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Comité Central del Partido Comunista de Madrid 27.05.04


Informe al Comité Central del Partido Comunista de Madrid


CC Partido Comunista de Madrid / 27 may 04

Aprobado por unanimidad

Vaya por delante el agradecimiento a todas y todos los camaradas por su participación en la manifestación del 1 de Mayo que, desgraciadamente, año tras año, habiendo motivos objetivos para su éxito, va perdiendo fuerza y energía reivindicativa, y a todas y todos los camaradas que con su esfuerzo y su militante presencia han hecho posible que, a pesar de la meteorología, nuestra fiesta anual no haya sido un completo fracaso.

Saludamos fraternalmente el éxito del reciente Congreso de las Juventudes Comunistas de Madrid y lamentamos profundamente el gravísimo accidente sufrido por el camarada Pablo Rodríguez, recientemente elegido miembro de la dirección de la formación hermana. Damos la bienvenida a su nuevo Secretario General, Juan Manuel del Olmo, y las gracias a su Secretario saliente, Jorge Rochet, por la lucidez de su trabajo y su talante en la consolidación y fortalecimiento de las relaciones entre la JCM y el PCM.

Es una circunstancia inevitable y poco grata que este informe, en gran parte, sea un documento interiorizado. La situación crítica de IU y nuestra responsabilidad en ella, así lo justifican.


LA SITUACIÓN DE IU FEDERAL Y REGIONAL

Los peores resultados de la historia de IU en las recientes elecciones generales se deben menos a la coyuntura en que se han producido que a la perversión de los métodos y la política en el proyecto que se agudiza, hace siete años, con la crisis mal resuelta con “Nueva Izquierda”, cuyas consecuencias gravitan y reaparecen hoy en la inaceptable intromisión de IC-V en IU propiciada por una dirección alucinada por la configuración de un gobierno de la izquierda plural en Cataluña, especialmente a costa de los intereses del PSUC, y por el error de pretender extrapolar una posibilidad similar en el estado español cuando la ausencia de una verdadera política federal, mucho antes del 14-M, nos ha hecho desaparecer ya electoralmente de más de la mitad de las autonomías.

Hemos venido, además, degradando la política y rebajando el perfil de IU desde la ruptura que se produjo en la VI Asamblea Federal por la incapacidad de unos y otros para propiciar y practicar la integración de las dos posiciones predominantes en ella. De esa incapacidad se ha derivado una dirección cada vez más débil, más de espaldas a la organización realmente existente y crecientemente impregnada menos del debate y más de valoraciones personales y decisiones poco orgánicas.

La configuración en Madrid de una mayoría políticamente muy débil a partir de la última Asamblea Regional, los cambios de Coordinador, los irregulares y conflictivos procesos de confección de candidaturas y el erróneo diseño de las campañas, antes y después del escándalo Tamayo, orientadas más al “juntos podemos” que a ganar la confianza de muchas gentes en lo que podemos representar para la mejora de sus cotidianeidad, nos han impedido reequilibrar el voto de la izquierda en Madrid. Sobre todo ello ha pesado la situación federal, la ausencia de debate político, aún más manifiesta aquí que en dicho ámbito, y la incapacidad para recomponer en Madrid una mayoría alternativa e integradora en torno a la política.

Si bien es cierto que en el último Consejo Político Regional de IU-CM se aprobó por amplia mayoría una resolución muy crítica en torno a los métodos empleados en el pacto con IC-V y en la elección del cabeza de lista para las europeas, esa práctica unanimidad es más expresiva de la debilidad de la dirección de IU-CM que del grado de coherencia existente en su máximo órgano de dirección. Por otra parte, ni esa resolución, ni otras similares aprobadas en distintas federaciones de IU, han sido tomadas en consideración por la dirección federal como ha quedado demostrado en el proceso que ha determinado, no sólo la cabeza de lista sino la candidatura electoral en su conjunto y la ratificación del pacto con IC-V. Todo ello se ha hecho por consulta personal del Coordinador General a los Coordinadores de las federaciones “más influyentes” (sin tener en consideración que, especialmente en ellas, la división interna es muy fuerte), creando a posteriori una Comisión Electoral inoperante, y contando con una exigua mayoría, pero tácticamente bien trabada, en el Consejo Federal frente a la que, prácticamente la mitad de sus miembros -si tenemos en cuenta significativas ausencias- leales al proyecto pero muy críticos con la deriva que va sufriendo, no hemos sabido concertar hasta ahora la sólida exigencia de una verdadera Asamblea Federal que pueda resolver la gravísima crisis que atraviesa IU, más allá del simulacro que ha supuesto la VII Asamblea.

