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VIII Asamblea de IU


Aportación del PSUC-Viu al PCE en relación al debate para preparar la VIII Asamblea de IU


PSUC Viu / 30 oct 04

Aprobado en el Comité Central del PSUC por 65 votos a favor, 1 en contra y 0 abstenciones

El PSUC-Viu se considera obligado a hacer su propia aportación al PCE en relación al debate para preparar la VIII Asamblea de Izquierda Unida.

No vamos a aportar en este documento elementos que ya ofrecen otros compañeros y compañeras en relación a la actual situación, perspectivas de IU... Nuestra principal reflexión en este momento debe ser precisamente explicar nuestra experiencia a lo largo de estos últimos años. Porque el proceso seguido por la actual dirección de IU a nivel de Estado, aún sabiendo que corresponde a momentos y circunstancias distintas, tiene muchos elementos en común con lo que realizó Rafael Ribó con el PSUC e Iniciativa per Catalunya (IC) y lo que está llevando a cabo Joan Saura en su relación con Esquerra Unida i Alternativa (EUiA).

PSUC y PSUC-Viu han sido el banco de pruebas, la primera y la gran víctima de este proceso de desnaturalización de la izquierda. Primero en IC, y ahora en EUiA después del pacto forzado entre EUiA e IC. Aunque con una gran diferencia entre las dos etapas, porque en la primera, en la etapa de IC, contábamos con el soporte de IU y en esta segunda hemos tenido a la dirección de IU en contra. En repetidas ocasiones hemos dicho que el principal motivo de la ruptura con IC fue la lealtad del PSUC al proyecto de IU. Sin embargo hoy, después de un proceso sangrante, una IU deformada paga aquella lealtad negándonos y actuando como si su verdadero referente en Catalunya fuera IC. En consecuencia, en este debate el principal adversario del PSUC-Viu ha sido la actual dirección de IU, que ha pretendido aniquilar no sólo el esfuerzo y sufrimiento de la ruptura sino adulterar, igual que lo había intentado IC, la tradición y los valores del PSUC.

Por deber político y conciencia histórica el PSUC-Viu ha resistido, pero es también nuestro deber político e histórico informar al PCE de lo ocurrido, del callejón al que el equipo actual de Gaspar Llamazares nos ha situado. Han sido ya muchas las voces de alerta que en ocasiones anteriores hemos dado. Por ello este documento tendrá casi un carácter de esquema con la intención de hacer emerger los elementos centrales de la confrontación y que dibujan la continuidad y actualidad de la misma.

1. Legitimidad de la ruptura con IC:

En Catalunya el PSUC fue el principal impulsor de IC, como el PCE lo había sido de IU en el conjunto del estado. La intención fue poner en marcha un movimiento de izquierdas que pudiera ser al mismo tiempo referente electoral para los colectivos a la izquierda del PSOE.

Pero la dirección de IC poco a poco se deslizó hacia la desnaturalización del proyecto. Primero de manera imperceptible, pero pronto se fueron poniendo de manifiesto las tendencias profundas de esta voluntad. Las grandes cuestiones, que se convirtieron luego en las causas de la ruptura fueron:

1. El intento de aniquilar el PSUC. El distanciamiento de la dirección de IC del espacio comunista sin consultar con las bases y su confuso acercamiento hacia otras opciones fue una de las principales razones de la ruptura. Se decía que el comunismo como propuesta política había “caído” con el muro de Berlín. Con una irresponsable y sorprendente banalidad se pretendió echar por la borda valores, luchas, personas, ideología, tradiciones… Ribó, secretario general del PSUC pasó diez años sin convocar ningún órgano de dirección. Cuando finalmente se convocó en mayo de 1997, frente a un imparable malestar de los militantes, en una burla de congreso, se trató simplemente de certificar su “congelación” definitiva.

2. Fractura con IU. La dirección de IC hizo todo lo posible para torpedear IU. Le molestaba su indudable perfil de izquierda y su voluntad de mantener un proyecto cohesionado a nivel de estado. Fue emblemático de esta fractura el diferente posicionamiento de la dirección de IC en relación al Tratado de Maastrich y a los Pactos de Toledo, que se tradujo en una conflictiva ruptura de la disciplina de voto en el Parlamento. Pero recordemos también el intento de creación de unas fantasmagóricas izquierdas nacionalistas periféricas –con Kepa Aulestia del País Vasco o con Antxon Guerreiro de Galicia- discrepancias graves en temas fundamentales, hasta intolerables enfrentamientos personales y una durisima campaña de prensa contra IU y Julio Anguita. Desde dentro de IC, el PSUC constata la deslealtad de la dirección de IC al proyecto de IU. La ruptura, en definitiva se dará por la defensa del proyecto de IU.

