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Comunicado del PSUC Viu


Crítica a los Presupuestos Generales del Estado de 2006


PSUC Viu / 24 nov 05

(Llista ‘per un canvi d’estratègia a EUiA)

El gobierno español acaba de preparar el proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para el año 2006. Más allá del análisis detallado de las diferentes partidas de ingreso y de gasto, este Presupuesto presenta los siguientes principios rectores:


1. Estabilidad presupuestaria.
Tal y como declaró Solbes al presentar el proyecto de PGE en el Congreso el pasado 25 de octubre, “los Presupuestos refuerzan el compromiso de este Gobierno con la estabilidad presupuestaria”. Así, el ministro de Economía se felicita porque “los Presupuestos para este ejercicio 2005 se cerrarán con superávit en el conjunto de las Administraciones Públicas, algo que no ha sucedido nunca en la historia de nuestra democracia”. Y añade lo siguiente: “El Gobierno, además, ha diseñado en los últimos meses una reforma ambiciosa de las Leyes de Estabilidad Presupuestaria. Por primera vez el país va a contar con una regla fiscal que, además de reforzar los requisitos de transparencia presupuestaria, exigirá a las diferentes Administraciones la consecución de superávit públicos en las fases de alto crecimiento”.
Y para el 2006 se prevé que este superávit alcance el 0.2% del PIB, gracias al superávit de la Seguridad Social y al esfuerzo de CC.AA y municipios. Cabe indicar que el Tratado de Ámsterdam establece un límite para los países de la UE del 3%, cifra duramente criticada por IU y las fuerzas de izquierda europeas, por considerar que impide el desarrollo de nuestros Estados del Bienestar.

2. Contención de la inflación y de los salarios.

El ministro Solbes también dejó muy claro este punto, al afirmar que la estabilidad presupuestaria ha de servir para evitar “ejercer presiones indebidas sobre la demanda agregada y contribuir por tanto a la moderación de precios”.

Respecto a la contención salarial, tampoco deja dudas cuando dice: “Apelo pues a la responsabilidad que los agentes sociales han mostrado durante los últimos años, para que sean conscientes de esta circunstancia y sigan manteniendo la moderación salarial (...) Los intentos de recuperar vía salarios la pérdida de poder adquisitivo no sólo están condenados al fracaso, sino que pueden ser muy nocivos para la competitividad exterior de nuestra economía y para nuestra capacidad de generación de empleo”.


3. Profundización de la regresividad fiscal.

La contención presupuestaria es coherente con la congelación de la presión fiscal, que ya es inferior en España a la media de la UE. Para los PGE de 2006, Solbes anuncia que “la orientación de la política fiscal durante el año que viene será esencialmente neutral”. Como puede observarse, no se contempla ningún incremento de la presión fiscal ni de su progresividad.

Mientras tanto, la Secretaria de Estado de Economía del PSOE, Immaculada Rodríguez-Piñero, acaba de anunciar una rebaja del tipo máximo del IRPF y del tipo del Impuesto de Sociedades, hechos que supondrían una disminución de los impuestos directos y una mayor regresividad de nuestro sistema fiscal.


4. Mantenimiento del déficit social español

Dado que no se incrementa la presión ni la progresividad fiscal, y dado que se mantiene la estabilidad presupuestaria, es imposible cumplir el compromiso de converger en gasto social con la UE. Según los últimos datos de Eurostat, en 2002 el gasto social en España se situó en 2002 en el 20,2% del PIB, más de 7 puntos por debajo de la media de la Unión Europea, que fue del 27,7% del PIB.

En los PGE de 2006, se prevé un aumento de los ingresos estatales del 9.4%, pese a lo cual el gasto social sólo crecerá el 8.1%. Teniendo presente que el PIB real aumentará un 3.3% y que la inflación está en el 3.5%, el aumento del gasto social respecto al PIB nominal será de 1.3 puntos porcentuales. Con estos datos en la mano, harían falta 30 años para alcanzar el gasto social medio de la UE-15 en 2002, hecho que incumple de manera flagrante el compromiso del PSOE de alcanzar la convergencia en dos legislaturas.


Esos cuatro ejes rectores que acaban de mencionarse mantienen la ortodoxia neoliberal en política presupuestaria. Estos presupuestos, por tanto, son de derechas en sus principios fundamentales.

Independientemente de este carácter marcadamente neoliberal de los presupuestos, la coyuntura de crecimiento económico permite, como se acaba de mencionar, una ligera mejora en el gasto social, así como en otras partidas relacionadas con educación, medio ambiente, inmigración, ayuda al desarrollo, investigación o infraestructuras. De todos modos, también crecen de manera importante partidas destinadas al Ministerio de Justicia (12%), la seguridad ciudadana (11.9%), el Ministerio de Defensa (6.1%) o el gasto en I+D militar (27%).

Por tanto, no se aprovecha la coyuntura de crecimiento económico para fortalecer de manera suficiente el maltrecho Estado de Bienestar español. En este sentido, es inaceptable que la protección social crezca por debajo de lo que lo hacen los ingresos estatales. Estos presupuestos no tienen un auténtico carácter redistributivo, y además se mantiene la regresividad del sistema fiscal. Por tanto, distan mucho de ser unos presupuestos progresistas.


A todo esto hay que añadir otros aspectos de política económica que evidentemente definen un marco más amplio donde se enmarca la política presupuestaria. En este sentido, es importante remarcar la negociación de la reforma laboral, donde el gobierno sigue sin tener la voluntad de atacar la precariedad y la siniestralidad laborales, centrando el eje de su reforma nuevamente en los costes, en este caso de despido, en coherencia con las afirmaciones de Solbes anteriormente mencionadas. Tal como ha denunciado el sector crítico de CC.OO, la propuesta del PSOE “supondría la práctica desaparición del derecho al trabajo”.

Más allá de la política laboral, el gobierno del PSOE está contribuyendo a consolidar un modelo de crecimiento sustentando sobre bases muy débiles que suponen grandes riesgos de cara al futuro. Tal como afirma Salvador Jové en su ponencia ‘la economía española y su patrón de crecimiento’ (cuya versión completa se puede encontrar en http://publicacions.psuc.org/dossiers/Ponencia.doc): “Después de muchos discursos oficiales sobre la necesidad de superar un modelo de crecimiento insostenible, la economía sigue creciendo bajo los mismos patrones (mucho consumo e inversión sesgada hacia la construcción), se continúa creando empleo de baja calidad, se sigue alimentando el diferencial de inflación, el déficit exterior alcanza tasas desorbitadas, la precariedad laboral es indecentemente excesiva, y el endeudamiento de las economías domésticas amenaza con convertirse en un problema si las condiciones monetarias cambian, que lo harán tarde o temprano”.


Teniendo en cuenta todo lo descrito, la llista ‘per un canvi d’estratègia’ se posiciona contra el proyecto de PGE y cree que hubiera sido oportuna la presentación de una enmienda a la totalidad fundamentada en los principios que figuran en nuestro programa electoral y que hemos aprobado asamblea tras asamblea: incremento del poder adquisitivo de la clase trabajadora, mayor presión fiscal de carácter progresivo, e incremento significativo de la protección social. Como puede observarse, existe un carácter claramente antagónico entre estos principios y los que sustentan el proyecto del PSOE. Esa enmienda a la totalidad hubiera sido totalmente coherente con el compromiso de oposición exigente e influyente acordado en la última asamblea federal, y no hubiera sido obstáculo para la posterior presentación de enmiendas parciales que introduzcan determinadas mejoras parciales.

 
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