Esa incapacidad justifica la imagen de “minorías” que el Coordinador General y su equipo tienen de casi la mitad de la dirección y su propuesta de “tratamiento respetuoso” para ellas. Presunto respeto que no se compagina con el rechazo de la necesidad de reconducir el proyecto, no sólo como alternativa real al bipartidismo que de hecho se ha producido tras la investidura de Zapatero, sino como alternativa anticapitalista tras el necesario debate de abajo arriba y de arriba abajo que debe producirse y saldarse dentro de la propia organización con una política unitaria mayoritaria y democráticamente decidida. Y después de ello, arbitrar la estrategia de alianzas políticas y sociales que corresponda, no al revés como hasta ahora.

La VII Asamblea Federal, ni ha propiciado el debate, ni ha supuesto una síntesis política, ni ha sacado adelante una propuesta organizativa que ha sido enmendada en su totalidad por varias federaciones, entre otras, la nuestra. Por mucho que no quiera ser reconocido por la mayoría de la dirección federal, todo está por hacer.

Los procesos que tras la Asamblea se han dado reflejan una dirección profundamente dividida política y personalmente que va tomando decisiones de espaldas a la organización e introduciendo giros, propios de una formación sin estrategia, derivados de un determinado e insuficiente “olfato” político y no de una reflexión colectiva. Basta, como muestra, el que en la Presidencia Ejecutiva Federal del pasado 21 de abril, la propuesta del Coordinador General ante el proyecto de Tratado Constitucional Europeo fue “no decidirse por el sí, el no o la abstención, por cuanto no está convocado todavía un referéndum”, y en el reciente Consejo Federal del pasado día 8, tras la evidencia del profundo malestar en casi la mitad de los miembros presentes, el propio Coordinador en su resumen apostó rotundamente por un no frente a dicho proyecto.

No vamos a insistir en lo que dice con toda claridad al respecto la Resolución federal del 24 de abril de nuestro Partido, que adjuntamos.

Lo que vale para lo federal vale para nuestro ámbito regional. No es, por tanto, correcto precipitar la Asamblea Regional de IU-CM mientras no se produzca la imprescindible clarificación político-organizativa en el ámbito federal. Esa precipitación contribuye a terminar de configurar IU como un proyecto confederal, no federal.

Ésa ha sido, en todo caso, la decisión mayoritariamente adoptada ayer mismo, sin informe político alguno como de costumbre, por el Consejo Regional de IU-CM.

Si nuevamente la cristalización de la miseria electoral en que se haya sumida IU, tras las elecciones europeas, o un avance insatisfactorio en ellas, vuelve a ser interpretada federalmente en el sentido de la innecesariedad de corregir la política y de fortalecer la organización, sigue sin comprenderse la inoperancia de una IU meramente testimonial y “rueda de repuesto” para cualquier aventura institucional y no se convoca la Asamblea Extraordinaria Federal que reclamamos, sean cual sean los resultados electorales, debemos dejar claro desde este momento que el PCM va a apostar enérgicamente en esta federación por un proceso transparente y participativo de abajo arriba, desde cada ámbito organizativo inferior al órgano regional, una vez conocidas las propuestas iniciales por él formuladas.

