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Izquierda Unida


Para la regeneración de Izquierda Unida


Albert Escofet, Lluis Llorent, Jaume Botey / 07 abr 08

Después del descalabro electoral del pasado 9 de marzo, el comité Ejecutivo del PSUC ha hecho las siguientes consideraciones:

La reflexión oficial justifica el fracaso debido fundamentalmente a la ley electoral y al bipartidismo. Creemos que esto es echar pelotas fuera. Desde la ley de Reforma Política la representación parlamentaria se ha regido por los mismos criterios, obviamente injustos, pero con ellos alcanzamos los 24 diputados y nunca el descalabro había alcanzado estas proporciones. Sólo una reflexión en profundidad de las causas y superando la enésima lucha en el interior de IU por el misérrimo poder será posible superar este bache.

I - Mutación de IU

En IU se ha producido una mutación, cambio de naturaleza, una pérdida de identidad. La IU de Llamazares ha dado un giro de 180 grados en relación a la IU anterior. Han prevalecido las siguientes características.

1. Sumisión al PSOE
Crecientemente subalterna del PSOE y de su entramado mediático y sindical, agarrotada por los intereses institucionales de sus aparatos y con un discurso “políticamente correcto”. Su objetivo ha sido condicionar al PSOE hacia la izquierda. Pura ilusión. Para ello contaba con su exigua representación parlamentaria y con el favor de los medios de comunicación. Sin conseguir su objetivo y desvinculada de la sociedad, IU se ha convertido en una organización autista.
En tiempos del vilipendiado Julio Anguita existía un afán por la coherencia. Se cometieron errores, pero siempre desde el debate y la transparencia. Incluso con demandas moderadas como la defensa de los contenidos sociales de la Constitución o la exigencia de pleno empleo, aquella IU era creíble, de una inconfundible línea roja, dispuesta a hacer transacciones, aplazamientos, alianzas, pero roja. Dispuesta a negociar los ritmos, pero no los principios.
Es obvio que la presente ha sido una estrategia suicida. De la IU soberana, intento de movimiento político-social y rebelde, queda sólo el recuerdo.

2. Vinculación con la gestión
Se ha hecho descansar la transformación social propugnada por IU en la gestión, en la presencia en las instituciones. Se olvidó la presencia en la calle desde los sindicatos o desde los movimientos sociales. Pero, presa de los pactos con las otras fuerzas, en las Instituciones IU ha perdido su perfil de izquierda alternativa. Apoyando a los sindicatos que pactan los recortes en las grandes empresas, aceptando como normal las sucesivas reformas laborales, la precarización, apoyando unos presupuestos de corte liberal, incapaz de oponerse a la participación del ejército en Afganistán, con serias dudas a la hora de pronunciarse sobre la Constitución Europea, aceptando los campos de internamiento para los inmigrantes, etc. ha aparecido como incapaz de indignarse contra la injusticia.
Por otra parte, sin cohesión ideológica ha sido imposible mantener la cohesión en la gestión. Y así ha quedado una IU fragmentada por comunidades autónomas con proyectos contradictorios entre ellas.
“Partido de lucha y de gobierno”, decíamos. Pero quedarse sólo con las pequeñísimas parcelas de poder institucional abandonado la lucha, ha sido un suicidio. Mientras el movimiento obrero y la “izquierda” no recuperen la capacidad de pensar antagonista, la autonomía de clase, serán incapaces de proponer una alternativa de izquierdas creíble.

3. Crisis ideológica
Sabemos que la principal derrota de la izquierda ha sido la ideológica. La izquierda, y especialmente una parte importante de la izquierda comunista europea, hicieron suya la crítica liberal contra el marxismo aceptando los postulados del pensamiento débil y postmodernismo.
Sin referente ideológico y sin convicciones de transformación social, esta izquierda empezó a caracterizarse por el tacticismo y el inmediatismo, por una práctica decididamente reformista, por dar primacía a lo institucional y en consecuencia por las luchas internas por el poder.
El carrillismo y el eurocomunismo habían sido las primeras manifestaciones de esta deriva que después iría tomando otros nombres (casa común, izquierdas periféricas, ecosocialismo, ). Verbalismo comunista, pero práctica decididamente reformista o liberal fundamentada en los principios de la posmodernidad. Pero cuando se pierde la congruencia básica entre lo que se dice y lo que se hace, se pierde la tensión moral imprescindible, las palabras ya no sirven. Se trata de la más grave crisis que puede sufrir la izquierda, la de la credibilidad.
En repetidas ocasiones, bajo presión de ICV, la dirección de IU sometió a la organización a un proceso de mutación “transgénica”: pasar de “roja” a “lo verde” como nuevo paradigma político e ideológico, sin debate, como imposición desde la cúpula, sin medir las consecuencias. Se trataba nada menos que de cambiar estatutos y el mismo nombre de IU Pero no cambiaría nada, se decía, se trataba de un cambio puramente semántico! Afortunadamente, las bases, ideológicamente más sólidas que su dirección, rechazaron la propuesta.
Cuando la izquierda, que sólo puede ofrecer convicciones, se avergüenza de sus fundamentos y de su propia esencia de lucha contra el sistema está perdida. Cuando la izquierda transmuta sus valores la gente no perdona.

