De nuevo, como todos los años, las y
los comunistas, trabajadores y trabajadoras de todo el
mundo estamos llamados a conmemorar esta fecha tan
significativa de lucha y combate para la mejora de las
condiciones de vida de la clase trabajadora. Hoy igual
que ayer, las desigualdades e injusticias laborales y
sociales demandan de nosotros renovadas energías para ir
ganando un futuro de igualdad y solidaridad.
La globalización capitalista sigue demostrando, día a
día, su incapacidad para garantizar unas condiciones de
vida dignas para la gran mayoría de los habitantes del
planeta. El hambre, la pobreza, las guerras, el expolio,
la destrucción y la muerte arrasan pueblos, ciudades y
continentes enteros que son sacrificados en nombre de un
falso progreso. Aquel progreso basado en la búsqueda del
máximo beneficio para unos pocos y que coloca en el
centro de atención de sus políticas las necesidades del
capital y del mercado, por encima de las necesidades
vitales de los seres humanos y el desarrollo de sus
sociedades.
Este 1º de mayo viene marcado en el ámbito europeo por
la Directiva Bolkestein, que ha sido aprobada por el
Parlamento Europeo y que pretende liberalizar los
servicios de la Unión Europea en los próximos años. Esta
Directiva va a representar un duro golpe para los
derechos laborales, los servicios públicos y su calidad.
Las enmiendas introducidas por el Partido Popular y el
Partido Socialista en el trámite parlamentario europeo,
sólo han supuesto la modificación superficial del
«principio del país de origen». En su lugar, se da
libertad a las empresas para prestar sus servicios y a
los estados libertad para establecer sus propias normas
por razones de orden público, seguridad pública,
protección del medio ambiente y salud pública. Tendrá
que ser el Gobierno del país de destino, que quiera que
esto no se lleve a la práctica, quien tenga que recurrir
al Tribunal de Justicia Europeo, en cada caso, para
tratar de imponer alguna limitación a las empresas que
podrán operar con su legislación de origen, tanto en el
plano laboral, como en el mercantil y administrativo.
Este principio posibilitará que cualquier empresa con
sede en países con menor regulación laboral pueda
trasladar a sus trabajadores y trabajadoras a León, en
las condiciones salariales, laborales y de seguridad
establecidas en aquél país, sin que las normas
específicas vigentes en nuestro marco legal tengan que
ser cumplidas. Eso quiere decir que si una empresa sitúa
su residencia legal en Lituania, por ejemplo, podría
proporcionar servicios en León rigiéndose por las leyes
lituanas: condiciones salariales, derechos sociales,
normativa de medio ambiente, etcétera
Frente a estos y otros ataques impulsados por las
fuerzas políticas conservadoras y socialdemócratas
europeas que vienen a responder a la lógica neoliberal
del Tratado Constitucional, no cabe más respuesta que la
denuncia, la organización y la movilización. Los
trabajadores y trabajadoras, la juventud, los sindicatos
y las fuerzas políticas de la izquierda en Francia nos
han demostrado con su lucha y perseverancia que es
posible derrotar las políticas conservadoras, torcer las
voluntades de gobiernos y patronales, que es posible, en
suma, vencer la apatía de la resignación, del mal menor
y del sálvese quien pueda.
Este 1.º de mayo en León viene marcado por una situación
laboral que ha ido empeorando a lo largo de los últimos
años alcanzando altas tasas de temporalidad, precariedad
y siniestralidad que siguen cebándose en aquellos
colectivos más débiles, jóvenes, mujeres e inmigrantes.
El acceso de estos colectivos a trabajos de mayor
cualificación, en condiciones seguras, estables y con
igualdad salarial es una necesidad y debe convertirse en
una prioridad de lucha para los partidos de la izquierda
y los sindicatos de clase.
Tras dos años de gobierno del Partido Socialista hemos
visto que, en materia económica y laboral, no ha llegado
el tan esperado cambio de tendencia por el cual el
reparto de la riqueza en nuestro país se realice de
forma más justa, en beneficio de las rentas del trabajo.
De nuevo, el PSOE con un anteproyecto de reforma fiscal
en trámite nos anuncia una bajada de impuestos para las
rentas más altas y una reducción general de ingresos
para las arcas públicas que pone en peligro el
mantenimiento y reforzamiento de políticas sociales
actuales y futuras.
En materia laboral, hemos asistido indignados a las
propuestas de la CEOE y el Gobierno en el seno de la
Mesa del Dialogo Social que, bajo el pretexto de reducir
las altas tasas de temporalidad, pretenden abaratar el
despido, rebajar cuotas empresariales y aumentar
bonificaciones públicas a las empresas. Todo un
despropósito si tenemos en cuenta que medidas parecidas
ya se han puesto en práctica en anteriores reformas y no
han servido más que para aumentar los escandalosos
beneficios empresariales que en la actualidad arrojan
las cuentas de resultados de las empresas.
Consideramos que el diálogo social debe ir acompañado
necesariamente de una gran información, debate y
movilización de trabajadores y trabajadoras en defensa
de sus intereses y como respuesta a las propuestas
regresivas que plantea la CEOE. Hemos asistido a lo
largo de estos meses de negociación, a una ausencia
total de información y mucho menos de movilización de la
clase obrera por parte de sus sindicatos, debilitando
sus posiciones en el seno de la Mesa. No podemos
compartir ningún recorte, por pequeño que sea, en los
derechos de los trabajadores y las trabajadoras que
llevan años retrocediendo en sus conquistas laborales.
Es el momento de recuperar derechos perdidos y de ganar
terreno a un empresariado ávido e insaciable en su afán
por obtener beneficios.
Para el Partido Comunista de España, el único acuerdo
posible y admisible entre Patronal, Sindicatos y
Gobierno debe basarse en una mayor protección frente al
despido, un aumento de coberturas y prestaciones a los
parados, regular y limitar la subcontratación, acabar
con la siniestralidad y las ETT, reducir la precariedad,
democratizar la vida en las empresas con una mayor
participación de trabajadores y trabajadoras, avanzar en
temas de igualdad de género y en la aplicación de la
jornada de 35 horas sin reducción salarial.
Por todo ello, en este 1º de mayo en León hacemos un
llamamiento a los sindicatos de clase y al conjunto del
movimiento obrero para reforzar la acción y la
movilización en las empresas y en la calle creando
alternativas reales y atendiendo, especialmente, a los
trabajadores y trabajadoras de las pequeñas y medianas
empresas. La historia del movimiento obrero nos enseña
que las conquistas laborales han sido arrancadas tras
largos años de organización y combate.
Desde el Partido Comunista de España queremos, de nuevo,
renovar nuestro compromiso de lucha, unir nuestro
esfuerzo al de aquellos que, desde diferentes ámbitos,
trabajan por conquistar un mundo mejor. No podemos dejar
de solidarizarnos con los pueblos que luchan contra la
ocupación: Irak, Afganistán, Palestina, Sáhara¿, así
como los que luchan por mantener una revolución
anticapitalista como Venezuela, Cuba, Bolivia¿ Seguimos
comprometidos con la justicia y la solidaridad, con el
optimismo de la lucha y la confianza en nuestra fuerza
transformadora para ganar un futuro más justo.
Por eso, el Partido Comunista de España ante la
celebración del 1º de Mayo sitúa como una demanda
central de su actividad política la reivindicación de un
trabajo seguro, estable y con derechos.