3. Satelización del PSOE. La sociedad del bienestar, se dijo también, no da espacio para propuestas realizables de transformación. Eran los momentos de las ofensivas del Olivo, de la Casa Común, del Foro de los hombres y mujeres de izquierdas. Ribó, como un nuevo Bernstein, fue el abanderado de esta operación de descrédito de la izquierda radical. Se lanzó a la operación de la construcción del Olivo catalán que debía servir de base para la construcción del Olivo español, epígono de la misma ofensiva en toda Europa: recordemos que en Italia para iniciar el proceso del Olivo fue necesario liquidar previamente el PCI, con lo que significó de enorme pérdida cultural y política para toda la izquierda europea. Aquí, como allí, se trataba de llegar a acuerdos a cualquier precio con el partido socialista, considerando a éste como única alternativa, sobre todo acuerdos electorales que permitieran posteriormente participar en el gobierno.

4. Transformación de IC en Partido y negación de su carácter de Movimiento político-social. Este viaje hacia la socialdemocracia, implicaba dar la espalda a los movimientos sociales, especialmente a lo que quedaba del movimiento por la paz y contra la OTAN que habían dado lugar a IU y a IC, y a los gérmenes de lo que muy pronto seria el movimiento contra la globalización capitalista. No había lugar para la idea fundacional de IC como movimiento político-social y por lo tanto IC dejaba de ser el referente electoral de los movimientos sociales alternativos. Se convertía de hecho en un pequeño partido a la sombra del PSOE, no en el referente de masas para el que la habíamos creado.

5. Falta de democracia interna. Como siempre, un giro de esta envergadura sólo puede hacerse sin consultar a las bases y en consecuencia creando la división en el interior de la organización. La dirección se separa de las bases que siguen siendo fieles a los ideales iniciales.

Todo presentado como un camino de modernidad, regeneración, quitar lastres… Quienes defendían los valores históricos del PSUC fueron reiteradamente calificados de ortodoxos, integristas, fundamentalista. En definitiva, en nombre del pragmatismo y de la eficacia se renuncia a los valores reales de posible transformación social.

La ruptura estaba servida, provocada por la dirección. Con un dolor inmenso por lo que representaba y porque nadie deja voluntariamente su propia casa y la casa que ha creado. Estabamos a finales de 1997. Más de la mitad de los afiliados a IC se marcharon. O nos echaron. Quedó una IC de cuadros y representantes institucionales. Además de una ruptura política fue también una ruptura social y cultural en el interior de IC.

2. Fundación de EUiA:

Pero estas rupturas son siempre difíciles de explicar. Porque el problema no es si las bases rompen con la dirección o la dirección con las bases, sino quién se separa del proyecto original. El transfuguismo de las bases está mal visto pero pocas veces se habla del transfuguismo de las direcciones que, con prisas para estar cerca del poder institucional, originan la pérdida de ideales y las rupturas con las bases. La cuestión es que hubo muchas dificultades para explicar la ruptura tanto hacia la sociedad como en el interior de IU. No se supo o no se pudo hacerlo.

Construir EUiA costó un enorme esfuerzo, sin medios económicos y con todos los medios de comunicación en contra. Por otra parte ni el PCE ni la dirección de IU apoyaron sino que se mantuvieron a la expectativa del resultado. Desde la nada tuvimos que construir dos cosas: el PSUC y EUiA. El vilipendiado PSUC de Ribó debería ser una vez más el motor de unidad para el reencuentro de lo que se movía a la izquierda del PSOE. Fue un proceso lento y guiado por la prudencia. Durante más de un año nos denominamos Col·lectiu Roig Verd Violeta. Fueron los cimientos del nuevo PSUC viu. Llamamos a todos los afiliados a borrarse del antiguo PSUC y afiliarse al nuevo PSUC-Viu. El primer PSUC a secas quedará definitivamente “congelado” bajo la tutela de IC a la espera de la prometida compensación económica a los partidos de la República a la que IC aspira.

