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Informe a la Comisión Política del PCPV


Comisión Política del PCPV / 09 may 08

La triple crisis, financiera, alimentária y climática, es una expresión de la crisis del sistema capitalista, que no puede continuar creciendo sin destruir la vida sobre el planeta. En este contexto se hacen inviables las políticas socialdemócratas basadas en el reparto parcial del crecimiento, y se intensifica el intento de imponer el pensamiento único neoliberal amparado en la restricción de libertades democráticas con la excusa de la "guerra global contra el terrorismo".

Este intento se tambalea en Latinoamérica -donde una cadena de victorias populares electorales está desarrollando un bloque de poder alternativo- y en Asia, con la resistencia de los pueblos ocupados frente al imperialismo y el sionismo, en Iraq, Afganistán o Palestina, y la significativa victoria comunista y republicana en Nepal.

Sin embargo, en Europa se mantiene la hegemonía neoliberal, que tras el fracaso del Tratado Constitucional Europeo se intenta plasmar en el Tratado de Lisboa –en proceso de “pseudo-ratificación”-, pretendiendo expulsar del ámbito constitucional las alternativas de izquierdas al neoliberalismo, ninguneadas en un marco "bipartidista" que no lo pone en cuestión. Son representativas de las políticas neoliberales las tres sentencias Tribunal Europeo en las que haciendo prevalecer la Directiva 96/71 “Sobre desplazamiento de trabajadores en el marco de la prestación de servicios”, legitiman las condiciones laborales del país de origen para trabajadores en países comunitarios, desregulando a la baja las condiciones laborales en una clara actuación de dumping social, así como la nueva directiva a debate que permite la retención de la inmigración hasta 18 meses.

En este marco, al tiempo que ha avanzado la alternativa de izquierdas en Alemania y se ha producido una victoria comunista en Chipre, se han hundido las opciones de izquierdas subordinadas a gobiernos centristas neoliberales en Italia y España. La izquierda de Arco Iris en Italia ha pagado en las urnas la implicación de su principal valedor, Refundación Comunista, en la nefasta gestión del gobierno Prodi siendo corresponsabilizada de las medidas de ajuste neoliberal que no ha sido capaz en buena lid de frenar, o de apoyar medidas antipopulares en un intento desesperado de evitar ser acusada de facilitar la vuelta de Berlusconi, pese a haber mantenido importantes movilizaciones sociales contra la ampliación de las bases de la OTAN o contra la precariedad. Ha sido percibida por amplios sectores de la izquierda social como parte de un sistema político que provoca rechazo por incapaz y elitista. A la vez, la derrota de la candidatura de Ken Livingstone en las elecciones municipales de Londres, después de 8 años de una más que correcta gestión desde la izquierda, ha pagado en su candidatura laborista el rechazo a la gestión del Primer Ministro. Estas reflexiones abren un debate que sin duda tendremos presente en los meses venideros.

Es necesario subrayar la urgencia de la reconstrucción de una alternativa política y social de izquierdas, con la referencia europea del Partido de la Izquierda Europea, para defender los intereses de la clase trabajadora y otros sectores populares frente a las políticas neoliberales que pueden incrementar su agresividad para defender los beneficios del capital en un contexto de crisis económica. En este marco pasa a primer plano la lucha de clases y hace falta enarbolar, frente a un modelo económico al servicio del capital, especulativo, precarizador de las condiciones laborales y depredador del medio ambiente, un modelo de desarrollo socialmente y ecológicamente sostenible centrado en lo público, al servicio de las necesidades sociales y que descanse en el papel del trabajo como generador de riqueza, impulsando su formación y la investigación para la mejora de las condiciones de vida y trabajo.

El Gobierno de Zapatero, en su nueva configuración y con las medidas económicas que se dispone a poner en marcha ha dado ya la señal de alarma sobre sus prioridades: salvar al capital financiero en esta crisis, a la vez que continúa el proceso de desfiscalización del Estado que tendrá una repercusión directa y negativa en los servicios públicos, de privatización de lo público y donde no aborda el grave problema de la subida de precios y la inflación que están deteriorando el poder adquisitivo de los salarios en el marco de unas economía familiares altamente endeudadas con las hipotecas, cuyos costes van en aumento, ni aborda medidas de I+D+i que propicien un giro en el modelo de crecimiento sobre bases más competitivas y de estabilidad y calidad del empleo. En este marco de crisis, o se pone en marcha con más urgencia una alternativa política y social de izquierdas frente al neoliberalismo o podemos encontrarnos con situaciones sociales de gran dramatismo que se aborden desde un pensamiento reaccionario: porque se extienda una brecha de división entre los trabajadores frente a la inmigración, porque las nuevas generaciones de jóvenes tengan peor futuro que el que actualmente soportan, o que otra vez la mujer sea la gran excluida del mercado laboral. Ello, sin contar con los nuevos debates que se lanzarán a corto plazo: la vuelta a la energía nuclear ante los precios del barril o la expansión de los transgénicos justificados en la crisis alimentária, que tiene una gran defensora en la ministra Garmendia.

