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Euskadi


Resolución sobre el proceso de paz en Euskadi


Comité Nacional del PCE-EPK / 07 oct 06

Han transcurrido más de 6 meses desde que ETA declarara el “alto el fuego”. Desde el Partido hemos valorado de forma positiva y también con mucha cautela esta declaración, al tiempo que hemos reclamado la desaparición total de la banda terrorista. El alto el fuego abre grandes expectativas de futuro en Euskadi al posibilitar acabar con uno de los principales obstáculos para abordar cualquier debate social o nacional desde una perspectiva de acumulación de fuerzas de progreso.

Conscientes de la gran responsabilidad que tenemos todas las fuerzas políticas y sociales para que culmine con éxito este proceso de pacificación, desde el EPK hemos apostado por dar pasos concretos:

* Reconocimiento y apoyo a todas las víctimas del terrorismo
* Exigencia a Batasuna para que renuncie a las vías violentas
* Exigencia al Gobierno del PSOE para que derogue la Ley de Partidos, así como poner punto final a aquellas actuaciones judiciales que conculcan derechos fundamentales (macrojuicio 18/98, cierre de Egunkaria, etc.)
* Acercamiento de los presos a sus lugares de origen

También hemos apostado por separar con nitidez el proceso de pacificación y el de normalización política que necesariamente tendrá que desarrollarse con garantías suficientes para que el terrorismo ni intervenga, ni actúe como un elemento mediatizador del proceso. Los términos de la superación del conflicto político, así como la articulación de relaciones entre la Comunidad Autónoma y Navarra y el resto de las Comunidades que conforman el Estado español, tendrán que tener su espacio y método propio.

Sin embargo, el proceso parece que se estanca, los actos de violencia callejera, las constantes amenazas a personas, la puesta en escena del acto militar protagonizado en Oiartzun, o los últimos comunicados de ETA ponen de manifiesto las resistencias, las contradicciones y las dificultades que existen en ese mundo para iniciar un camino sin pistolas. Tampoco parece que por parte del Gobierno se vislumbren gestos efectivos en materia penitenciaria para desactivar el conflicto, más bien al contrario: alargamientos de penas ya cumplidas o detenciones indiscriminadas poniendo bajo sospecha a personas y colectivos.

Por otra parte, hemos entrado de lleno y con gran fuerza en el debate sobre el derecho de autodeterminación, el “derecho a decidir”. Los comunistas vascos seguimos defendiendo este derecho como una aspiración democrática plena, que conlleva la participación directa y activa de la sociedad vasca en aquellos asuntos públicos que afectan a su bienestar y convivencia. No compartimos aquellas versiones interesadas, reduccionistas y partidistas de la derecha vasca sobre este derecho ligándolo solamente a la independencia de Euskadi y obviando la idea de una participación continuada de la ciudadanía en el mayor número de aspectos que afectan a su vida, así como de los aspectos de justicia social y solidaridad.

Para el EPK el derecho de autodeterminación está ligado a la puesta en práctica de una verdadera democracia participativa en la toma de decisiones en todos los asuntos que afectan a las gentes y a sus vidas. Por ello, seguimos apostando por la acumulación de fuerzas políticas y sociales que hagan posible una correlación de fuerzas favorable a su ejercicio. La nueva etapa que se abre en Euskadi requerirá de nosotros la búsqueda de nuevas alianza y unidades de acción amplias con aquellos sectores que se reclaman de la izquierda para ir tejiendo una red sólida de participación social en nuestros ámbitos más cercanos.

En este contexto, Ezker Batua acuerda en el último Consejo Político de Euskadi el Manifiesto Político y Ejes Programáticos de lo que será, si la negociación actualmente abierta prospera, la coalición electoral con ARALAR para las próximas elecciones municipales y forales en la Comunidad Autónoma.

Desde el Partido Comunista de Euskadi valoramos positivamente los contenidos del Manifiesto y concretamente aquellos que hacen referencia a la “defensa de la justicia social y los valores de progreso, los derechos humanos y la exclusividad de las vías democráticas, el diálogo democrático y el derecho a decidir”…. en un sentido amplio que hace referencia al conjunto de materias que afectan a los intereses de la ciudadanía”.

