Tras varios meses de negociaciones en
el seno de la mesa de diálogo sobre el mercado de
trabajo, Gobierno y patronal han presentado sendos
documentos con sus propuestas de reforma laboral que
lejos de suponer un avance en la consecución de un
empleo estable y de calidad, suponen un nuevo recorte de
derechos laborales.
Mientras asistimos al continuo deterioro de las
condiciones laborales en nuestro país: altas tasas de
precariedad y siniestralidad, prolongación de jornadas y
bajos salarios, despidos continuos y masivos, fraudes en
la contratación y un largo etcétera, la patronal sigue
acumulando escandalosos beneficios en sus cuentas de
resultados.
El Partido Socialista sigue practicando la misma
política económica neoliberal del anterior gobierno del
Partido Popular. Se presenta en la mesa de diálogo con
un documento que supone un fuerte espaldarazo a las
posiciones del empresariado y un abandono de
trabajadores y trabajadoras, traicionando sus ya
insuficientes promesas sobre políticas sociales y
laborales. De hecho la reforma fiscal de Pedro Solbes
baja impuestos a las rentas más altas, en coherencia con
la política económica del Partido Socialista de
Rodríguez Zapatero, lo cual significará menos igualdad
aún, menos progresividad en el reparto de los impuestos,
menor recaudación pública y, por lo tanto, menos gastos
sociales.
El principal empeño de las propuestas que presenta la
Ceoe es abaratar los costes laborales, reducir cuotas
empresariales y recibir mayores bonificaciones. Todo un
alarde de desregulación y desprotección laboral con el
único objetivo de seguir acumulando beneficios a costa
de la salud y el bienestar de la clase trabajadora.
Así pues, las reformas que pretenden empresarios y
Gobierno suponen seguir transitando por la vía de los
constantes y continuos recortes laborales que se han
venido realizando a lo largo de las dos últimas décadas
y que responden a la aplicación de la lógica del sistema
capitalista imperante, el neolaborismo. Tanto las
diferentes reformas del Estatuto de los Trabajadores
como sus reformas parciales han conseguido liberalizar y
flexibilizar la legislación laboral, mejorando y
trasladando rentas del trabajo al capital. A pesar de
que España es el país que más ha recortado los costes
del despido, en aras a reducir la alta tasa de
temporalidad, la práctica ha demostrado que lejos de
reducirla, ésta se ha disparado hasta porcentajes
escandalosamente altos que superan el 34%, en el tercer
trimestre de 2005. De nuevo, bajo el pretexto de mejorar
la productividad, bajar la tasa de temporalidad y
asegurar mejores condiciones laborales, pretenden
imponer nuevos recortes que llevarán a una situación
futura de mayor precariedad.
Los aspectos más negativos de las propuestas planteadas
por gobierno y patronal, entre otros, son:
El abaratamiento de los costes del despido y aumento de
bonificaciones empresariales. Proponen extender a todas
las nuevas contrataciones el «contrato de fomento de la
contratación indefinida» pactado en elaño 1996 y que
tiene un despido de 33 días por año con un máximo de 24
mensualidades, frente a los 45 días y 42 mensualidades
que tiene el contrato fijo ordinario. Además, proponen
aumentar los actuales incentivos (de 24 a 48 meses) que
tiene esta modalidad de contrato para las empresas. Los
empresarios quieren también una mayor rebaja y que las
bonificaciones se financien con impuestos generales y no
con cotizaciones.
La reducción de las cuotas empresariales. Proponen la
reducción de las cuotas de los empresarios al desempleo
(el gobierno en 0,50 puntos hasta el año 2008 y la
patronal en 3 puntos en 3 años). Reducción de la
cotización del Fogasa (el Gobierno en 0,1 puntos y la
patronal en 0,3). La Ceoe propone también una mayor
reducción de cotizaciones por contingencias comunes.
La descausalización del empleo. Proponen cambiar lo
recogido en el art. 51 del Estatuto de los Trabajadores
como «despido colectivo» para ser considerado como
«despido individual», suprimiendo su autorización
administrativa y judicial y rebajando las
indemnizaciones actuales.
Políticas de igualdad entre hombres y mujeres y
conciliación de la vida laboral y familiar. La patronal
rechaza frontalmente la aplicación de planes de igualdad
en las empresas y quiere que las medidas orientadas a la
conciliación de la vida laboral y familiar sean
financiadas con presupuestos públicos.
Fomento de las Empresas de Trabajo Temporal. Proponen
reforzar su papel a través de la eliminación de los
sobrecostes en la indemnización por finalización de
contrato y en las cotizaciones por desempleo. Además de
ello, propone el gobierno estudiar, y la patronal
eliminar, las actuales prohibiciones de actuación de las
ETTs en actividades peligrosas y administraciones
públicas.
Este proceso de desregulación laboral es una constante
en Europa: la directiva Bolkenstein (en función de la
cual cualquier empresa con sede en países con menor
regulación laboral pueda trasladar a sus trabajadores y
trabajadoras a España, en las condiciones salariales,
laborales y de seguridad establecidas en aquél país, sin
que las normas específicas vigentes en nuestro marco
legal tengan que ser cumplidas), el contrato de primer
trabajo juvenil en Francia (CPE, en sus siglas en
francés) que permite el despido sin justificar durante
los dos primeros años de vigencia, etcétera. Quieren que
seamos «competitivos» a costa de la clase trabajadora,
no de los beneficios empresariales. Que las condiciones
laborales de los trabajadores y trabajadoras de Europa
sean similares a las condiciones de esclavitud de los
países del sur.
De ahí las masivas movilizaciones en Francia contra
estos contratos CPE. Estos contratos indefinidos tienen
un periodo de prueba de dos años durante los cuales el
empleado no podrá defender sus derechos. El empresario
podrá despedirlo en cualquier momento y sin necesidad de
comunicar el motivo del despido: si el trabajador quiere
saberlo, tendrá que demandar a la empresa. La ley prevé
también la posibilidad de que la empresa vuelva a
contratar al mismo trabajador para el mismo puesto, sólo
tres meses después de haberlo despedido, lo cual
permitirá al trabajador encadenar contratos precarios
hasta los 26 años o eternamente. Esta medida neoliberal
supone un retroceso a la legislación laboral anterior a
1968 y un ataque a la noción del estado de bienestar.
Estos continuos recortes laborales a lo largo de estos
años pasados se han mostrado ineficaces para conseguir
otra cosa que no sea el aumento desmedido de los
beneficios empresariales y el progresivo deterioro de
las condiciones laborales de las trabajadoras y
trabajadores. Es preciso poner freno a esta ofensiva que
pretende recortas las leyes sociales e invertir la
tendencia hacia la recuperación y mejora de las
condiciones laborales de los trabajadores y
trabajadoras.
Las propuestas que se necesitan son: una reducción
drástica de la precariedad en el empleo recuperando la
causalidad en la contratación; mayor protección laboral
frente al despido; un aumento de la cobertura y
prestaciones a las personas paradas; acabar con la
siniestralidad laboral y las ETTs; regular la
subcontratación y la descentralización productiva;
democratizar la vida en las empresas con una mayor
participación de los trabajadores y trabajadoras;
avanzar en temas de igualdad de género y conseguir la
jornada de 35 horas.