El PSUC-Viu tuvo el primer reto de devolver el crédito a la política de izquierdas vinculándola con la calle y empezando de menos-cero. Y convocamos a los que habían sido marginados por IC, al PCC en primer lugar y a otros colectivos políticos como el POR, pero enseguida a movimientos sociales, colectivos anarquistas, trotskistas, intelectuales afines, colectivos culturales, sindicatos mayoritarios y minoritarios, hacia un nuevo proceso unitario, plural, realmente de izquierdas.

Fue un proceso de rápido crecimiento y de esperanza. Se ponía en marcha un proyecto emancipador. El énfasis que cada colectivo debería poner en la futura organización en función de sus preocupaciones prioritarias no debía poner en cuestión el proyecto colectivo. Para ello se habían previsto mecanismos de democracia interna. Pero pronto aparecieron dificultades no previstas.

En el mismo momento de la constitución se constataron diferencias importantes entre la dirección del PCC y el resto de colectivos políticos dispuestos a formar parte del núcleo naciente de EUiA. Por entonces la dirección del PCC no quería saber nada de IU. En nombre de la autonomía catalana del proyecto hubo que añadir “Alternativa” y un “logo” bien diferenciado a fin de que nadie pudiera confundir en Catalunya EUiA con IU. Fue un extraño aviso de que, efectivamente, las relaciones entre PCC y PSUC-Viu, a pesar de reclamarse ambos de la tradición comunista, no iban a ser nada fáciles. Se ponía de manifiesto además la concepción fundamentalmente instrumental que la dirección del PCC tenia de la política

En estas condiciones afrontamos el primer ciclo electoral, que se saldará con un fracaso rotundo, abonado entre otras cosas por la confusión entre la opinión pública entre IC y EUiA. A pesar que el fracaso electoral pudo haber puesto en cuestión la oportunidad de la ruptura, seguimos creyendo en el proyecto y recibiendo el total apoyo de IU y del PCE.

3. El giro político de la VI Asamblea de IU

En la II Asamblea de EUiA, octubre del 2000, el PSUC-Viu pierde la responsabilidad de la Coordinación, que será asumida por el PCC. Al poco tiempo, en la VI Asamblea de IU el equipo de Gaspar Llamazares asume la Coordinación de IU. Con ambos cambios el proceso en el interior de EUiA y en relación con IC se invierte de sentido. Al comienzo parecía que se trataba simplemente de impulsar un simple reconocimiento de la existencia mutua entre EUiA e IC. Pero pronto las urgencias expresadas por Jordi Miralles como nuevo coordinador de EUiA para normalizar las relaciones con IC y al mismo tiempo una política de hechos consumados impulsada por el equipo de Gaspar al frente de IU, “normalizando” las relaciones con IC al margen de EUiA y del PSUC-Viu, desautorizan el proceso seguido por el PSUC-Viu.

También la dirección de IC ha cambiado. Y de una IC de Ribó que probablemente tarde o temprano hubiera terminado como Euskadiko Ezquerra o el PDNI, vinculándose más menos orgánicamente al PSOE, con Saura se intenta la creación de un perfil político nuevo colocando el paradigma verde como contradicción social central. Se llamará ecosocialismo. En realidad se trata de desplazar la centralidad de la contradicción de clase, de desautorizar el marxismo como referente filosófico y político de la izquierda y en su lugar introducir una categoría más fácilmente asumible, bien vista por la moderna sociedad débil, postmodernismo en política. Pero hay más. Los dirigentes de IC la definen ya como una formación interclasista. Pero proclamarse ecologista sin cuestionar de fondo el modelo económico, de relaciones sociales, modelo energético, el modelo de desarrollo en una palabra, es tanto como proclamarse partidario de un contradictorio “capitalismo verde”. Este es el modelo hacia el que ha derivado IC-V. Por otra parte los equilibrios que ha debido hacer IC para llegar a poder utilizar el logotipo de los Verdes dan buena cuenta del oportunismo político e ideológico de la propuesta. Lo que no era previsible era la actitud de sumisión acrítica que la actual dirección de IU ha tenido ante una posición de tan poca consistencia. Entre otras razones porque, a pesar de las cada vez más distantes posturas políticas e ideológicas, IC-V electoralmente se sitúa como competidor dentro del mismo espacio electoral que IU.