Por todo ello hace falta luchar por las transformaciones políticas que propicien la alternativa de izquierdas. El cambio del sistema electoral superando las distorsiones a la proporcionalidad es solamente un primer elemento: es necesario trabajar en profundidad por el desarrollo de una democracia participativa y defender las libertades democráticas frente a las agresiones hacia ellas: el terrorismo de ETA y la supresión de libertades en Euskadi en el marco de la Ley de Partidos son un cáncer que puede destruir la democracia en el Estado Español, y ante ello la izquierda española no puede mirar hacia otro lado: la superación de los déficits democráticos debe ser un objetivo central, luchando por una República Federal basada en la libre unión de los pueblos y su protagonismo decisorio como instrumento participativo para su emancipación social.


La reconstrucción de la alternativa política y social de izquierdas. La Asamblea de IU

En este marco, situamos el proceso de reconstrucción de una alternativa de izquierdas en el conjunto del Estado Español, y nos emplazamos a participar activamente en la futura Asamblea de IU. El PCPV, el PCE, no vamos a ser meros espectadores. Nos vamos a implicar de forma activa haciendo participar a las bases de la organización, a gentes de los movimientos sociales, de sindicatos y asociaciones, de afectados por las políticas urbanísticas depredadoras y por las políticas antisociales. Trabajadores y trabajadoras, jóvenes, mujeres, mundo de la cultura… ese es nuestro reto, el de la articulación de la izquierda política y social que quiere ser alternativa de Gobierno, de Estado y de Sociedad, de nuevos valores políticos, culturales y morales y que se sintetiza en una fuerza anticapitalista, federal y republicana, para articular un proceso que al final, convoque a la sociedad a construir o reconstruir la Alternativa.

Para situarnos en el debate que se va a desarrollar en IU y que deberemos impulsar desde EUPV, debemos partir de elementos ya debatidos, recordarlos y hacerlos colectivos y situar otros nuevos que se dan en el proceso pre-asambleario.

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Así, en el análisis del resultado electoral de IU apreciamos que, aunque el bipartidismo, el sistema electoral y el "voto útil" a ellos vinculado distorsionan los resultados electorales, estos factores se han dado reiteradamente en sucesivas elecciones, y por lo tanto no dan una explicación válida del último descenso electoral.

Tampoco consideramos correcto centrar la explicación en los conflictos internos. Aunque estos han tenido repercusiones, en particular al País Valenciano dónde la interferencia desde el equipo de dirección federal de IU nos hizo perder 2 meses de precampaña que se sumó al desgaste mediático que sufrimos a lo largo de año y medio, hace falta subrayar que, más allá de los conflictos locales, el descenso electoral tuvo un carácter generalizado. Y en referencia a los conflictos, remarcar la lealtad con la dirección federal, desde EUPV y del PCPV por el papel que jugó en el proceso:

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primero asumiendo el resultado de las primarias a la candidatura a la Presidencia de Gobierno a pesar de las irregularidades producidas (en los censos, en el envío de propaganda...),
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después asumiendo la campaña federal (protagonizada por Llamazares) cuando finalmente el Consejo Político Federal ratificó las candidaturas de EUPV y desde luego, poniendo los votos de EUPV en el saco de los de IU.

La razón de fondo del dramático descenso electoral hace falta buscarla en una política errónea por parte de la dirección federal de IU durante los últimos años, con una actuación subalterna hacia el gobierno del PSOE que llevó: a votar a favor de todos los Presupuestos, a pesar de su carácter neoliberal e incluso a votar en contra de nuestro programa por seguidismo gubernamental. Así fue el voto final a favor de la LOE, a pesar de haber acordado previamente la abstención por no garantizar la defensa de una Escuela Pública y Laica, el voto a favor de la Ley de Defensa a pesar de su carácter "otanista" o voto a favor del Canon Digital, primero en el marco de Ley de Propiedad Intelectual, después rechazando una enmienda del Senado a la Ley de Impulso de la Sociedad de la Información que, paradójicamente, provenía de ICV.

La otra cara de esta política, que se sustanció en el papel “oposición exigente e influyente” fue el alejamiento paulatino de IU de la movilización social, de su articulación e impulso, con el consiguiente desdibujamiento de un espacio político propio. Fue significativo que la llamada al voto a IU al final de la campaña basara su utilidad en la referencia al PSOE y sus alianzas post electorales con la derecha nacionalista, cuando la utilidad del voto a IU debería referenciarse en su capacidad para defender los intereses del conjunto de los trabajadores y trabajadoras, y de los sectores sociales agredidos por las políticas neoliberales.

