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El PCE
de León envió una carta al Director del periódico local Diario de
León protestando por el tratamiento informativo dado al tema de
los refugiados políticos en nuestra provincia en un amplio reportaje
que publicó este periódico el 30/01/2008.
Reproducimos a continuación extractos de dicho
reportaje que cuestionan el rigor y la objetividad de la información
periodística y en la columna derecha (en gris) la carta enviada por
el PCE de León.
Reportaje del periódico local Diario de León 30-enero-2008
Extractos del mismo (para ver toda la noticia
pinchar
aquí)
León
da refugio a 28 colombianos perseguidos por la guerrilla
 Marco
Romero
 León
El éxodo provocado por las guerras, los regímenes
autoritarios, la persecución y el miedo hicieron necesaria la
protección de 61 refugiados en León durante el año 2007, una cifra
sensiblemente menor que el año anterior, cuando el servicio de
acogida temporal de Accem -asociación al servicio de los inmigrantes
y los refugiados- atendió a 78 desplazados en una situación de
especial vulnerabilidad. El hostigamiento y las amenazas en los
países latinoamericanos han disparado las solicitudes de asilo por
parte de sus ciudadanos, principalmente colombianos perseguidos por
la guerrilla (28), que representan la mitad de los extranjeros que
solicitaron este estatus ante la Oficina de Asilo y Refugio.
«Me
iré de España en ataúd, pero no daré a la guerrilla el gusto de
matarme» C.A.C.O. Y FAMILIA | COLOMBIANOS PERSEGUIDOS POR LA GUERRILLA Y
PENDIENTES DEL ASILO EN LEÓN
«Cuando ya no había nada más que llevarse de
nuestra casa empezaron a pedirnos dinero y a amenazarnos» C.
llegó a España el 5 de abril del 2007 con su esposa embarazada
de cuatro meses, su madre, su hermano y la mujer de éste. Viajó
desde la capital de Colombia, donde toda su familia vivió un
auténtico infierno. «Todo comenzó hace siete años. Mi familia
vivía en una finca en el entorno rural de Cali. Un día llegaron
unos hombres armados y empezaron a llevarse alimentos, a lavar
su ropa en nuestra casa y a robar nuestros cultivos. Eran pocos
y ni siquiera sabíamos a qué grupo pertenecían», relata el
joven. «Cuando ya no había nada que llevarse de nuestra casa
-añade-, empezaron a pedirnos dinero que no teníamos. Las
constantes amenazas nos obligaron a marcharnos de nuestra casa y
a trasladarnos a la ciudad». Pasaron los años y rehicieron su
vida en Cali. Pero el grupo armado por el que eran perseguidos
les encontró. Volvieron las intimidaciones y las exigencias. «A
la mujer de mi hermano la estrujaron y a la mía la tiraron al
suelo sabiendo que estaba embarazada». Con el tiempo supieron
que se trataba de los grupos de autodefensa, organizaciones de
guerrilleros subversivos con la ley formadas por agrupaciones de
unos 400-500 hombres que se distribuyen por zonas. «Roban a las
familias y acosan a campesinos y empresarios para hacerse con
dinero». La situación era ya insoportable y decidieron marcharse
del país. «Pedimos dinero prestado para comprar los billetes de
avión, pero no había suficiente para todos los pasajes y mi
padre, como cabeza de familia, decidió quedarse allí hasta que
le fuera posible huir. Desde luego, nosotros vinimos con la
intención de reunirnos con él aquí en España». Al medio año de
llegar, les concedieron la autorización de trabajo y ya todos
tienen un empleo: la madre como empleada de la ayuda a
domicilio, él como recadero... En cuanto llegaron a Barajas,
como en todos los casos, solicitaron el estatus de asilo, aunque
todavía está pendiente de resolución. No son optimistas y ya han
sido advertidos que sin pruebas concluyentes no lograrán el
asilo en León. «Lamentablemente no tenemos pruebas que
demuestren la persecución hacia nuestra familia, no hemos traído
un vídeo de los robos y las amenazas», afirma C. en tono
irónico. Ni siquiera han aceptado como prueba el informe del
propio gobierno colombiano declarando el área donde residía esta
familia como zona en conflicto armado. Esta situación de
indefinición provoca que el hijo de C., nacido en España hace
cuatro meses, no tenga ni la nacionalidad colombiana ni la
española hasta que se resuelva la solicitud de asilo. «Antes de
volver agotaremos todas las opciones para no regresar a
Colombia, incluso hemos pensado en quedarnos ilegalmente. De
España sólo marcharé en un ataud, no de otra manera. No pienso
dar el gusto a la guerrilla de que me maten ellos». C. asegura
que cada día están muriendo entre diez y quince personas
asesinados por estos grupos armados.
«Con mi asilo, España reconoce que hay problemas políticos en
Venezuela» YANFRI QUERALES | VENEZOLANA CON ASILO TRAS EL ASESINATO DE SU
HERMANO EL 11 DE ABRIL DEL 2002

«La Guardia Nacional mató a mi hermano. A partir
de ahí empezaron las amenazas y tuvimos que irnos» El 11 de abril
del 2002 representa el día en que el pueblo de Caracas solicitó
masivamente el respeto por la dignidad de los venezolanos, el día en
que cientos de miles de ciudadanos de todas las edades salieron a la
calle para manifestar pacíficamente su apoyo a la lucha por la
meritocracia de los trabajadores de PDVSA (Petróleos de Venezuela).