Sin atender a ello el equipo de Gaspar tiene como objetivo central la recomposición a cualquier precio con IC, llamada ya IC-V. Y para ello encuentra en la dirección del PCC su mejor aliado y a su vez la dirección del PCC encuentra en Gaspar también su mejor aliado. El verdadero problema de todas formas no es que se impulsara la normalización de relaciones con IC-V, sino que se impulsara al margen de una voluntad mas amplia de la unidad de la izquierda y desde una actitud de subalternidad y entreguismo correlativa a la actitud de prepotencia y voluntad hegemónica de IC-V, sin apreciar el diferente contenido político ni el esfuerzo militante que había supuesto la creación de una alternativa a IC. El pacto con IC-V dará satisfacción a la concepción instrumental de las direcciones de IU y del PCC de la política como método para alcanzar cuotas de representación institucional. La relaciones con el PSUC-Viu, que mantiene una postura de “pacto sí pero no a cualquier precio”, empiezan a enturbiarse. Nunca de manera explícita, pero Gaspar no deja de lanzar mensajes a través de los medios de comunicación. El PSUC-Viu, que mantiene viva la tradición de unidad de la izquierda que le dio origen en 1936, ve ahora cómo esta misma palabra de unidad se utiliza en su contra. Porque la expresión “unidad de la izquierda” si no se dice para qué y con quién se convierte en una arma arrojadiza al servicio de cualquier causa. “En nombre de la unidad vuelvan Uds. a IC.”, se nos decía, “los tiempos han cambiado”, se nos decía también, sin explicar exactamente en qué. En realidad, en nombre de esta supuesta unidad de la izquierda, se buscaba un lugar seguro a la sombra del PSOE, aunque fuera un lugar pequeño y “para salvar la casa”.

Ha sido una recomposición cupular con costes muy fuertes para EUiA y de espaldas a los movimientos sociales, de los cuales paradójicamente seguíamos proclamándonos referentes políticos y electorales. Se repite una vez más el proceso vivido anteriormente en IC: una transformación de esta envergadura sólo es posible al margen de la militancia, impuesta de arriba abajo.

Aunque el referente orgánico de IU sigue siendo EUiA el verdadero referente político es ya IC. La militancia del PSUC-Viu lo vive desengañada y como una burla. En cambio esde la dirección de EUiA, el PCC se muestra satisfecho con este proceso. Incomprensiblemente, porque sabe que esto daña casi irremediablemente a la mitad de la organización.

4. Pacto con IC-V. Otro pacto era posible

En febrero del 2002 el PSUC-Viu celebra una Conferencia Nacional sobre política de alianzas. Se trataba de definir la postura del partido en la negociación que debía entablarse con IC-V de cara al previsible pacto. La resolución de esta Conferencia situó el pacto con IC-V en el marco de la articulación de lo que llamamos “Polo Alternativo” como amplio espacio de confluencia de movimientos sociales, políticos y culturales a la izquierda del PSOE, con un mínimo programático de diez puntos acerca del modelo de desarrollo, modelo de equilibrio territorial, defensa del sector público, democratización de la política, interculturalidad, defensa de la paz. La Conferencia expresaba además sin ambigüedades
1 - que el proyecto estratégico del PSUC-Viu era EUiA
2 - que un pacto con IC-V era necesario
3 - que este pacto debía garantizar las siguientes condiciones:
. debía existir un acuerdo programático
. debía preservarse la autonomía de EUiA
. debía hacerse visible que se trataba de dos fuerzas equivalentes
. debía garantizarse que IC-V no competiría a nivel de estado con IU.

El PSUC-Viu insistía que con ocasión del proceso de negociación del pacto se intentara generar una dinámica amplia, agrupar los sectores más a la izquierda del PSOE que veían necesario encontrar una fórmula electoral en la que pudiera coincidir la izquierda transformadora.

Pero esto no fue posible o no fuimos capaces de hacerlo. La negociación se hizo de la manera más clásica, entre cúpulas de partido y en secreto. Y en esta ocasión con el hegemonismo impuesto por IC-V a partir del momento en el que IC-V es consciente que IU y PCC tienen una postura entreguista, no contemplan la posibilidad de un no-acuerdo y por lo tanto están dispuestos a un pacto a cualquier precio. En consecuencia, el acuerdo al que se llega es considerado malo por todos los sectores de EUiA. El PSUC-Viu además lo considera inaceptable.

