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Comité Federal del PCE 22 abr 06


Resolución sobre el alto el fuego en Euskadi


Comité Federal del PCE / 22 abr 06

Aprobada por 96 votos a favor, ninguno en contra y 5 abstenciones

El anuncio de un “alto el fuego permanente” comunicado por ETA marca, sin duda, una perspectiva nueva, que es preciso analizar desde la ponderación y el optimismo, dada la posibilidad de una solución dialogada a las consecuencias terroristas y al propio conflicto político y territorial.

La violencia terrorista, en todas sus variantes, en función de la movilización ciudadana y la actuación del Estado de Derecho, se ha visto deslegitimada de manera progresiva, desplazándose a una posición marginal los sectores que han defendido el recurso a la violencia, el cual resulta nada justificable a partir de los hechos del 11-M de 2004 incluso para estos sectores.

Ante la nueva situación, el PCE piensa que es preciso situar de forma clara y preferente el objetivo de la paz, como punto de partida inexcusable. El objetivo inmediato de la pacificación exige, a juicio del PCE, un acuerdo que integre a todas las fuerzas políticas comprometidas en este proceso, a fin de garantizar el máximo acuerdo en torno a las medidas concretas que deberán adoptarse en el próximo periodo. En este sentido, se debe derogar la Ley de Partidos. Asimismo se debe proceder a una revisión de cuantas normas contengan elementos de excepción que hayan podido limitar, desde el argumento de la lucha antiterrorista, los derechos ciudadanos y la propia libertad política y social. El PCE considera igualmente que es necesario llegar a un acuerdo para legalizar todas las fuerzas políticas con anterioridad a las próximas elecciones municipales. Igualmente es preciso superar los límites marcados por el Pacto Antiterrorista suscrito por PSOE y PP.

Con respecto a la política penitenciaria, y en relación con la propia legislación en vigor, es conveniente, en primera instancia, proceder al acercamiento de presos a sus lugares de origen, desde el derecho de los familiares a visitar a los penados en el marco de una mayor facilidad. Asimismo es necesario considerar las medidas de reinserción adecuadas en el ámbito d el nuevo escenario creado por el “alto el fuego permanente”.

Dicho proceso de pacificación debe realizarse teniendo siempre muy presentes a las víctimas del terrorismo. Sin duda, al hablar de las víctimas se está haciendo una referencia extremadamente sensible, sin cuya comprensión total es casi imposible culminar ningún proceso de pacificación que contenga los elementos de reconciliación imprescindibles para el éxito del proceso. Efectivamente, la reconciliación, nunca el olvido, implica un terreno muy delicado, que el PCE, por otras circunstancias, ha podido explorar desde 1956.Por eso es preciso entender que la comprensión de las víctimas y sus allegados es condición de existencia de la culminación de esta primera etapa clave en el proceso de pacificación. Desde su propia experiencia, el PCE es optimista en la esperanza de reconciliación necesaria y colaborará de forma intensa para remover las posiciones que, desde criterios excluyentes, perjudiquen el proceso de paz a través de la división de las víctimas.

Pacificación y Normalización.

Tras la pacificación, el proceso de Normalización debe encarar una serie de conflictos políticos con respecto al actual modelo institucional, que afectan al modelo de convivencia y al modo de relación de los distintos territorios en al marco de una acuerdo común, que el PCE considera debe basarse en la construcción de un Estado Federal, Plurinacional y Solidario.

En todo caso, en función de las determinaciones concretas que hay que atender, dada la necesidad de culminar en primer término el acuerdo de pacificación, parece imprescindible, incluso por razones tácticas, no mezclar los tiempos políticos de manera adecuada para que aparezca como una especie de precio político. Los términos de la superación del conflicto político, y cómo se articula la solución con respecto a Euskadi y Navarra, a las relaciones entre estos dos territorios y con respecto a las demás comunidades del Estado, deben tener su espacio histórico y metodológico propio, excluyendo a ETA de interlocución en cualquier espacio que aborde planteamientos políticos.

El PCE, como se sabe, no enfoca las perspectivas desde soluciones de independencia o de organización confederal del Estado, sino desde la necesidad de un nuevo avance en la construcción federal, en base al acuerdo de todos desde el derecho a la libre decisión de los distintos territorios del Estado.

Iniciativa e interlocución del Gobierno Central

El PCE reconoce la legitimidad del Gobierno a la hora de marcar la iniciativa en el citado proceso de paz. Pero al mismo tiempo es necesario un acuerdo de todas las fuerzas políticas a fin de garantizar el éxito de tan compleja operación. A tal efecto deberán abrirse espacios propios de entendimientos tanto en Euskadi y Navarra como en el ámbito estatal (por ejemplo, la creación de mesas multipartitas)

Asimismo es preciso aclarar que en el proceso de Normalización política, junto al protagonismo evidente que han de tener las comunidades de Euskadi y Navarra, es imprescindible la participación y el acuerdo de todos los territorios del Estado, de cara a un proceso armónico en la construcción federal que perseguimos.

 
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