Sin embargo, para Yanfri Querales y su familia esta fecha encarna
uno de los peores días que recuerda de su vida, tanto que tuvo que
abandonar su país y pedir asilo en España. Su hermano Juan David, de
25 años, teleoperador de oficio, falleció como consecuencia «de un
disparo que le destrozó la femoral», recuerda su padre, de visita
temporal en León. El disparo fue efectuado por un miembro de la
Guardia Nacional, que formó parte de un plan represivo de Hugo
Chávez para disparar al pueblo que se manifestaba pacíficamente ese
día camino del Palacio de Miraflores, sede del Gobierno venezolano.
Yanfri, ahora con el estatus de asilo ya conseguido, acompañaba a su
hermano en la manifestación, pero se perdió. «Aquello no fue un
enfrentamiento, fue un ataque hacia el pueblo», dice al iniciar el
relato. «Después del paro, volví a casa, pero no mi hermano. Más
tarde lo encontramos herido en un hospital. No resistió y murió esa
misma noche». Aquel día hubo otras 19 víctimas mortales. «Desde
entonces hasta una semana después hubo más muertes y saqueos.
Nosotros no nos enteramos mucho de la situación porque estábamos
rotos por la desesperación, pero a partir de ahí los medios de
comunicación se empezaron a interesar por las víctimas del 11 de
abril y los familiares, a través de un grupo de abogados, decidimos
poner una demanda al presidente por aquellas muertes», recuerda
Yanfri. La denuncia por crímenes de lesa humanidad fue interpuesta
ante la Audiencia Nacional española -una de las 20 víctimas era
español-, que se inhibió en favor del Tribunal Penal Internacional
de La Haya. También se sigue una causa judicial por estos hechos en
la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Cuando empezaron a
salir en los medios informativos se iniciaron las amenazas. «Sabían
dónde vivíamos y nos dejaban papeles diciéndonos que nos callásemos
y dejáramos al presidente en paz. Los vecinos de mi hermana también
se metían con ella, incluso el presidente Chávez amenazó con
denunciarnos por traición a la patria». La situación se volvió
insostenible y Yanfri y su hermana viajaron a España, donde pidieron
el asilo. Todo el mundo las desanimaba, asegurando que España no iba
a reconocer la persecución por motivos políticos en Venezuela. Pero
después de la larga entrevista a la que fueron sometidas en la
Oficina de Asilo y Refugio, donde presentaron todos los recortes de
periódico donde se reflejaba su situación, consiguieron rápidamente
el estatus. Ahora ambas viven en León con sus familias. Yanfri
subraya que con su ailo, «España está reconociendo que hay problemas
políticos en Venezuela». Desde hace dos años, el Ministerio del
Interior no ha concedido ningún asilo más a venezolanos.
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Carta al
director
enviada por
el PCE de León:
Informar con objetividad
El reportaje "A Fondo" del miércoles 30 de enero de 2008
del Diario de León tiene aspectos que cuestionan el rigor de lo que
podemos entender como información veraz y objetiva en un medio de
comunicación.
El titular del artículo afirma que "León da
refugio a 28 colombianos perseguidos por la guerrilla" y la única
información que ofrece para corroborar dicho titular es el testimonio de una
familia co-lombiana que viene, justa-mente, a afirmar lo contrario en la
entrevista: quienes les perseguían, "supieron que se trataba de grupos de
autodefensas", es decir, gru-pos paramilitares de ultra-derecha,
impulsados y ampa-rados por el propio Estado colombiano para combatir a la
guerrilla y a la oposición política de izquierdas.
Igualmente, el periodista vierte opiniones personales,
posi-cionadas ideológicamente, como si fueran hechos incon-trovertibles,
como por ejemplo, "el 11 de abril del 2002 representa el día en que el
pueblo de Caracas solicitó masivamente el respeto por la dignidad de los
venezolanos". Este tipo de manifestaciones no contribuyen a considerar que
sea un reportaje de información objetiva y ajustada a la realidad.
Las fuentes de información que utiliza para hacer
dicho reportaje sobre el asilo político son igualmente sesgadas y muy
parciales, parece que centradas en lo que ya Bush definió como el "eje
del mal" en Latinoamérica: Cuba, Vene-zuela y las FARC de Colom-bia,
cuando, como ya comen-tábamos anteriormente, el único testimonio de
refugiados colombianos corresponde a amenazas de paramilitares. Sin embargo,
hay otros refu-giados políticos en León de otros países (Guatemala, Sáhara,
Sri Lanka, etc.) que no han sido entrevistados.
Finalmente, constatar que los titulares que
emplea generan "alarma social" innecesaria, al utilizar términos como
"disparan en León el asilo" como titular en la primera página o "dispara las
solicitudes de asilo de latinoamericanos" en la entradilla de la segunda
página, cuando, curiosamente, en el texto de la noticia dice claramente lo
contrario: de los 78 desplazados atendidos en el año 2006, por la única
asociación de la que obtiene información, se ha pasado a 61 refugiados
en el 2007, una cifra claramente inferior.
Por lo que solicitamos que quien haga este tipo de
reportajes informe con un mayor rigor y objetividad.
(Carta al director publicada el 6 de febrero de 2008 en
el Diario de León) |