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Valoración elecciones 27 M


Informe a la comisión política. Valoración de los resultados electorales


Partido Comunista del País Valencia / 01 jun 07


El PCPV felicita a los camaradas y las camaradas, a las organizaciones del Partido por la entrega y el trabajo desarrollado en la camapaña electoral y en los meses que la precedieron, por la demostrada lealtad a los acuerdos democraticamente adoptados, por la cohesión con la que hemos actuado y que sin duda son el mejor aval para reflexionar sobre los resultados electorales, para valorar autocríticamente nuestra actuación y marcar el camino a seguir en el futuro.

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· Si algo carcateriza –dramáticamente-los resultados de las elecciones autonómicas y municipales en el País Valenciano es el apabullante triunfo del Partido Popular, que evidencia la hegemonia social, política e ideológica, de un partido neoliberal y de derecha extrema, pura, dura y radical que ha venido actuando desde la GV recortando la libertad de expresión, impulsando el enriquecimiento desmedido, la depredación del territorio y la precariedad laboral en estos últimos 12 años.

El mensaje del Partido Popular ha calado en todas las clases sociales. La imagen de opulencia y crecimiento económico aparente se ha abierto camino en una sociedad cada vez más desestructurada e individualizada. El Partido Popular ha presentado el crecimiento económico como su principal aval, y la riqueza creada por los trabajadores como un producto repartido entre todos. En ese contexto, las obras faraónicas y los grandes eventos -que se presentan como una demostración de triunfo colectivo- así como el victimismo frente a los catalanes que nos quitan el agua y frente al Gobierno Zapatero, han tenido como objetivo cohesionar a una parte importante de nuestra sociedad en torno a sus propuestas y valores. Esa estrategia se ha potenciado con una calculada política de desgaste del Gobierno del PSOE en los últimos meses, en torno al proceso de paz en el País Vasco y al desarrollo de la Ley Orgánica de Educación para lo cual, la derecha ha movilizado sostenidamente a su base social y no ha dudado en utilizar en una actitud guerracivilista a parte del aparato judicial y a la jerarquía de la Iglesia Católica.

Ante un mundo cambiante y las amenazas de la globalización neoliberal que atiza continuamente el terrorismo como arma de sometimiento ante el miedo, sin herramientas que favorezcan el análisis crítico del conjunto de los ciudadanos, el mensaje de seguridad y pertenencia a un grupo, a una comunidad pujante (aunque sea de cartón piedra), termina por esconder la realidad, las miserias, de una sociedad dividida en clases. Para eso cuentan con un arma poderosísima de propaganda como son los medios de comunicación públicos y algunos privados que propician y potencian la subyugación ideológica.

La mezcla de opulencia aparente, promesa de éxito económico y búsqueda de seguridad es lo que ofrece la derecha y los problemas reales, como la corrupción, la destrucción de empleo y del territorio, la degradación de los servicios públicos, la imposibilidad de los jóvenes de emanciparse, o la precariedad laboral,… no se perciben con la suficiente contundencia como para generar una conciencia social potente para contestar a las injusticias del sistema ni al sistema mismo.

Y es en este marco en el que debemos situar nuestra análisis, que debe ir más allá de lo anecdótico.

La primera constatación hace referencia a las graves insuficiencias del Partido y de EU para articular tejido social con voluntad de alternativa a lo existente. Las organizaciones sociales, imprescindibles para la construcción de la alternativa como expresión que son de nuevas contradicciones generadas por el capitalismo, han manifestado sus limitaciones para aglutinar a amplios sectores sociales en la defensa de sus intereses, para movilizarlos masivamente. Y sin embrago, es necesario que alcancen una capacidad de organización y de respuesta mayor, una mayor masificación. Para impulsar estos movimentos, esta articulación de tejido social alternativo, es necesaria una implantación social, en barrios y centros de trabajo, que no tiene ni el Partido ni Esquerra Unida. Sin esta articulación es imposible contrarrestar las armes mediáticas de manipulación masiva. En este marco, hemos fracasado en la lucha ideológica frente al PP, que ha recibido el soporte de amplios sectores de trabajadores y trabajadoras. Y es preciso que recordemos que la lucha ideológica es, por encima de todo, responsabilidad del Partido, que debe asumir su propia autocrítica. Es en estas consideraciones donde enmarcamos las siguientes reflexiones y las conclusiones.


· El fracaso de toda la izquierda y de las fuerzas progresistas es la otra cara de la moneda, junto a una abstención que aumenta en relación a las anteriores elecciones. Este retroceso ha tenido especial repercusión en las grandes y medianas ciudades, en los considerados cinturones rojos así como, en general, en las comarcas golpeadas por la crisis de la industria tradicional. Es especialmente dramático el resultado en las ciudades de Valencia y Alicante, donde se ha instalado el bipartidismo, dejándo a EU fuera del consistorio.