4. Comportamientos antidemocráticos
El cambio de dirección política dado por el nuevo Coordinador General provocó, como era lógico, muy serias resistencias en el interior de la organización. Pero en lugar del debate para buscar consensos, en lugar del respeto al pluralismo, desde la dirección se buscó en el PCE el chivo expiatorio, con la ayuda de la prensa –tan crítica con IU en la etapa anterior- se desempolvó el antiguo lenguaje de “los duros” que no saben adaptarse, se utilizaron métodos estalinistas de censura para reinterpretar la etapa anterior, se manipularon censos para controlar las votaciones, se utilizó el chantaje económico, se expulsaron federaciones enteras no afines a la línea del equipo del coordinador, se eliminaron de puestos de responsabilidad a personalidades de reconocido prestigio por el sólo hecho de ser críticas etc. Y así hoy nos encontramos con un mapa de IU esquilmado y fragmentado, y unas federaciones enfrentadas entre sí, derrotadas todas por su propio Coordinador General. Lo de Cataluña, imponiendo en contra de la voluntad de la mitad de la organización un mal pacto con ICV fue el primer paso. Después vinieron los conflictos en Extremadura, en Andalucía, en Madrid o en Asturias. Ahí está, como colofón de la voluntad de manipulación en contra de los propios, el espectáculo de Valencia. La lucha de la dirección de un partido en contra de los propios, en un partido que casi no tiene nada que repartir más que valores, esfuerzo y entrega, es suicida.

Por mucho que lo dicho hasta ahora pretenda ser un análisis objetivo, es preciso resaltar que lo ocurrido se ha llevado a cabo sobre el desprecio a la opinión de las bases y en consecuencia sobre el dolor de las mayorías, progresivamente marginadas dentro de la organización de los espacios de decisión y que desesperanzadas e incapaces de reaccionar contemplaban cómo la dirección dilapidaba su patrimonio ideológico, político y cultural que tanto tiempo y esfuerzos había costado levantar. Muchos no lo resistieron y se marcharon.


II – IU, más necesaria que nunca

Sin embargo, ante la marea social neoconservadora y sus consecuencias, se hace más imprescindible una fuerza alternativa al sistema.

1. La deriva neoconservadora.
Por desgracia estamos en un momento oportuno. El sistema no puede dar solución a los grandes problemas que tiene hoy planteados la humanidad: recursos energéticos, modelo de desarrollo, marginación y empobrecimiento de las mayorías, paz, etc. Por ello a medida que se agravan las condiciones, aparece cada vez más necesaria una voz y un referente político de una izquierda real.

2. Están naciendo nuevas fuerzas desde las bases
Pero está surgiendo el cambio histórico y las fuerzas que lo alumbraran. Otra democracia y otra política se están creando incipientemente en los márgenes, ajenas a la delegación y a la representación. Como en su día fueron los estados generales en Francia, y andando el tiempo fueron los soviets o los consejos obreros. Estamos en el renacimiento de estas fuerzas, el movimiento de movimientos: el alma del “pueblo de Seattle” tiene una indudable intuición anticapitalista que va más allá de los aparatos políticos y sindicales. Por eso el sistema los combatirá e intentará apropiarse de sus conceptos para domesticarlos (desarrollo sostenible, comercio justo, interculturalidad...).
No se trata de idealizar. En el seno de lo que nace, no podía ser de otro modo, se reproducen las mismas tendencias dominantes que existen en la sociedad: la falta de definición, las luchas internas, la improvisación. Pero por lo menos en ellos hay mayor transparencia. Y sobre todo tienen el elemento más importante a su favor: la razón y la masa creciente de pobres del mundo.
Si IU quiere sobrevivir debe pegarse a esta ola, debe estar presente sin suplantar, sin querer dirigir, impulsando y facilitando la creación de la red.



