El presidente del
Gobierno, Rodríguez Zapatero, ha anunciado graves
medidas antisociales: recorte inmediato del 5% de media
del salario de los funcionarios y congelación en 2011,
no revalorización el próximo año de las pensiones salvo
las no contributivas y pensiones mínimas, recortes a las
ayudas para la Dependencia, reducción de 6.045 millones
de inversión pública estatal en 2010 y 2011, etc. Este
brutal recorte de derechos sociales expresa la
capitulación en toda regla del gobierno del PSOE ante
las presiones de la Comisión de la UE, del Banco Central
Europeo y del capitalismo internacional. Un Gobierno que
asume las tesis del capitalismo más salvaje y saca del
cajón las viejas recetas fracasadas del Fondo Monetario
Internacional, que han sido las verdaderas causantes de
la terrible crisis del capitalismo que estamos
sufriendo.
El Gobierno no plantea tomar ninguna medida que afecte a
los verdaderos responsables de la crisis, que son la
banca, las grandes empresas y las financieras; tampoco
plantea actuaciones tendentes a la creación de Empleo.
El Gobierno Zapatero plantea medidas dirigidas
exclusivamente a que seamos las trabajadoras y
trabajadores quienes paguemos la crisis.
Ahora sí empezamos a estar como en Grecia, por la
política de recortes sociales y de hacer pagar a los más
débiles los errores de una política que sólo ha
propiciado la acumulación de grandes riquezas y el
aumento de las diferencias entre pobres y ricos, las
medidas cargan sobre la clase trabajadora el coste de
esta crisis. Los efectos de estas medidas no se
limitarán a empobrecer a los más débiles y degradar las
condiciones de vida de quienes no tienen responsabilidad
en la crisis, tendrán además graves consecuencias
económicas, disminuirán el consumo y deprimirán la
economía, provocarán la caída de los ingresos que
afectará negativamente a la evolución del déficit
público, sin que todo ello garantice la superación de
los graves desequilibrios económicos y financieros que
están en el origen de la crisis específica del estado
español.
El recorte salarial a los funcionarios (profesorado,
médicos y médicas, policías, barrenderos, etcétera), no
sólo rompe el acuerdo alcanzado con los sindicatos más
representativos y que la Vicepresidenta del Gobierno
confirmó hace unas semanas que se iba a cumplir en todos
sus contenidos, sino que hace caer sobre este sector los
mayores sacrificios como si fueran los culpables de la
crisis. No es aceptable que se reduzca el salario a
estos empleados públicos (muchos de ellos mileuristas)
mientras en muchas instituciones, empresas públicas y
otros organismos hay salarios que multiplican por varios
enteros el del Presidente del Gobierno. Es escandaloso
que los ejecutivos de las grandes empresas que cotizan
en el IBEX 35 tengan unas retribuciones que son 17 veces
el salario medio de los empleados de esas empresas. El
incumplimiento en la revalorización de las pensiones y
el carácter retroactivo de las ayudas a la Dependencia,
afecta a los sectores sociales más desfavorecidos en
nuestro país, ya que propone dejar congeladas pensiones
de 800 y 900 ¤ que no están consideradas como mínimas y
eliminando el carácter retroactivo de las ayudas a la
Dependencia se carga sobre la ciudadanía la dilatación
de la gestión de la Administración de las ayudas
solicitadas. Resulta indignante que haya que congelar
las pensiones mientras un alto directivo de la Banca se
va a jubilar con 87 millones de euros de pensión.
Respecto a la restricción de medicamentos, en vez de
reducir los grandes beneficios que obtiene la Industria
Farmacéutica, con unos márgenes indecentes, recorta
nuevamente los tratamientos de las personas enfermas.
Lo más escandaloso son los recortes al desarrollo y a
las inversiones públicas, que se suman a los aprobados
anteriormente en el plan de estabilización, lo cual va a
significar en realidad un parón de actividad en multitud
de pequeñas empresas, por lo tanto un nuevo varapalo al
empleo. A todo esto habrá que sumarle el efecto de los
recortes en las Comunidades Autónomas, que sin duda
repercutirán muy negativamente en los ya asfixiados
Ayuntamientos, con las consecuencias que van a tener
sobre la atención social y el empleo.
Las medidas del Gobierno del PSOE, son antisociales y
llamadas al fracaso, claramente contrarias al interés
general, ya que en lugar de poner en valor la lucha
contra el fraude fiscal, y de cumplir los anuncios de
eliminar los paraísos fiscales, recortar los grandes
salarios y controlar los grandes beneficios de la banca,
como medidas para superar el déficit, opta por unas
medidas dirigidas directamente a que sean los mas
débiles quienes paguen el déficit y sufran una salida de
la crisis que va a generar más desempleo al reducir el
consumo y crear más incertidumbre social.
Hay otra forma de combatir el déficit. Se pueden
aumentar los ingresos del Estado haciendo pagar a los
que más tienen. Para eso es necesario una Reforma
Fiscal, un control de los beneficios de la Banca y la
creación de Empleo. De forma urgente, se tiene que
restaurar el Impuesto del Patrimonio, que ha perdonado
más de 2.200 millones a los más ricos. Se tiene que
hacer tributar a los grandes millonarios por cuyas
sociedades patrimoniales de inversión sólo pagan el 1%.
Se trata del bienestar actual y futuro del conjunto de
la ciudadanía o los intereses de una dictadura
financiera que quiere acabar con el escaso Estado de
Bienestar que hay en España e incluso socavar las bases
de la democracia. Se anuncia una espiral de sucesivos
recortes, despidos, privatizaciones y nuevas agresiones
sociales en todos los ámbitos, para cumplir las
imposiciones de la nueva dictadura financiera que quiere
volver a tener beneficios astronómicos a nuestra costa.
Primero han sido los EREs y los despidos, pero no era
suficiente para movilizarse. Ahora la reducción y
congelación salarial de los funcionarios, el recorte de
las pensiones y los gastos sociales, pero parece que
todavía no hay motivo para una huelga general. Cuando ya
no nos quede nada de los girones del Estado Social, no
habrá ya nada ni nadie por qué movilizarse.
Es hora de elegir, o ser cómplices de los gobiernos
social-neoliberales en una agresión histórica contra el
bienestar social de la mayoría o sumarse a la
preparación de la movilización general de la clase
trabajadora para luchar por los derechos sociales de la
mayoría.