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Espectacularidad en la conducción,
popularidad y escasa regularización explican la moda de los
quads. Tanto para jóvenes con ánimo aventurero como para
ejecutivos con sed de adrenalina, se trata del vehículo
ideal para pasar un rato apasionante. Sin embargo, esta moda
ha llegado a invadir los campos y destrozar los senderos de
los parajes naturales y degradándolos sin remedio.
Un Quad no es una moto; si metes un quad
por un sendero de menos de un metro estas destrozando el
sendero y toda la vegetación que hay en los márgenes.
Resumiendo si una moto causa un destrozo x, el quad destroza
el doble o mas.
El quad es casi tan ágil como una
motocicleta. Permite a los más hábiles hacer caballitos,
derrapes, e incluso, correr sobre dos ruedas. Es todo un
espectáculo. La dosis que aporta de adrenalina y la
liberación de estrés atrae cada vez más a los que buscan
aventura y diversión. Es frecuente su utilización por los
montes y campos forestales de Madrid para disfrutar del
riesgo. Sin embargo, muchas Comunidades Autónomas prohíben
taxativamente el uso de vehículos a motor en la montaña,
limitando su uso a las vías de tránsito autorizadas y con la
correspondiente señalización.
Circular
por campo a través provoca impactos medioambientales muy
negativos, pues se produce la alteración del suelo, la flora
y demás valores naturales. Además, genera gran contaminación
acústica que afecta gravemente a la fauna. La bióloga Marisa
Sanz, considera que los conductores de quads son "invasores
del medio natural que destruyen los caminos por un capricho
innecesario". "Su diversión -asegura- provoca serios
destrozos forestales". "En la quema de combustible, estos
vehículos emiten unas partículas a la atmósfera que
contienen sustancias tóxicas como el azufre, y que dañan la
vegetación", explica la bióloga. Además, añade que "con el
destrozo del suelo, desaparece su flora, lo que provoca la
desertización y la erosión del suelo".
El uso de estos cuadriciclos por el campo
destruye las rutas y caminos, además de suponer un peligro
para los propios senderistas. Hay pocas cosas que perturben
mas al caminante al ciclista y a la naturaleza que el
estruendo que provocan las motos y quads por el campo. Por
su tipología, los quads pueden llegar a lugares recónditos,
degradando parajes naturales salvajes y de gran riqueza
medio ambiental. "Muchos de los conductores de estos
vehículos no corren por las rutas marcadas porque son pocas
y en ellas hay circulación, por lo que no se puede disfrutar
del riesgo como en campo abierto", asegura Marisa Sanz. A su
juicio, "para atajar estas acciones, hay que duplicar la
vigilancia por parte del Seprona y los agentes forestales
para castigar a los ciudadanos sin respeto por el cuidado
del entorno".
Se
calcula que en España se compran más de 30.000 quads al año,
aunque la cifra no se puede determinar por su indefinición
legal, ya que se matriculan como motocicletas y como
vehículos especiales. Desembolsando entre 1.200 euros y
11.000 euros, el riesgo y la diversión están asegurados. Sin
embargo, la preservación del medio ambiente, con parajes
naturales de gran valor ecológico, se ve seriamente
amenazada por lo que para muchos no pasa de ser un simple
entretenimiento que, además, pone en peligro vidas humanas. |