III – Apostamos por…

Cambiar de rumbo. Reconstruir el proyecto significa empezar desde cero, o desde menos cero si queremos superar los vicios heredados. Ciertamente lo mejor de IU es su militancia, los que siguen y no se han cansado. Ellos saben que no hay atajos, o al menos no los habrá para quienes sigan pensando en IU como un instrumento de lucha hacia una forma de vivir alternativa. Creemos que esta refundada izquierda debe tener las siguientes características

1. Anticapitalismo.
Si la política se ha convertido en gestión, si democracia representativa y mercado son principios inamovibles, qué significan hoy transformación, revolución o democracia? Nuestra lealtad se debe por encima de todo a la clase obrera, a los pobres y a los desfavorecidos. Por eso nuestra inconfundible identidad es hoy el anticapitalismo, asociado a republicanismo y democracia.

2. Líneas rojas
Desde la ofensiva neoliberal, la izquierda ha cedido en aspectos políticos y sociales considerados hasta hace poco inamovibles y vinculados al denominado estado del bienestar: empleo y trabajo estable, garantía de servicios públicos, enseñanza y salud universales, gratuitos y de calidad, derechos pasivos, democracia y participación, etc. Hoy se vende como modernidad la precariedad laboral, la privatización de servicios, el recorte de pensiones. La izquierda, y en concreto IU debe ser consciente que hay unas líneas rojas que no deberían de haberse traspasado nunca, y que hacerlo ha supuesto desnaturalizarse.
Pero además en los últimos treinta años han aparecido problemas nuevos (modelo de desarrollo, modelo energético, inmigración, Europa, paz, derecho de autodeterminación, deslocalizaciones industriales y globalización, cultura y modelo universitario etc.) acerca de los cuales la izquierda debe saber también dónde debe trazarse aquella línea roja infranqueable que defina su identidad.


3. Reagrupar la izquierda real
Estamos en medio de un largo proceso de bifurcación que viene de lejos. Es una quimera pensar que el cambio social puede venir con una forma de entender y practicar la política desde lo institucional. Es imposible hacer política transformadora instalados exclusivamente en el círculo elecciones-instituciones-partido- medios de comunicación. Las mejores esperanzas de lucha anticapitalista nacen y se desarrollan fuera de lo institucional, cuando no contra lo institucional. En todo caso, desde nuestra representación institucional debe hacerse todo lo que esté a nuestro alcance para acompañar la lucha social. La refundación de IU debe ser un movimiento unitario, como en su origen, superando enfrentamientos que tuvo la izquierda en el pasado, junto al movimiento obrero y movimientos sociales de base.

Debe ser en torno a un programa valiente, más allá de personalismos y oportunismos, que se atreva a poner el dedo en las contradicciones fundamentales: modelo de desarrollo, justicia, república, renta básica, papeles y derechos de ciudadanía para todos y en las infinitas formas que adopta la precariedad, en la capacidad creativa de la juventud, etc. Y eso significa andar junto al movimiento antiglobalización, al sindicalismo de lucha, con las redes de economía alternativa, colectivos culturales, ecologistas....

Necesidad de confianza y un gran acuerdo ético. No es posible una reagrupación sin confianza y sin un gran acuerdo ético en la forma de entender la intervención política en la sociedad, de entender las relaciones entre partidos hermanos y entre los camaradas dentro del partido y las relaciones entre partido y las instituciones. La lamentable experiencia del PSUC en el interior de EUiA desde su fundación es un mal aval y hace que cualquier propuesta de unidad de los comunistas en relación a los partidos que la forman sea percibida por el PSUC como un puro espejismo.


4. Regeneración ética y democrática
Es urgente recuperar el lenguaje y la práctica de los valores históricos y tradicionales que identificaban a la izquierda como ética, coherencia, militancia, trabajo desde la base, compromiso, altruismo, lucha de clases, respeto a la diversidad, entrega a la causa, solidaridad, etc. y dejar de lado para siempre las prácticas del inmediatismo, oportunismo, lucha por el lugar de la lista o por la parcela de poder.

Esto supone un trabajo a muy largo plazo, tejer complicidades en el interior y hacia fuera, establecer un método de respeto al pluralismo, democracia interna y transparencia en la gestión del colectivo con garantías.

Para que esto pueda llevarse a cabo consideramos que hay unos requisitos previos sin los cuales la propuesta de regeneración no será creíble. Por ejemplo:
Cambio de equipo de dirección e invitación a dimitir. Quienes se reconozcan que han tenido una responsabilidad especial en el desastre porque formaban parte del equipo de dirección deben ser invitados a dimitir. Nadie tiene en este momento autoridad para exigir dimisiones. Debe ser cada uno que lo decida. Y deberían hacerlo por dignidad consigo mismos reconociendo el fracaso de su gestión, por lealtad hacia los compañeros a los que han conducido a un callejón de tan difícil salida y por respeto al proyecto de IU.
Consideramos además que es muy difícil la refundación de IU a partir de una Comisión en cuya composición han primado más los equilibrios que la voluntad sincera y fresca de refundación.

