UN AÑO MÁS el Partido Comunista y Las
Juventudes Comunistas de León salimos a la calle el
primero de mayo con el mismo compromiso que mantenemos
desde la creación de nuestro partido en 1920. Compromiso
por la conquista de un mundo mejor, donde la
solidaridad, la justicia social, la igualdad y la paz
dejen de ser sólo palabras para convertirse en práctica
habitual y de convivencia social no sólo en el mundo,
sino aquí, especialmente en León. Desde el último
primero de mayo la situación laboral y económica ha
seguido las mismas pautas que venimos denunciando desde
hace años: la globalización neoliberal hace que las
diferencias sociales y entre países sean cada vez
mayores.
En nuestro país hemos asistido a la
entrada en vigor de una nueva reforma laboral cargada de
mayor flexibilización de la mano de obra, empeoramiento
de las condiciones laborales de la clase trabajadora y
aumento de los beneficios empresariales. La anunciada
reforma de la Seguridad Social significará más pérdidas
de beneficios para los pensionistas y el endurecimiento
de los requisitos para acceder a ellas. La nueva Ley
sobre Reforma del IRPF bajará los impuestos directos
(las arcas estatales dejarán de recaudar unos 6.000
millones de euros) pero serán los que más ganan quienes
menos paguen, mientras que los impuestos indirectos
seguirán creciendo, ej. el pan cuesta igual para quien
cobra un alto salario que para el desempleado o viuda.
La reforma del Estatuto de los Funcionarios va en la
misma línea: dar pequeños beneficios y recortar
derechos. La Ley de Dependencia sólo tiene un
presupuesto de 500 millones de euros, insuficiente a
todas luces.
Si comparamos las estadísticas de
España con la UE vemos que seguimos a la cola del Estado
de Bienestar. Así nuestra tasa de paro, un 8,4%, sólo es
superada por Grecia, Eslovaquia y Polonia. Los
accidentes laborales que sufrimos, unos tres
trabajador@s muert@s diariamente, son el doble de los
padecidos en la Europa de los 15. La media de nuestros
salarios es la misma que en 1997 (un 33% menos que la
UE). El gasto en protección social en España es de un
21% del PIB frente al 30% de UE-15.
La política de privatizaciones de las
empresas públicas está prácticamente concluida
habiéndose extendido hasta los servicios públicos,
especialmente la sanidad y la educación. Todas estas
privatizaciones están demostrando que ni mejoran la
calidad del servicio a la ciudadanía, ni son más
rentables.
Si hablamos de los jóvenes, de las
mujeres, de los inmigrantes, y de los minusválidos el
panorama es aún peor, pues son quienes más sufren las
ETTs, los trabajos temporales y los peores salarios.
Todo ello hace que, por ejemplo, a los jóvenes les sea
prácticamente imposible acceder a una vivienda y
emanciparse de su familia. Ley tras ley, nos recortan
nuestros derechos y se profundiza nuestra indefensión:
la entrada en vigor de la Directiva Bolkestein permite
que las empresas contraten en condiciones todavía más
precarias, es decir, la «deslocalización» in situ, ya no
necesitarán ir a otros países porque podrán traer sus
condiciones aquí. Mientras, España va bien para algunos,
pues el PIB ha crecido el último año un 3,9%, por encima
de la UE y, durante los últimos diez años, los
beneficios empresariales han pasado de 30.000 a 60.000
millones de euros. España se encuentra entre los diez
países con más personas ricas del mundo, pero los
hogares de la mayoría vemos aumentar el precio y los
intereses de nuestras hipotecas.
Los pequeños «logros», ej. la subida
de las pensiones mínimas, nos la presentan como un gran
esfuerzo presupuestario. Pero nada dicen de los
beneficios acumulados por la gran banca. Según el
informe del 2005, 13.240 millones de euros, una cifra
que multiplicó en un 52% los beneficios del 2004. Sólo
con ese dinero se podrían pagar 21,5 millones de las
pensiones medias -situadas en torno a los 614 euros al
mes-, lo que viene a suponer el pago de las pensiones
durante tres años.
Debido a la alarma provocada por la
reciente caída en bolsa de la inmobiliaria Astroc
Mediterránea nos hemos podido enterar que dicha empresa
obtuvo en menos de un año unas ganancias de más del
1.000%. ¿En qué sociedad vivimos para que asumamos como
lógicos y normales que estos índices de beneficios
puedan ser admisibles mientras vivimos una congelación
de los salarios?
Estas ganancias de la banca, de las
inmobiliarias, de las constructoras, de los empresarios
en general, van en proporción directa a la pérdida de
poder adquisitivo de los trabajadores y las
trabajadoras, desempleados y pensionistas de nuestro
país. Somos nosotr@s quienes compramos los pisos,
pedimos las hipotecas, pagamos intereses, quienes vemos
la carestía de la vida subir alarmantemente día a día,
quienes padecemos la inestabilidad laboral, la
inseguridad y pérdida de derechos laborales y de
bienestar social. El endeudamiento familiar alcanza
cifras escandalosas y peligrosas.
En León nuestros jóvenes tienen que
emigrar pues no encuentran trabajo. Los sectores que dan
trabajo en León son la construcción, el comercio y los
servicios, es decir, no el motor principal de la
industria. La ganadería, la agricultura, la minería,
sectores claves en nuestra provincia, ven perder peso
día tras día. Los trabajadores y trabajadoras de
Antibióticos, de la Vidriera, los transportistas
leoneses¿ son noticias frecuente por sus problemas
laborales. Carecemos de un plan de reindustrialización
serio y coherente. Este año dejamos de ser Objetivo 1
para el reparto de los Fondos Estructurales provenientes
de Europa, y para vergüenza de todos y todas, a estas
alturas del año, aún no sabemos cuánto tenemos asignado
en partidas tan importantes como la formación. Este
modelo neoliberal de capitalismo salvaje y suicida es la
norma en todo el planeta, no sólo aquí. La gente se
muere de hambre, cuando sobran alimentos. A muchos
pueblos se les ha metido en una guerra por intereses
puramente económicos y de dominación: Iraq, Afganistán,
Colombia, Palestina, el Congo, son sólo algunos
ejemplos. Hay pueblos a los que se les embarga y contra
los que se hace una política hostil porque han sido
capaces de decir queremos hacer un mundo más justo, como
son los casos actuales de Cuba, Venezuela, Bolivia,
Nicaragua, Brasil, El Sa hara, Palestina.
El PCE y las Juventudes Comunistas de
León este primero de mayo no nos resignamos ante esta
realidad, seguimos rebelándonos ante semejante barbarie.
Renovamos nuestro compromiso y ponemos a disposición de
la lucha obrera, toda nuestra capacidad y energía porque
nos sabemos deudores de tantos hombres y mujeres que nos
precedieron, dando lo mejor de ellos para que la lucha
de clases siga siendo, de forma imparable, la palanca
que mueve la historia de la humanidad.
El próximo 27 de mayo, con las
elecciones municipales y autonómicas, tenemos una
oportunidad y una opción para que comiencen a cambiar
las cosas. Para l@s comunistas esa opción sigue siendo
Izquierda Unida. Sólo acabando con el neoliberalismo
podemos conseguir una verdadera Democracia, bajo una
República Federal, en una sociedad basada en la paz y la
justicia social, avanzando por el único camino posible
para el futuro del mundo: el Socialismo en Libertad.
¡Viva la lucha de la clase obrera!
¡Viva el primero de mayo!