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Hablando de Cultura *
La hegemonía cultural es un proceso histórico que se va conquistando
en el seno de la lucha de clases, es siempre un proceso, nunca algo
estático, inmóvil o inmodificable. Y dentro de esta lucha, la
cultura juega un papel importantísimo: como elemento de la
superestructura ideológica y de los mecanismos de dominación, pero
también de subversión del sistema establecido. La cultura no es tan
sólo un artefacto lúdico para ocupar los momentos de ocio. Pero bajo
el capitalismo, el tiempo libre del trabajador /a está condicionado
por su capacidad y orientado para consumir mercancías, articulando
mecanismo para la alienación de las masas y su embrutecimiento.
La cultura como artefacto ideológico conforma la visión del mundo y
el espacio sentimental de los seres humanos que, interactivamente,
se convierten en productores de cultura. En este sentido, toda la
cultura es cultura política: toda encarna un posicionamiento
ideológico frente a lo real y siempre deja un poso en la conciencia
que mueve a unas formas u otras de la acción.
La juventud vive un intenso y dinámico proceso de aprendizaje, en
el que va conformando su concepción y visión del mundo de los
jóvenes, y definiendo su papel social y político. Es por ello que es
una apuesta vital importancia para la burguesía, buscando desviarla
de la lucha política organizada y de la lucha de clases En esta
etapa de formación, los valores de la clase dominante manifiestan su
hegemonía entre amplias capas juveniles.
Especialmente nuestra generación, hemos crecido bajo las
condiciones de la victoria de la contrarrevolución y el
eurocomunismo agónico. No hemos conocido el campo socialista
europeo, y no pertenecemos ni a la generación de los años 60´s y 70´s
fuertemente politizada, ni a la generación que se incorporó al
trabajo en los 80´s y 90´s, vinculada a movimientos postmodernistas
y que comenzaba a situarse en la lógica de la gestión de la derrota.
Los jóvenes somos el blanco particular de una fuerte campaña
ideológica anticomunista en todos los ámbitos sociales, y de forma
más fuerte en el cultural y de ocio, buscando instalar valores
alienantes, conformes con el capitalismo y que propagan un
sentimiento de impotencia. Se intenta naturalizar el actual
funcionamiento de la sociedad, haciendo creer que el capitalismo es
el único de los sistemas posibles y que es muy difícil o imposible
cambiarlo.
Esta lucha en la esfera de las ideas se lleva a cabo mediante todo
el conjunto de aparatos ideológicos del Estado: planes de estudio,
somos la generación de la ESO con la que el PSOE, ha conseguido las
mayores tasas de fracaso escolar y analfabetos funcionales, creando
mentes acríticas y que no se cuestionen nada, pues como dijo Martí
“Un pueblo culto es un pueblo libre”. Los medios de comunicación son
la expresión de las diferentes facciones de la burguesía, y a la vez
grandes empresas que buscan la perpetuación del sistema. La
literatura abiertamente liberal y anticomunista, es frecuente entre
lo que se oferta a la juventud.
Los comunistas partimos de la base de que el ocio es un elemento
que posibilita el disfrute de nuestro tiempo libre y fomentando el
desarrollo personal y social de la juventud. Pero en el capitalismo
la cultura y el ocio están orientados al consumismo y como un
elemento de alienación. Constatando que forma parte de la lucha de
ideas y que cuanto menos dinero se dispone las posibilidades de ocio
también disminuyen, siendo esto una diferenciación clasista.
Podemos observar como algunos estilos o grupos musicales, están
discriminados por su potencial crítico y revolucionario a los oídos
de la juventud.
La incorporación del concepto de hegemonía cultural al análisis
político conduce a un sentido de la actividad revolucionaria mucho
más profundo y activo. La UJCE debe hacerse eco de la cultura en
todas sus manifestaciones, no pudiendo dejar de lado la
representación artística, literaria, musical o cualesquiera formas
tenga de manifestarse, defendiendo la cultura y buscando crear un
movimiento combativo cultural, que permita ir logrando la hegemonía
en el mundo del arte y la cultura.
La cultura popular es aquella que es capaz de reflejar
reflexivamente problemáticas que afectan a las nuestra sociedad y
consiguen que un mensaje sea escuchado. No se puede confundir la
cultura popular con la cultura más vendida, con la que se consume
más o tiene más aceptación. La cultura popular no es lo mismo que la
cultura de masas. Asumir eso es asumir la validez de una economía de
mercado.
La cultura debe estar enfocada al desarrollo de la conciencia
unitaria de clase, creando una alternativa colectiva y solidaria.
Desarrollando el concepto de reparto del tiempo de trabajo para
trabajar todos, aumentando el tiempo de relación humana y de
creatividad, el tiempo de ocio. Impulsando pautas de vida y consumo
alternativas al consumismo actual.
Para que, nuestras luchas, nuestras experiencias, sean
cristalizadas en una hegemonía alternativa del campo popular, es
decir, en la constitución de un nuevo bloque histórico, la juventud
necesita de una fuerza política independiente que sea su expresión y
de los movimientos sociales en la lucha por construir un poder
popular. Es decir: la lucha por la construcción de una hegemonía
cultural alternativa, no se define exclusivamente en el terreno de
la batalla cultural, sino fundamentalmente en el campo de la
construcción política. La lucha política, la lucha por el poder, es
un complejo proceso histórico en donde el entrecruzamiento de
fuerzas sociales, políticas y culturales transformadoras, debe hacer
nacer un sistema de fuerzas capaz de oponer alternativa en todos los
terrenos en donde el bloque dominante realiza su hegemonía. Saber
dirigir los esfuerzos en este sentido, en cada momento político, en
cada terreno en el que se manifiesta la lucha, es el desafío
intelectual y práctico más importante que tenemos las organizaciones
con vocación revolucionaria.
* Extractos de los documentos políticos
de la Conferencia Local de la Juventud Comunista en León
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