Se convoca para el 15 de junio de 2002 el Consell Nacional de EUiA para ratificar o rechazar el preacuerdo. El Comité Central del PSUC-Viu, que no conoce aún los términos del mismo, debe reunirse precipitadamente la misma la víspera. La decisión que tome debía trasladarse al Consell Nacional del día siguiente. De entrada sorprende e indigna al Comité Central no haber conocido con anterioridad un texto de tal trascendencia. Pero cuando es conocido sorprende e indigna más por su contenido porque vulnera cada una de la cuatro condiciones que el PSUC-Viu había exigido. En consecuencia el acuerdo es rechazado de manera casi unánime por el Comité Central, y se acuerda que al día siguiente el PSUC-Viu votará en contra. Pero la sorpresa e indignación crecen porque durante la celebración de este Comité Central, mientras se está discutiendo, la TV anuncia que el acuerdo ya está firmado. Al día siguiente la situación del Consell es absurda: tiene que discutir un documento que los periódicos dan ya por aprobado. Pero la sorpresa e indignación de los miembros del PSUC-Viu llega al límite ante la ingerencia de la dirección de IU: sin estar previsto en el orden del día aparece Manolo Cámara en el Consell y, en nombre de la dirección de IU, dirige una agresiva y amenazante intervención contra los que piensan votar por el No, que sólo convierte en explícito lo que era un secreto a voces: la dirección de IU está por un pacto a cualquier precio y contra el PSUC-Viu.

El PSUC-Viu aprobó en aquel Comité Central una resolución que tituló “Otro acuerdo es posible” en la que exponíamos las razones del NO. Creemos importante trasladar al conjunto del PCE fragmentos de aquella resolución porque su contenido es casi premonitorio de lo que a causa de este pacto ha ocurrido desde entonces en EUiA y de lo que posteriormente, siguiendo caminos y errores parecidos, ha ocurrido en IU.

“… 7. Creemos que el acuerdo es inaceptable porque, a pesar de que parezca abrir una puerta a la unidad de la izquierda, la cierra. Debilita a EUiA y fortifica a ICV. No puede realizarse una auténtica convergencia de la izquierda transformadora con una parte tan importante de la organización en contra de la fórmula electoral que se fija en el preacuerdo. En la medida en que la pluralidad es sacrificada a la hegemonía inicial de ICV, la posibilidad de una verdadera unidad de la izquierda alternativa se destruye, siendo sustituida por una satelización de EUiA.
8. Este preacuerdo vulnera (…) todas las condiciones que se exigieron en nuestra Conferencia Nacional.
9. Creemos que debemos votar NO a ESTE acuerdo que ha hecho concesiones innecesarias, forzadas por presiones externas y por la voluntad del PCC, legítima pero desacertada, de considerar que cualquier escenario que no contemplara el acuerdo era desdeñable, algo que ha debilitado nuestra fuerza negociadora al saber que nunca nos levantaríamos de la mesa de negociaciones.
10. El acuerdo además vulnera la última resolución del CC. del 8 de junio, que decía “Los límites del PSUC-Viu son los que se refieren a la preservación de la identidad del proyecto de EUiA; es decir, no sólo su designación en el grupo parlamentario, sino de su libertad de movimientos, de su autonomía para mostrar sus desacuerdos cuando éstos existan (…)”.
11. Nuestra voluntad de que se rechace este acuerdo no se basa en la negativa a aceptar cualquier pacto. Responde a nuestra protesta por la forma en que se ha conducido la negociación (…) tan ajena a la cultura política que decimos defender. Responde, además, a que creemos que un resultado negativo puede conducir a la apertura del acuerdo que realmente es posible y siempre lo ha sido, si hubiera habido voluntad política de todos.
12. Queremos señalar también que el no acuerdo no es el peor de los escenarios. El peor escenario es un mal acuerdo. Un acuerdo como el que se nos propone, en el que ni siquiera se nos permite la utilización de nuestro nombre, pasando EUiA a formar parte de una fantasmagórica federación llamada Esquerra Alternativa, en compañía de socios imaginarios. Un acuerdo que, con el pretexto de exigirnos garantías en caso de ruptura –por cierto, sólo a nosotros- nos impide una gestión de la coalición de igual a igual, dejándonos en manos de las decisiones que tome un Consejo dominado por IC. Tal escenario, al día siguiente de este acuerdo, no es otro que el de una ICV dominante acompañada de fragmentos de EUiA que obtendrán algunos espacios institucionales a cambio de la destrucción de cualquier esperanza de construcción del Polo Alternativo. Este acuerdo implica, como ya está sucediendo hoy mismo, el debilitamiento del PSUC y la renuncia aprobada en su Conferencia Nacional. Una política de verdadera unidad de la izquierda, aceptando la equivalencia de sus componentes y la necesidad de la existencia real de todos ellos.
13. (…) ESTE acuerdo tiene la característica de, haciéndose abanderado de la unidad de los trabajadores, favorecer a uno sólo de los componentes de la coalición. Creará una grave crisis en EUiA al tiempo que favorece las expectativas de ICV, a la que le corresponde la máxima responsabilidad por no haber querido ofrecer unas condiciones justas, que permitan el reforzamiento de toda la izquierda alternativa y la cohesión de cada una de las fuerzas que se encuentra en un acuerdo adecuado.
14. Es precisamente el sentido de responsabilidad con nuestro proyecto, con su supervivencia y su reforzamiento; nuestra lealtad a la estrategia de construcción de un espacio alternativo entre componentes idénticos en valor aunque asimétricos en fuerza numérica; nuestro deseo de alcanzar un compromiso real entre todos los sectores de la izquierda; es este sentido de la responsabilidad el que nos lleva a llamar a votar NO en el próximo referéndum. Porque otro acuerdo es posible”.