El PCM no va a participar en recuento alguno de “efectivos” antes del debate político ni a propiciar reuniones fuera de sus órganos. El PCM, como viene haciendo desde hace dos congresos regionales, tratará de impulsar sus propuestas en relación a IU-CM desde el debate en sus órganos para que cada comunista de IU actúe en consecuencia como un hombre, una mujer, un voto. Que esas propuestas prosperen depende, como siempre, del grado de coherencia de todos y todas en el, hasta ahora, incoherente escenario en el que nos movemos desde el PCE hacia IU. La política y las necesidades organizativas se debaten y se aprueban en los órganos. Si ha de surgir una nueva mayoría en IU-CM debe ser fruto del posicionamiento de todos y cada uno de sus militantes en las organizaciones, o no será la mayoría estable y políticamente cohesionada que requiere el reto que los madrileños nos siguen proponiendo relativamente con más firmeza que en ninguna otra federación de IU ante la debacle generalizada de nuestro proyecto. De los cinco diputados que hoy configuran el extraño e impuesto grupo parlamentario que es “Izquierda Verde-Izquierda Unida-ICV” sólo los dos por Madrid, por muy de verde que se les haya pintado sin permiso de nadie, son de IU.


¿NUEVO CICLO O NUEVO ESCENARIO?

El capitalismo sigue empeñado en convencer al mundo desarrollado de su inevitabilidad y en una cruzada imperialista-militar allí donde se le resiste. Aquí el PP ha jugado en los dos frentes. Ha perdido en el segundo, pero no en el primero. La consolidación de la “modernización” iniciada por el felipismo ha sido implacable y coherentemente profundizada por el aznarismo y hoy, a pesar de su derrota, la gran mayoría de los españoles participa de la cultura de la posmodernidad neoliberal. Así, podemos legítimamente plantearnos si la gente ha votado al PSOE para una política más de izquierdas o, aterrorizada frente a las brutales consecuencias de la foto de las Azores, para quitarse de encima lo que en ese sentido ha supuesto la política del PP.

Esa probable verdad no excluye la existencia de una sociedad en la que el conflicto social, más o menos velado en la conciencia ciudadana –de ahí la imprescindibilidad de nuestra lucha ideológica y cultural- está servido en las condiciones objetivas que padecen la gran mayoría de los trabajadores y el amplio conjunto social sometido a la marginalidad.

El enemigo del hombre es el capitalismo. La explotación del hombre por el hombre sigue siendo la causa de todos los males. El capitalismo no tiene rostro humano, tiene la jeta de Bush, de Blair y de Aznar y el rostro entregado de otros líderes europeos, servidores del fatalismo e incluso de la renuncia a lo que supuso la socialdemocracia, que han colaborado decisivamente a un proyecto constitucional europeo neoliberal, o sea, capitalista.

Después de las elecciones del 14-M no estamos en otro ciclo, sólo estamos en otro escenario. El del gobierno de un PSOE que sabe lo que es ganar, perder y volver a ganar. El escenario de un gobierno que empieza a cumplir promesas no sólo en relación a la superestructura. No debemos ni sorprendernos ni abrumarnos por su capacidad para integrar propuestas que han estado y están en nuestro programa. Hemos reconocido muchas veces que algunas de ellas eran meramente socialdemócratas pero necesarias para mejorar la vida de los hombres y las mujeres que viven y trabajan en este país.

Tenemos la obligación de apoyar tácticamente todo lo que vaya en la línea de una legislatura de izquierdas por primera vez en nuestra insuficiente democracia –de ahí la corrección del apoyo a la investidura de Zapatero- y rechazar institucional y socialmente todo lo que vaya en perjuicio de la clase trabajadora. Ésos son el reto y la tensión que IU debe mantener los próximos cuatro años y para eso necesitamos una IU que no pierda de vista sus objetivos y su estrategia transformadora, su carácter anticapitalista y su vocación de construir democráticamente aquí y en Europa el socialismo.

Es posible que el gobierno del PSOE convenza con sus actuaciones a la mayoría de la gente de muchas cosas, pero de lo que a nosotros no nos va a convencer, y debemos trabajar para que tampoco a los que tenemos la obligación de representar, es:

· De la inevitabilidad de la miseria, la inseguridad y la precariedad del mundo del trabajo.

· Del déficit cero y el equilibrio presupuestario como razones históricas.

· De que la productividad del trabajo sea la condición del bienestar social.

· De la debilidad del sector público como hecho sin retorno.

· De la imposibilidad de llevar a cabo políticas fiscales progresivas.

