Manifiesto del PCE ante
el 1º de Mayo
El Partido Comunista de España ante la
celebración del 1º de Mayo sitúa como una demanda central de su
actividad política la reivindicación de un trabajo seguro, estable y
con derechos. De nuevo, como todos los años, las y los comunistas,
trabajadores y trabajadoras de todo el mundo estamos llamados a
conmemorar esta fecha tan significativa de lucha y combate para la
mejora de las condiciones de vida de la clase trabajadora. Hoy igual
que ayer, las desigualdades e injusticias laborales y sociales
demandan de nosotros renovadas energías para ir ganando un futuro de
igualdad y solidaridad.
La globalización capitalista sigue demostrando,
día a día, su incapacidad para garantizar unas condiciones de vida
dignas para la gran mayoría de los habitantes del planeta. El
hambre, la pobreza, las guerras, el expolio, la destrucción y la
muerte arrasan pueblos, ciudades y continentes enteros que son
sacrificados en nombre de un falso progreso. Aquel progreso basado
en la búsqueda del máximo beneficio para unos pocos y que coloca en
el centro de atención de sus políticas las necesidades del capital y
del mercado, por encima de las necesidades vitales de los seres
humanos y el desarrollo de sus sociedades.
Este
1º de mayo viene marcado en el ámbito europeo por la Directiva
Bolkestein, que ha sido aprobada, por el Parlamento Europeo y que
pretende liberalizar los servicios de la Unión Europea en los
próximos años. Esta Directiva va a representar un duro golpe para
los derechos laborales, los servicios públicos y su calidad. Las
enmiendas introducidas por el Partido Popular y el Partido
Socialista en el trámite parlamentario europeo, aunque mejoran el
texto inicial, no suponen ningún cambio de fondo en sus contenidos,
consagrando la mercantilización de los bienes comunes y de los
servicios públicos de la Unión Europea.
Frente a estos y otros ataques impulsados por las
fuerzas políticas conservadoras y socialdemocratas europeas que
vienen a responder a la lógica neoliberal del Tratado
Constitucional, no cabe más respuesta que la denuncia, la
organización y la movilización. Los trabajadores y trabajadoras, la
juventud, los sindicatos y las fuerzas políticas de la izquierda en
Francia nos han demostrado con su lucha y perseverancia que es
posible derrotar las políticas conservadoras, torcer las voluntades
de gobiernos y patronales, que es posible, en suma, vencer la apatía
de la resignación, del mal menor y del sálvese quien pueda.
Este 1º de mayo en León viene marcado por una
situación laboral que ha ido empeorando a lo largo de los últimos
años alcanzando altas tasas de temporalidad, precariedad y
siniestralidad que siguen cebándose en aquellos colectivos más
débiles, jóvenes, mujeres e inmigrantes. El acceso de estos
colectivos a trabajos de mayor cualificación, en condiciones
seguras, estables y con igualdad salarial es una necesidad y debe
convertirse en una prioridad de lucha para los partidos de la
izquierda y los sindicatos de clase.
Tras dos años de gobierno del Partido Socialista
hemos visto que, en materia económica y laboral, no ha llegado el
tan esperado cambio de tendencia por el cual el reparto de la
riqueza en nuestro país se realice de forma más justa, en beneficio
de las rentas del trabajo. De nuevo, el PSOE con un anteproyecto de
reforma fiscal en trámite nos anuncia una bajada de impuestos para
las rentas más altas y una reducción general de ingresos para las
arcas públicas que pone en peligro el mantenimiento y reforzamiento
de políticas sociales actuales y futuras.
En materia laboral, hemos asistido indignados a
las propuestas de la CEOE y el Gobierno en el seno de la Mesa del
Dialogo Social que, bajo el pretexto de reducir las altas tasas de
temporalidad, pretenden abaratar el despido, rebajar cuotas
empresariales y aumentar bonificaciones públicas a las empresas.
Todo un despropósito si tenemos en cuenta que medidas parecidas ya
se han puesto en práctica en anteriores reformas y no han servido
más que para aumentar los escandalosos beneficios empresariales que
en la actualidad arrojan las cuentas de resultados de las empresas.
Consideramos que el diálogo social debe ir
acompañado necesariamente de una gran información, debate y
movilización de trabajadores y trabajadoras en defensa de sus
intereses y como respuesta a las propuestas regresivas que plantea
la CEOE. Hemos asistido a lo largo de estos meses de negociación, a
una ausencia total de información y mucho menos de movilización de
la clase obrera por parte de sus sindicatos, debilitando sus
posiciones en el seno de la Mesa. No podemos compartir ningún
recorte, por pequeño que sea, en los derechos de los trabajadores y
las trabajadoras que llevan años retrocediendo en sus conquistas
laborales. Es el momento de recuperar derechos perdidos y de ganar
terreno a un empresariado ávido e insaciable en su afán por obtener
beneficios.
Para el Partido Comunista de España, el único
acuerdo posible y admisible entre Patronal, Sindicatos y Gobierno
debe basarse en una mayor protección frente al despido, un aumento
de coberturas y prestaciones a los parados, regular y limitar la
subcontratación, acabar con la siniestralidad y las ETT, reducir la
precariedad, democratizar la vida en las empresas con una mayor
participación de trabajadores y trabajadoras, avanzar en temas de
igualdad de género y en la aplicación de la jornada de 35 horas sin
reducción salarial.

Por todo ello, en este 1º de mayo en León hacemos
un llamamiento a los sindicatos de clase y al conjunto del
movimiento obrero para reforzar la acción y la movilización en las
empresas y en la calle creando alternativas reales y atendiendo,
especialmente, a los trabajadores y trabajadoras de las pequeñas y
medianas empresas. La historia del movimiento obrero nos enseña que
las conquistas laborales han sido arrancadas tras largos años de
organización y combate.
Desde el Partido Comunista de España queremos, de
nuevo, renovar nuestro compromiso de lucha, unir nuestro esfuerzo al
de aquellos que, desde diferentes ámbitos, trabajan por conquistar
un mundo mejor. No podemos dejar de solidarizarnos con los pueblos
que luchan contra la ocupación: Irak, Afganistán, Palestina, Sáhara…,
así como los que luchan por mantener una revolución anticapitalista
como Venezuela, Cuba, Bolivia…
Seguimos comprometidos con la justicia y la
solidaridad, con el optimismo de la lucha y la confianza en nuestra
fuerza transformadora para ganar un futuro más justo.
Viva el 1º de mayo.
Viva la unidad de la clase trabajadora.
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