Las expectativas que nos habiamos trazado para el Compromís así como los resultados que indicaban las encuestas, no se han cumplido. Han distado de sumar los resultados electorales anteriores de los partidos que lo componen, y no se ha conseguido sacar el voto dormido de nuestro electorado, ni de los jóvenes, de forma significativa. Por tanto, no se han cumplido los objetivos que nos llevaron a impulsarlo. El PP continua con mayoría absoluta incrementada y por tanto las políticas sociales no se abrirán camino en esta legislatura. Sin embargo, en el marco global de avance de la derecha del PP, Compromís representará la única opción en las Cortes Valencianas con un programa nítidamente de izquierdas y de respuesta radical a las políticas neoliberales del PP.

Los resultados electorales municipales son en números absolutos los mismos que en las generales de 2004. Tras el atentado de Atocha perdimos un porcentaje significativo de votos que fue a reforzar las posiciones del PSOE. Caímos en el error de no valorar adecuadamente el momento del ciclo político en el que estábamos, la tendencia a la baja de nuestros votos en el marco de un retroceso general de IU (que ahora baja medio punto) y el no retorno de los votos “cedidos”. Al contrario, valoramos la existencia de una conciencia social por el cambio mayor de la que resultó ser al estar avalada por las direcciones de un importante número de organizaciones sociales y la presión mediática de algunos medios de comunicación que lo amplificaron. Si nuestro análisis hubiera sido el contrario, seguramente habríamos enfocado nuestros planteamientos electorales desde la “resistencia” en los ayuntamientos y en las Cortes. No hay que olvidar que nuestros análisis nos orientaban hacia el optimismo de poder cambiar el signo de la Generalitat Valenciana, y no el de simplemente “salvar los muebles” como algunas voces interesadas indican ahora.

Hubiera sido deseable que el Compromís se firmara antes. Objetivamente podría haberse rubricado en julio, en vez de noviembre y habríamos ganado tres meses en darlo a conocer. Pero debemos recordar que tuvimos graves injerencias mediáticas, en bastantes casos inducidas desde el interno de EU. Tuvimos que esperar a la Asamblea de noviembre para cerrarlo y hacerlo con el respaldo hacia una dirección que continuamente fue cuestionada. Este proceso no ayudó, e incluso llegó a perjudicar la credibilidad social del acuerdo.

En todo caso, la experiencia del Compromís es una prueba de que las dinámicas unitarias no se pueden improvisar. No es suficiente juntar a unos cuantos dirigentes, como algunos pensaban hace dos años. Es necesario obtener en primer lugar el soporte de las respectivas afiliaciones y de los sectores sociales que les representan. Para ello, no solo deben darse las condiciones objetivas sino las subjetivas, que salen del trabajo conjunto en la movilización y de coincidencia en la propuesta política y programática. Fue correcta nuestra apuesta por la movilización social como lugar de confluencia de la izquierda política y social como contraposición a un acuerdo por las alturas que nos habría dividido internamente y restado credibilidad social al forzar un pacto electoral entre organizaciones con escasa trayectoria conjunta.

En el contexto político analizado, tanto de la percepción social de la necesidad del pacto electoral, como de la coyuntura del ciclo, sumado al fenómeno del voto útil en las dos grandes capitales, los acuerdos generalizados en los municipios podían haber tenido un cierto efecto arrastre. Pero esos acuerdos, especialmente en Alicante y Valencia, deberían haberse producido sobre unas condiciones de identidad con ellos de la organización y también de su propio electorado motivados por una trayectoria conjunta a la vez que planteados desde la transparencia de intenciones, la responsabilidad y el respeto hacia cada fuerza. No se podía obligar a los colectivos locales a pactar en contra de su voluntad, cosa que hubiese tenido efectos contraproducentes, y, además, las reticencias a los pactos municipales entre EUPV y el Bloc no eran cosa de unos cuantos dirigentes, sino que se daban en la mayoría de la afiliación y probablemente de su electorado, del de ambas organizaciones. Lo cierto es que el proceso de convergencia entre diferentes fuerzas políticas es un proceso complejo, y más aún en lo concerniente a sus bases sociales y electorales. Eso se ha expresado tanto en los desacuerdos municipales como en la incapacidad de sumar los electorados en el voto autonómico. La fuerte pero a la vez minoritaria movilización social unitaria generó unas expectativas en este sentido que no se han cumplido.

· Tuvimos un buen programa, contrastado socialmente y producto de una práctica y reflexión colectiva. Algunas de sus insuficiencias son producto de nuestras deficiencias de implantación social, especialmente en las zonas rurales y entre la población agrícola.