También valoramos positivamente la pretensión de “traer a la centralidad del debate político aquellos temas que han permanecido eclipsados como son los servicios públicos de calidad, la sostenibilidad ecológica, la igualdad de género, la participación y la transparencia en la vida pública, el desarrollo de un modelo económico y social al servicio del bienestar de las mayorías, la atención a los colectivos más necesitados…, el acceso a un empleo estable y con derechos, a una vivienda digna… el papel de la Administración pública como garante de una redistribución justa de la riqueza, a través de un modelo económico sostenible y solidario, basado en la planificación estratégica pública y una política fiscal progresiva”.

Finalmente, coincidimos con el Manifiesto en cuanto al planteamiento de “abordar la reconstrucción de la izquierda en esta nueva página de nuestra historia…con bases sólidas y sumando esfuerzos plurales, de reforzar y ensanchar la izquierda desde toda su pluralidad”.

No obstante la valoración positiva de los contenidos del Manifiesto, vemos con preocupación que la coalición electoral con ARALAR se materialice solamente en la Comunidad Autónoma Vasca. Resulta absolutamente incoherente y contradictorio para el Partido Comunista de Euskadi, cuyo ámbito territorial y de actuación política abarca las dos Comunidades, apoyar y reforzar con el trabajo militante de los camaradas de la Comunidad Autónoma Vasca a un referente electoral que a su vez será competidor del referente electoral apoyado y reforzado por el trabajo militante de los camaradas en Navarra. Esto no se corresponde con el propio proyecto político del EPK ni más allá con la defensa de un Proyecto federal del que formamos parte y que presupone mantener una posición común y no contradictoria con nuestros compañeros y camaradas de otras comunidades del Estado.

Vemos también con preocupación que los aspectos teorizados en el manifiesto no se corresponden con las prácticas desarrolladas hasta la fecha por ambas organizaciones:

En primer lugar, la negociación de la coalición electoral ha sido precipitada, diseñada y desarrollada por las direcciones, con escasa transparencia e implicación de las bases de Ezker Batua y Aralar, sin un trabajo previo entre las dos organizaciones, tanto en lo institucional como en lo social que vaya construyendo y consolidando un espacio sólido y amplio de futuro. La coalición electoral debería ser, a nuestro entender, el estadio final de un trabajo conjunto en las poblaciones.

En segundo lugar, los contenidos de izquierda del Manifiesto en sus aspectos económicos, sociales y laborales, así como el componente de clase del derecho de autodeterminación, que compartimos totalmente, no se corresponde con las alianzas que mantienen en la actualidad ambas organizaciones: Ezker Batua gobernando con el PNV en la Comunidad Autónoma y Aralar formando parte de la coalición Nafarroa Bai en Navarra, con Eusko Alkartasuna y el Partido Nacionalista Vasco, garante de los intereses de la burguesía vasca que, como bien sabemos, practica una política conservadora y neoliberal en los aspectos económicos, sociales y laborales de su competencia, en aquellos asuntos de ámbito estatal en los que interviene y más allá, en la política europea. Estas alianzas políticas nos hacen dudar de la posibilidad de desarrollo de las propuestas de contenido social recogidas en el Manifiesto.

Por todo ello, desde el EPK no podemos compartir el acuerdo electoral con ARALAR en las condiciones actuales. Somos conscientes de que el futuro que se abre tras la posible desaparición de ETA nos obligará a trabajar para la reconstrucción de la izquierda vasca sobre bases reales y sólidas. La apuesta por la democracia participativa requiere de nosotros y de otros agentes sociales y políticos progresistas un trabajo por la base, de construcción de la alternativa, con experiencias de trabajo unitario donde prime la coherencia entre lo que se teoriza y lo que se práctica, condición indispensable para crecer y consolidar un espacio creíble para la ciudadanía.

Por ello, para el EPK sería deseable iniciar un proceso con ARALAR en orden a posibilitar el conocimiento, la colaboración y la práctica política entre las bases de ambas organizaciones, contribuyendo a desarrollar un mayor protagonismo de la izquierda en Euskadi.

Por último desde el Partido Comunista de Euskadi nos corresponde para la próxima etapa poner en tensión al conjunto de nuestros camaradas para la participación en todo el proceso electoral: en la elaboración de los programas electorales, en la confección de candidaturas y en la campaña electoral de las municipales y forales.


Comité Nacional, 7 de octubre de 2006
PCE-Euskadiko Partidu Komunista

 
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