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Informe del Comité Federal del PCE


Texto completo del Informe



Comité Federal del Partido Comunista de España / 03 jun 00

El pasado 18 de marzo, el Comité Federal del PCE aprobaba una resolución en la cual, después de valorar los resultados electorales del 12 de marzo, se llegaba a la conclusión de que junto a la preocupación por el momento político y por la derrota electoral, era necesario transmitir a los militantes del PCE y de IU, a nuestra gente activa y a los miles de votantes que mantuvieron su voto a IU, confianza y responsabilidad.

Se analizaba, asimismo, el papel del PP, de la nueva derecha, en los pasados años, para llegar a la conclusión de que, en una coyuntura económica y política buena, el PP ha sabido jugar bien sus cartas rompiendo la imagen de derecha reaccionaria y tratando los temas sociales con prudencia y con acuerdos con los sindicatos, al tiempo que eran inexorables sus decisiones en privatización, impuestos, legislación desreguladora, subordinación a la OTAN y a los EE.UU., tratamiento del estado cerrado a avances constitucionales y utilización de la violencia y del terrorismo para explicar y aplicar una política que, al tiempo que era bien recibida por la mayoría de la población, no contribuía a avanzar un solo paso en el camino de la paz.

Reconocíamos autocríticamente nuestras responsabilidades en los resultados electorales, sin dejar de analizar las dificultades de la realidad objetiva, valorábamos los acuerdos electorales con el PSOE con ponderación y espíritu crítico, reafirmando la política de unidad de acción de la izquierda, con movimientos sociales, personas y partidos, siempre que fuera sobre la base de acuerdos con contenidos que permitieran una acción social y cultural hacia la izquierda.

Y terminábamos la resolución emplazándonos a ser capaces de generar, de cara a la VIª Asamblea, un debate político interno que favorezca una nueva cultura político-organizativa, sin abandonar nuestra acción cotidiana, muy pegada a los problemas de las gentes y con respuestas útiles para su solución.

A finales de mayo debemos ratificar aquellos análisis, los del PCE y los que hizo IU posteriormente, sacando conclusiones de trabajo en lo social y político y en la realización de la próxima Asamblea de IU.

Debemos mencionar también, aunque solo sea de pasada, un 1º de Mayo centrado en la denuncia de la siniestralidad laboral, con menor participación que antaño, el debate de investidura en el que IU intentó situar en clave de relanzamiento político su acción, la continuación del terrorismo con el asesinato de J.L. López La Calle, la propuesta de HB al PNV y a EA de emitir un "carné de identidad vasco" que hizo titular a Javier Ortiz en "El Mundo" su artículo "Yo no sé si soy vasco", muy definitorio del nivel del debate actual. Luego ha venido la propuesta de Benegas, contestada y descalificada desde el PSOE y el PP.

Más allá de nuestros fronteras resaltamos la derrota del gobierno italiano y de las fuerzas que propugnan el referéndum que, además de querer cargarse el sistema proporcional, no corrigiéndolo sino eliminándolo, quiere hacer desaparecer las secuelas de la escala móvil salarial que todavía existen en Italia, residuo de un momento político y sindical contradictorio pero lleno de impulso democrático y de acción transformadora.

En cuestiones más parciales y concretas debemos resaltar la nueva fluidez con CC.OO., después de su congreso, que se expresó, a petición del sindicato, en un encuentro entre las direcciones de IU y CC.OO., en el cual se habló de las políticas propias, y restableciendo una dialéctica de relación. Esto consolida los análisis y trabajos conjuntos que desde IU, sobre todo desde la secretaría de empleo, se tenía tanto con CC.OO. como con UGT y que se concretaba en propuestas parlamentarias o en coincidencias sociales. En esta línea el grupo parlamentario ha presentado iniciativas, solemnemente en rueda de prensa, contra los accidentes laborales, de acuerdo y conjuntamente con las federaciones de la construcción y las confederaciones de UGT y CC.OO. En la ley de extranjería estamos coincidiendo en el trabajo contra el intento del PP de recortar los aspectos más avanzados de la misma.

Seguramente que en este breve repaso hay cosas lo suficientemente importantes y significativas como para ser tenidas en cuenta en nuestro debate, pero no se trata, ni en este informe ni en otro, de tocar todos los asuntos por encima sin debatirlos a fondo y dándoles una salida. Sin embargo, sí conviene decir de nuevo que algo pasa en un país cuando se empieza defendiendo la libertad de expresión, o sea TVs privadas, se ataca la TV pública no tanto por la mala calidad ética y estética de muchos de sus programas, sino por la competencia con la privada, y se acaba considerando que "El Gran Hermano" es el paradigma de la libertad de expresión, como dicen incluso gentes "ilustradas".

