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“Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro la voces de los ecos,
Y escucho solamente, entre las voces, una.
Retrato, Antonio Machado

29S: mucha gente preocupada por su futuro

Multitudinaria manifestación que respalda el éxito de la Huelga General

islainexistente.javialvarez.es / 30 sep 10

Al despertarme ya noté que el 29S no iba a ser un día como cualquier otro. Me sorprendió el silencio, mi barrio, como ocurre en todos, tiene sus ruidos que lo delatan. Ayer no estaban, se fueron de huelga. Miré internet y vi que los medios señalaban a estas horas un gran éxito de la convocatoria en la gran industria, los polígonos, mercados centrales, los autobuses, los servicios de limpieza, la prensa escrita, las televisiones...

Bajé con dudas pasadas las diez. Las calles alrededor del Rastro se encuentran llenas de locales al por mayor y abundan, sobre todo, las tiendas chinas. Esa fue mi segunda sorpresa, los chinos se habían sumado a la convocatoria y no habían abierto. La carga y descarga habitual de Cascorro había desaparecido, tan solo tres furgonetas de mudanzas se podían ver en la plaza. Las tiendas con propietarios de aquí, las de montaña y deporte de aventura, estaban abiertas, pero apenas tenían negocio. Los dueños se asomaban a la puerta y comentaban unos con otros. Por la calle tampoco bajaban coches. No hubo recogida de basura y se notaba.

Camino de la Plaza Mayor me crucé con establecimientos abiertos y con otros cerrados. En los bares, no se distinguía apenas gente desayunando. Subiendo por la Calle Toledo casi todos los restaurantes habían cerrado, las terrazas de la Plaza Mayor sí habían abierto. Los turistas miraban extrañados el poco tránsito. Llegando a sol vi mucha policía, toda alrededor del Corte Inglés para garantizar que siguiera abierto. Supongo que a la CEOE en su batalla mediática le servía como símbolo de una normalidad extraña, cuajada de uniformes, y de trabajadores mano sobre mano.

Los quioscos estaban cerrados, deduje que poca prensa había salido. En Preciados había un piquete informativo con banderas de Corriente Roja y Cobase, al que nos íbamos sumando los que llegábamos, no era día para separar ideologías, todos estábamos en la misma pelea. Ante la puerta de la FNAC coreábamos nuestros lemas. Hacíamos ruido, explicábamos donde llevará la reforma a los trabajadores si nos callamos y al final la trapa metálica se bajó. Aplaudimos y nos fuimos a otro de los locales abiertos. El mismo sistema: ponernos frente a él, pedir un apoyo a la huelga, preguntar en dónde han dejado su solidaridad obrera, corear eslóganes contra la reforma, ver llegar a la policía que se pone delante para que no se produzcan altercados, insistir, corear, aplaudir cuando echa el cierre. En realidad es el juego del gato y el ratón, nos vamos y al rato volverán a abrir, algo que permite tomar las dos fotografías para informar según se quiera.

El ambiente se presentaba bueno, animando a pensar que esta huelga tendrá éxito, que los sindicatos no están muertos y que siguen siendo la avanzadilla en la lucha del obrero. Muchos son los que en los días anteriores habían predicho un desastre, un fracaso interesado, mediatizado, que no se produjo. Recorrí la primera manzana de Fuencarral, pocas eran los comercios cerrados, pero todos estaban vacíos, pues nadie compraba. Dependientes y dependientas de brazos cruzados, otros que aprovechaban para hacer inventario porque casi es final de mes, algunos sacando género que no habían tenido tiempo de desembalar o limpiando los cristales de la tienda para poder verlo todo con más claridad.

Mientras caminaba pensaba en que podía haber participado más, que podía haber estado en los piquetes de la noche, como mis compañeros de Comisiones. Haber ido con ellos a las cocheras de los autobuses, haber seguido luego pateando las calles desde Plaza España, uno siempre puede hacer más de lo que hace y luego se arrepiente. Me acerqué a Cibeles con estos pensamientos, allí había un piquete de UGT. Pasé por Lope de Vega y poca actividad, era día de calle y no de despachos. Volví a Sol para ver como seguía la policía acordonando El Corte Inglés, siempre hay comercios de primera y de segunda, siempre hay preferencias de un gobierno a la hora de distribuir sus recursos. En Callao seguía el piquete con el que comencé la mañana, había crecido, se habían sumando CGT, compañeros de Comisiones, de UGT y los llamados ecologistas que habían decidido protestar sobre sus bicicletas. Tomábamos la Gran Vía y la policía cortaba el tráfico. Caminábamos por el medio de la calle viendo que los comercios habían cerrado, hasta que se llegó a la joyería Grassi. Habían bajado las trapas con miedo a que se vieran sus joyas de pura ostentación en sus escaparates, pero la puerta estaba abierta. Un encargado salió, tras él el responsable de seguridad. El encargado volvió dentro, el de seguridad, tenso, planta cara, intentando no sudar, intentando no hablar. Es un tema de desgaste, de mirar, de recordar, de hacerle pensar en que no es otra cosa que un perro de su patrón, alguien que olvidó sus orígenes familiares y su condición de obrero. La policía se plantó ante la fachada, algunos de ellos, desde su posición de fuerza, miraban con deseo de provocación, otros escondían sus ojos bajando la mirada al suelo. Un poco más de desgaste antes de seguir al Banco de Santander unos metros más abajo. Un responsable salió airado y habló con la policía dándoles órdenes. Los bancos ya se sabe como son, conocemos de sobra cual es la prepotencia de quien mueve entre sus dedos nuestro dinero. No aguantó mucho en la calle frente a nosotros, pues tampoco debía tener nada sensato que decirnos, le bastaba con salir en la foto demostrando una fidelidad a sus colores, al equipo de Botín. Después, de vuelta a Cibeles, a descansar un poco, a tomar el pulso a la calle y seguir sorprendido por el despliegue policial. Me entero de algunas cargas en Getafe.

Acudí a la manifestación de la tarde. Ya desde Mesón de Pareces percibí el buen ambiente, gente con banderas, pancartas que iban hacia Neptuno como yo. La Carrera de San Jerónimo se había convertido en una animada fiesta pues todos nos alegrábamos al ver que los demás también habían venido. Me sorprendí de nuevo. El Paseo del Prado era un hervidero de gente ilusionada, de personas que luchaban por su futuro, que plantaban cara al gobierno, a la patronal y a todas sus amenazas para decir libremente que «Así, no ¡Rectificación ya!», que los trabajadores no van a pagar esta crisis, que no vamos a permitir que se nos recorten derechos, que no somos esclavos de los mercados, que no aceptamos políticas doblegadas a los intereses del gran capital, que el FMI no va a dictarnos lo que debemos hacer y que estamos en la calle para defendernos. Vi a Antonio Gutiérrez en la manifestación, su pasado sindical puede más que su carnet socialista, al menos a él le permite ver de qué lado queda la izquierda y los trabajadores. Isaac Rosa me contó como estaba viviendo la Huelga en primera persona, desde la madrugada en las cocheras de la EMT y en los piquetes de su barrio. Me crucé con muchos amigos.

Cada vez llegaba mas gente. Con un poco de retraso, todos juntos, en multitud, nos movimos hacia Sol, para escuchar a nuestros dirigentes sindicales hablar del éxito de la jornada y prometernos que van a luchar a nuestro lado por ganar el futuro.

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