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Efectos en el Medio Ambiente de crecimiento economico


La capa de ozono tardará en recuperarse 15 años más de lo previsto



Secretaría de Comunicación del PCE / 18 ago 06

La atmósfera necesitará 15 años más de lo que se esperaba para recuperarse de la contaminación y reparar el agujero en la capa de ozono en el hemisferio sur, según señaló hoy la organización climática de Naciones Unidas.

La capa de hielo de Groenlandia se está derritiendo a una tasa que se encuentra en aumento desde el año 2004 y es tres veces más rápida que la de los anteriores cinco años, según un estudio de la Universidad de Texas en Austin (Estados Unidos) que se publica en la edición digital de la revista 'Science'.

El aumento progresivo de las temperaturas en el Mar Mediterráneo, donde en julio se alcanzaron en algunos puntos de la costa española hasta los 30 grados, hará peligrar a largo plazo la supervivencia de algunas especies de peces y otras huirán en busca de aguas más frías.

Secretaría de Comunicación. Agencias.
La reducción en la capa de ozono, debido a compuestos químicos emanados de refrigeradores, aparatos de aire acondicionado y otros aparatos, expone la superficie terrestre a los rayos ultravioleta del Sol, los cuales pueden causar cáncer en la piel y destruir las pequeñas plantas en la base de la cadena alimenticia.
Los científicos indicaron hoy que hasta el año 2065, en vez de hasta 2050, no se espera que la capa de ozono se recupere y que el hueco sobre el Antártico se cierre.

"El hueco en el ozono antártico no ha empeorado desde finales de la década de 1990, pero se espera que huecos más grandes aparezcan durante las siguientes décadas", declaró el especialista Geir Braathen a la prensa al resumir un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). El informe será dado a conocer el próximo año.

El hueco, un área de ozono más fina de lo normal, en la parte alta de la estratosfera, donde se absorbe la mayor parte de la radiación solar, ha crecido año tras año desde mediados de la década de 1980 durante el mes de agosto, alcanzando su mayor tamaño, por lo general, a finales de septiembre.

Los expertos aseguraron que esperaban que la recuperación tarde dado que los compuestos conocidos como clorofluorocarbonos (CFC) continuarán fugándose hacia la atmósfera desde los sistemas de aire acondicionado, aerosoles y otros equipos, durante varios años.

Sin embargo, hay motivos para celebrar, anotaron, al informar de una reducción en las concentraciones de CFC en los primeros dos niveles atmosféricos. "El nivel de sustancias que eliminan el ozono continúa bajando desde su nivel máximo, registrado en el período 1992-1994 en la troposfera, y el nivel máximo de finales de la década de 1990 en la estratosfera", señaló en un comunicado el secretario general de la OMM, Michel Jarraud

Estudio de la Universidad de Texas.
La capa de hielo de Groenlandia se derrite a una tasa tres veces más rápida que en los cinco años precedentes.

Los investigadores estiman que la capa de hielo de Groenlandia está desapareciendo a un ritmo de 240 kilómetros por año. Si este descubrimiento se confirma, se añadiría al cuerpo de evidencias de un calentamiento global en aumento en años recientes e indicaría que este deshielo de las capas está contribuyendo al aumento del nivel global del mar.

Los científicos utilizaron la misión del satélite GRACE ('Gravity Recovery and Climate Experiment') para recopilar datos sobre esta capa de hielo, la segunda más grande de la Tierra.

El satélite midió la variación gravitacional sobre Groenlandia y para el estudio los investigadores compararon mensualmente datos entre abril de 2002 y noviembre de 2005.


Huirán en busca de aguas más frías.
El aumento de la temperatura del Mediterráneo hará difícil la supervivencia de los peces.

En declaraciones a Efe, la investigadora del Instituto de Ciencias del Mar (CSIC) Anna Sabatés indicó que será "muy difícil" que pervivan algunas especies en mares cerrados como el Mediterráneo, mientras que otras, subrayó, emigrarán a aguas del norte, donde las temperaturas son más bajas.

Sabatés constató el pasado año que el calentamiento del Mediterráneo causa un desplazamiento hacia el norte de especies marinas que hasta ahora habitaban en el sur, y en concreto, descubrió que la alacha (Sardinella aurita), una especie subtropical parecida a la sardina, se está desplazando hacia norte y es cada vez más abundante en aguas noroccidentales.

Según explicó, el progresivo calentamiento de las aguas del Mediterráneo ha provocado que algunas especies de origen subtropical, que habitan en aguas cálidas del área meridional y de las costas africanas, emigren hacia zonas del norte en las que hoy encuentran el rango de temperaturas que les permite sobrevivir.

De este modo, apuntó, se observa un desplazamiento de estas especies de peces y otros organismos marinos que, a largo plazo, "podrían desaparecer si no encuentran escapatoria y las temperaturas registran cotas muy elevadas también en las áreas del norte".

La investigadora señaló que esta emigración de las especies también afecta a aquellas que viven en mares fríos como el Atlántico Norte, ya que, el calentamiento de las aguas propicia su "huida hacia los polos".

Del mismo modo que las de aguas cálidas, las especies de aguas frías, buscan el rango de temperaturas que les es más idóneo, por lo que, en la actualidad, también huyen hacia áreas nórdicas.

El desplazamiento de especies frías como el bacalao demuestra, según Sabatés, que estos peces "sufren un retroceso de su hábitat", y que el equilibrio del sistema marino podría cambiar.

Desaparición del espadín
Sabatés señaló que un ejemplo de todo ello es la desaparición del espadín (Sprattus sprattus) en las aguas noroccidentales del Mediterráneo, una especie abundante en los años setenta, que los pescadores comercializaban en esa época.

Además de al hábitat, ello afecta a otros procesos como el reproductor, ya que el calentamiento de las aguas favorece la puesta de los huevos de especies de origen tropical.

Respecto a la posibilidad de que las altas temperaturas de este verano en el Mediterráneo hayan provocado un descenso de las capturas de peces, la investigadora admitió que esa podría ser la razón, aunque matizó que el descenso del número de ejemplares capturados está también muy ligado a la sobrepesca.

No obstante, indicó que "lo cierto es que el incremento de las temperaturas es un fenómeno observado en diversos mares, ante el que los peces y el resto de animales marinos reaccionan para sobrevivir".

Los científicos del Instituto de Ciencias del Mar han comprobado además que la presencia de especies boreales propias de aguas más frías ha disminuido dramáticamente desde 1980.

La temperatura del agua en el Mediterráneo alcanzó a mediados del mes de julio los 27 grados en muchos puntos, aunque según los expertos, suele oscilar entre los 24 ó 25 grados durante la segunda quincena del mes de agosto.


 
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