Lo que pasa actualmente es una verdadera ofensiva contra la libertad de expresión, entendida ésta como la información al y formación del ciudadano para una conciencia crítica más elevada y para una superior sensibilidad social. Sabemos, o deberíamos saber, que a la derecha no le conviene esta superior conciencia y sensibilidad pero debemos añadir inmediatamente que si no hay una acción cultural y política contra esta situación, con propuestas concretas, la derecha o las políticas de derechas, que casi es lo mismo, triunfarán sobre el sentido cívico y democrático de nuestra sociedad. Algo muy grave ocurre cuando instituciones no elegibles como la monarquía, el ejército y la iglesia son las más valoradas por la opinión pública frente a partidos, sindicatos e instituciones de expresión popular directa. La lucha por una información democrática es algo urgente.

2. Estamos ante un reto importante, la VIª Asamblea, y parece ser que todo el mundo tiene derecho a opinar sobre todo, incluido la elección de un/a nuevo/a coordinador/a general, menos el propio partido. La experiencia de los últimos años es que el partido, en cada reunión de sus órganos de dirección, ha analizado la situación de IU y ha aportado sus ideas para que IU se fortalezca y sea capaz de realizar bien sus funciones políticas. Ahora es un momento importante para IU, y para el PCE. Llega una asamblea después de varias derrotas electorales, por tanto políticas, con la necesidad de debatir y aprobar una propuesta política y organizativa que haga frente a la situación, cree las bases para superarla y relanzar el proyecto de la izquierda transformadora que es IU. Es necesario afinar y hacer que el PCE sea un elemento de cohesión y todos/as sus dirigentes también. Para hacer esto viable, hoy debemos contribuir al debate político y organizativo, eliminando una dialéctica de confrontación y buscando la síntesis colectiva, ayudando a que de la VIª Asamblea salga una oferta política y cultural clara a la ciudadanía, lo cual exige el debate sobre algunos elementos programáticos y una profundización de la política de alianzas que marque el campo de juego para todos y que nos evite bandazos. Debemos ver también cómo aportamos un criterio para un procedimiento democrático y colectivo en la elección de órganos, que combine participación, sentido colectivo, pluralidad y unidad, especialmente la unidad de acción de IU hacia el exterior.

VIª Asamblea de IU: Aportación del PCE al debate

1. Diagnóstico político. Partimos de la dificultad y lentitud de analizar los cambios que se producen en la realidad social, laboral, cultural y política. No es necesario fundamentar ideológicamente y políticamente cada acción política, sino partir de unas bases sólidas preexistentes, a partir de las cuales se concretan las propuestas políticas.

Ver el por qué de la mayoría del PP (lo que hemos dicho y más) y hacia donde se encamina, sin fáciles descalificaciones poco sólidas, ni fatalismos paralizantes.

Hegemonía de valores: ver en qué aspectos y con qué profundidad se han asentado o se están convirtiendo en una "nueva cultura" valores vinculados a una concepción más individualista de la sociedad, menos crítica.

Ver desde qué valores colectivos democráticos hacemos frente al individualismo que segmenta lo común, lo político, y hace retroceder el sentido de compromiso y participación.

Analizar seriamente, con profundidad, cómo se producen fenómenos que desembocan en el "Gran Hermano", defendido incluso por sectores más o menos ilustrados como la libertad de expresión frente a la censura. ¿Cómo es posible que un programa-basura, que no contiene ni un solo elemento de interés cultural, humano, pasional, o erótico (en el sentido no enfermizo) atraiga a 10 o 11 millones de personas?

2. Objetivos políticos y organizativos. No la reelaboración del programa y la reafirmación de las señas de identidad, como elemento recurrente constante frente a la pobreza de propuestas políticas.

Objetivos políticos y organizativos: Impulso hacia la sociedad con claves claras, concretas y en tiempo real. La referencia ideológica, programática y de identidad está presente en cada acción política pero no la suplanta.

Un relanzamiento organizativo: la actual situación exige cambios radicales en: afiliación, desarrollo reuniones (escuchar, recoger y dirigir), organizar el trabajo hacia fuera, dialéctica con los movimientos sociales, con el movimiento sindical, etc., en la elaboración cultural y en la relación con el mundo intelectual y cultural (formas simples de verificación concreta de las propuestas, elaboradas a partir de la relación entre IU y la gente en los distintos ámbitos).