· De que no se puede acabar drásticamente con la lacra del maltrato y la violencia contra las mujeres, los niños y los ancianos.

· De que las políticas de inmigración sólo deben tener el horizonte de regular un ejército de reserva para la clase dominante.

· De que los medios de comunicación públicos sólo deben estar sometidos a criterios economicistas.

Y no nos van a convencer ni de ésas ni de otras muchas cosas, no sólo por manifiestas discrepancias ideológicas hoy más evidentes cuando el propósito explícito del PSOE es situarse en el centro político, sino porque los efectos del capitalismo aquí son recurrentes y cada vez más agresivos para la clase. Algunos ejemplos de los últimos días:

· Las cinco grandes entidades financieras han ganado en el primer trimestre de este año un 20’4% más que el año pasado. El BBVA, además de su penetración en América Latina, controla ya en Europa, por ejemplo, el 28’4% de la Banca Nazionale del Lavoro italiana y acaba de comprarse un banco californiano.

· Telefónica sigue implacable su expediente de liquidación de 15.000 puestos de trabajo; IZAR ve peligrar su futuro, no por los 300 millones de subvención que debe devolver según imperativo de la UE, sino por la ausencia de política industrial para el sector, Renault-Nissan, Arcelor y otras empresas, como muchas otras antes, están en la estrategia de mantener sus tasas de beneficio a base de eliminar carga de trabajo.

Y todo eso, como la propia guerra que hoy evidencia en la tortura su cara más abyecta, tiene un nombre y un fundamento: la plusvalía. Puede que no pueda desaparecer de hoy a mañana, pero puede y debe ser redistribuida. Ésa no es nuestra locura, es la actualidad de nuestras ideas.

Eso que queremos por posible aquí, lo queremos para el mundo y, por tanto, debemos impulsarlo en la Europa a la que pertenecemos y no nos gusta en su actual estado y, mucho menos, en el futuro que se quiere diseñar con una Constitución transversalizada precisa e implacablemente por el imperio de la plusvalía. Mientras eso sea así no será nuestra Constitución y seguiremos luchando por otra Europa posible. Mientras los promotores de esa Constitución sigan siendo quienes no aceptan que capitalismo, desigualdad, destrucción paulatina del planeta y terror son lo mismo, no serán nuestros interlocutores, serán nuestros oponentes, por mucho que hoy se apunte un nuevo eje decisorio en el que se empieza a contar con el nuevo gobierno español.


EL PARTIDO DE LA IZQUIERDA EUROPEA

A los comunistas nunca nos ha bastado con la lucidez y el estremecimiento –aunque sigamos estremeciéndonos por el horror de la guerra que sólo sirve para consolidar un mundo en el que, según los últimos datos hechos públicos, mueren al año 12.000 niños trabajando- y, por eso, estamos más empeñados que nunca en el imprescindible proyecto estratégico que es IU, y frente a la Europa que se nos viene encima si no lo evitamos, en la construcción de un proyecto político de ámbito europeo, el Partido de la Izquierda Europea que, asumiendo todas sus contradicciones que son las nuestras, haga fuerte al conjunto de la izquierda transformadora y anticapitalista europea de los países actualmente miembros de la UE y de los que han de incorporarse a ella.

Ha sido, en tal sentido, decisivo el Congreso Fundacional celebrado en Roma los pasados días 8 y 9 al que ha acudido una cumplida representación del PCE y de IU-EUiA. Sin perjuicio de la reunión monográfica que haremos como parte de las iniciativas que tenemos programadas celebrar a corto plazo invitando a toda la militancia, baste, de momento, con reseñar del importante y esperado discurso de nuestro Secretario General en dicho Congreso, su énfasis en que se ha tratado de un hito histórico, en la mejor tradición de nuestra historia, y que debe proyectar esa tradición hacia el futuro. De la intervención del electo Presidente del PIE, Fausto Bertinotti, destacamos el que lo que hemos constituido es un partido de la izquierda sin más adjetivos, de esa izquierda que siempre tuvo claro en su conjunto, desde el más explotado al más concienciado, que ser de izquierdas es, y lo será siempre, luchar por la paz, la justicia, la libertad y la democracia.

