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Informe del Comité Nacional del PCE-EPK


Extracto del documento político aprobado por el Partido Comunista de Euskadi en la reunión del Comité Nacional referido a la situación de Euskadi


Comité Nacional del PCE-EPK / 25 ene 03

Como ya señalábamos en el informe político aprobado en el anterior Comité Nacional, la situación del sector público en Euskadi y Navarra no se diferencia sustancialmente del resto del Estado y se caracteriza en la actualidad, también, por un menor gasto social con respecto a Europa. Los datos avalan esta afirmación. Si atendemos a la evolución del gasto social en Euskadi, vemos que éste se ha ido reduciendo en relación a la riqueza creada. En los últimos años el conjunto del gasto social se ha reducido un 1,97%. En el Estado, la reducción ha sido en torno al 1,80%.

Recientemente se han aprobado los presupuestos de la Comunidad Autónoma Vasca por el tripartito (PNV, EA y EB/IU) que siguen la misma tendencia y que merecen un análisis.

En primer lugar, la aprobación de estos Presupuestos se produce en un contexto político caracterizado por el debate en torno a las identidades nacionales y tapando otras problemáticas existentes: desempleo, precariedad laboral, alta tasa de siniestralidad, regresividad fiscal, educación, vivienda, etc. La discusión y aprobación de los mismos no ha sido más que el reflejo de esta situación con ausencia total de debate sobre diferentes políticas económicas que deberían expresar, finalmente, diferentes modelos de sociedad.

La aprobación de los Presupuestos se produce, también, en un contexto institucional de crisis que viene arrastrándose en el tiempo y que ha obligado a recurrir, año tras año, a la prórroga de los presupuestos y cuando no, a la utilización de diferentes subterfugios legales para sacar adelante las cuentas públicas. El gobierno vasco no debería olvidar que la aprobación de los presupuestos de 2003 ha sido fruto de la casualidad y no de su esfuerzo negociador y que ello no cambia la correlación de fuerzas existente en el Parlamento Vasco. La sesión de aprobación de los Presupuestos en el Parlamento Vasco resultó bochornosa, con ausencias significadas como las de Mayor Oreja y Otegi que hicieron posible la aprobación de los mismos. Al mismo tiempo, resulta patética la actitud que sigue manteniendo el PSE, incapaz de mantener una posición propia alejada de las posiciones del PP.

Con unas previsiones de menor crecimiento económico que afectará sobre todo al empleo y a las condiciones de vida de la mayoría de la población vasca, el PCE-EPK no comparte que el Gobierno vasco lleve a cabo una política presupuestaria similar a la del Gobierno central aferrándose al déficit cero. El objetivo del equilibrio presupuestario resulta totalmente inadecuado para dar respuesta a la desaceleración del crecimiento económico.

En este sentido, el PNV utiliza la misma filosofía que utiliza el Partido Popular para la elaboración de los presupuesto generales del Estado y, en consecuencia, nos sirven los mismos argumentos esgrimidos por IU federal en su contra, que se concretan en lo siguiente. Ninguna buena razón económica aconseja unas cuentas públicas sin saldos negativos cuando se precisan inversiones estratégicas que aseguren el futuro de la economía vasca. No se entiende el doctrinarismo económico del gobierno cuando se está recortando las políticas sociales. En estas condiciones el mantenimiento del déficit cero es una opción ideológica contra la mayoría de la sociedad vasca.

Los comunistas vascos consideramos que los Presupuesto del Gobierno Vasco aprobados para el 2003 no servirán para reactivar la economía vasca, no crearán empleo estable, ni mejorarán las prestaciones sociales. Por ello, no compartimos el voto positivo dado por EB/IU a estas cuentas públicas.

El pasado 27 de diciembre el Parlamento Navarro rechazó el proyecto de presupuestos presentado por el Gobierno para el 2003. Por segundo año consecutivo Navarra contará con unos presupuestos prorrogados. La política practicada por UPN viene caracterizándose, también, por una reducción del gasto social con respecto a la riqueza creada. Las recetas que propone UPN son rancias y extremadamente conservadoras, siempre favoreciendo a las rentas más altas: plantea una nueva reforma fiscal con un coste recaudatorio de 15.000 millones de pesetas y se aferra al déficit cero, cuando países como Alemania o Francia ya han flexibilizado esa línea económica.

Nuestra propuesta se concreta en la confección de unos presupuestos con un nivel aceptable de déficit público que sirvan para estimular la demanda y potenciar las inversiones, crear empleo estable, aumentar los servicios y prestaciones sociales, mejorando la educación, la vivienda y la sanidad.

Las políticas que viene aplicando el PNV y UPN en los últimos años en materia fiscal han estado orientadas a dar un tratamiento favorable a las rentas altas, a las empresariales y del capital. En esta misma línea se ha producido, recientemente, la aprobación por las Diputaciones Forales de Alava y Bizkaia quedando pendiente en Guipúzcoa y con el acuerdo previo del Gobierno Vasco a través del Organo de Coordinación tributaria, de la modificación del IRPF. Este acuerdo entre el PNV y el PP pone de manifiesto que a pesar del clima de confrontación y descalificaciones entre los partidos políticos en torno al denominado contencioso vasco, estas dos fuerzas en liza, vienen practicando una política de consenso en torno a temas fundamentales, entre ellos y en este caso, el económico.

