La Administración Local es la más
próxima a la ciudadanía. Los servicios municipales al
ser los mas próximos y necesarios para los vecinos y
vecinas de un territorio, son los que más repercusión
tienen en sus condiciones de vida, por ello las personas
percibimos estos servicios como fundamentales para la
convivencia, y a los ayuntamientos como entidades
básicas de la organización territorial del Estado, que
deben promover las condiciones que faciliten la
participación individual y colectiva y la igualdad,
desde el ámbito público.
Todo ello se realiza a través del presupuesto municipal,
el dinero publico para destinar a servicios colectivos y
públicos que beneficien a toda la ciudadanía,
especialmente a aquellos sectores mas desfavorecidos o a
aquellas obras que mas repercusión van a tener en el
conjunto de la ciudadanía
La decisión de en qué se gasta el presupuesto municipal
es la decisión fundamental de la política ciudadana; la
que define cuáles son los intereses, preocupaciones y
prioridades de un Ayuntamiento; a qué se da importancia
y a qué no se da importancia. Partiendo de que el
objetivo de la prioridad de estos gastos son el interés
de la ciudadanía, ya que lo que se este gestionando es
«lo común», lo que es de todos y todas, estas decisiones
nos afectan a todos y todas en lo cotidiano, en la
realidad de todos los días.
La reciente propuesta del Ayuntamiento de León de
establecer y regular, a través de un Reglamento, la
participación ciudadana puede ser la oportunidad de
convertir un «reglamento formal» en un mecanismo de
participación real y directa de la ciudadanía en la
gestión municipal de nuestros impuestos.
La calidad de la democracia se mide por la participación
popular en el gobierno. Pero participar no sólo como
mero receptor de información y sólo en lo propio e
individual sino que se debe facilitar a la ciudadanía su
participación en lo político, lo económico, lo cultural
y lo social, en definitiva, favorecer y poner los medios
para establecer la participación en la construcción de
una sociedad mejor. Este es el instrumento fundamental e
imprescindible para articular una democracia
auténticamente participativa.
En diversos Ayuntamientos, a lo largo de la geografía
española, ya se han articulado mecanismos participativos
para que la ciudadanía se implique activamente en la
toma de decisiones sobre los presupuestos de su propio
ayuntamiento. Esto es lo que se denomina «presupuestos
participativos» Los ciudadanos y las ciudadanas tienen
la oportunidad de expresar y participar en decidir
cuáles son las prioridades en las que se va a invertir
los impuestos que han aportado. Esto supone generar un
proceso de democracia participativa que acercará
realmente la política municipal a los intereses reales
de la ciudadanía y a sus necesidades.
En este sentido varios Ayuntamientos Sabadell, Córdoba,
Sevilla, Fuenlabrada, Getafe Cabezas de San Juan (que ha
sido galardonada por sus buenas practicas de
participación por la ONU), de nuestro país han hecho
importantes avances reconociendo a los ciudadanos y
ciudadanas el derecho a la participación en la gestión
municipal. Reconociendo la capacidad de la ciudadanía no
sólo en elegir a sus representantes, sino en la
posibilidad de tomar decisiones respecto al gasto del
presupuesto, en algo que es de todos y para el bien
común.
Estos Ayuntamientos, unos más grandes y otros más
pequeños, con la intención de hacer efectiva la
participación ciudadana activa, han organizado una
estructura racional y operativa donde se procura que sea
la ciudadanía quien establezca los objetivos, las
prioridades, actividades y servicios públicos, aceptando
su papel relevante en la gestión de la ciudad, a través
de los Presupuestos Participativos.
Esta fórmula de participación ciudadana supone generar
una nueva forma de responsabilidad ciudadana a través de
la democratización de las decisiones y de la información
sobre las cuestiones públicas. Procesos que demandan más
bien la consideración de la democracia como el ejercicio
de una ciudadanía activa, responsable, y proponen la
construcción colectiva de un nuevo modelo de desarrollo
sostenible.
En definitiva, los presupuestos participativos exigen
que sea la propia ciudadanía quien decida en qué y cómo
se gasta el dinero público. Que las vecinas y los
vecinos, que conocen las necesidades cotidianas de sus
barrios y de la ciudad, decidan cómo se distribuyen los
recursos disponibles, siendo conscientes de que estos
son limitados.
Además de este ejercicio de ciudadanía responsable, los
presupuestos participativos también pretenden:
- Promover que la ciudadanía no sea simple observadora
de los acontecimientos y decisiones, para convertirse en
protagonista activa de lo que ocurre en la ciudad.
- Buscar, entre todos y todas, soluciones que se
correspondan con las necesidades y deseos reales que
tenemos.
- Reforzar la responsabilidad de la ciudadanía, como
parte importante de la política municipal.
Además se va construyendo en la población herramientas y
habilidades participativas que progresivamente les
permite conocer más profundamente lo que es la
participación y el ejercicio de responsabilidad que
conlleva.
Esto también implica un compromiso por parte de la
ciudadanía y hacia la ciudadanía, ya que decidir
conjuntamente, debe implicar que lo decidido debe ser
respetado por todas las partes.
Crear espacios de diálogo y toma de decisiones entre la
ciudadanía, los políticos y políticas y los técnicos de
la administración, que permitan construir, con un
sentido comunitario, una ciudad más justa e igualitaria.