En el Consell Nacional se fijó el 6 de julio para celebrar el referéndum preceptivo al que, por estatutos, hay que someter toda propuesta de coalición electoral. Las posturas habían quedado ya dibujadas en la misma sesión del Consell: PCC y POR están por el SI. PSUC-Viu, Corriente Roja y colectivos independientes están por el NO. Sin embargo, a pesar de que los partidarios del SI, desde la dirección de EUiA disponen de todos los medios, a pesar del explícito soporte político de la dirección de IU, a pesar de las presiones, de la manipulación de censos, etc. el resultado a favor del acuerdo es sólo de una exigua mayoría: algo más del 50 % aprobando el acuerdo, contra algo menos del 50 % en contra del mismo. El acuerdo de ninguna forma ha conseguido relanzar EUiA ante la opinión pública como se dijo que pasaría, ni siquiera ilusionar a su militancia. Ha conseguido, al contrario, partir a la organización exactamente en dos.

Finalmente queremos señalar que de las cuatro condiciones que el PSUC-Viu había puesto para poder firmar el pacto nos resultaba particularmente difícil de entender que IU aceptara alegremente que IC-V pudiera competir a nivel de estado con ella en su mismo espacio electoral. O dicho de otro modo, que tuviera que ser el PSUC-Viu el que saliera en defensa del espacio electoral de IU a nivel de estado.

Al PSUC-Viu se nos obligó a aceptar un pacto contra natura. Y hemos sido testigos de cómo, igual que había ocurrido en Catalunya, ahora a nivel de estado IU dejaba su espacio electoral a ICV, sin nada a cambio. Esto mismo volvería a ocurrir más adelante en las europeas.

5. La concreción final del pacto en el proceso electoral

Desde una perspectiva que se limite a analizar la aritmética de los resultados electorales, el ciclo electoral de los años 2003 y 2004 ha sido moderadamente positivo para la coalición entre ICV y EUiA. Pero desde una perspectiva más amplia, la experiencia ha sido muy negativa para EUiA como parte integrante de la coalición y para el conjunto más amplio de la izquierda radical. De hecho, se cumplieron los malos vaticinios que el PSUC anunció en su momento. Efectivamente, no ha existido una recomposición de todo el espacio de la izquierda transformadora, limitándose el pacto a una coalición electoral con fines primordialmente institucionales y excesivamente distanciada de los movimientos sociales.

Además, ICV ha aprovechado su hegemonía en el seno de la coalición para difundir sus señas específicas de identidad y para obtener un rendimiento institucional muy superior al de EUiA. Esta clara subordinación de EUiA se manifiesta sobre todo en una doble dirección:

1. El sobredimensionamiento de los elementos ‘verdes’ de la coalición en detrimento de la pluralidad de concepciones políticas, especialmente el hilo ‘rojo’ del discurso. Pese a nuestra insistencia dentro de EUiA para lograr una mejor síntesis entre ambas tradiciones, se ha incidido de manera totalmente desproporcionada en los elementos ecologistas. Propuestas del llamado “capitalismo verde” al desvincular el planteamiento ecologista del modelo económico y de desarrollo. Este hecho se relaciona directamente con la pérdida de votos reales y potenciales en las poblaciones donde el discurso de clase es más importante, sobre todo en el área metropolitana de Barcelona.

