El Foro por la Memoria exige un plazo definitivo y una
consignación presupuestaria en firme
En el cementerio de León hay, sobre la fosa común
en la que se enterró a los represaliados del franquismo, una piedra
solitaria. La que se colocó el 14 de abril del pasado año como hito
sobre el que construir la capilla laica que servirá como homenaje a
las víctimas de la dictadura. El monumento, a excepción del gesto
inaugurativo de las obras, se mantiene en suspenso desde que fuera
aprobado por unanimidad en el Pleno municipal del 10 de marzo del
2005.
«Aún seguimos esperando», repiten los responsables del Foro por la
Memoria, impulsor de la iniciativa, que hoy presentará en el
Registro del consistorio un escrito para solicitar que se fije «un
plazo definitivo, para que el monumento pueda inaugurarse el 14 de
abril del 2007, dos años después de lo acordado en Pleno», y que «se
establezca ya una partida presupuestaria, por parte de quien
corresponda: Ayuntamiento de León o Serfunle, para que se puedan
iniciar las obras de inmediato y puedan finalizar» antes del día
conmemorativo de la proclamación de la II República.
Los representantes del Foro por la Memoria de León recuerdan que,
después de que la moción se aprobase en el Pleno del 10 de marzo del
2005, paso «más de un año sin que hubiera ninguna actuación por
parte del consistorio», lo que les llevó a solicitar una reunión con
el concejal Francisco Saurina, quien les informó de que «la
ejecución de dicho proyecto ya no era responsabilidad exclusiva del
Ayuntamiento, sino de la mancomunidad de Servicios Funerarios y que,
por lo tanto, se debía dirigir un escrito a Serfunle para que ésta
lo llevara a cabo».
«El 30 de marzo del 2006, la Serfunle, a instancias del Foro por la
Memoria de León, acordó por unanimidad aprobar la memoria valorada,
redactada por el arquitecto Óscar García Luna, por el importe
expresado de 137.367,76 euros, cuya cifra comprende, tanto el
presupuesto de ejecución por contrata, de las obras de construcción
de la capilla laica, como los honorarios de redacción de proyecto y
de dirección de obra», citan los impulsores de la iniciativa, que
recuerdan que el órgano gestor de la mancomunidad también aprobó que
«una vez que se dispusiera de la necesaria consignación
presupuestaria, se procedería a la contratación del proyecto y,
sucesivamente, a la contratación de las obras».
Hasta el día de hoy, en el camposanto de la capital sólo hay «la
primera y única piedra», relata el Foro por la Memoria. Sobre el
papel, se mantiene el proyecto: una capilla laica, enmarcada por dos
muros de hormigón, primero paralelos y luego convergentes, con
siluetas de acero inoxidable por la parte externa y espacio para
colocar las placas con el nombre de los represaliados en el
interior.