La identidad de IU es socialista (desarrollo de la democracia hasta sus últimas consecuencias, propiedad pública de medios básicos de producción y de todos los servicios sociales fundamentales...). No se debe reafirmar este carácter democrático y socialista con la retórica que muchas veces divide sin hacer avanzar un solo paso el socialismo y profundizar la democracia, sino con los contenidos de nuestras propuestas y las formas democráticas y participativas de defenderlas.

Es imprescindible un revulsivo organizativo de arriba abajo que retome las prácticas y experiencias positivas y que reformule y simplifique los niveles de elaboración (áreas, reuniones, secretarías, grupos de trabajo (y de dirección (órganos más reducidos y con capacidad colectiva, como tal órgano, e impulso individual para desplegarse hacia el debate de base). Buscar que cada dirigente en los diversos ámbitos, además de su responsabilidad concreta tenga la obligación de un seguimiento concreto territorial y sectorial.

La comunicación a través de hojas sencillas a la militancia y de los medios más sofisticados presentes en la sociedad (Internet...) con camino de ida-vuelta que permita recoger y atender críticas, observaciones y propuestas.

Las asambleas locales deben ser la base de este cambio organizativo (revolución organizativa) que garantice el debate y que conforme la dirección y actuación de ésta.

3. Política de alianzas.

Real dificultad para la convergencia de fuerzas sociales, culturales y políticas.

Buscar la forma de relaciones independientes entre organizaciones diferentes, entre IU y las demás y, al mismo tiempo, convergentes en todo lo posible.

Se están abriendo campos de trabajo económico-social y laboral (algunos fenómenos menos positivos para las políticas del PP están apareciendo en el horizonte español e internacional relacionados con la nueva economía y con la contradicción entre ésta y la economía real, en el tratamiento de los procesos migratorios, en la culminación del estado democrático, en las políticas de paz y desarme...).

Estar atentos a los movimientos alternativos de defensa y resistencia frente a la globalización y el pensamiento único que se expresan con métodos no tradicionales (o no solo tradicionales) con contundencia y determinación en la denuncia de los efectos y de las causas que produce en el mundo la globalización, y por extensión contra el sistema económico, cultural y político que lo sustenta.

Ver la caída del euro desde dos perspectivas:

El tipo de construcción europea. El tipo de sociedad y valores europeos. Las contradicciones entre el intento de imponer un sistema más desregularizado y asocial (USA) frente a los derechos y formas europeas.

Incapacidad para crear un polo financiero-monetario diferenciado del dólar, que debería basarse en una concepción radicalmente política (y federal) de la UE. Estar atentos a los debates que se han iniciado sobre la federalidad europea.

Ver la evolución del PSOE, desde el acuerdo con IU -defensores y detractores en su interior- hasta el Congreso: política aprobada y dirección elegida. Actitud de IU respetuosa, distanciada y constructiva desde nuestra concepción de Unidad de Acción de la Izquierda.

En todo lo anterior, más que nuevos análisis debemos ver respuestas políticas.

4. Todavía algunos elementos más para la reflexión.

IU es una caricatura de lo que pretendió ser y empezaba a ser.

IU nace con la movilización (OTAN), con el conflicto social (reconversiones industriales...) para construir una alternativa, desde el conflicto social y desde su fuerza política y moral organizada.

Esto se ha ido agotando. En ello influyen diversos factores:

Externos: La caída de la URSS y sus consecuencias, entre ellas el reforzamiento de un nuevo imperialismo y el debilitamiento del pensamiento democrático y transformador, el avance de las políticas neoliberales y del pensamiento único, la sensación de que no hay alternativa ni matices al sistema.

Internos: La repercusión de los externos en el interior del PCE y de IU, la incompatibilidad de diversos proyectos antagónicos, en una etapa, y la desmedulación organizativa y asamblearia de IU.

IU se convierte progresivamente en un mal partido.

IU se mantiene en el candelero por el trabajo institucional, en diversos ámbitos, por algunos actos importantes (35 horas) y la opinión publicitada de algunos dirigentes.

Hay una sustitución del colectivo por formas personalizadas. Y del trabajo social por la exclusividad en torno al institucional. Es una realidad objetiva que se va imponiendo, no por culpa perversa de nadie, sino de responsabilidad colectiva.