Las modificaciones afectan, entre otras cosas, a las retenciones practicadas sobre las ganancias patrimoniales y los rendimientos de capital mobiliario que se rebajan del 18% al 15%. Se trata del segundo recorte de este concepto en los últimos cuatro ejercicios, ya que en 1998 se hallaba en el 25%. (intereses de ctas.ctes., imposiciones a plazo fijo, dividendos y beneficios por participaciones en capitales de empresa). En cuanto al Impuesto de Sociedades, el tipo de retención aplicable con carácter general se rebaja al 15%.

En el ámbito del empleo se aprecia un estancamiento, con un mercado de trabajo donde el número de contratos de trabajo realizados en el 2001 ha sido inferior en relación al año anterior. La Comunidad Autónoma alcanzó una tasa de empleo fijo del 7,97% uno de los peores registros de las zonas industrializadas, colocándose por debajo de la media en España (el 9,05%) y de Navarra donde se alcanzó el 10,08%. Son cada vez más numerosos los contratos a tiempo parcial y de interinidad. Se destruye empleo fijo y se incrementa el número de trabajadores temporales, subiendo la tasa de temporalidad que se sitúa, en estos momentos, en torno al 34%, afectando principalmente a jóvenes y mujeres.

La crítica situación de Volkswagen-Navarra con la presentación de un expediente que contenía el despido de 590 trabajadores y la retirada, finalmente, del mismo tras un acuerdo con los sindicatos CCOO, UGT y Confederación de Cuadros, cobra un especial significado, ya que otras empresas como SEAT y Renault, se han sumado al carro del ajuste de jornada y salarios, con el pretexto del descenso de ventas, pretendiendo incluso la modificación del Estatuto de los Trabajadores. Las repercusiones del conflicto son hondas en una economía como la de Pamplona y su comarca, tan dependiente del sector automovilístico. Algunas ya se han dejado sentir, como la presentación de un expediente de regulación por Logística Navarra y el cierre de Novel Lahnwerk, suministradoras ambas de VW-Navarra.

Después de las Elecciones sindicales celebradas en los últimos meses del año 2002 que han renovado a miles de delegados y delegadas se evidencian pocos cambios en la distribución intersindical de la representatividad. Sin embargo, valoramos de forma muy positiva al tiempo que saludamos los resultados obtenidos por CCOO que supone un aumento de su representación en más de un 1%, siendo la fuerza sindical que más ha crecido hasta la fecha. El sindicato ELA se mantiene prácticamente en los mismos porcentajes que ya tenia y LAB ha crecido especialmente en Gipuzkoa. Es significativo el retroceso sufrido por UGT que pierde, incluso, su condición de sindicato representativo.

En otro orden de cosas, la política privatizadora del gobierno Ibarretxe tiene dos exponentes claros en estos momentos: la enseñanza en el tramo 0-3 años y la privatización del negocio público del gas con la pretensión del Gobierno Vasco de poner a la venta la mayoría de sus activos, operación que ya lleva muchos meses en marcha y que el ejecutivo vasco quiere culminar durante el primer trimestre de 2003.

En cuanto a la enseñanza, hay que señalar que Euskadi es la comunidad con más alumnos en colegios privados que públicos. Se trata de un caso único en España donde la red pública es preponderante. Esto se debe en gran parte al fenómeno de las Ikastolas, a la gran influencia de la enseñanza religiosa y también a la falta de sensibilidad y poco interés del nacionalismo vasco hacia la enseñanza pública. A pesar de las grandes subvenciones que recibe la enseñanza privada es la pública la que escolariza al mayor número de alumnos con problemáticas especiales.

En este contexto, se produce la aprobación por parte del Gobierno vasco del Decreto que regula el tramo educativo 0-3 años y que frenará la enseñanza pública en algunas zonas. CC.OO ya se ha manifestado en contra de este decreto por considerar que “"si se universaliza la gratuidad del primer ciclo de educación infantil, subvencionando a la enseñanza privada, en algunos lugares se puede poner en peligro la continuidad de la red pública", así como que "si la oferta pública puede garantizar suficientemente la demanda hasta los dos años, habría que plantearse si resulta necesario fomentar la oferta concertada en un tramo no obligatorio”.

En el plano político, las posiciones han variado poco. La manifestación del día 22 de diciembre convocada por Ibarretxe con el lema "ETA kanpora" puede representar un punto de inflexión para la política vasca. Hubiera sido deseable que esto se hubiera producido hace mucho tiempo, pues el PNV ha venido condicionando la repulsa a ETA a otras prioridades políticas. Sin embargo, esta manifestación puede abrir el camino a un espacio de encuentro que no debe condicionarse a contenido político alguno y que tiene que tener como único objetivo acabar con la banda terrorista ETA.

El PP con su negativa a participar en la manifestación, condicionándola a una serie de planteamientos políticos, ha puesto de manifiesto la hipocresía y el engaño de su discurso basado en que la lucha contra ETA es su primera y única prioridad. Asimismo, resulta totalmente negativo y muy preocupante que ELA, la primera fuerza sindical de Euskadi, no secundará la manifestación por considerarla "un retroceso político". Por último hay que lamentar los incidentes desarrollados al comienzo de la manifestación por la actitud provocadora de Basta Ya al acudir a la misma con un lema diferente.

 
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