2. El gran desequilibrio existente entre las dos fuerzas políticas, manifestado en la pérdida del nombre completo de EUiA en las municipales y autonómicas, el patetismo en el tamaño de los logotipos, la desigual presencia en los medios de comunicación, la patrimonialización que en ocasiones ha hecho ICV de las siglas de la coalición, y la esperpéntica relación de diputados obtenidos (13 a 1). En la gestión del pacto, ICV ha dejado bajo mínimos la posibilidad de que EUiA obtuviese un segundo escaño en las autonómicas y representación en el Congreso y en el Parlamento Europeo. Esta desproporción es nefasta para EUiA y para visualizar una mínima pluralidad en la izquierda transformadora.

Además, esta subordinación de EUiA a ICV ha redundado en prejuicio claro de IU. En primer lugar, el pacto ha fortalecido a ICV mucho más allá de lo que esta fuerza política hubiera logrado por si misma. Segundo, los resultados electorales de IU han sido muy negativos. Tercero, ICV ha actuado con total deslealtad y oportunismo a la hora de negociar con IU, atribuyéndose una importancia cuantitativa que no tiene en número de votos, aunque sí en diputados debido a la desidia de EUiA a la hora de negociar. Por último, la dirección de IU tampoco ha contribuido a poner las cosas en su sitio, aceptando un nombre de grupo parlamentario (Izquierda Verde) que no respeta la voluntad mayoritaria de los votantes de ambas fuerzas (por cada ocho votantes de IU hay uno de ICV), y regalando a ICV un eurodiputado que se va a un grupo parlamentario diferente, en detrimento de sensibilidades de IU mucho más amplias que la totalidad de ICV.

Por último, cabe reseñar la falta de pluralidad dentro de EUiA a la hora de colocar sus nombres en las listas electorales. En las cuatro contiendas (municipales en Barcelona, autonómicas, generales y europeas), el cabeza de lista ha sido miembro del PCC, relegando a los demás a posiciones que jamás han sido de salida. Este comportamiento no existía en el anterior ciclo electoral, cuando el PSUC-Viu tenía la coordinación de EUiA y sólo ocupó el primer lugar en las listas de las autonómicas, buscando en todo momento candidaturas de consenso. Por consiguiente, el PSUC-Viu ha sido el gran discriminado en todo el proceso del pacto, tanto en lo que se refiere a las ideas políticas como en las personas que han de gestionarlas.

6. Conclusiones de este proceso

1.- Lo que se ha hecho con el PSUC y el PSUC-Viu es de una gravísima responsabilidad política, estratégica y cultural. Pero también de una gravísima responsabilidad moral y ética frente a los militantes que lo dieron todo y no entienden porqué, sin mediar ninguna explicación, se les dice ahora que lo que hicieron no sirve.

El PSUC-Viu se siente, por lo menos, dolido y burlado por la actual dirección de IU. Han sido innumerables las intervenciones avisando de lo que ocurriría: declaraciones de los Comités Ejecutivo y Central, intervenciones en la Presidencia y Comité Federal, entrevistas personales con Gaspar etc. Nada ha servido de nada y de todo se ha hecho continuo caso omiso. Las actuales direcciones de IU y de EUiA decidieron que este PSUC-Viu o se convertía en una especie de PDNI, renunciando a sus principios, a su tradición y a su voluntad de transformación social, cosa a la que el PSUC-Viu no se ha prestado, o era el objeto a sacrificar, como antes lo habían decidido Ribó y Saura. Y se ha seguido este camino con una crueldad política, ideológica y personal implacable. Aunque de momento no lo han conseguido.

2.- Si desde la dirección de la izquierda se funciona al margen de la opinión de las bases y no por principios sino por immediatismos o por pactos coyunturales y cambiantes que interesan sólo a las cúpulas, se conduce a la desintegración del partido. Es lo que hoy ha ocurrido con la IU de Gaspar Llamazares.
Pero por suerte las bases no renuncian fácilmente a su patrimonio simbólico, de ideología, valores, tradición etc., por convencimiento sólido y quizá también porque no tienen nada que perder. Por eso cualquier intento en esta dirección, tarde o temprano está condenado al fracaso.

3.- IC-V se ha alejado progresivamente de nosotros y de lo que fue el espacio comunista. Es ya otra cosa, está en un campo ideológico difuso, interclasista, el del “capitalismo verde”. La recomposición entre EUiA e IC-V es ya imposible tanto por su ideología como por la estrategia prepotente que ha seguido en relación con EUiA, IU, con los Verdes y con los movimientos sociales.

