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y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro la voces de los ecos,
Y escucho solamente, entre las voces, una.
Retrato, Antonio Machado

Sanidad

Miguel Núñez deja Madrid por miedo a no tener una muerte digna

La Vanguardia.es / 18 mar 08

El histórico dirigente comunista regresa a Barcelona para asegurarse de que se respeta su testamento vital

Probablemente porque ha estado varias veces en su vida condenado a muerte durante el franquismo, el madrileño Miguel Núñez, histórico militante del PCE, tiene muy claro a sus 87 años cómo quiere morir, tranquilamente, sin dolor y sin prolongar la agonía de manera artificial. Y por eso hace ya algunos años que firmó su testamento vital en Barcelona, la ciudad a la que se siente sentimentalmente más unido.

Muy limitado por la enfermedad pulmonar obstructiva crónica que padece, Núñez sufrió una grave afección respiratoria en diciembre mientras se encontraba en Madrid. Ingresado en el hospital de Alcorcón, durante los pocos días en que se temió que podrían ser los últimos, sus seres queridos no pudieron evitar preguntarse si allí se respetaría su voluntad y si sería atendido en las mismas condiciones que lo será en Barcelona cuando llegue el momento.

Superado el adverso episodio y algo restablecido, Núñez ha regresado a la capital catalana, donde se siente realmente en casa. Lo explicó a La Vanguardia su compañera, Elena Sánchez, quien contó que hace ya muchos años que Núñez había tomado esta decisión. Firmó el testamento vital allí e incluso donó sus restos mortales para investigación al hospital Clínic. "Ha vuelto a Barcelona por muchos motivos, aunque tanto a él como a nosotros nos surgieron las dudas sobre si podría morir dignamente en Madrid", manifestó Sánchez.

Su caso ha servido para alimentar la duda acerca de cómo se atiende a los enfermos terminales en las diferentes comunidades y si sus derechos son los mismos en todo el Estado.

Analizando los recursos disponibles en cada región y las unidades de cuidados paliativos, la respuesta es clara: no. Dependiendo de la comunidad en la que cada uno reside, tendrá más o menos garantías de morir sin dolor. Y, a tenor del análisis realizado, se puede entender la decisión adoptada por este militante del PCE y ex diputado por Barcelona entre 1978 y 1982.

Y es que Catalunya es la comunidad pionera en cuidados paliativos. Aunque, según explica Xavier Gómez-Batiste, presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (Secpal), aún hay mucho trabajo que hacer, en este momento hay 75 equipos de soportes domiciliarios (Pades), 35 equipos de soporte hospitalario y 60 unidades con 500 camas asignadas a paliativos.

En Madrid, la situación es completamente distinta.

Según los datos 70% facilitados por la Secpal, Madrid contaba en el 2004, con 8 equipos domiciliarios y 16 hospitalarios. Un año después aprobó el Plan Integral de Cuidados Paliativos y, según un portavoz de la Consejería de Sanidad, durante el 2007 se atendieron a 3.341 pacientes y se abrieron cinco nuevas unidades de atención a domicilio, así como una unidad de cuidados paliativos pediátrica en el hospital Niño Jesús.

Evidentemente, y aunque esta consejería no haya aportado claramente los equipos existentes en la actualidad, la suma de recursos en Madrid se sitúa a años luz de los disponibles en Catalunya. No lo ve así la comunidad que dirige Esperanza Aguirre para la que "estos datos demuestran que jamás se ha cuestionado la prestación de cuidados paliativos".

Las dudas de Miguel Núñez sobre la posibilidad de que no se cumplieran en Madrid los deseos expresados en su testamento vital se justifican también por lo ocurrido en el hospital Severo Ochoa de Leganés en marzo del 2005, donde una parte del servicio de urgencias, liderado por el doctor Montes, fue acusada de 400 homicidios por sedación irregular a pacientes en situación terminal. Al final, la Justicia señaló que ni hubo homicidios ni sedaciones irregulares, pero el daño a los cuidados paliativos ya estaba hecho, máxime cuando la propia Comunidad fue la que puso en marcha todo el proceso judicial contra unos profesionales que. a día de hoy y pese al pronunciamiento de los jueces, no han sido readmitidos.

Gómez-Batiste cree que en este caso "no se buscaron las causas", es decir, por qué un servicio de urgencias tuvo que reservar un pequeño espacio para atender a los pacientes terminales, y sólo se centraron en buscar culpables. Pero, después de lo ocurrido, el presidente de la Secpal cree que el debate abierto por el caso Lamela "ha tenido efectos positivos". Entre ellos, el impulso de los planes de cuidados paliativos.

Curiosamente, pocos meses después de que estallara este caso, la Comunidad de Madrid aprobó su plan de cuidados paliativos, un plan alabado por Gómez-Bastiste, pero al que aún queda mucho por recorrer. El problema es que muchos enfermos no pueden esperar al desarrollo de este programa.

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