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La globalización neoliberal es
un apartheid (Red Voltaire/ABN)
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Samir Amin |
La recuperación del Socialismo como
herramienta de los procesos sociales actuales constituye el
denominador común de los múltiples debates del VI Foro
Social Mundial. Más de 70 mil delegados de medio centenar de
países se reunieron en Caracas del 24 al 29 de enero para
debatir los procesos sociales actuales desde los más
diversos ángulos, en los que -pese a la multiplicidad-
predominó la negación del sistema capitalista.
En opinión de Samir Amin, candidato al
premio Nobel de Economía, el Socialismo debe constituirse en
herramienta práctica de los movimientos sociales de los
pueblos, frente a las desigualdades provocadas por el
sistema neoliberal.
Al intervenir en el Foro Hegemonía,
gobernabilidad neoliberal y movimientos sociales, parte del
programa del VI Foro Social Mundial, el economista egipcio
abogó por una internacionalización de los pueblos del sur en
un frente común basado en la solidaridad y no en la
competitividad propuesta por el neoliberalismo.
La globalización es un apartheid
En opinión del economista egipcio Samir
Amín, quien fuera candidato al premio Nóbel de Economía
2004, la globalización bajo el sistema neoliberal convierte
al mundo en un gran apartheid o sistema de separación, al
condenar a la pobreza y la exclusión al conjunto de países
pobres que se encuentran en la periferia de los países
desarrollados capitalistas.
Amín explicó su visión de una nueva
sociedad en el foro Hegemonía, gobernabilidad neoliberal y
movimientos sociales, realizado en el Teatro Teresa Carreño,
como parte del VI Foro Social Mundial.
Apartheid es el término con que se
designa en la lengua Afrikaans, variante sudafricana del
holandés, la idea de separación, y consistió en una política
oficial en Sudáfrica desde 1944 hasta 1990, en la que se
segregaba racial y territorialmente de manera sistemática a
aquellas personas distintas a los blancos.
Para el académico egipcio, la existencia
de un mundo unipolar, controlado a través de la Organización
Mundial de Comercio (OMC), no es otra cosa que un sistema de
Imperialismo Colectivo, controlado por los Estados Unidos
como líder indiscutible, seguido de Europa, Canadá y Japón.
Para Amín, la OMC no es más que un
“ministerio de colonias” entidades comunes en los siglos XIX
y XX, que se encargaban de controlar los territorios
ocupados por los grandes imperios.
Esta organización impone una manera de
hacer los intercambios de bienes y servicios, los salarios,
las políticas comerciales, etc. Con lo cual le quita a los
estados su soberanía económica pero además les impide otro
tipo de intercambio o formación que no sea capitalista y
neoliberal.
Ante esto se hace necesario, considera el
académico, imponer una multipolaridad, una
internacionalización de pueblos, de un frente común de
países del llamado 'Sur', aunque esta unidad no depende
necesariamente de los gobiernos sino mas bien de las
personas, de los pueblos.
El nuevo sistema tiene que basarse en la
solidaridad no en la competitividad como impone el
neoliberalismo, enfatizó.
Según Amín, el socialismo no puede seguir
siendo utópico sino que debe dar herramientas prácticas a
los movimientos sociales de los pueblos.
Coincidentemente, Marcela Máspero,
coordinadora de la Unión Nacional de Trabajadores de
Venezuela, estimó que el papel de los sindicatos en su país
es ahora respaldar el gobierno del presidente Hugo Chávez
que ha propuesto avanzar hacia el socialismo.
En declaraciones a Prensa Latina, Máspero
consideró necesario profundizar el proceso revolucionario
venezolano para ir al Socialismo, como parte de los
esfuerzos por terminar con la exclusión.
Una declaración de la Corriente Marxista
Internacional, fundada por los teóricos marxistas Ted Grant
y Alan Woods, evaluó que ante la profundización de la crisis
general del capitalismo se impone la búsqueda de una
alternativa al sistema capitalista.
El documento circulado entre los
participantes del Foro Social Mundial indica que existe la
posibilidad de un mundo mejor, en el cual no exista la
miseria, la explotación y en donde el género humano pueda
vivir en paz, abundancia y armonía.
La evaluación señala que hoy la opción
del mundo es Socialismo o barbarie, a partir de los últimos
ejemplos como la guerra de Iraq que reduce a cenizas un país
rico y culto, una de las cunas de la civilización, por la
sed de petróleo y de ganancias.
El capitalismo no es capaz siquiera de
ofrecer una vida digna a la población de los países más
avanzados, agrega el documento, que también convoca a una
organización internacional para hacer avanzar el Socialismo.
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