Manuel Sierra dibuja «la voz de
los pueblos en marcha» y rinde homenaje a «quienes
quedaron por las cunetas» en un mural pintado para
la nueva sede del PCE de León
La nueva sede del Partido
Comunista de España (PCE) de León -en Ramón y Cajal,
29- no tiene ventanas a la calle, pero el pintor
babiano Manuel Sierra ha abierto un vano por el que
entra un «grito» rojo y republicano, «la voz de los
pueblos en marcha», pregonando que «otro mundo es
posible». La tricromía de la bandera y un gran sol
rojo arropan esa voz, lograda con la base
dibujística y el colorido singulares de Sierra.
Para dar sensación de movimiento de cuerdas vocales
usa la técnica de doble y triple trazo, una forma de
«hacer que las líneas vibren». El mural, que se
inaugura el domingo en un acto al que acudirá el
pintor y el secretario federal del partido,
Francisco Frutos, es la última obra de Manuel Sierra
en León. «Pinto este mural convencido de que nacemos
para ser libres y felices y convencido de que la
lucha es continua», anotará para rematar la obra.
El mural es un encargo del PCE, que «ha cumplido de
manera altruista», destaca la organización política.
También es un homenaje, añade el autor, a «quienes
quedaron por las cunetas, a aquellas personas que
creyeron, como yo, que es posible un mundo mejor».
Reivindica la memoria republicana «por justicia» y
como «catarsis política, dejando que salgan los
fantasmas y que se salde una deuda». Sin embargo,
lamenta que este proceso de recuperación sea ahora
víctima de la «necesidad política de parar el empuje
de estas personas».
Sierra reconoce que «el secreto de los murales es la
acción directa que tienen en el momento», como los
que pintó en León (calles Ramón y Cajal y Santa Ana)
en plena eclosión de la plataforma del 0,7%. Ya está
curado de la irracionalidad de las agresiones que,
más allá de las climatológicas, han destruido
algunas de las obras que realizó en León en los
últimos años, como el mural que pintó en la sede de
IU de San Andrés con ocasión de un curso sobre
derechos humanos. «A uno que ellos borren, voy a
pintar dos», es, en lugar de lamentos, su
contestación.