Como decía la Resolución que presentamos al CPF de IU pasado: “Lo que ha quedado claro en estos años es que en España no ha habido, ni en la sociedad ni en el Parlamento, una alternativa desde la izquierda. La línea mayoritaria que se impuso en IU fue definida con precisión: asociarse a la victoria de Zapatero, condicionarla hacia la izquierda y, desde ahí, recuperar electoralmente a IU. Los resultados son conocidos, hoy IU se encuentra en un momento dramático y en la práctica, se configura como una fuerza extraparlamentaria. Lo más grave no es el retroceso electoral, sino que éste se ha acompañado de una profunda crisis de estrategia política, pérdida de militancia y de tensión moral para un conjunto muy amplio de organizaciones y una degradación muy grande de la democracia interna. La conexión con la parte organizada de la sociedad se ha ido perdiendo y el proyecto mismo de IU aparece hoy desdibujado, sin dirección y sin referentes políticos morales”.

Por esto, aunque IU se presentó a las elecciones con un programa electoral más perfilado que en anteriores elecciones, con importantes propuestas alternativas a las políticas de derechas del PSOE y a la derecha extrema del PP, carecía de credibilidad por el contexto en el que IU se había situado, y, para acabarlo de arreglar, el candidato a la Presidencia de Gobierno por IU se convirtió en candidato a Ministro de Zapatero...

Los conflictos internos, por tanto, no han sido la causa, sino la consecuencia de esta política y del intento de transformar IU en una especie de confederación "ecosocialista" de izquierdas periféricas, olvidando el proyecto original de un movimiento político y social plural y alternativo de izquierdas y de carácter federal. En este marco hace falta insertar también el carácter extremadamente personalista de la campaña electoral, centrada en Llamazares y alejada de la manera alternativa de hacer política, algo que fue una señal de identidad original de IU.

En estas condiciones, el equipo de dirección federal encabezado por Llamazares ha quedado deslegitimado para pilotar el proceso conducente a la Asamblea Federal que se presenta como el que puede ser la última oportunidad para la recuperación de IU. Por esto hemos valorado positivamente –como así lo hizo el pasado Comité Federal del PCE en el marco de un informe aprobado por unanimidad- la constitución de una Comisión Plural y Unitaria que preparara la Asamblea y garantizara un proceso participativo, democrático y transparente asumiendo también las funciones de:

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Comunicación interna y externa, que deberá ser gestionada desde la pluralidad, sabiendo a quién se dirige nuestro mensaje y escogiendo los elementos prioritarios de la política en estos momentos. Pero esta función no se podrá ejercer sin el seguimiento y control de la actividad parlamentaria del único diputado de IU.
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Censos y finanzas, cuestión que requiere la resolución de los conflictos abiertos, entre los cuales tiene un carácter central el de Asturias, dónde centenares de comunistas han sido excluidos.

La reconstrucción de una Alternativa de Izquierdas deberá ser el objetivo central de la Asamblea Federal de IU. En este momento hay un debate abierto en el seno del PCE que se cerrará en una Conferencia Política que deberá definir nuestras propuestas (28 y 29 de junio). En este marco, en el Comité Federal hay un amplio acuerdo sobre algunos puntos esenciales:

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La validez del proyecto fundacional de IU en la perspectiva de impulsar un movimiento político y social plural y alternativo de izquierdas. El debate está en como encajar la actual IU en esta perspectiva, y en este sentido se plantea:

1.

La posibilidad y necesidad de partir de la actual IU o en todo caso incluirla en este proceso, sin olvidar que a pesar de todo todavía ha aglutinado a casi un millón de electores.
2.

La necesidad de ir más allá de la actual IU, a través de un proceso de refundación y/o una convocatoria a todas las personas y colectivos honestamente de izquierdas.
3.

La necesidad de perfilar las formas organizativas propias de un movimiento político y social, y entre ellas:

o

El protagonismo de las Áreas de elaboración colectiva, sin Secretarías que las "solapen" desde nuevas formas de estructuración.
o

La posibilidad de extender algunas iniciativas que hemos experimentado en EUPV, como la eliminación de los natos con voto en las Asambleas o la posibilidad de votar en lista abierta manteniendo el respeto a la proporcionalidad.
o

La incorporación del componente de género, impulsando la participación de las mujeres para hacer efectiva la paridad.
o

El desarrollo de formulas de participación directa en todos los ámbitos institucionales donde IU esté presente.
o

Mecanismos participativos en lo interno: rendición de cuentas de los cargos públicos, procesos de revocación etc.
o

