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La Secretaría de la Mujer del PCE de León
considera que la violencia machista contra las mujeres no es
una cuestión de ámbito privado, sino un "problema que se
deriva de la concepción patriarcal de la sociedad y que se
manifiesta en todas las esferas".
La sociedad aún está "inmersa" en una cultura y una práctica
"discriminatoria" y en ella todavía se conserva la idea de
que las mujeres deben seguir manteniéndose en los espacios
"secundarios". En este sentido, el mercado percibe a las
mujeres como seres "desiguales y subalternos", tal y como
prueba la "discriminación" en el acceso al empleo, en las
modalidades contractuales y en los salarios.
El PCE ve que las mujeres se han incorporado al mundo
laboral, profesional y político, pero todavía se puede
comprobar su "segregación laboral" y cómo su representación
es "mínima" en los sectores "decisivos de poder", ya que en
los puestos clave funciona la "criba sexista".
Asimismo, el sexismo publicitario y cultural centra el
interés de las mujeres en temas "superficiales y banales".
Nos muestra, en la mayoría de los casos, como meros cuerpos
y formas, como productos en venta, seres sin capacidad de
decisión y, por tanto, sin posibilidad de intervenir.
El tráfico de mujeres, con fines de explotación sexual, "una
nueva forma de esclavitud", forma parte de una industria del
sexo que va en aumento con la complicidad de poderes
públicos, prostituidores y proxenetas, prostituyendo mujeres
procedentes de países pobres y de situaciones miserables de
vida, para satisfacer una demanda sexual masculina basada en
el poder y en el dinero.
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