Se han aprobado el Manifiesto y los Estatutos –que todos debemos conocer- del PIE y se ha adoptado la decisión de que su sede permanente se establezca en Bruselas y que para la elección definitiva, que corresponde a cada partido integrante, de miembros para su Ejecutivo y Congreso, sea obligatorio el principio de la paridad de sexos.

Han quedado conformados un Comité Ejecutivo y un Secretariado provisionales hasta la próxima celebración del I Congreso ordinario, en los que están presentes el PCE e IU-EUiA, habiendo sido elegido nuestro camarada y compañero Pedro Marset, Tesorero de la nueva organización.


LOS COMUNISTAS DE IU ANTE LOS NUEVOS RETOS

Hemos señalado hasta la saciedad la responsabilidad de los comunistas en la crítica situación de IU federal y madrileña. El que la política aprobada mayoritariamente en el Partido sea hoy minoritaria en IU -en la que seguimos siendo, y no es nuestro triunfo sino nuestra frustración, mayoritarios- es responsabilidad de los comunistas.

Esa situación desautoriza a quienes en IU pretenden imputar sus problemas a la rémora que supone el PCE. Sin nuestro trabajo en las campañas y sin los votos fieles al PCE probablemente IU hubiera desaparecido del arco parlamentario. Pero también desautoriza a quienes predican que IU es un proyecto inservible.

Hay quienes, en una formación política en la que la mayoría de sus dirigentes se desayunan cada mañana con una noticia que implica decisiones en las que no han participado, casi siempre contradictorias con acuerdos previos, cualquier declaración procedente de la dirección de este Partido al que, en general, también pertenecen, la interpretan como una ofensiva desestabilizadora y rompedora del proyecto. Sólo demuestran con ello su miseria moral como comunistas, si lo son, o su afán por hacernos caer en una provocación que ni aceptamos ni vamos a aceptar. Nadie nos va a situar donde nunca hemos estado, esto es, fuera de nuestro proyecto estratégico.

Habría que formular a esos compañeros que pretenden derivar un presunto acuerdo político de la última Asamblea Federal de IU que justificaría la actitud desafiante de la exigua mayoría de una dirección dispuesta a seguir gobernando con la mitad de la misma, las siguientes preguntas:

¿Ese presunto acuerdo, esa síntesis interesada y sesgada, incluye el desequilibrado pacto con IC-V y su desmedida influencia en IU?

¿Incluye la deriva verde del proyecto, entregar a IC-V el puesto número dos en la lista al Parlamento Europeo y las consecuencias que esa dejación va a suponer en el momento de nuestra adscripción como grupo en dicho Parlamento?

¿Incluye la ofensiva contra el PCE, incluido el propósito de su yugulación económica mientras se establecen acuerdos financieros desproporcionados, no sólo con IC-V sino con formaciones políticas como Izquierda Republicana que ha abandonado hace tiempo el proyecto y, después de haber llevado a IU a los tribunales, ahora se acopla electoral e interesadamente en una coalición inviable e inconcebible?

La respuesta positiva a esos interrogantes es posible desde la sospecha de que algunos camaradas están trabajando en el Partido para un proyecto que no es el nuestro ni el de la mayoría de nuestros militantes de base –la configuración de una IU “partido” penetrado por IC-V y, por tanto, sucursal del PSOE- y también, desgraciadamente, desde la certeza de que los comunistas mantenemos la cultura de la teoría crítica pero hemos abandonado la cultura del método comunista de la aplicación de la política mayoritaria y democráticamente aprobada. Tenemos que recuperar nuestra cultura no sólo como capacidad de análisis –eso sí seguimos sabiendo hacerlo, incluso más ortodoxa y académicamente de lo necesario- sino como estilo de trabajo para aplicar a la praxis el acuerdo mayoritario después del debate democrático más allá de nuestros intereses y posiciones personales.