Simplificar estructuras haciendo la organización más permeable a la sociedad

*

Que la Asamblea Federal (o su primera fase) se debería cerrar con la elección de una dirección colectiva y colegiada, rehuyendo personalismos. En este sentido, se debate la posibilidad de que no exista la figura de” Coordinador General”, y que en todo caso, la coordinación lo sea de un trabajo colectivo, y la portavocía, de una elaboración colectiva (subrayamos que en la Comisión Unitaria se ha configurado así, con un coordinador del órgano que no lo es "general", es decir, rechazando la idea de una figura política que represente a toda la organización por encima de los órganos colegiados)

Hace falta reforzar la cohesión del Partido como elemento imprescindible de la reconstrucción de una alternativa de izquierdas, debatiendo libremente en sus organizaciones y canalizando las propuestas a la Conferencia Política y de Organización del PCE que deberá hacer la síntesis que traslademos a la Asamblea Federal de IU. En este proceso, hará falta escuchar las propuestas de otras gentes y sensibilidades en las asambleas, colectivos y órganos de Izquierda Unida y de los movimientos sociales, articulando el debate en el seno del Partido y en las asambleas y colectivos de IU y de EUPV de forma que permita canalizar y hacer confluir las propuestas del Partido con las de quienes comparten con nosotros la misma aspiración, refundar IU, arraigarla a la sociedad y hacer de ella el proyecto alternativo de la izquierda política y social. Nos jugamos el futuro de IU y las propuestas que debatamos y acordemos democráticamente en el Partido deben ser el referente para nuestra cohesión y para las alianzas que articulemos. Ganar la asamblea para un proyecto transformador de la izquierda necesita de un Partido fuerte y unido, sin lo cual no habrá credibilidad en nuestra propuesta. El Partido debe impulsar y garantizar el debate en los únicos marcos que nos puede permitir enraizarlo a la sociedad y hacerla partícipe –las asambleas y los colectivos- de EU/IU, y desde el interno del propio Partido, que nos dará la cohesión y unidad necesaria para ganar la hegemonía.

Desde el Partido debemos defender la centralidad de la lucha de clases y la articulación con el movimiento obrero y el conjunto de los movimientos sociales emancipatorios para la reconstrucción de una alternativa de izquierdas. En este sentido, y para poder hacer frente a las políticas de derechas contrarias a la clase trabajadora, es prioritario trabajar para que el próximo Congreso de CC.OO. le sitúe en condiciones de ser un instrumento efectivo para conjunto de los y las trabajadoras en la defensa de sus intereses de clase, y para lo cual hace falta participar activamente en su preparación y celebración, estimulando la presentación de propuestas y promoviendo candidaturas desde la base para hacer efectiva la participación de la afiliación en el mismo. Desde el Partido, igualmente, debemos impulsar el trabajo en la sociedad, volvernos a arraigar en ella, organizar la resistencia. Sin ello no hay conciencia social alternativa, no hay lucha ideológica real, no hay hegemonía de los valores de la izquierda. La historia demuestra que los grandes avances sociales y políticos se dieron cuando nos sumergimos sin miedo entre la gente, aprendimos de ella y de sus necesidades y supimos entonces responder a sus aspiraciones: la II República, la lucha antifranquista, la Transición… Si esto lo hace el Partido y conseguimos que lo haga EUPV/IU estaremos logrando que se convierta en una herramienta útil para la defensa de los intereses de los más desfavorecidos.

Es necesario insertar el proceso de reconstrucción de la izquierda valenciana y española en el marco de la actual situación de la izquierda europea y mundial: reforzando el papel del Partido de la Izquierda Europea como polo europeo de referencia frente a las políticas neoliberales y belicistas, que deberá jugar un papel esencial en las próximas Elecciones Europeas y reforzando, igualmente, las relaciones con la izquierda de otros continentes, y en particular con la izquierda latinoamericana en ascenso, en la perspectiva de la lucha por el Socialismo del siglo XXI.

Es necesario plantear alternativas a las políticas neoliberales y autoritarias, como única forma de dotar de contenido a la reconstrucción de una alternativa de izquierdas:

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La defensa, ante la crisis, de las condiciones de vida y trabajo de la clase trabajadora y otros sectores populares con independencia de su origen: trabajo estable, pensiones dignas y servicios públicos de calidad, universales y gratuitos
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La defensa de una política económica al servicio de la mayoría, que ponga en pie un fuerte sector público de la economía, recupere el peso de los salarios en la renta nacional, aumente el gasto social e implemente una fiscalidad progresiva.
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La defensa de los servicios públicos debe hacerse desde una financiación solidaria y una fiscalidad progresiva.
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La defensa del medio ambiente con un modelo de desarrollo sostenible, no depredador ni especulativo.
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La defensa de las libertades democráticas frente al terrorismo y a la Ley de Partidos.

Y, como decíamos al principio, referenciar nuestra propuesta en la alternativa republicana, que no es solo un símbolo del pasado, sino un referente y una expresión de un proceso emancipatorio, democrático y participativo.

 
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