Es imprescindible además una amplia y global “amnistía” para todas aquellas personas o agrupaciones que fueron apartadas o arbitrariamente excluidas y crear las condiciones para que todos aquellos que se apartaron ellos mismos ante la deriva que iba tomando IU participen en este proceso. Si deseamos que el militante y tantos amigos y grupos cercanos colaboren, aquellos que no han perdido la esperanza en un mundo fundamentado en otras bases, todos deben tener voz. No podemos prescindir de nadie. Sólo desde esta honestidad y esfuerzo podremos levantar de nuevo una esperanza colectiva.


Transparencia en los censos. Impedir de una vez por todas las manipulaciones en el ejercicio de la democracia directa en el interior de IU. Esto significa empezar por la clarificación de censos.

No a un debate de cúpulas. Debe ser la organización entera la que dirima su futuro y la estrategia a seguir. De la misma manera que aspiramos más por una democracia participativa y no sólo representativa, a que en la sociedad las bases puedan expresarse de manera directa, con mucha mayor razón en el interior de IU.


El PSUC se compromete a trabajar, desde el respeto a los valores enumerados, a la recuperación de los principios fundacionales de IU, a la construcción de un proyecto unitario, a la elaboración de un programa y un discurso alternativos, y al necesario relevo generacional que precisan sus órganos de dirección.



IV - ANEXO
Resultados de ICV/EUiA. Consecuencias de gobierno

Los resultados de la coalición en Catalunya, con la pérdida de 53.000 votos (23%) y de un diputado, tienen un perfil propio, al margen de la crisis de IU

La pérdida de 77.000 votos en las pasadas elecciones municipales, concentradas sobre todo en los municipios de votantes de izquierdas tendrían que haber supuesto un análisis riguroso proceso de la coalición, donde no existió los condicionantes del voto útil o del modelo de Ley Electoral. En estas elecciones generales se han vuelto a repetir resultados parecidos, afectando al “primer cinturón”, en algunos casos con pérdidas del 50% de votos, o determinadas zonas de Barcelona, de población mayoritariamente trabajadora como “Nou Barris”.

Las causas de esta pérdida de votos es la consecuencia de la dependencia acrítica por parte de la coalición del gobierno de Montilla y su falta de perfil alternativo. Esta segunda legislatura del gobierno tripartito está representando un fracaso en lo que respecta a la transformación social mediante políticas de izquierdas. Los últimos presupuestos dejaron de ser expansivos y el gasto social ha dejado de incrementarse respecto al PIB, cuando todavía estamos muy lejos de la media europea. Es necesario un pronunciamiento crítico de la coalición respecto a estas peligrosas tendencias. Otro ejemplo es la falta de una crítica decidida a las propuestas privatizadoras del proyecto de Educación planteadas en el documento de Ernest Maragall. Estos son elementos que han despertado el rechazo de sectores históricos comprometidos con los valores de la izquierda.

La gestión de Joan Saura en la Conselleria d´Interior, con el remate final de la actuación de los Mossos d´Esquadra en las manifestaciones de los estudiantes contra el Plan Bolonia es la gota que desbordó el vaso, rompiendo la confianza de sectores de la izquierda que con anterioridad habían votado ICV. Debe haber una reflexión, tanto en ICV como en la propia EUiA, sobre la imposibilidad de reflotar un proyecto de izquierda alternativa mientras se siga ocupando la Conselleria d´Interior.

Por otro lado, la gestión en Medi Ambient está siendo cuestionada desde diversos sectores del movimiento ecologista por carecer de una política decidida y contundente, así como un mayor diálogo con el territorio y una política comunicativa más diáfana. A esto se unen temas tan importantes con la MAT, la propuesta del 4º Cinturón o la falta de debate y posicionamiento en el tema de los transgénicos.

Esta situación se ha agravado con el comportamiento de Francesc Baltasar en la comunicación sobre la gestión del tema del agua y sus declaraciones y actitudes respecto al trasvase del Río Segre.

A todo ello, hay que añadir la destitución unilateral de Joan Pellicer, para poner en su lugar a Nuria Buenaventura (ICV), como nueva directora general de Medio Natural. Buenaventura era la candidata número 2 de ICV en las listas para las generales.

Con este cambio, se ha puesto una vez más de manifiesto el incumplimiento de ICV respecto a los acuerdos tomados previamente. Además, la dirección de EUiA no ha actuado con la suficiente decisión ante este hecho, ya que debería haber exigido el mantenimiento de sus direcciones generales, en lugar de negociar cargos de menor rango. Una vez más queda patente la política instrumental de la coalición, que no reúne a su Consell de Govern y no realiza un debate político riguroso y compartido para la toma de decisiones conjuntas.

 
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