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OPINIÓN  OPINIÓN   
Martes, 22 de junio de 2010  
La reforma empresarial
TRIBUNA
FirmaCarlos Alonso García. Responsable de Política Institucional de Izquierda Unida Provincial de León.   

 

    Últimamente, se habla incesantemente en todos los medios de comunicación de la Reforma Laboral. Cosa que parece no nos atañe a la gente de a pie, aunque a la gran mayoría nos atañe y mucho. ¿Cuál es la razón o razones de esta indiferencia? Probablemente la desinformación existente.

Actualmente parece que está suficientemente claro que los culpables de la crisis que sufrimos son, por un lado los especuladores del mercado inmobiliario y, por otro los bancos. Estos últimos, con doble agravante. Con las ayudas que el Estado les ha otorgado, con dinero público, han generado el 60% del déficit de este país. Pues si el Estado les presta el dinero al 1% de interés, en lugar de facilitar el crédito a la ciudadanía y a las pequeñas y medianas empresas, lo invierten en bonos de endeudamiento al 3% de interés, para sanear aún más sus beneficios.

Éstos son los que, junto al gobierno y la gran patronal, se permiten el lujo de decirnos que la solución a esta crisis, pasa por los recortes sociales y la reforma laboral. Esta reforma que proponen es el abaratamiento del despido, la descentralización de la negociación colectiva, la flexibilización de los modos de contratación y la disminución de costes laborales como los asociados a las cotizaciones sociales.

Afirman que esta reforma laboral es imprescindible llevarla a cabo para hacer frente a la crisis y para crear empleo, como ha afirmado también el propio presidente del gobierno. Pero hasta dirigentes de la patronal y otros economistas liberales más sinceros y rigurosos reconocen, por el contrario, que las reformas de este tipo no lo crean. Lo que ocurre sencillamente es que las propuestas que se están haciendo de reforma laboral se basan en una serie de falsedades que de tanto oír, se dan por buenas y en un abanico de prejuicios ideológicos que se difunden sin cesar para disimular lo que de verdad se busca con la reforma laboral.

La primera falsedad, es que la reforma laboral sea necesaria para hacer frente a la crisis y más concretamente para acabar con el paro que ésta ha provocado. Es falso porque el aumento de desempleo que hoy día se registra, es consecuencia de la crisis financiera que ha provocado la irresponsable actuación de la banca y que ha dejado sin financiación a miles de empresas, esto unido al estallido de la burbuja inmobiliaria. También, tiene que ver con el modelo productivo impuesto por las grandes empresas, como externalizar abusivamente, subcontratación, deterioro del empleo público, la conversión en autónoma de buena parte de la población trabajadora asalariada, etcétera . También es evidente que las condiciones laborales actuales, no han parado los ajustes de todo tipo y los despidos sin problema, como tampoco es cierto que los salarios españoles sean excesivamente altos y limiten nuestra competitividad.

Por tanto, para hacer frente a la crisis lo necesario no es la reforma laboral, como se viene diciendo, sino dar soluciones a estos problemas que la originaron.

Lo que puede ofrecer una reforma como esta, es lo mismo que produjeron las anteriores en España y en todos los países en las que se han llevado a cabo: mano de obra más barata y más dócil, puestos de trabajo más precarios y mejores facilidades para obtener beneficios, pero nunca un incremento en el nivel de empleo. Los empresarios no contratarán si no tienen expectativas de obtener beneficios y eso dependerá de las ventas, del mercado y de los costes. También es falso y no cuenta con evidencia empírica, que pueda justificarlo afirmar que se va a crear más empleo o de mejor calidad abaratando el despido o flexibilizando la contratación. Es justamente lo contrario lo que ha ocurrido después de las reformas anteriores, (algo que los neoliberales reconocen pero que justifican diciendo que no fueron tan lejos como debieran). Lo que ha venido después de todas ellas ha sido el aumento de la temporalidad y de la rotación de los contratos, (hasta 13 millones en el pasado año), y nunca aumentos en la calidad del empleo o incluso de su volumen con independencia de las condiciones generales de la economía.

Y tampoco es cierto decir, que el mercado laboral español es rígido, o más que otros países de la Unión Europea, cuando hemos podido comprobar que las empresas han podido realizar ajustes de todo tipo y recurrir a prácticamente cualquier tipo de contrato en estos años y a despedir sin problema a la mano de obra que no podían asumir, cuando la crisis bancaria ha destrozado la actividad económica.

El problema del empleo en España no está en el mercado de trabajo, está en el modelo empresarial del ladrillo y el beneficio astronómico a corto plazo. No invierten en innovación que permita competir por una vía diferente a la de abaratar la mano de obra. El problema radica, sobre todo, en que los grandes capitales obtienen tantos beneficios en las épocas de crecimiento intensivo, a base de este modelo, que les compensa soportar las fases recesivas sin modificarlo, porque no es sobre ellos sobre quien recaen sus costes e inconvenientes.

En resumen, la reforma laboral que la gran patronal y la banca están reclamando al gobierno, no responde a las causas que han provocado la crisis y el desempleo, por tanto no va a lograr crear más puestos de trabajo. Desde hace mucho tiempo sabemos, que lo único que busca esa política no es otra cosa que crear mejores condiciones para que los poderosos ganen más dinero todavía.

Por eso lo que este país realmente necesita para salir de la crisis, es empezar por una reforma de la gran patronal, ya que estos «empresarios» han vivido de la imposición de unos salarios cada vez más bajos y de la especulación del ladrillo. Los que generan la riqueza o plusvalía, no nos engañemos, son los trabajadores y trabajadoras con la fuerza de su trabajo. Los mismos a los que esta reforma laboral les va a disminuir el salario y por tanto se reducirá el consumo, lo cual generará más desempleo. Eso sí, los de siempre ganarán más a menor coste.

 

 

 
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