En los últimos años en la sociedad catalana los movimientos sociales opuestos al sistema tienen ya una amplia presencia social y capacidad de convocatoria. Citamos, por ejemplo, los grupos Contra la Constitución Europea, Aturem la Guerra, Foro Social del Mediterráneo, Asamblea de resistencias y contra el Forum 2004, Campaña contra el tancament de empreses, Regularització sense condicions, Forum Social Mundial, Xarxa contra el deute, etc. IC-V ha dejado de ser el referente de los mismos por sus actitudes ambiguas, excesivamente institucionales o claramente contrarias a los objetivos de los mismos.

7. El espacio del PSUC-Viu y de IU

A medida que crecen y son más evidentes las contradicciones del sistema crecen los grupos alternativos que creen que otro mundo es posible. Forman parte de los nuevos movimientos sociales, pero también de las organizaciones sindicales, profesionales, culturales, eclesiásticas. Se trata de una masa social crítica, plural, heterogénea, que se agrupa en torno a experiencias, que alimenta las redes sociales contra el sistema, insatisfecha con las propuestas de cambio de los socialistas y que no encuentra referente político Este es nuestro espacio, nuestra base política, posiblemente también electoral y a ellos nos referíamos cuando no hace mucho el PSUC-Viu hablaba de la necesidad de vertebrar un Polo Alternativo o del PSUC-Viu como espacio de unidad. Esta fue la idea inicial del PSUC al poner en marcha EUiA.

Por eso consideramos EUiA el proyecto estratégico del PSUC-Viu. Es el espacio al que le hemos dedicado mayores esfuerzos y recursos y al que por nada queremos renunciar. Muchos de los movimientos sociales anteriormente aludidos habían esperado que EUiA e IU pudiera ser también su referente político y electoral, pero por desgracia el giro dado por las actuales direcciones les ha alejado.

Con ello el PSUC-Viu no hace sino continuar su tradición de trabajar por la unidad de la izquierda sin perder su identidad. El proyecto del PSUC-Viu está diametralmente enfrentado a este sistema. Por consiguiente formamos parte del amplio grupo que encuentra sus señas de identidad en el anticapitalismo. Y en este amplio colectivo consideramos que los valores históricos defendidos por el PSUC-Viu, su interpretación de la sociedad y su propuesta política son hoy tan vigentes como antes.

Por lo tanto reivindicamos

El espacio comunista. Nuestro modelo de sociedad sigue siendo el socialismo bajo la máxima de “o socialismo o barbarie”. Seguimos creyendo que el conflicto económico o de clases es el referente fundamental, aunque no el único, de todas las contradicciones sociales. Este es el hilo conductor que mantiene la relación entre la lucha global antisistema y cada una de las luchas parciales en las que estamos comprometidos.

Por eso hoy nos situamos sin ninguna duda por el NO a la Constitución Europea, contra este modelo de presupuestos, contra esta ley y reglamento de extranjería, junto a los movimientos contra esta globalización, por unos sindicatos que representen al conjunto de la clase trabajadora. Esto no impide evidentemente acuerdos puntuales con otros grupos afines cuando hiciera falta frente a la derecha, sin renunciar nunca a nuestro ideario.
Estamos en los movimientos sociales, formamos parte de ellos, nos impregnamos de su cultura e impulsamos la reflexión y las movilizaciones. Pero igualmente aspiramos a formar parte de las instituciones, y por lo tanto aspiramos a gobernar. De nuevo sin renunciar nunca a los principios. El poder o estar en las instituciones no es más que un instrumento, nunca un fin.

Defendemos un modelo de PSUC-Viu abierto, plural, participativo, democrático hacia dentro, es decir, con los mecanismos previstos de participación, normal funcionamiento de los órganos de dirección, aplicación exacta de los acuerdos, etc.

Desde la autonomía del PSUC-Viu consideramos imprescindible la lealtad al PCE y a IU a nivel de Estado y al Partido de la Izquierda Europea a nivel de Europa.

El PSUC-Viu, impulsor de EUiA y de IU, ha constatado que en el último período su propuesta política y el modelo de organización al que aspira ha sido profundamente desvirtuado tanto en EUiA como en IU. Está convencido además, que el camino emprendido y la pérdida de la propia identidad conduce a la nada. No se trata en este momento de salvar la propia organización. Se trata, mucho más importante, de la lucha contra el neoliberalismo. Por consiguiente consideramos imprescindible cambiar de política, de estrategia y de métodos. Y en la situación actual comporta necesariamente cambiar los equipos de dirección.

Barcelona 30 de octubre de 2004.

 
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