Frente a quienes sostienen la necesidad de que se produzca una refundación del Partido -probablemente para no conseguir con ello sino quedarnos aislados de una realidad muy compleja en la que tenemos que seguir trabajando aceptando todos los cambios impuestos por la globalización- sostenemos que la decisión en este momento es nuestra recuperación como referente ideológico dentro del proyecto plural que es IU, si bien es cierto que, para ello, debemos llevar a cabo una profunda autocrítica y actualización estratégica en lo que a la sociedad y nuestro proyecto se refiere.

Cuando algunos camaradas invocan al Partido como principio de todos los males del proyecto, manipulan la verdad al confundir al Partido, que en sus órganos viene aprobando mayoritariamente su política hacia IU y hacia la sociedad, con la variopinta “militancia” comunista que expresamos en IU. Puede que ello tenga que ver con la incapacidad que compartimos con las direcciones de algunas agrupaciones, para hacer llegar la política del Partido hasta el último rincón, hasta el más coyunturalmente despegado camarada, pero no es ésa la causa principal de la incoherencia de nuestra militancia.

Los camaradas que deliran por un proyecto exclusivamente electoral son los que, a su vez, justifican los últimos resultados como “victoria política y derrota electoral”. Nosotros tenemos claro que IU, además de movimiento social y cultural a largo plazo, es un proyecto estratégico programático y electoral por cuyo éxito estamos esforzándonos, como siempre, en el difícil reto –dada la imagen de inutilidad y dependencia respecto al PSOE que IU está imprimiendo con su actuación- que constituye la elección al Parlamento Europeo. Porque necesitamos no sólo una IU comprensible para la ciudadanía, sino su colofón en términos de resultados electorales.

Los comunistas no vamos a consentir que, con su actual situación y tendencia, nos arrastre IU a su desaparición. Porque la necesitamos y la necesita la clase trabajadora, vamos a luchar por una IU transformadora, anticapitalista y con vocación de construir democráticamente el socialismo aquí y en nuestro continente y ayudar del mismo modo, o por métodos más expeditivos si las condiciones objetivas lo permiten, a la construcción del socialismo en otras latitudes.

La Conferencia de Organización del PCE del próximo mes de julio es una oportunidad excepcional para afrontar con energía y decisión todos estos temas y muchos más hacia la clarificación de qué modelo de partido y de militancia hacia él, hacia IU y hacia la sociedad necesitamos para seguir sirviendo a los intereses de clase que, no en exclusiva, representamos. Para lograr la cohesión democrática que necesitamos para el PCE y para IU, acabando con el “desdoblamiento de personalidad” que algunos padecen, según expresión de Paco Frutos en su resumen del Informe del Comité Federal del pasado 24 de abril.

Tras el Comité Ejecutivo Federal del pasado sábado ya disponemos de los documentos para la Conferencia, aprobados con una sola abstención, que serán inmediatamente remitidos a todas las agrupaciones para que se inicie el debate en torno a ellos y a este informe una vez terminada la campaña electoral que iniciamos esta noche.

Como PCM tenemos prevista, además, la organización de actos informativos, partiendo de nuestras resoluciones y nuestro trabajo en los movimientos sociales, abiertos al conjunto de la militancia sobre:

· Globalización, desigualdad y trabajo.
· La Constitución Europea.
· El Partido de la Izquierda Europea.
· Las libertades y los derechos sociales.
· Inmigración, xenofobia y racismo.
· Feminismo, igualdad y violencia de género.
· Los comunistas en los movimientos republicanos.
· La memoria histórica del PCE, el presente y el futuro.

Ello, que se irá desarrollando sin colisionar con el apretado calendario que tenemos, debe ayudarnos a afrontar nuestro trabajo a medio y largo plazo para IU y para la sociedad. Mientras tanto, tenemos la obligación de insistir en:

· Que los órganos de dirección federal y regional del Partido se reúnen con regular periodicidad para elaborar política.

· Que esa política debe ser conocida, debatida y aplicada por todas las agrupaciones del Partido.

· Que es obligación militante instar a los comités de las agrupaciones a su regular funcionamiento en el sentido anterior y acudir a todas las convocatorias y movilizaciones que impulse o apoye el Partido.

· Que también lo es estar al día en el pago de la cuota y comprar y difundir mensualmente nuestro órgano “Mundo Obrero”.