5. Pluralidad – cohesión – unidad.

¿Cómo se gesta, articula y desarrolla la pluralidad, la cohesión y la unidad de IU?

Mientras en el partido haya sectores enfrentados que trasladan sus luchas internas a IU no puede haber una solución satisfactoria al problema.

El partido debe construir un principio de cohesión dentro del propio partido para contribuir a que la pluralidad en IU no sea conflictiva. Esto significa que el PCE debate en su seno (congresos, órganos de dirección, agrupaciones...) y se pone de acuerdo en las grandes líneas y en las decisiones políticas que tienen una fuerte repercusión en la sociedad, en IU o en CC.OO., para poner tres ejemplos importantes.

En el partido no puede haber contradicciones fundamentales estratificadas en asuntos importantes ya que esto significa siempre fraccionamiento. Una contradicción importante en el partido exige un debate a fondo para buscar la síntesis y la cohesión. En caso de subsistir la diferencia, a pesar del debate e intento de síntesis, nos encontramos ante un problema que, en una organización democrática, solo puede solucionarse por la decisión democrática. ¿Qué hacer en el caso de que unas posiciones o tesis hayan quedado en minoría? Simplemente respetar lo acordado, tener la prudencia de no posicionarse en contra en IU, o públicamente, y si se cree llevar la razón, esperar en una dialéctica de trabajo que el tiempo dé o quite la razón, o las razones y argumentos ya que la razón, en sentido absoluto, raramente se da.

¿Cómo tenemos el asunto ahora?

IU no se ve un instrumento útil. IU tiene una escasa y anacrónica estructura organizativa, tanto para el debate como para organizar el trabajo en cada uno de sus ámbitos de actuación. Las asambleas de base son un elemento clave. Los órganos de dirección vinculados a la asamblea son imprescindibles. Reforzar ambos niveles es inaplazable, antes de la Asamblea.

Situar las asambleas locales en espacios concretos de intervención en sus ámbitos, sobre la base de la realidad de cada lugar. Debate interno para organizar el trabajo hacia fuera. Trabajo en concreto y control del mismo en concreto, con plazos.

Los grandes debates ideológicos se hacen siempre que corresponda. Lo demás política, política y política. No se puede convertir cada debate sobre un aspecto parcial en el debate ideológico sobre el ADN de IU.

Ver y profundizar el papel de los dirigentes: escuchar, elaborar, dirigir, impulsar, dar ánimos.

Organizar pueblo a pueblo: Debe existir un programa de cada organización de CA que baje en cascada y que suba en el conocimiento de experiencias y nuevas elaboraciones.

IU Federal:

Pluralidad territorial, unidad de conjunto.

Los principales dirigentes de cada federación en los órganos amplios. Los coordinadores en los más reducidos también. Las principales federaciones en el día a día, o semana a semana. La dirección federal es el fruto del acuerdo asambleario, por tanto de todas las federaciones, para dirigir IU en el día a día.

c) IU-MPS, es decir formación política con un elevado grado de fluidez hacia los movimientos sociales reales, no buscando la absorción ni la dependencia de éstos, sino el acuerdo y la complementariedad. IU es soberana y tiene capacidad para decidir en todo.

Saber cómo se dirige y con quién en la pluralidad de los movimientos sociales y en cada momento debe ser un elemento de debate y dirección política permanente.

d) Perfil de una dirección colectiva con las características antes reseñadas:

Las personas concretas para las tareas concretas y simplificadas.

El/la coordinador/a como elemento de construcción de la dirección colegiada.

Capacidad de dirigir la lucha por los objetivos con las formas adecuadas, con buenos talantes y buena relación con dirigentes, trabajadores y colaboradores.

Las federaciones son el todo, no elementos aislados de una Coordinadora. Los dirigentes de federación deben ser sujetos activos de todas las decisiones federales en los órganos de dirección pertinentes..

e) Limitación en mandatos e incompatibilidades, según las decisiones estatutarias correspondientes.

Incorporación de la juventud al proyecto, a partir del trabajo social realizado y a realizar. Si hay movimiento real surgen dirigentes.

Teoría y práctica feminista real, que se concreta en políticas de toda IU y no en reductos para la reivindicación sin esperanza. Los valores del feminismo transformador, de la igualdad y de la diferencia de género, deben ser un elemento central, no colateral, de toda IU.

Objetivos: Reconstruir, recuperar el espacio social perdido y superar el techo político-organizativo más alto, con una organización fuerte y numerosa.

