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“Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro la voces de los ecos,
Y escucho solamente, entre las voces, una.
Retrato, Antonio Machado

Literatura

La mina, de Armando López Salinas

Ana Moreno Soriano | El ideal de Jaén / 04 oct 13

La Mina es una novela de Armando López Salinas, finalista del premio Nadal en el año mil novecientos cincuenta y nueve, que fue publicada por primera vez en mil novecientos sesenta. Yo conservo un ejemplar de la obra editada en mil novecientos setenta y siete por Ediciones Destino que tiene marcado, a lápiz, el precio de trescientas pesetas, un lujo entonces para los estudiantes que siempre íbamos cortos de dinero pero sentíamos un íntimo orgullo cada vez que podíamos comprar un libro. Y La mina era uno de esos libros emblemáticos que queríamos tener cuyo autor, además, encabezaba la candidatura del Partido Comunista en la provincia de Jaén en las primeras elecciones democráticas después del franquismo, en junio de mil novecientos setenta y siete. En aquellos mítines de campaña electoral conocí a Armando López Salinas, aunque ya conocía su novela que habíamos leído y comentado en clase y en las tertulias improvisadas en las que hablábamos de política y de todo lo demás. La mina, como Central eléctrica de Jesús López Pacheco o Campos de Níjar, de Juan Goytisolo- las tres aparecidas casi al mismo tiempo-, no era sólo una novela social ligada a las circunstancias históricas del país, sino que manifestaba una ideología política evidente, porque estaba escrita desde la conciencia de un escritor que, siendo aún muy joven, ya tenía una larga experiencia de lucha contra la explotación. La mina reflejaba fielmente lo que yo sabía que pasaba en mi pueblo y en muchos pueblos, donde los jornaleros sin tierra tenían que emigrar para añadir a la explotación el desarraigo; muchos de ellos se fueron a trabajar en la industria de Cataluña y del País Vasco, a la construcción en Madrid, en la minería, como el protagonista de esta novela... y escribieron páginas importantes en la historia del Movimiento Obrero, porque defendieron su nueva vida y la esperanza de un futuro mejor para sus hijos con la misma pasión con la que habían defendido en su pueblo la tierra que el amo les negaba.

Pues esta novela, no sólo imprescindible para conocer nuestra historia sino plenamente vigente en estos momentos, ha sido reeditada este año por la Editorial Akal, con un riguroso y bien documentado estudio de David Becerra Mayor, y presentada el sábado de la semana pasada, en la Fiesta del PCE celebrada en San Fernando de Henares. Fue un acto político y literario para manifestar nuestro reconocimiento a Armando López Salinas que se afilió al PCE en el año mil novecientos cincuenta y ocho y, después de una vida de lucha contra el franquismo y por la defensa de las libertades democráticas, sigue siendo, a sus ochenta y ocho años, una de las voces más autorizadas en la articulación de una alternativa política y social que desembocará en la Tercera República. Su vida de revolucionario ha estado marcada por la acción y la palabra: tuvo que dejar el Instituto al finalizar la guerra civil y desempeñó distintos trabajos; viajes, multas, condenas, la vida del Partido en la clandestinidad, su participación en la Junta Democrática y en la Platajunta, su trabajo en la Comisión de Cultura del PCE, en Radio España Independiente y en Mundo Obrero; sus libros de viajes, de relatos, de teatro infantil, sus novelas como Año tras año publicada en Ruedo Ibérico, que en España no pasó la censura… Hemos coincidido en varias ocasiones últimamente -en el Homenaje que recibió en el Ateneo de Madrid, junto a Carlos Álvarez, en el Congreso de Intelectuales, Escritores y Artistas por el compromiso que se celebró, en el mismo lugar, en octubre del año pasado, en las distintas Fiestas del PCE…- y Armando López Salinas sigue, con su mirada lúcida y su palabra certera, señalando la explotación que sufren los de abajo, cada vez más descarnada y más feroz. Para él, las palabras, el pan y la libertad son una misma cosa, la razón de su lucha. Es de justicia reconocer su legado político y literario y, por eso, hay que agradecer a David Becerra este magnífico trabajo y felicitarle por esta reedición de La mina que, según nos dice, nunca debemos dejar de leer. No podríamos estar más de acuerdo.

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