|
|
La Agrupación Grajero coloca
en Rodiezmo un monumento que honra la memoria de cientos de
represaliados entre 1936 y 1975, especialmente niños y
vecinos de la montaña
|
 |
 |
 |
Texto: MARCOS
ROMERO - Diario de León |
Gente
de aquí | Historia viva.... |
|
 |
Jueves,
29 de Marzo de 2007 |
|
|
 |
 |
 |
La Agrupación Grajero de León, nacida al calor de las
exhumaciones de represaliados en la fosa de Lario, colocó hace escasos días
en Rodiezmo, municipio de Villamanín, el conjunto escultórico que conforma
el gran homenaje a los hombres y mujeres asesinados durante la Guerra Civil
y la dictadura franquista en la montaña central leonesa, incluidos los que
fueron ejecutados en el trágico episodio de Peña Laza.
«El susurro a la libertad de los guerrilleros antifascistas» o «El llanto
inocente de mujeres, niños, ancianos y hombres del lugar» son algunos de los
lemas que han sido labrados en los monolitos ya instalados en la campa de
esta localidad montañesa, uno de los territorios más azotados por la
represión franquista y último reducto de la resistencia republicana en León.
El proyecto ha sido diseñado por Julián Morante, miembro de la asociación,
que ha contado con la colaboración de Nuria Ibáñez para realizar la
escultura que abrazan las cinco piedras orientadas hacia Peña Laza. Nuria
Rubial ha sido la encargada de elaborar los textos que recogen las piedras,
talladas en los talleres de Aldeiturriaga.
La ejecución de este monumento, una vieja reivindicación de los familiares
de los represaliados de la zona, ha sido argumentada con una exhaustiva
investigación histórica desarrollada durante muchos meses por parte de
Julián Morante, uno de los primeros leoneses que se comprometió con la causa
que reivindica el honor de los ajusticiados entre 1936 y 1975.
El proyecto arrancó cuando familiares de civiles y militares desparecidos
durante la caída del frente Norte se pusieron en contacto con la asociación
para pedir su ayuda. Los primeros testimonios recopilados en la zona
hablaban de fusilamientos de niños en la propia línea del frente, menores
que eran trasladados desde otros puntos del país. «Eso nos instigó a
implicarnos con mayor contundencia», argumenta el investigador en las
primeras líneas de la investigación.
|

Momento en el
que los monolitos y la escultura de Nuria Ibáñez -en la
imagen- fueron colocados. Foto: Diario de León

Una roca
pongo por testigo

Detalles del
monumento de la Agrupación Pozo Grajero de León en Rodiezmo,
Villamanín
|
A los niños fusilados
«Estos niños, por razones obvias, no fueron alistados en los
batallones, pero constan en informes, puesto que fueron empleados en
trabajos de fortificaciones», recoge el documento. La crueldad de
estos años, los últimos de la resistencia, se acentuó en muy poco
tiempo. «La rabia por no poder capturar a los políticos del Gobierno
de Asturias y León, al Estado Mayor Republicano y a dirigentes
destacados fue descargada con furia sobre los efectivos republicanos
de la denominada bolsa de Villamanín .
Allí estaba destacada la Brigada Montañesa, con una historia
paralela al transcurrir del Frente Norte. Su misión inicial era
resistir en el puerto de Pajares. Había un republicano por cada
siete franquistas en la lucha, pero fueron capaces de aguantar hasta
que se derrumbó la defensa de Tarna. Caído este bastión, los
republicanos lanzaron una fuerte ofensiva contra el mando directo
del mayor de Milicias, un maestro de escuela con mucha capacidad
combativa.
El parte de Peña Laza Pierden y recuperan terreno. Ofensiva
contra ofensiva. Llega un momento que nadie sabe de quién es Peña
Laza. Tal y como consta en los partes de guerra, el Ejército
franquista toma un día la peña para perderla dos semanas después.
Pero llegaron los intensos bombardeos y la caída de los puntos de
apoyo de quienes se encontraban en la peña. Se habla de cientos de
personas de León, Asturias, Cantabria y País Vasco que, pese a la
despiadada situación que vivían, no perdieron jamás el humor. En un
intento por no perder la vista al mar llamaron a Peña Laza el
Chalé Miramar . Y así lo grabaron en un piedra que aún se
conserva.
Relato de los supervivientes
Allí, en Peña Laza, se dice que cayeron cientos de personas,
probablemente más de mil. Supervivientes de la brigada relataron al
investigador muchos episodios vividos en este sanguinario lugar.
Unos dicen que lo peor no eran las bombas de los aviones, sino las
rocas que arrancaban las explosiones. Otros que el hambre acechaba y
que lo resolvían comiendo hojas de avellano.
Unos fueron asesinados, pero otros muchos fueron capturados y
trasladados a la prisión leonesa de San Marcos. Sabían por qué
luchaban y lo que significó perder una guerra. |