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Resolución del PCE-EPK


Sobre la situación política de Euskadi


Comité Nacional del PCE-EPK / 13 sep 05

Las elecciones al Parlamento Vasco celebradas el pasado mes de abril pusieron de manifiesto, entre otras cosas, la derrota del denominado Plan Ibarretxe y la de los partidos políticos del Gobierno Tripartito que cosecharon importantes retrocesos electorales. La nueva correlación de fuerzas emanada de las elecciones no otorgó mayorías absolutas ni minorías suficientes para gobernar, lo que obligaba a realizar mayores esfuerzos para buscar acuerdos más allá de las propias filas partidistas. Sin embargo, las primeras decisiones tomadas para la elección de la Presidencia y de la Mesa del Parlamento fueron un rosario de votaciones y un lamentable espectáculo donde primaron, por encima de todo, los intereses de cada partido por ganar parcelas de poder. Tenemos que lamentar también la misma actitud mantenida por Ezker Batua que debería haber dado una lección de honestidad y coherencia a la hora de constituir los primeros órganos parlamentarios.

Antes del verano, y tras las correspondientes negociaciones, Ezker Batua ha renovado el acuerdo de gobierno con el Partido Nacionalista Vasco y con Eusko Alkartasuna. El pacto se sitúa en un contexto de mayor debilidad parlamentaria del Gobierno Vasco ya que retrocede al 42,6% de la Cámara (32 escaños de un total de 75). Este Pacto de Gobierno no supone ninguna novedad en relación al anterior, siendo muy similar tanto en las partidas presupuestarias como en las áreas de gestión que asumirá EB. Ya es conocida nuestra posición contraria al contenido programático del anterior Pacto, y también del actual, por ser de similares características, por firmarse en un contexto de mayor debilidad del Tripartito y de EB, así como por no disponer de ninguna capacidad por parte de EB para modificar la política neoliberal del PNV.

La última actuación que avala esta política se ha producido el pasado mes de junio con la aprobación por parte del Gobierno Vasco de una partida económica para financiar a la Universidad privada vasca en detrimento de la Universidad pública. Esta decisión es absolutamente rechazable, poniendo de manifiesto el modelo educativo de la derecha vasca en un momento, además, en que son públicamente conocidas las tanto las dificultades económicas por las que atraviesa la Universidad Pública Vasca, UPV-EHU, como que la Comunidad de Euskadi gasta menos en Universidad que la media española, tanto por alumno como en investigación.

Muchos son los acontecimientos que en estos últimos meses han ido conformando un escenario de mayor distensión política en relación al denominado conflicto vasco, por citar algunos:

· La constitución del Gobierno del PSOE que ha favorecido unas relaciones institucionales normalizadas.
· La ausencia de atentados mortales por parte de ETA durante los dos últimos años.
· La declaración de Batasuna en Anoeta apostando por las vías políticas y democráticas.
· La derrota del denominado Plan Ibarretxe en las urnas que ha debilitado a aquellos sectores más excluyentes del nacionalismo vasco.
· La resolución sobre terrorismo y diálogo aprobada por el Congreso de los Diputados.
· La debilidad de ETA y su entramado social que ha ido interiorizando su propia derrota, acompañado de un creciente rechazo de la sociedad vasca a los métodos terroristas.

Sin embargo, y a pesar de esta nueva situación, muchos otros son los peligros y obstáculos que siguen actuando en un sentido contrario y frenando el avance hacia un posible escenario de pacificación, a saber:

· Las abusivas e injustificadas actuaciones de la Audiencia Nacional contra destacados miembros del entorno de Batasuna, con el objetivo de criminalizar y hacer fracasar el proceso que se ha abierto. Actuaciones que lejos de responder a la lógica e independencia judicial se realizan bajo la orientación política de la derecha española.
· La actuación del Partido Popular utilizando todos los instrumentos a su servicio (Iglesia, Asociaciones de víctimas, Justicia, Medios de comunicación, Instituciones, etc.) para rechazar cualquier movimiento de distensión que se pueda producir y lanzando un discurso que sólo contribuye a crear más crispación.
· Las posiciones excluyentes del sindicato ELA que reclama de nuevo la vuelta a la ya superada etapa de Lizarra-Garazi para ir a una nueva acumulación de fuerzas nacionalistas con el objetivo de imponer su modelo de sociedad etnicista que no reconoce la pluralidad de identidades en el seno de Euskadi.
· El aumento de la kale borroka, la extorsión y el chantaje que amenazan el proceso e impiden iniciar cualquier actuación mientras perdure.

La situación actual abre interesantes expectativas y también grandes incertidumbres que requiere de todos los partidos políticos y agentes sociales un esfuerzo para hacer realidad el abandono definitivo de las armas por parte de ETA, poniendo las bases para la normalización política y la mejora de la convivencia social. Para ello, desde el EPK apostamos por impulsar todas aquellas mesas o foros que nos hagan avanzar por la senda de la pacificación, poniendo como único límite para la participación en él la condena y el rechazo del terrorismo como instrumento de intervención política.

Por otro lado, tanto el PCE como el EPK apostamos por un modelo de Estado Federal y solidario que sea fruto del acuerdo del conjunto de las partes que se federan. Sabemos que la implantación de un nuevo modelo de Estado, no solamente en lo relativo al reparto de competencias, sino también en el modelo social a aplicar, depende de la correlación de fuerzas y en ese sentido, los y las comunistas trabajamos para ir avanzando en la construcción de un Estado Federal republicano y socialista.

Bilbao, 13 de Septiembre de 2005
Comité Nacional PCE-EPK

 
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