Por lo que se refiere a la agricultura, hemos analizado que una población agrícola menguante y envejecida, con dificultades de subsistencia, ha visto en las indemnizaciones por expropiaciones o en la venta a grandes urbanizadoras una salida a sus dificultades económicas personales, dando así apoyo a los PAIs y al PP que los impulsaba. Habrá que abrir un debate para desarrollar alternativas, que quizá deban incluir impulsar un sector público agrícola que permitiera responder a las necesidades de producción alimentaria y una polítca agraria que garantizase rentas agrarias dignas, desarrollando la línea de la subvención pública a la agricultura, precios garantizados, progresiva eliminación de intermediarios y la modernazación del campo, en oposición a las políticas neoliberales de la Unión Europea, a la vista del descenso de los precios agrarios, la tendencia mantenida a la baja de la tasa de cobertura agropecuaria (exportaciones/importaciones) y su cada ves más debil participación en el PIB.

· La campaña electoral, en su proyección mediática tuvo mayor repercusión que en otras elecciones. La atención de los medios, esta vez, ha sido mayor ante el convencimiento entre la opinión publicada que nuestra participación era fundamental. El mensaje comunicativo de EU se abrió paso en los medios, a excepción de las dificultades encontradas en RTVV que una vez más actuó favoreciendo al PP e imposibilitando el acceso de la ciudadanía al conocimiento de las diferentes opciones en liza.

Por lo demás apreciamos carencias que se derivaron del insuficiente presupuesto y de las dificultades de financiación que restaron posibilidades para el reforzamiento de la campaña municipal de EU. La tardanza en la concreción de los pactos municipales, derivado de las dificultaltades para cerrar los acuerdos en cada localidad y algunos problemas con el mailing, también dificultaron el arranque de campaña. Con todo, se puede decir que nuestras organizaciones suplieron con imaginación y trabajo militante muchas carencias y en general constatamos una mayor presencia de gente en nuestros actos. Esta percepción hizo más perpleja nuestra reacción ante los resultados.

También han jugado un papel negativo las actuaciones de confrontación interna en el seno de EUPV, que en algún caso han llegado a acciones de contracampaña. Rechazamos la resolución de las divergencias desde este tipo de actitudes. Eso nos debe enseñar a no seguir por este camino, muy lesivo para el nuestro proyecto político.

De todas estas consideraciones, la primera conclusión que podemos extraer es la necesidad de reforzar la unidad de la izquierda,

· desde Esquerra Unida, buscando la cohesión, el encuentro interno, trabajando por de cerrar la representación en los órganos, obviando discusiones estériles y enfrentamiento inútiles que nos debilitan –la pluralidad es un valor fundamental de nuestro proyecto y quienes estamos en mayoría debemos hacer los mejores esfuerzos por mantenerlo-, a la vez que exigir la lealtad al proyecto que nosotros mismos le damos,
· desde Esquerra Unida, fortaleciendo nuestro proyecto en la sociedad en el camino de ser el eje vertebardor de la convergencia de la izquierda política y social, dibujando más nítidamente su perfil, en la actuación de EU en la sociedad, en la calle y desde las instituciones, entre las cuales debe darse siempre una sintonia, trabajando por su implantación e impulsando los movimientos sociales, invitarles a colaborar a través de las áreas de elaboración o de otras responsabilidades concretas. Que se consideren bien acogidos y respetados..
· Desde el reforzamiento del grupo parlamentario del Compromís que deberá ser un referente unitario al que habrá que apoyar desde la actuación unitaria y la movilización en los diferentes ámbitos sociales y locales.

Una segunada conclusión, es impedir el acceso del PP a los ayuntamientos, y en este contexto es necesaria una tolerancia cero ante intentos de pactos locales con el PP, que desde la su hegemonía social puede ser en algunas localidades un factor de atracción con efectos suicidas para un proyecto alternativo de izquierdas como el nuestro.

En tercer lugar, el reforzamiento de EU abriendo de par en par la organización a nuestro círculo más cercano, empezando por la militancia. Que se impliquen en el trabajo diario y en la extensión territorial de la organización.. En esta etapa los y las parlamenrias de EU deben jugar un papel fundamental en este sentido, desde las Cortes y desde su entroncamiento con la organización y su base social.

En cuarto lugar, comenzar a organizar la resistencia social, vinculada a la articulación de tejido social alternativo, ante de los previsibles efectos sociales de las políticas del PP, que respaldados de por su éxito electoral seguiran impulsando esa insostenible combinación de neoliberalismo y demagogia populista que les ha venido caracterizando

Y por último, reforzar el proyecto federal de IU desde la defensa de su perfil como movimiento político y social de la izquierda alternativa en la próxima Asamblea, a la vez que garantizando nuestra presencia en el Congreso de los Diputados en las próximas generales, trabajo central en la etapa inmediata y que debe ser abordado desde la cohesión y el acuerdo interno.

 
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