Conclusiones:

Garantizar el debate a todos/as: Palabra, decisión, posibilidad de escribir.

Las asambleas como colectivo dan la opinión y pesan en las decisiones a tomar.

Las direcciones son las impulsoras y organizadoras de la actividad.

El desarrollo organizativo democrático hacia la sociedad es la única vía para superar la crisis y para que IU, en la perspectiva de convertirse en una MPS sea, ahora, en poco tiempo, una formación político-social bien organizada, democrática, plural, cohesionada y eficaz.

Decíamos en la primera parte que el partido debe jugar un importante papel. A veces somos demasiado antosuficientes y pensamos, o actuamos, como si no fuera necesario complementar, sino aniquilar. Y si no hay razones para ello, se inventan ya que es más fácil hacer esto que el ejercicio de compañerismo y humildad para escucharnos, esperando prudentemente llegar a acuerdos que nos impliquen a todos/as.

El partido debe ser un elemento de cohesión para sus tareas y competencias y para su trabajo en IU. El partido debe respetarse. Al partido no se le pueden dar patadas gratuitamente, arrinconándole a la décima fila, o calificándole de OKUPA. Si se hace desde fuera es injusto, si desde dentro desleal. El PCE, a pesar de los malos tiempos que corren y de los requerimientos para que desaparezca, se ha ganado una credibilidad y un respeto. No lo llevemos de nuevo a la arqueología o a la caverna con actitudes hostiles, demasiado conocidas y utilizadas. El PCE ha debatido siempre de IU, de sus problemas, de sus decisiones.

Siempre y especialmente en los últimos años. El PCE no puede ser hoy, ante una asamblea de IU trascendente, un convidado de piedra, condenado a asumir lo que, justamente o no, decida uno, dos o tres dirigentes. El PCE, sus órganos de dirección deben hablar y decidir también. ¿O es que todo el mundo en IU, aunque tenga un peso político y organizativo menor, tiene derecho a opinar y a decidir menos el partido? ¿O es que los dirigentes de IU que están en el PCE pueden ponerse de acuerdo entre ellos, y entre ellos y otros, menos en el partido?

Esta no es mi concepción de un funcionamiento democrático y quien, consciente o inconscientemente, lo crea así está contribuyendo a generar una crisis más grande que la que en teoría se pretende solucionar.

Todavía algunas cuestiones sobre la renovación, la juventud y lo que representa cada uno. La "renovación" no es un concepto mecánico sino, como todo, dialéctico. Renovar bien exige, en primer lugar, conocer la realidad política y organizativa que se quiere mejorar y a los protagonistas de esa realidad.

Esto solo se puede hacer buscando el concurso y acuerdo máximo desde el primer momento, antes de tener formada una opinión de solo una parte de los protagonistas. Cuando se conoce la realidad y se ha establecido un marco de actuación es cuando se pueden concretar las propuestas políticas, organizativas y personales. En IU todas las personas que formamos parte de la dirección, entendida ésta en un sentido amplio, tenemos una experiencia en la cual hay rasgos negativos y positivos a valorar en el momento de tomar decisiones. Una medida prudente, siempre sabia, seria combinar el conocimiento y la experiencia con la aportación de nueva savia en la progresiva asunción de las máximas responsabilidades y no teorizar un cambio generacional abstracto que más se parece a una renovación biológica de contenidos reaccionarios que no a la tarea siempre compleja en una organización social o política, de reestructurar la dirección, de situar a nuevas personas en nuevas responsabilidades, de impedir que se eche por la borda una capacidad y una experiencia, o, en signo contrario, que haya personas que se atribuyan un sentido patrimonialista que bloquee los cambios, bajo el pretexto no confesado de que los que vienen detrás hundirán el barco.

Los cambios en una organización seria deben producirse con el aproximamiento a las tareas políticas, organizativas y culturales a realizar y con la selección de las personas que consideremos más aptas para cada tarea.

Si esto debe ser así en cualquier organización seria, mucho más en IU que ya sufre una seria crisis político-organizativa y electoral.

Sobre la juventud. Sin juventud es imposible la mejora del funcionamiento e implantación social y cultural de una organización. Mucho menos de una formación político-social como IU que pretende ser alternativa, en un momento de fuerte implantación de valores conservadores y conformistas.

