Rusia al socialismo, sin pasar por el capitalismo, apoyado en el campesinado y en la comuna campesina; en su momento, frente a las dificultades, un sector de los populistas se inclinaron a la acción terrorista; los populistas constituirían la base de los socialistas revolucionarios que serían el principal partido entre los campesinos en el proceso revolucionario del siglo XX. El desarrollo del capitalismo industrial en Rusia fue la base de la penetración del marxismo, que tuvo en ese país uno de los más importantes núcleos de la época de la Segunda Internacional. Los marxistas coincidían en que Rusia había iniciado una etapa de desarrollo capitalista, que convertiría al proletariado en la principal fuerza revolucionaria, pero que aquél era muy débil todavía, por lo que no estaba a la orden del día una revolución socialista, sino una democrática-burguesa, que eliminase los obstáculos políticos y económicos a su desarrollo, o sea, el zarismo y el dominio de los terratenientes semifeudales. El problema era quién debía protagonizar esa revolución, habida cuenta de la debilidad y vacilaciones de la burguesía. En esta encrucijada, Lenin, al frente del grupo bolchevique, formuló la tesis de la revolución democrático burguesa dirigida por una alianza entre el proletariado y el campesinado.

El historiador E. Hobsbawm ha escrito sobre la situación de Rusia en vísperas de la guerra: "La Rusia zarista ejemplificaba todas las contradicciones del mundo en la era imperialista. Todo lo que hacía falta para que esas contradicciones estallaran de forma simultanea era esa guerra mundial que Europa esperaba cada vez más y que se veía impotente para impedir". Y la guerra estalló y, en su estela, la revolución.

En febrero de 1917 caía el zarismo y se establecía un gobierno provisional; pero al lado de éste se fueron constituyendo consejos (soviets), produciéndose una situación de doble poder. Las exigencias de la población eran pan, paz y tierra. Los meses que siguieron mostraron de nuevo las vacilaciones y debilidad de la burguesía revelados en su principal partido, los kadetes, que abandonaron el gobierno y propiciaron un golpe militar, así como la impotencia del gobierno provisional, en el que entraron en mayo mencheviques y socialistas revolucionarios, para satisfacer las demandas de la población, lo que motivaría el avance de los bolcheviques en detrimento de estos partidos, en el seno de los soviets.

En abril, recién llegado, Lenin había formulado sus célebres tesis, que encontraron la oposición no sólo de los mencheviques y socialistas revolucionarios sino asimismo entre muchos bolcheviques. Lenin venía a decir que las teorizaciones de 1905, a las que aludimos más arriba y a las que se adscribían sus adversarios, debían ser reconsideradas a la luz de la nueva situación. Lo esencial era que según él debía pasarse de la primera fase de la revolución que había dado el poder a la burguesía por carecer el proletariado del grado necesario de conciencia de clase y organización a la segunda que debía ponerlo en manos del proletariado y de los campesinos pobres. Se denunciaba al gobierno provisional por su carácter capitalista y se propugnaba el paso del poder a los soviets. El primer cometido era conquistar la mayoría en éstos, pues los bolcheviques al principio eran minoritarios. El proceso se consumó en otoño.

En octubre el comité central de los bolcheviques aprobaba la insurrección armada, que culminaría en la toma del poder por el soviet de Petrogrado el 25 de octubre; ese mismo día el congreso de los soviets de toda Rusia sancionaba el paso de todo el poder a los soviets.
Cerrando el relato del proceso que condujo de febrero a octubre el historiador E.H. Carr ha escrito: "Podía ser muy bien verdad- así parecía demostrarlo la rápida desintegración de la revolución de febrero- que ni la democracia burguesa ni el capitalismo burgués de corte occidental estaban en condiciones de arraigar en suelo ruso, cosa que los mencheviques deseaban y esperaban; en tal caso, la política leninista era la única concebible de acuerdo con los datos empíricos de la vida política rusa...Pero lo que tal política comprometía a realizar a sus patrocinadores era nada menos que la transición directa de las formas de organización política y económica más atrasadas a las más avanzadas"
Entretanto, el nuevo régimen tuvo que enfrentarse a " la conquista de los alemanes y la dura paz que les impusieron, las secesiones regionales, la contrarrevolución, la guerra civil, la intervención armada extranjera, el hambre y el hundimiento económico". Si sobrevivió, según el historiador E. Hobsbawm de quien procede la cita anterior, fue por tres razones: por la existencia del partido diseñado por Lenin; por su capacidad de mantener unida a Rusia, lo que le granjeó el apoyo de sectores en principio no favorables; finalmente por el soporte campesino.

* Profesor emérito de la Universidad Complutense de Madrid

 
Recomienda esta web
Correo-e
PCE
Inicio | Favoritos | Contacto | Mapa | Ayuda | Afiliaciones | Lta Correo |
Optimizado a 800 x 600 pixeles