Algunos miembros de esta dirección, en representación del PCM, hemos asistido invitados al Congreso de la Unión Sindical de Madrid Región de Comisiones Obreras, profundamente interesados por el reforzamiento en él de las posiciones que nos vienen permitiendo en Madrid superar el mero umbral de la normalización en nuestras relaciones, desde nuestras soberanías y autonomías respectivas, hacia una praxis movilizadora allí donde corresponda. Aunque sabemos que esas posiciones no coinciden con las de la mayoría salida de su reciente Congreso Confederal, saludamos la singularidad madrileña en lo sindical en la seguridad de que ella nos va a permitir seguir estrechando la unidad de acción con nuestro sindicato de clase de referencia. Los resultados del Congreso de la USMR deben estimularnos para seguir incrementando la influencia, en el ámbito confederal del sindicato, de la política del Partido en relación al mundo sindical y del trabajo y al modelo sindical que propugnamos aprobado en el último Congreso y desarrollado en sucesivas resoluciones de la Secretaría del Mundo del Trabajo y del que recordamos, en síntesis, sus elementos sustanciales:

- Respeto a la pluralidad y a la democracia sindical.
- Defensa de las pensiones.
- Defensa de lo público.
- Por las 35 horas por ley.
- Por una reforma laboral que mejore los contratos de trabajo y sus condiciones. No a las ETT’s.
- Un sindicalismo basado en la negociación-presión.
- Necesidad de reuniones y de coordinación de los camaradas que militan en el sindicato a todos los niveles.

Felicitamos a los órganos elegidos en el VIII Congreso de la USMR de CC.OO. e instamos a la militancia a que esos temas se sigan discutiendo y desarrollando en el conjunto del Movimiento Obrero.


CONSIDERACIONES PARA LA EFICACIA DE NUESTRO PROYECTO

De todo lo anterior se desprende nuestro inequívoco interés por ayudar a reconstruir IU. Para ello, terminamos proponiendo una serie consideraciones que deben ser analizadas por el conjunto de la militancia y cotejadas como comunistas de IU con nuestros compañeros y compañeras en ella. Son elementos, en parte poco novedosos e incluso obvios para muchos y muchas, y naturalmente no exhaustivos, que aportamos para el saneamiento político, organizativo y estatutario del proyecto del que no queremos ser custodios exclusivos ni excluyentes y que necesitamos los comunistas y la clase trabajadora.


Consideramos:

· Que todos los conflictos sociales derivan de la contradicción principal entre el capital y el trabajo y que también sus nuevas manifestaciones son producto de ella, más allá de la lucidez con que eso sea percibido por sus impulsores.

· Que somos necesarios como organización que haga posible la hegemonía social sobre la que sustentar la hegemonía institucional.

· Que cuando desaparece el conflicto social en las sociedades económicamente avanzadas, desaparece la política y la democracia.

· Que es necesario trabajar con todos los movimientos que se opongan a cualquier efecto del capitalismo intentando incorporarlos a la cultura marxista de la totalidad como instrumento ideológico y práctico.

· Que los movimientos sociales están inmersos en la sociedad realmente existente y son sólo una parte de ella.

· Que nuestro trabajo y el de IU en los distintos Foros Sociales del estado español debe ser el impulsar la movilización social, hoy tanto como en la etapa del gobierno del PP. El espacio que no cubramos en la calle será ocupado por quienes incurren en la contradicción de tener muy poca paciencia y ninguna confianza en los urgentes y necesarios cambios institucionales.

· Que una organización política necesita, en primer término, organización para, después, apoyarse en la red de redes existentes. Que la red es el instrumento de los que no tienen ninguna vocación de organizarse pero con los que tenemos que trabajar.

· Que IU fue hace 18 años un proyecto muy avanzado, en cuya gestación fuimos protagonistas, que hoy ensayan formaciones políticas de Europa y otros ámbitos.

· Que IU es un proyecto programático-electoral cuya obligación es obtener los mejores resultados para la mejora de las condiciones de la clase trabajadora y la transformación social. Sus debates no pueden aislarse de los resultados electorales.