Tan nefasto sería bloquear la progresiva incorporación a puestos de responsabilidad y dirección, que no siempre coinciden, a los sectores jóvenes que se van rodando en la práctica política, como levantar una expectativa de que todos los problemas de IU se solucionan con una barrida generacional y con la incorporación de una recientísima y nueva generación. Yo he visto algunas veces que las más cruentas confrontaciones políticas se producen tanto entre jóvenes como entre veteranos, lo cual demuestra que la escuela democrática del respeto hacia la opinión ajena, de ser capaces de escucharla, de la capacidad de sumar la fuerza de opiniones matizadas o diferentes, no es un patrimonio excesivamente arraigado en nuestra cultura.

Por tanto, si no queremos quemar una nueva generación, sino contribuir a que los mejores representantes de esta nueva generación, que no burócratas con mentalidad de burócrata, salgan adelante y se incorporen progresivamente a las máximas tareas de responsabilidad y dirección, respetemos los procesos en los cuales la dinámica de debate y práctica política y organizativa vayan decantando a los dirigentes más aptos para las responsabilidades y ayudémosles a que tengan algo que nos ha faltado algunas veces a los veteranos: capacidad de unir desde la diversidad y capacidad de sumar todas las energías en la unidad de acción.

Sobre lo que representa cada uno y el respeto.

Estar en una organización tiene unas servidumbres. Un colectivo democrático no sirve para gran cosa si después del debate y de las decisiones tomadas cada uno/a hace lo que le viene en gana. Es preciso respetarse y respetar a los demás. No veo que pueda haber otra regla de funcionamiento democrático que ésta, lo cual no quita que se pueda mantener la discrepancia aún después de haber perdido una votación.

No es bueno ni recomendable, por los vicios que se crea y la imagen terrible que da, que cuando no se está de acuerdo con una persona, o con la decisión de un colectivo, no se utilice la polémica noble y clara, sino la descalificación y el insulto, lo cual, además, casi siempre conduce a la búsqueda de apoyos de manera escasamente participativa o democrática, o a la creación de plataformas o bases organizativas fraccionales que funcionan como partidos paralelos. Tenemos experiencia sobrada en el PCE y en IU. A partir de esta experiencia yo propongo un análisis y un debate para ver exactamente como deberíamos conjugar la máxima libertad de expresión con la eficacia que representa trabajar unidos hacia la sociedad. Sé que son momentos complicados pero esto queda ahí como propuesta. El XV Congreso aprobó unas normas democráticas y los congresos de federaciones las ratificaron y concretaron en cada realidad, y deben cumplirse

Termino aclarando algunas cuestiones, en ningún caso justificando ninguna de mis actuaciones ya que éstas son claras y sin doblez.

Durante este periodo pasado no he hecho una sola reunión para organizar la asamblea de IU o conspirar contra nadie. No ha sido nunca mi estilo ni lo será. No he hablado con nadie por impulso propio, aunque sí lo he hecho con algunos, pocos, camaradas, con responsabilidades en el partido y en IU, a petición suya, con los cuales he coincidido en lo fundamental de sus planteamientos.

Reconozco, y acepto la parte de responsabilidad que me toca, de que después de las elecciones no se haya convocado una primera reunión informal con la presencia de todos/as los/las dirigentes del partido y de IU que representan las diversas posiciones y territorios para hacer un trabajo de organizar la asamblea desde un clima de amistad y de acuerdo, lo cual no hubiese quitado ningún poder de decisión a los órganos democráticos de IU, sino que hubiese contribuido a tomar decisiones más maduras y sólidas en todo, incluido la posible propuesta de coordinador/a general.

No he visto ni buscado enemigos en la organización (en el PCE o en IU). No he arremetido dialécticamente contra nadie, ni he hecho declaraciones por impulso propio, aunque a preguntas reiteradas de la prensa sí he criticado diversos métodos de actuación porque no me parecen ni muy participativos ni muy eficaces.

Reconozco que, presionado por preguntas insistentes, he cometido errores, a veces, al dar nombres de personas que podían ser candidatos/as a coordinador/a. Mi intención solo era demostrar que en IU había compañeros/as suficientes para no crear ningún vacío.

No he sido candidato a coordinador general en ningún momento, como tampoco lo había sido a las elecciones generales. Ni tengo ninguna vocación personal de serlo. Sí tengo vocación de contribuir a crear un amplio equipo colectivo de dirección en el PCE y en IU con capacidad de dirección y relanzamiento a fondo del proyecto desde ahora mismo.

Este Comité Federal es importante para el partido y para IU. Podemos contribuir a mejorar la situación desde el debate y a reconstruir el proceso. Espero que así sea.

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