· Que debemos plantearnos si el pueblo tiene necesidad de un proyecto como el nuestro en su estado y apariencia actuales.

· Que también debemos plantearnos si hoy, sin olvidar nuestros objetivos transformadores y revolucionarios, la mayoría de la gente que puede votarnos quiere organizarse o que nos organicemos.

· Que el fundamento y el valor de las organizaciones de izquierdas es su militancia organizada. Hoy estamos electoral y socialmente más abajo que nunca porque estamos más desmantelados y desorientados organizativamente que nunca.

· Que nuestros electores potenciales están, además de en el abstencionismo sociológicamente marginal y en el abstencionismo crítico con la política e hipercrítico con el sistema, fundamentalmente en el electorado del PSOE y también del PP.

· Que las alianzas se hacen para la política y no la política para las alianzas. Que no podemos estar en alianzas que afiancen, de hecho, el bipartidismo.

· Que siendo esencial la colaboración y la unidad de acción con los sindicatos, IU no debe ser su correa de transmisión.

· Que es necesario reconstruir un proyecto federal unitario no excluyente del hecho de que las alianzas, según el nivel de que se trate (local, autonómico, estatal o europeo), pueden ser cualitativamente diferentes, pero nunca sustancialmente distintas. En el caso de unas elecciones como las europeas, en que la circunscripción única, en contra de lo que pasa en las generales y autonómicas, nos favorece, el pacto con IC-V no tiene sentido político alguno y consolida la desaparición total del proyecto allí donde ya estamos muy débiles.

· Que los grupos institucionales están al servicio de las organizaciones y de la política que de ellas emanen y no al revés. Así será menos difícil, en el marco de las limitaciones institucionales y legales existentes, defender desde lo institucional modelos alternativos de sociedad.

· Que la solidaridad interfederal debe primar en las relaciones internas de IU y que, mientras ello no sea así, no debe privilegiarse el criterio de los resultados electorales en sus procesos internos.

· Que la defensa del federalismo solidario y socialista como modelo de estado para España se basa en la unidad de la clase trabajadora y en la libre voluntad de los pueblos. Rechazamos nuevos procesos políticos de ilegalización de formaciones políticas en el País Vasco o en cualquier otro sitio.

· Que la revolución sexual no acaba en el respeto a las diferentes opciones sexuales ni en las listas cremallera.

· Que la lucha ideológica y cultural no puede sustituirse por la incorporación al proyecto de personas del mundo de la cultura, por otra parte, imprescindible.

· Que la rebeldía y la militancia ligera son propias de los movimientos desorganizadamente organizados, pero no valores para una formación política que persigue la transformación social.

· Que los métodos son los fines de una praxis realmente revolucionaria.

· Que una cosa es la pluralidad y otra la polarización. La pluralidad es una riqueza al servicio de la práctica unitaria y no para la configuración de mayorías débiles e inestables.

· Que el respeto a las corrientes organizadas no debe ir acompañado de esfuerzo alguno para su fomento, consolidación y extensión. Las corrientes deberían expresarse, sobre todo y en primera instancia, en las Áreas de Elaboración colectiva.

· Que todo acuerdo debe ir precedido del debate democrático en cada nivel organizativo.

· Que siguen siendo válidos el principio del consenso o, en su defecto, la regla estatutaria de las listas, que debe corregirse hacia la proporcionalidad. El principio de proporcionalidad que exigimos para los procesos electorales para las instituciones debería presidir, coherentemente, nuestros procesos de elecciones internas.

· Que la escrupulosa aplicación estatutaria debe presidir todos los procesos. Necesitamos para ello reglas no cuestionables.

Nuestra posición es constructivamente crítica y autocrítica y no pretende aglutinar a nadie contra nada ni contra nadie. Es un informe para la política ausente y necesaria, en esta federación y en lo que va quedando del ámbito federal de IU. Es un llamamiento a la necesidad de una mayoría política integradora y fuerte.

Como señalaba nuestro Secretario General en su resumen en el último Comité Ejecutivo Federal, ni el PCE se fortalece callando, ni IU se fortalece con el silencio del PCE.

Hay que pasar de las voces a los actos y eso está en nuestras manos.

 
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